Estimado monseñor:
Con el peligro que usted se enoje: Voy a escribir en esta carta sobre la misa de Jueves Santo que usted celebró en el penal de Mariona, porque es importante que se sepa. Es importante que genere el debate que tiene que generar el hecho que usted les lavara y luego besara los pies a unos delincuentes condenados. Un obispo de la Iglesia Católica besándoles los pies a pandilleros, ¿adónde hemos llegado?
Estimados diputados de ARENA:
Varios lectores me mandaron mensajes pidiéndome 'una carta a los que abstuvieron' en la controversial elección de magistrados para la Corte de Cuentas. Tienen razón.