Si un gobierno no puede gobernar sin contar con el apoyo de la oposición y del sector privado, tiene que concertar. Tiene que negociar acuerdos que le dan gobernabilidad.
Para construir estos acuerdos y llegar a políticas compartidas que producen la capacidad de enfrentar los problemas y las crisis que el gobierno solo no puede resolver, por simple lógica no tiene sentido que el gobierno declara que el punto de partida para esta concertación es SU programa de gobierno y SU plan quinquenal.
Hay quienes pegan el grito al cielo que los partidos, las alcaldías y el gobierno están queriendo comprar su voto regalándoles babosadas, acarreándolos para que saquen el DUI, invitándoles a almuerzo gratis…
¿Qué pasó con la reforma electoral? ¿Ya tenemos que olvidarnos del sueño de que los votantes vamos a decidir quiénes de los candidatos a diputados van a entrar a la Asamblea Legislativa?
¿Qué pasó con la Sala de lo Constitucional que no ha resuelto la demanda de inconstitucionalidad contra la última reforma que sigue favoreciendo el voto por la bandera? La Asamblea, los partidos, el Tribunal Electoral e incluso los medios actúan como si esta batalla ya se perdió. O que la ganaron los partidarios de mantener el viejo mecanismo de votar por el partido, por la lista, por la bandera, haciendo casi imposible que gane un candidato a quien su partido no ha privilegiado con un 'puesto ganador' en la lista.
Tiene razón: No es justo que mandé cantidad de cartas al más infeliz de sus antecesores (ya sabe a quién me refiero: el que luego fue presidente fugaz de la República Fronteriza Las Manos)… y ninguna a usted.