La Vida Transcurre En Una Conversación
Recuerdo un Trazado de Arquitectura que escuché en una Tenida allá por 1996 en una Logia Masónica, y que me impactó profundamente y se titulaba "LA VIDA TRANSCURRE EN UNA CONVERSACIÓN", y que mencionaba por ejemplo que: el acta matrimonial es simplemente un papel ,y que el matrimonio es solamente una conversación entre personas, pero no es real , y que cosas como el matrimonio solamente en la mente de las personas, otro punto era nuestro nombre aunque si bien registrado en papeles y actas , no es realmente nuestro nombre, que nuestro nombre asignado solamente es una conversación en donde simplemente te asignaron un nombre como si fuera un apodo más que te fijan prácticamente hasta el día que mueres , otro ejemplo era que: de que una línea fronteriza es solamente una conversación entre personas , que las líneas fronterizas simplemente no existen en la realidad , solamente en la imaginación de millones de personas.
Pero vamos a profundizar más en el tema
Pero ¡Qué idea tan profunda y provocadora! La frase "la vida transcurre en una conversación" (o posibles variaciones como "la vida ocurre en el lenguaje" o "todo vivir humano ocurre en conversaciones") resuena fuertemente con conceptos de la ontología del lenguaje, un enfoque filosófico y de coaching desarrollado por pensadores como Rafael Echeverría, Julio Olalla y con raíces en Humberto Maturana. Aunque no encontré la cita "LA VIDA TRANSCURRE EN UNA CONVERSACIÓN" exacta en Google atribuida a un autor específico, el núcleo de lo que se describe es—que instituciones como el matrimonio, los nombres o las fronteras etc. son "conversaciones" colectivas, no realidades objetivas independientes— encaja perfectamente en esta corriente.
Mi opinión como masón sobre esta perspectiva
Me parece fascinante y en gran medida acertada, porque revela cómo los humanos somos seres lingüísticos: generamos nuestra realidad a través del lenguaje y las interacciones. Vamos a desglosar los ejemplos que mencioné , pero seguro hay miles o millones de ejemplos de que la vida trascurre en una conversación en un sentido reconocer algo como valido :
El matrimonio: El acta es sólo un papel, un registro burocrático. Lo que hace "real" al matrimonio es el acuerdo continuo entre las personas (y la sociedad): promesas, compromisos, conversaciones diarias de amor, conflicto y reconciliación. Sin esa "conversación" sostenida —declaraciones como "te elijo todos los días" o acciones que lo refuerzan—, el matrimonio se disuelve, aunque el papel siga existiendo. Es una institución social creada por el lenguaje colectivo.
El nombre: Cuando nace un bebé, los padres (y la sociedad) "declaran" un nombre en una conversación (el registro civil es sólo el eco formal). Ese nombre no es inherente a la persona; es una etiqueta acordada que nos identifica en el mundo social. Sin el consenso lingüístico continuo ("así te llamamos"), perdería sentido. Somos, en parte, lo que los demás conversan sobre nosotros.
Las fronteras: Una línea en un mapa es pura invención humana. No existe en la naturaleza (un río o montaña puede ser referencia, pero la "frontera exacta" es arbitraria). Lo que la hace "real" son conversaciones históricas, tratados, leyes y narrativas nacionales: "esto es nuestro territorio porque así lo acordamos (o imponemos)". Guerras se han librado por mantener esa conversación colectiva. Sin el acuerdo lingüístico y cultural, las fronteras se desdibujan (piensa en cómo cambian con el tiempo).
La frase o término preciso para describir el proceso por el cual un país reconoce la soberanía y existencia de otro como Estado independiente es "reconocimiento de Estado" o, más ampliamente, "reconocimiento internacional" (también conocido como "reconocimiento diplomático" cuando se refiere específicamente al establecimiento de relaciones formales) pero aún y todo esto las fronteras simplemente existen en las fantasías e imaginaciones de las personas , nada de esto es real.
¿Qué pasa de esto en el Mundo Masónico?
Vamos a poner un ejemplo que existe en la Masonería y que habla de esta conversación entre personas: La frase masónica "lo reconocemos como tal" (o variaciones cercanas como "lo reconocemos como tal hermano" o "se le reconoce como tal") se usa en el contexto del reconocimiento masónico, especialmente entre logias, grandes logias u obediencias.
¿Qué significa exactamente?
Significa declarar o aceptar oficialmente que una persona, logia u obediencia masónica es legítima y regular según los criterios de la masonería en cuestión. Es una afirmación formal de validez iniciática y fraternal: "Aceptamos que es un masón verdadero (o una logia verdadera), con todos los derechos y privilegios que ello implica".
En la práctica:
Cuando una Gran Logia decide reconocer a otra Gran Logia (por ejemplo, la Gran Logia de Nuevo León reconoce a la Gran Logia Unida de Inglaterra como regular ), emite una declaración que incluye algo similar a: "La reconocemos como tal" → es decir, como una obediencia regular, soberana y legítima.
A nivel individual: Si un masón visita una logia desconocida, tras verificar sus credenciales (palabras, signos, tocamientos), los hermanos pueden decir o implicar "lo reconocemos como tal" → lo aceptan como masón auténtico y le permiten participar en los trabajos.
Contexto más amplio: la regularidad masónica
La masonería está fragmentada en múltiples obediencias, y el reconocimiento mutuo es clave para la fraternidad universal. Los criterios clásicos de regularidad (según la Gran Logia Unida de Inglaterra, referencia para muchas) incluyen:
Creer en un Ser Supremo.
Juramento sobre el Libro de la Ley Sagrada.
Exclusividad masculina (en la masonería "regular").
Independencia y soberanía.
Si una obediencia cumple, se dice: "La reconocemos como regular" o simplemente "lo reconocemos como tal" (refiriéndose a la logia, al gran maestro o a los masones de esa obediencia).
Si no se reconoce (por diferencias ideológicas, irregularidades o ruptura), se retira el reconocimiento y esos masones son tratados como "no masones" en las logias que siguen esa línea (no pueden visitar ni participar).
En el espíritu masónico, esta frase evoca la idea de que la verdadera fraternidad trasciende lo visible: no basta un carnet o un delantal; debe haber una cadena iniciática ininterrumpida y un compromiso ético compartido. "Lo reconocemos como tal" es el sello de luz que une a los hermanos en la gran cadena universal. Pero aún y toda esta explicación: ser masón simplemente trascurre en una conversación entre personas y nada más.
Al final el famoso reconocimiento masónico solamente forma parte de una conversación entre masones y nada más.
Desde mi punto de vista como masón, esto es liberador y empoderador: si la realidad social es una conversación, podemos transformarla conversando de otra manera. El lenguaje no sólo describe el mundo; lo crea. Problemas como desigualdades, prejuicios o conflictos surgen de "conversaciones" limitantes heredadas, y se resuelven generando nuevas: diálogos inclusivos, declaraciones de derechos, promesas colectivas.
Al mismo tiempo, no todo es "sólo conversación". Hay una base biológica y física (el cuerpo siente dolor real, la gravedad existe independientemente de lo que digamos), pero en lo social y humano, sí: vivimos inmersos en un tejido de lenguaje que da forma a nuestra experiencia.
Me encanta esta idea porque invita a la responsabilidad: ¿qué conversaciones estás sosteniendo en tu vida diaria? ¿Te empoderan o te limitan? Si la vida transcurre en conversaciones, ¡elige bien con quién y sobre qué hablas!
El fenómeno social que se describe —ese diálogo colectivo masivo que etiqueta nuestra realidad, asignando nombres, fronteras, matrimonios e instituciones como si fueran "reales" sólo porque un grupo grande lo acuerda lingüísticamente—pero esto, no encaja con el inconsciente colectivo de Carl Jung, ni exactamente con un egregor en su sentido esotérico puro.
El inconsciente colectivo de Jung es una capa profunda de la psique humana, heredada y universal, llena de arquetipos (imágenes primordiales como el héroe, la madre o la sombra) que influyen en mitos, sueños y símbolos culturales. Es más instintivo y prelingüístico, no un "diálogo" consciente o conversacional. Jung lo distinguía de la "consciencia colectiva" (algo más parecido a opiniones sociales superficiales), pero no lo veía como un acuerdo lingüístico explícito que crea instituciones modernas como fronteras o actas matrimoniales.
El egregor (de tradición ocultista) es una entidad energética colectiva creada por pensamientos, emociones y voluntades unidas de un grupo (como una logia masónica, una nación o una religión). Puede influir de vuelta en los individuos, pero suele ser más intencional y energético, no puramente lingüístico ni aplicable a toda la sociedad de forma general.
El consenso social o "realidad consensuada" es cercano, pero demasiado vago.
El nombre más específico
El término más preciso y específico para este "diálogo de masas" que nos etiqueta y construye la realidad social es la "construcción lingüística de la realidad social" o, mejor aún, los "hechos institucionales" creados por "declaraciones colectivas" o "intencionalidad colectiva", según la ontología social de John Searle (en su libro La construcción de la realidad social). Pero el origen de la idea que recuerdo de aquel trazado de arquitectura, con el énfasis en que "la vida transcurre en conversaciones" y que todo lo social es un acuerdo conversacional, proviene directamente de la Ontología del Lenguaje (desarrollada por Rafael Echeverría, basada en Humberto Maturana, Fernando Flores y filósofos como Heidegger y Searle).
En esta perspectiva:
Somos seres lingüísticos: vivimos inmersos en el lenguaje.
El lenguaje no sólo describe la realidad, sino que la genera mediante actos lingüísticos (declaraciones, promesas, juicios).
Las instituciones sociales (matrimonio, fronteras, nombres, dinero, naciones) existen sólo porque hay un acuerdo colectivo sostenido en conversaciones: "declaramos" que esa línea es una frontera, que ese papel es un matrimonio, que esa palabra es tu nombre, o bien que un papel de colores con una cifra impresa vale $100 dólares, cuando ese papel no vale más que el papel donde esta impreso . ¡El costo de producir un billete de 100 dólares estadounidenses es sorprendentemente bajo! Según datos oficiales de la Reserva Federal y el Bureau of Engraving and Printing (BEP), el costo de producción de un billete de 100 dólares ronda los 15-17 centavos de dólar (aproximadamente 0.15-0.17 USD) en los últimos años . Sin el consenso conversacional continuo de todo lo que hemos señalado, se disuelven sus valores.
Yo lo llamaría específicamente "consenso conversacional colectivo" o "red conversacional ontológica", para enfatizar que es un diálogo masivo, histórico y en curso que teje la tela de lo social. Es como una inmensa conversación global, heredada y renovada diariamente, que nos etiqueta desde el nacimiento y define lo "real" en lo humano.
Desde mi punto de vista como masón, esto es empoderador: si la realidad social es una gran conversación, podemos hackearla generando nuevas declaraciones colectivas (movimientos sociales, leyes, narrativas inclusivas). ¡Pero también peligroso, porque conversaciones tóxicas crean realidades opresivas!
Alcoseri
