El anuncio que a nadie lo toma por sorpresa: Norman Quijano es el candidato presidencial de ARENA. Muchos analistas hemos advertido durante meses que el proceso que el partido de oposición escogió para nombrar a su candidato no era el más adecuado. Ahora ARENA tiene un candidato, pero no tiene definido un proyecto político claro, ni un equipo de gobierno para implementarlo. Con el peligro que será el candidato y sus amigos, y no el partido en debate con la sociedad, que construya el proyecto político y el equipo de gobierno.
Estimado lic. José Salomón Padilla:
¿Qué tal de goma de la gran celebración de todos ustedes? El Frente celebrando, porque les logró canjear el cumplimiento de la constitución contra una lujosa cuota partidaria en la nueva Corte Suprema; usted celebrando porque de chiripazo le cayó el premio mayor: la presidencia de la Corte; don Ovidio, porque al fin obtiene una magistratura, pero sin tener que sufrir durante 6 años en la Sala de lo Constitucional.
Estimado don Ovidio:
Tal vez le llegue tarde esta carta con este buen consejo: O renuncia hoy mismo a su candidatura a la Corte Suprema, o corre riesgo que le condenen.
Hay que darse cuenta cuando una gana una batalla. Hoy se ganó una batalla y nadie lo celebra. Como resultado de meses de debate público, de múltiples manifestaciones y pronunciamientos de la sociedad civil, de constante presión internacional y, al final, de la defensa de la constitución que dentro de las negociaciones en Casa Presidencial asumieron Cambio Democrático y ARENA, ya se logró lo esencial: preservar la composición, y con esto la independencia de la Sala de lo Constitucional. Esto es lo único que realmente cuenta. Es lo único donde no se podía ceder, ni en la calle, ni en las aulas universitarias, ni en la sala del cónclave en Capres. Es más, era lo único, en función de lo cual valía la pena hacer concesiones en los demás puntos en discusión. Frente al reto de preservar la integridad e independencia de la Sala de lo Constitucional, es poco relevante si entran o no a la Corte Suprema algunos personajes cuestionados, como el abogado Ovidio Bonilla. Arena hizo bien en luchar para que no entraran, pero ahora le toca no convertir este en punto de honor (o de ruptura) que ponga en peligro un acuerdo interpartidario para preservar la Sala de lo Constitucional.
Estimados señores Salvador Sánchez Cerén y Norman Quijano:
Qué pena verlos viajar por Estados Unidos portándose como si fueran candidatos a alcalde de Cinquera o Intipucá (disculpen, nada en contra de estos pueblos). Primero va a usted, don Salvador... ¡a Long Island! (tampoco nada en contra de los salvadoreños que viven en Long Island). Siendo vicepresidente de la República, usted tiene que visitar un país, no un pueblo.