Fw: Cuidado: conductas fraudulentas de Avaaz y Change.org

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miguel campillo ortiz

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Oct 6, 2022, 10:33:48 AM10/6/22
to ATENEO REPUBLICANO DE ANDALUCIA


From: Juan Manuel Valencia Rodríguez <juanmanuelval...@gmail.com>
Sent: Thursday, October 6, 2022 14:38
Subject: Cuidado: conductas fraudulentas de Avaaz y Change.org
 
Transmito aviso que me ha enviado un amigo bien informado, y que yo desconocía por completo, sobre la manera fraudulenta de actuar de Avaaz y Change.org:

"A mi no me gustan ni un pelo las campañas de empresas como Avaaz y
Change.org y te diré por qué. Es sólo mi opinión, desde luego, pero es
así como lo veo.

Estas empresas pasan por ser una especie de oenegés que ponen en marcha
campañas de recogida de firmas para causas sociales de todo tipo, pero
en realidad son empresas de recopilaciones de direcciones electrónicas y
así se definen ellas mismas comercialmente. Las firmas que recogen no
llegan a ningún lado salvo a sus bases de datos con los que construyen
sociogramas específicos de sectores de población interesados por temas
diversos. Y estas listas las venden para fines propagandísticos,
comerciales, o políticos.

Que una empresa de alimentación quiere lanzar un  producto dirigido a
personas que viven solas, a solterones, o jubilados, o madres solteras,
por ejemplo, pues Avaaz les ofrece la posibilidad de hacer una campaña
concretada en familias unipersonales, o homosexuales, o interesados por
productos veganos, etc. Gracias a la buena fe de la gente que les envía
sus datos personales con un simple clic, van construyendo sus bases
de datos con los perfiles ideológicos, y personales, y de orientación
sexual, etc. Por eso son cada vez más solicitadas para las campañas
electorales que como  sabrás se basan más en la desacreditación de los
oponentes que en otra cosa y van dirigidas a sectores específicos de los
votantes de los partidos contrarios,, por ejemplo.

El que al final de sus cartas pongan algunos nombres al azar del tipo
«Paquito, Lola, Dani, John, Wiliam» para dar impresión de cuatro
amiguetes, modernos, y simpáticos me da mucho coraje. Son empresas,
créeme, muy gordas, muy gordas, todas ellas estadounidenses, con
senadores, y políticos americanos entre sus socios principales.
Pero no quiero más insistir en esto. Puedes buscar información cŕitica
por internet que te dejarán «esmorecío».

Otra cosa es Amnistía internacional. Hace lo mismo, pero no es lo mismo,
como diría la filósofa Rocío Jurado. Sus campañas de recogidas de firmas
son también de recopilación de direcciones, pero las recopilan para su
uso propio, para la misma organización, para pedirles luego cada dos
por tres que colaboren económicamente o se hagan socios, o pidan a sus
familiares y amigos que firmen alguna otra campaña con las que van
construyendo su base de datos. Pero es para su uso propio, y no para
venderlo a terceros.

Una vez hicimos una campaña de recogidas de firmas dirigidas al
representante de la UE para asuntos exteriores (al Borrell) para que
ayudase a los palestinos durante la epidemia pasada. Pero la hicimos de
manera que al pinchar en el formulario saltase a la vista el texto de la
carta con la dirección de su oficina en Bruselas y copia de la misma
para nuestra asociación. Y tenían que firmarla personalmente, sin
pedirle ningún dato personal. Era una manera de demostrar que las cartas
iban dirigidas a quien decíamos que iban dirigidas y los firmantes
podían comprobar el texto y que una copia era para nosotros. Pero no se
nos ocurrió recurrir a una de estas empresas recopiladoras de
direcciones electrónicas.

Una anécdota que me parece significativa. En una ocasión un amigo mío se
empeñó en recurrir a Change.org para hacer una campaña, precisamente
contra la comercialización de productos provenientes de las colonias de
Cisjordania. Al cabo de una semana había conseguido unas cuantas docenas
de firmas (que él no recibía, por supuesto, que las recibía y guardaba
«change.org» para sí). Eran las de sus amigos a los que él mismo había
rebotado la carta a firmar. Y no habían pasado varios días sin que
variase el número de firmas que parecía haber llegado a su máximo cuando
recibió una carta de la dirección ofreciéndole por «módicas cantidades»
enviárselas a listados de personas cuyos perfiles eran propicios a
firmar la petición. Los precios eran distintos si quería dirigirse a un
ámbito territorial local (Sevilla capital), o más amplio (Sevilla y su
provincia), comunidad autónoma,etc. Y cuanto más grande el territorio el
precio iba en aumento. Pagó para que la petición llegara a los supuestas
personas de Sevilla capital que pudieran estar motivadas. Change.org
comunicaba periódicamente en su pagina web como iban en aumento las
firmas, por lo que se animó, pero de nuevo quedó estacionario y recibió
una nueva carta animándolo a pagar para aumentar el territorio. En esto
consiste el negocio. Pero mi amigo no consiguió nunca el listado de las
direcciones electrónicas de los supuestos firmantes.
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