¿Deberían existir límites de la interpretación simbólica?
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Alcoseri Vicente
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Feb 15, 2026, 2:30:07 PM (2 days ago) Feb 15
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¿Deberían existir límites de la interpretación simbólica? «¿En qué consisten los secretos de la Orden?» «En el conocimiento de las Verdades abstractas cuya traducción sensible es el simbolismo masónico». El camino nos es mostrado en estos términos en el Momento del Aprendiz: si queremos que algún día nuestro espíritu y nuestro corazón puedan captar la majestad de esas Verdades, debemos trabajar sin descanso en la interpretación de nuestros símbolos, claves del «Sublime Arte Real». En el momento en que cruzamos la puerta del Templo y comienzan los trabajos, nos encontramos sumergidos en un océano de símbolos. Cuando la Logia se abre, la luz resplandece del Oriente al Occidente, del Septentrión al Mediodía ,del Nadir al Cenit; en todas partes —en las paredes, el piso, el techo— sólo hay símbolos. En cada uno de nuestros gestos, de nuestros pasos, de nuestras palabras, hay símbolos. Es fundamental que cada uno de nosotros se interrogue sobre ellos, que los interprete, y de esta cuestión de la interpretación simbólica es de lo que intentaré comentarles hoy 15 de febrero de 2026. Aprendí entre ustedes que ninguna de mis certezas era real, que sólo las preguntas son inmutables, no las respuestas. Aprendí que la iniciación no dura el tiempo de una ceremonia, sino que es la historia de toda una vida en Masonería. Aprendí que «renacer a la nueva vida que confiere esta iniciación» es un acto cotidiano. Para poder seguir el camino que se me ha trazado, debo renunciar sin pena al hombre que era, a mis ideas recibidas, a mis certezas que no son más que prejuicios. Debo dudar de lo que soy para tener la esperanza de llegar a ser. Prejuicio es juzgar a priori, juzgar antes de la experiencia, juzgar sin someterlo al trabajo de la reflexión. Es decir, sin saber por qué se dice. Esto no significa que un prejuicio sea falso; sólo significa que no está fundado, que no ha sido probado por esa maravillosa herramienta que es la duda. Siempre tuve la certeza de que la interpretación de los símbolos no podía tener límites. Sin embargo, tuve ocasión de leer una plancha titulada «Para una mejor interpretación de los símbolos», que abordaba esta delicada cuestión: «¿Existe un límite a la interpretación de los símbolos?». Aunque no pueda responder sólo a esta pregunta, quisiera aportar mi personal interpretación como Eterno Aprendiz de los Augustos Misterios . Para ello, en una primera parte expondré lo más fielmente posible los argumentos del autor de esa plancha (en primera persona). Luego daré mi opinión sobre este tema tan delicado, porque toca la esencia misma del trabajo masónico. En nuestras logias y en un número creciente de obras masónicas, las interpretaciones simbólicas parecen tomarse cada vez más libertades con la rigurosidad del razonamiento y la honestidad intelectual, bajo dos pretextos falaces y recurrentes. Primero: tratándose de espiritualidad, la razón común pierde sus derechos. La rigurosidad de la lógica no se aplicaría a la reflexión espiritual. Segundo: uno tiene derecho a pensar y demostrar todo; todo razonamiento es respetable, todo es demostrable y también su contrario, en nombre de la libertad de cada uno para desarrollar una opinión iconoclasta u original. El símbolo es abierto, sin duda, pero precisamente eso es lo que plantea varios problemas: si, bajo el pretexto de una opinión, nos permitimos todas las interpretaciones, a fuerza de querer decirlo todo, nuestros símbolos pronto no dirán nada. Tomemos algunos ejemplos. Si hago una plancha sobre la «Escuadra», puedo considerar que es un símbolo de la tierra, de la materialidad. De igual modo, en una plancha sobre la columna B∴ que significa «En fuerza», puedo decir que «según yo» también es un símbolo de la materia; lo mismo en un trabajo sobre la piedra bruta, y lo mismo si hablo de todos los símbolos de la logia, porque es mi humilde opinión y debe tolerarse. Así, todos nuestros símbolos tienen «para mí» el mismo significado y su multiplicación resulta inútil. Llevemos el razonamiento hasta el final: si decido hacer una plancha sobre la simbología del «piso ajedrezado», también puedo demostrar «en mi opinión» que representa la tierra y la materia, igual que la escuadra. Y para ir más lejos, sobre el «Piso de mosaico ajedrezado» alguien puede decir con toda libertad que esa yuxtaposición de cuadrados blancos y negros que nunca se tocan induce «en opinión de algún exegeta» la necesidad de separar a los hombres blancos de los hombres de color moreno. ¿Tiene derecho cualquier masón a decir eso en nombre de la apertura de los símbolos y de la tolerancia de las opiniones en materia simbólica? Ahora quisiera darles dos ejemplos de lo que podríamos llamar el método de la post-racionalización. Permítanme ilustrar primero este principio con una historia del Revolucionario Mexicano Pancho Villa: «Pancho Villa busca por todas partes buenos tiradores de élite para reclutarlos. Llega a Monterrey el 6 de Octubre de 1913 a la Estacion del Golfo , iba es su recorrido hacia el cerro del Obispado donde observó en muchas paredes ve dianas pintadas y cada una ha sido alcanzada en el centro por una bala. Un oficial villista convoca al pueblo y pregunta quién es ese tirador fabuloso. Le presentan entonces a un anciano llamado Don Jacinto Garza que apenas se mantiene en pie. El oficial villista, desconcertado, pide de todos modos una demostración. El anciano levanta con gran esfuerzo su fusil, apunta y dispara contra la pared de enfrente; luego uno de sus nietos por ordenes de su Abuelo Jacinto toma pintura blanca y traza un círculo alrededor del impacto. Un profesor de una escuela cercana se acerca al oficial y le dice: “Muchos hombres usan su pensamiento como este anciano su fusil: primero hacen una afirmación sin fundamento y luego construyen alrededor toda una teoría que la justifica”». Y así, mis HH∴, es como muchas veces interpretamos nuestros símbolos. Tomemos el ejemplo del recorrido de los Vigilantes durante la apertura de la Logia en Tercera Cámara. En una obra masónica muy respetada se puede leer que, en la fase del ritual de apertura en que los dos Vigilantes verifican que todos los asistentes son maestros francmasones, están en su lugar y en su oficio, las trayectorias de los dos Vigilantes tienen un alto valor simbólico: primero suben hacia el Oriente, hacia la luz, simbolizando el intento de progresión de los hombres hacia el conocimiento; luego se cruzan, anudando una cierta relación que se explica (no entraré en detalles); después bajan hacia las tinieblas del Occidente, y eso significaría evidentemente que el acceso a la luz es una batalla sin fin que no puede tener conclusión. Es bonito, es poético, es simbolista, suena bien, suena verdadero y, al fin y al cabo, ¿por qué no? ¿Qué hacemos en esa demostración? Partimos del hecho observable patente, es decir, de la trayectoria de los Vigilantes tal como es, y le encontramos un significado oculto que resulta seductor porque se ajusta a los hechos; luego explicamos que esa visión es personal y sólo compromete al autor. También podríamos decir que los Vigilantes se cruzan y se dan la espalda para marcar el odio que sienten el uno por el otro y el asco que les inspira su vista recíproca; eso también sería coherente con el ritual objetivo. Mi opinión sobre la cuestión —me atreveré a decirlo— es que, cualquiera que sea la trayectoria de los Vigilantes, si no regresan a tomar su plaza tendrán que permanecer de pie durante la tenida y se cansarán. Su «descenso» del Oriente es, por tanto, una consecuencia obligada de su ascenso. Regresan a ocupar sus puestos, nada más. Debemos tener cuidado, porque si todo es símbolo, entonces nada es símbolo. Los hábiles juegos del espíritu y las bellas demostraciones a menudo no son más que metales, y no tienen cabida en el Templo ni en los libros masónicos de vocación didáctica. Intentemos otro ejemplo, que lamentablemente he tenido que recortar en parte por ser inapropiado para trabajos del 1er grado. Voy a tratar de mostrárselo muy simplemente aplicando la técnica que denuncio a un bolígrafo, que hasta antes de comprarlo no era un símbolo masónico, hasta que tuvo que ser adaptado, enseguida les explico . Imaginemos un bolígrafo común y corriente que se hace para levantar actas en logia, a la cual se le coloca con cinta una pluma de gallina, porque así esta en algún libro masónico que leyó algún Q:. H:. que indica que la pluma debe ser de ganso , y sumergirse en el tintero . Aquí, la pluma de gallina colocada en un bolígrafo , cumple con la idea , que debe usar el H:. secretario de la logia . Algunos espíritus estrechos, carentes de toda espiritualidad masónica, podrían pensar que se trata de convertir un objeto profano en un objeto masónicamente exaltado simplemente por colocarle una pluma de ave. En algunas logias tradicionales —sobre todo las que siguen el rito escocés antiguo y aceptado, o el yorkino más clásico— se acostumbra usar una pluma de ganso para firmar o inscribir en el libro de actas. No es obligatorio por regla general, pero se ve como un símbolo: la pluma representa pureza, tradición y un poco de solemnidad. El ganso, además, tiene su simbolismo masónico , incluso antes del uso de la escuadra y el compás, el ganso en una parrilla era el símbolo masónico, y el ganso : vuela alto, migra en formación perfecta… cosas que a los masones les encantan. Aunque hoy en día, la mayoría usa bolígrafo o pluma estilográfica. ¿Y sabes qué? Hay quienes dicen que si la pluma no es de ganso, "la firma no vale". Pura leyenda, claro… pero qué bonito suena, ¿no? He aquí, que este objeto sería aparentemente un verdadero agregado de signos altamente simbólicos, y algunos seguramente escapan a mi análisis. Eso es post-racionalización. ¿Qué decir cuando a la toma de libertades con la rigurosidad del razonamiento se añade el uso en ráfaga de términos cuyo significado es tan amplio que sólo uno de ellos por página ya exigiría prudencia y explicaciones? ¡Ah, el deslumbrante espejismo de las palabras que, bien mezcladas, llenan de significado lo que no es más que vacuidad! Dos ejemplos: «El Egrégor es el receptáculo de la energía sagrada que proviene de los dos polos: la gnosis espiritual y el trabajo temporal». Otra frase: «El templo es un atanor sagrado para el hombre donde se encuentran las fuerzas que unen el cuerpo al mundo cósmico del espíritu». Bonito, ¿verdad? ¡Y tan verdadero! Salvo que una de estas dos frases está tomada de Mystères et actions du Rituel (El Metodo Misterioso) de Alain Pozarnik; la otra es del autor que les promete que no significa estrictamente nada. Ahora, mis HH∴, les repito la pregunta: «¿Existe un límite a la interpretación de los símbolos?» Aquellos de ustedes que antes de que comenzaran a leer este comunicado pensaban que «sí» deben sentirse confortados en su posición. Para algunos de los que pensaban que «no», como yo lo pensaba, tal vez estén un poco perturbados, como yo lo estuve después de leer esa plancha. El tema del que les hablo está muy por encima de mis capacidades actuales; quisiera, sin embargo, aportar algo de luz, por modesta que sea. Me pregunté durante varios días cuál era, según yo, la respuesta a esta pregunta, sin resultado. Rehusando dejarme abatir, tuve que cambiar mi ángulo de visión y plantearme la siguiente pregunta: «¿Qué método debo usar para responder a esta pregunta?». Y, curiosamente, mis HH∴, gracias a eso pude comenzar a trabajar mi piedra. «¿Cuáles son las herramientas de que dispongo?» Me encuentro aparentemente ante una dicotomía: hay límite o no hay límite; es uno u otro, no los dos… ¿Qué hacer si tengo ante mí dos soluciones que se oponen…? Sí, mis HH∴, para ustedes que tienen mucha más experiencia la respuesta quizás salte a la vista, pero permítanme desarrollarla de todos modos. Momento del Aprendiz: «A menudo el hombre asigna artificialmente límites a lo que en realidad es Uno y sin límite… Dos representa un antagonismo que conviene conciliar». ¿Y cómo? «Reduciendo la Dualidad a la Unidad por medio del número tres». Encontrar un tercer término, otra respuesta: ni sí, ni no, ni siquiera quizás; simplemente algo distinto, que no oponga sino que acerque, que reúna, que una. Si quiero responder como masón a esta pregunta, debo comportarme como tal y utilizar los métodos, las herramientas, los conocimientos que la masonería pone a mi disposición. Si quiero unir lo que me parecía opuesto, debo llenar mi corazón de amor, de verdad, tener presente la Ley moral y la Fraternidad. Sin darme cuenta, la respuesta a la pregunta de esta plancha ya está dada. Amor / Ley moral / Fraternidad. Si digo que el pavimento mosaico justifica o alienta a la discriminación, estoy fomentando el odio, no el amor; separo en lugar de unir; no hay fraternidad en ese discurso. ¿Los dos Vigilantes sólo regresan a su lugar? Tal vez, mis HH∴, pero si digo eso, no he dicho nada. Pero si les digo que siguen el curso del Sol para recordarnos que nada tiene fin, que el fin es el comienzo; si recuerdo a los Aprendices que el Sol sube y baja como ellos deberán hacerlo a lo largo de la herramienta de la Plomada que les muestra su Vigilante; si les digo que el día desaparece y reaparece, siempre el mismo pero diferente, como ellos cuando se encierran en el gabinete de reflexión que es su espíritu y trabajan sobre sí mismos sin descanso… Si digo eso, mis HH∴, ¿tengo razón? Nada lo prueba; uso más mi intuición que mi lógica; todo eso no es muy racional, ninguna prueba respalda mis palabras. Pero ¿qué importa? Cuando digo eso no busco tener razón, sólo busco trabajar, ayudarme a mí mismo y a mis HH∴ en este camino de Verdad que recorremos juntos; cuando digo eso sólo quiero progresar, amar, ayudar. ¿El bolígrafo de nuestro H∴ Secretario está lleno de simbología masónica? ¿Es ridícula su demostración, como él mismo dice? No conozco objeto que no esté lleno de simbología masónica, incluso “el pela papas” de la cocina o sala húmeda de la logia se le puede dar un contexto masónico, porque cada objeto en masonería se puede sacralizar , y nada puede frenar al pensamiento de asociación . Todos los objetos que me ayudan simbólicamente a trabajar, que me hacen superarme, son masónicos. Además, no me parece que existan objetos verdaderamente masónicos; es el hombre que los mira y los utiliza y los puede interpretar, recordamos aquellos juegos de geometría en la escuela primaria : que incluían regla , compás y escuadra , a los que nada tenían de sagrados cuando éramos niños , hasta que nos convertimos en masones. ¿Cuál es el límite de la interpretación simbólica? ¿Y si, mis HH∴, fuera sólo nuestro corazón? Lleno de Amor y de sinceridad, fraternal y leal, buscando unir lo que está disperso, en el respeto de la Ley moral, para que con sus HH∴ progrese hacia la Verdad. Un hombre con tales sentimientos no puede tener ni razón ni error en sus interpretaciones; ese no parece ser su objetivo. Sólo busca aportar su luz; trabaja en el perfeccionamiento de sí mismo y de toda la humanidad. Cuando un masón habla de simbología, nos ofrece un poco de sí mismo, un poco de su pensamiento, de su historia. La preparación de este comunicado ha sido para él un momento de cuestionamiento, de puesta en duda, de reflexión . Ha buscado progresar, no convencer. Ha buscado amar, no brillar. Tenemos nuestras palabras, nuestro pasado, nuestras esperanzas, nuestros sueños y nuestros miedos; es con lo más verdadero que somos en un instante dado como interpretamos un símbolo. No tengo las mismas palabras, el mismo pasado, las mismas esperanzas, los mismos sueños ni los mismos miedos que ninguno de ustedes. He meditado , dudado , me he desilusionado y reído en Logia, siempre en silencio, pero nunca en el mismo instante que ustedes ni por las mismas razones. Entonces, ¿por qué hablo de simbología con ustedes si quizá nunca estaremos de acuerdo en la interpretación de un símbolo? Porque cada uno de ustedes ya ha meditado , dudado , se ha desilusionado y reído al leer comentarios en grupos de Facebook masónico u otros sitios web de masonería ; porque cada uno de ustedes ha interpretado con sinceridad los símbolos que nos rodean. Porque algunas noches, cuando nos unimos en fraternidad, con las manos desnudas, siento su amor que me inunda y les ofrezco el mío sin reserva. Porque escrito de simbología por mí, para ustedes, y gracias a ustedes seguramente, me he alimentado de sus luces a mi mente . ¿Tengo razón o error en mis palabras? ¿Voy demasiado lejos en mis interpretaciones? Es posible, pero sólo quiero mejorarme y el camino es largo y arduo. Si un día mi corazón dejara de estar animado por todos estos sentimientos de los que les hablo, ¿tendría más razón o más error en mis palabras? Ni lo uno ni lo otro, porque nunca comprendería un símbolo si ya no estoy motivado en mi búsqueda por mi Amor a Dios “Eñ Gran Arquitecto del Universo, por amos a la humanidad, por mi Amor a mis QQ∴HH∴, por mi Amor a la Luz y mi deseo de Verdad. Alcoseri