Estimado Norman:
Cuando usted anunció las medidas de austeridad que piensa implementar al sólo llegar a Casa Presidencial, muchos se quedaron incrédulos.
Estimados magistrados:
Ustedes no hicieron nada durante un año contra la campaña electoral adelantada, cuando sí era urgente que impusieran el cumplimento de la Ley. Ahora de repente les agarra la fiebre de intervención y comienzan a actuar... ¡de censores!
Estimada Ana Vilma:
felicidades por la manera cómo encaraste al presidente de la Corte de Cuentas, zampándose a su propia conferencia de prensa, en la cual te iba a difamar denunicando irregularidades en tu gestión al frente del Seguro Social. Pero cuando de repente te tuvo en frente en persona (y para más joder, los dos frente a las cámaras), el señor se acobardó y prefirió disculparse y afirmar que no tiene nada contra vos. Una gran lección que diste. Lo pusiste en su lugar.
Estimado Ricardo Perdomo:
Es un país libre. Sin embargo, usted como funcionario público que tiene bajo su responsabilidad la seguridad de la ciudadanía, no tiene la libertad irrestricta de decir lo que le da la gana o lo que le conviene para encubrir sus propios errores.
Estimado Luis Martínez:
A los golpes, sobre todo los mediáticos, hay que responder inmediatamente. Por esto, pese al peligro de poder equivocarme, porque no puedo hacer un estudio exhaustivo del caso consultando expertos y letrados, decido reaccionar hoy mismo a lo que entiendo como otro golpe más a la institucionalidad democrática. Un golpe bajo...