La preocupación del hombre por su entorno es seguramente milenaria, ya desde el hombre paleolítico existía dicha preocupación. Existen muchos ejemplos que demuestran la preocupación del ser humano por el ambiente que le rodea, pasando por Platón, el emperador Ashoka (Dorst, 1965) en la India, hasta muchos personajes de la Edad Media, ha existido siempre esta preocupación; ya sea por conservar sus recursos de caza o madera, hasta por conservar lo ambiental tal cual lo contemplamos (Delibes, 2002).
Estimado David:
Ya que de todas formas me acusan de ser asesor tuyo, de una sola vez aprovecho para darte un consejo, aunque sea gratis: Remueva tu nombre de las especulaciones electorales. Algunas mentes torcidas por la corrupción no se pueden explicar que yo, duro crítico de este gobierno, haya apoyado tu política de facilitar el entendimiento entre las pandillas para buscar una reducción de la violencia. La cosa es que yo veo que el proceso, que comenzó con la tregua entre las pandillas, está abriendo la oportunidad histórica de construir un proceso de paz que ponga fin a la escalada de violencia. Precisamente por esto te hago el llamado de no permitir que este proceso se contamine con la dinámica electoral.
Estoy cansado de escuchar que la solución a la crisis de la Corte Suprema es política. Dicen que no hay solución jurídica. Pero lo que realmente quieren decir es que no quieren aceptar la única solución posible: que todos aceptan acatar lo que la Constitución manda a cumplir: las sentencias de la Sala de lo Constitucional.
Estimado Hugo Martínez:
Aunque has sido muy prudente y callado, todos sabemos que no estás nada de acuerdo con la política que Sigfrido Reyes y sus nuevos amigos Chico Merino, Mauricio Gutiérrez Castro, Guillermo Gallegos y Rodolfo Parker han armado, negándose a acatar las sentencias de la Sala de lo Constitucional y tratando de instalar una Corte Suprema paralela. Has sido mucho más prudente que tu presidente, quién en vez de mantenerse fuera del pleito y mantener abierta la opción de mediar como jefe de Estado, se metió en el ring, asumiendo las mismas posiciones de Sigfrido Reyes y sus amigos. Tú no. Te mantuviste callado, lo que ya es casi un acto de disidencia en tu partido...
Estimados compañeros: