CRISTO NUESTRO SUSTITUTO
POR: REYNALDO ESTRADA
1. Dice Génesis 22:8 7Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? 8Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. 12Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. 13Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 14Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. La muerte sustitutiva de Isaac fue tipo de la muerte sustitutiva de Jesús en la cruz y ambas muertes se llevaron a cabo en un monte. Fíjate, que para la muerte sustitutiva de Isaac, Abraham tuvo que ofrecer un carnero en holocausto en Su lugar. Esto se llama “sustitución” porque significa en lugar de o por fulano de tal.
2. El tercer acto de gracia de de Cristo en la cruz, después de la propiciación y la redención fue el acto de la muerte sustitutiva para quitar la barrera de la muerte espiritual que había entre Dios y el hombre. En el primer acto de la propiciación, Jesús satisfizo la justicia de Dios soportando todo el peso de la ira de Dios. En el segundo acto de la redención, Jesús pagó la deuda del pecado por medio de Su sangre derramada. Ahora, en el tercero acto de gracia, Cristo muere en nuestro lugar como un sustituto.
3. Dios le dijo a Adán y a Eva que si comían del árbol de la ciencia del bien y del mal, ciertamente morirían. Ellos no entendieron que esa muerte implicaba perder la oportunidad de acceder al árbol del conocimiento de la vida eterna, pues, la vida eterna consiste en conocer a Dios y a Jesucristo-Juan 17:3.
4. El propósito de la muerte sustitutiva de Cristo fue brindarle al hombre la oportunidad de comer vida. Comer es sinónimo de conocer.
5. ¿Desde dónde comienza la muerte sustitutiva? Comienza desde Génesis 3:21 donde dice que Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. Fíjate, un animal inocente tuvo que morir por causa del pecado del hombre para poder cubrir la desnudez de Adán y Eva. Ellos habían intentado cubrir su vergüenza con hojas de higuera, pero con esas hojas frágiles no podían ocultar su culpabilidad de los ojos de Dios, entonces, Dios estableció un principio, el cual un -sustituto inocente- tiene que morir para proveer una cubierta temporal para cubrir la pecaminosidad del hombre hasta que apareciera CRISTO.
6. Abel, Noé, Abraham, Isaac, Jacob ofrecieron antes de Cristo, sacrificios de animales como sustitutos temporales para cubrir el pecado del pueblo o el suyo propio. A través de estos sacrificios de animales sustitutos los hombres trataban de buscar el perdón de Dios para sus pecados. Desde allí se estableció la muerte sustitutiva de un cordero por un hombre hasta llegar definitivamente a la de un hombre cordero por todo el mundo.
7. La historia bíblica nos enseña que hubo muerte sustitutiva de un:
Cordero por un hombre: En Génesis 4:4 Abel ofrendó a Dios los primogénitos de sus ovejas. Y miró Dios con agrado a Abel y a su ofrenda, ¿Por qué? Porque Abel presentó el sacrificio correcto. El sabía que la sangre derramada cubría los pecados. Allí hubo un cordero por un hombre.
Cordero para una familia: En Éxodo 12:3,14 Dios ordenó que un cordero era suficiente sacrificio por una familia. Dios le dijo a Faraón que si no ponía en libertad al pueblo de Israel, el primogénito de los animales y las familias egipcias moriría cuando el ángel de la muerte pasara por Egipto. Para evitar que entre las familias hebreas se produjera la muerte del primogénito, Dios hizo la provisión de que ellos mataran un cordero por familia, rociarán su sangre sobre los dinteles de las puertas. Cuando “Apolión” el ángel de la muerte pasó aquella noche sobre Egipto, pasó de largó cuando vio la SANGRE en las puertas hebreas y así escaparon del juicio de la muerte del primogénito. Cada año los hebreos celebraban la pascua, recordando que Dios proveyó un cordero para su salvación.
Cordero por una nación: Después de que el pueblo de Israel salió de Egipto, Dios los llevó en peregrinaje por el desierto para poseer la tierra prometida en Canaán. En el monte Sinaí, Dios les dio leyes y a Moisés se le dio instrucciones de construir un tabernáculo portátil. Ese tabernáculo tenía un atrio externo donde había un altar para el sacrificio de animales. Tenía un lugar santo y un lugar santísimo. En ese lugar santísimo, Dios ordenó que la sangre de un cordero podía hacer la expiación por los pecados de toda la nación de Israel de año en año. El sumo sacerdote rociaba la sangre del cordero sobre el propiciatorio, y la sangre apaciguaba la ira de Dios contra la nación de Israel por un año más. Ese día se llamó “el día de la expiación”.
Cordero por el mundo: Cuando Juan vio a Jesús en Juan 1:29 dijo que El era el Cordero de Dios que venia para quitar el pecado del mundo. Desde Génesis 3:21 hasta Juan 1:29 todos los corderos fueron animales, pero en Juan 1:29 vino la revelación del cordero hombre llamado Jesús. La sangre derramada de los corderos animales cubrieron el pecado de Adán y Eva, de Abel, de Israel; pero la sangre del cordero hombre vino a quitar el pecado del mundo.
8. Los sacrificios de los corderos animales nunca pudieron satisfacer ni a Dios ni al hombre. Hebreos 10:1-14 nos explica esta insatisfacción. Pero el V:12 dice 12pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios.
En el antiguo testamento, los sacerdotes estaban siempre de pie ofreciendo los mis mismos sacrificios diariamente por los pecados. Ninguno de esos sacrificios pudo quitar el pecado. Cubrían pero no quitaban. Pero Cristo si quitó el pecado, Hebreos 9:26 al ofrecerse a Dios como el cordero hombre que murió por los pecados de los antiguos y de los futuros, y observa que después que hace el sacrificio perfecto, se sienta a la diestra de Dios. Estar sentado y no de pie como los antiguos sacerdotes, fue una señal de que nuestros pecados fueron quitados una vez y por siempre-Hebreos 10:14.
9. El cordero hombre está siempre sentado a la diestra de Dios, por consiguiente, El no necesita levantarse de allí, para hacer nada más por el pecado. El sacrificio lo hizo una vez y para siempre, V:14 dice 14porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
10. Hebreos 2:9 dice que “...Para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos”. 2 Corintios 5:21 dice 21Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. JESÚS no fue pecador, porque si lo hubiera sido, nunca Juan lo hubiera llamado “El Cordero de Dios que quita el pecado”. Si Jesús hubiera pecado, entonces, necesitaría buscarse otro Cordero para que le quitara el pecado que “él cometió”. El Padre lo trató como si fuera un pecador, porque Jesús en su cuerpo sobre el madero, tomó sobre sí mismo nuestros pecados. Dios lo juzgó, el castigo de nuestra paz sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados o salvados-1 Pedro 2:24.
11. Cuando Jesús murió como nuestro sustituto, acreditó su muerte sustitutiva a la cuenta de TODOS los hombres antiguos y modernos. JESÚS murió la muerte espiritual y Jesús murió la muerte física. Murió la muerte espiritual (Que fue un abandonó del Padre al cargar pecados) para poder dar vida espiritual a TODOS los reconciliados, y murió la muerte física (Que fue el abandono de esta tierra) para poder resucitar al tercer día y dar vida a los reconciliados.
12. JESÚS fue el Cordero hombre que estaba destinado por Dios para que fuera el Cordero de la pascua, cuya SANGRE, ya está aplicaba en los dinteles del alma de todos los reconciliados, esa señal marcada hace que Dios pase de largo sin ejecutar ningún juicio pues, él ya lo ejecutó sobre JESÚS su hijo y nunca jamás volverá a repetirlo después con estilo de crucifixión.
13. Hace dos mil años fue el día de nuestra expiación. En ese día de crucifixión todos nuestros pecados fueron perdonados por su sangre preciosa. Jesús fue el Cordero sustituto, el que estuvo en nuestro lugar. Ahora, Dios ya no acepta más sustitutos de ayunos ni penitencias para salvación, justificación, reconciliación, redención ni santificación. Con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados (Hebreos 10:14).
{