Caracas.- Estuve solamente setenta y dos horas en Caracas y es imposible no percibir los
vientos de cambio que azotan a este país, después de catorce años de la llamada “revolución bolivariana”. Lo primero que salta a la vista es el clima de nerviosismo que predomina en el chavismo, causado por la
incertidumbre que ha desatado el
deterioro de la salud del presidente Hugo Chávez, quien se encuentra en Cuba convaleciendo después de una
segunda operación de cáncer. Ante la falta de información confiable, prácticamente todos los venezolanos se han convertido en oncólogos aficionados, hacen pronósticos, rezan, discuten apasionadamente sobre el “tumor”, mientras en las filas del oficialismo hay un debate soterrado sobre una eventual sucesión, que se transmite con reverberaciones de intolerancia hacia el resto de la sociedad.