Cadena Fraternal o de la Unión

231 views
Skip to first unread message

Belino

unread,
Jul 21, 2010, 8:47:13 AM7/21/10
to SECRETO MASONICO
Cadena Fraternal
Por Q:.H:. M:.M:. Mauro José Pacci Huanacune


Dentro de nuestro templo al observar los objetos que nos rodean,
algunos de nuestros símbolos habrán llamado poderosamente nuestra
atención y despertado el justo deseo de conocer su significado.

Entre estos símbolos, que resalta claramente, es la cadena universal
que circula por nuestro templo por su parte más alta, casi llegando al
techo.


Por tanto la cadena fraternal es sin duda uno de los elementos
simbólicos más significativos dentro la Logia masónica. Está
conformada por doce nudos que aparecen de trecho a trecho a lo largo
de toda la cadena, los cuales simbolizan los signos zodiacales.


La significación simbólica de dicha cadena, es idéntica a la cadena
fraternal, que en la plancha de trazar está vinculado específicamente
con el simbolismo, se considera también otro aspecto importante de
ella: el que tiene como función “proteger”, además de “unir” y de
“ligar”, los símbolos y emblemas que aparecen dibujados en el cuadro.
En este sentido, la idea de “protección” esta incluida en el
simbolismo de la cadena, La “cadena de Unión” que se forma en el seno
de la logia masónica antes de terminar nuestros trabajos, sin bien no
está construida de elementos materiales, es sin embargo, de mucho más
valor, porque esta formada de elementos humanos, de corazones nobles y
de buenos propósitos, de ideas mancomunadas, que conviven
fraternalmente, trabajando siempre por el mejoramiento de nuestros
semejantes y nuestra sociedad.


Esta cadena de la Unión que forman los miembros de una Logia,
representa no solo el propósito de ayudarse y sostenerse
recíprocamente, sino la cohesión y unidad de esfuerzo para realizar
juntos, la obra común de mejorar la vida humana, tanto para el hombre
actual como para las generaciones venideras.

Esta cadena nos dice que, como sus similares fuertes y resistentes
metales, nosotros constituimos un cerco indestructible en torno a la
vida profana, con hechos, realizaciones y principios; es decir, que
debemos ser, como verdaderos masones, una acción en pie al servicio de
la humanidad y de nuestro propio perfeccionamiento.

Nuestra cadena es mucho más resistente que la formada por los
elementos más duros por que día tras día resiste con éxito los ataques
de la intolerancia, la incomprensión y las pasiones humanas.


Pero no obstante, esta cadena se abre en dos oportunidades y se rompe
en una ocasión. Se abre primeramente en la oportunidad más propicia de
nuestra institución, que es cuando ingresa a nuestra augusta orden un
nuevo hermano, donde es invitado a que se incorpore a nuestra cadena
fraternal. También lo hace cuando algún hermano, habiendo cumplido ya
su misión en la tierra es llamado por el G:.A:.D:.U:. y pasa al
Oriente Eterno, que es el nombre que nosotros designamos a la muerte.


Se rompe en muy pocas ocasiones cuado un masón, olvidando los
juramentos tan solemnemente prestados, traiciona a sus hermanos o no
cumple con las disposiciones de la A:.O:., es entonces cuando la
cadena se rompe para expulsar de su seno al eslabón que ha perdido su
temple.


Cada eslabón se interpreta como: El hombre siempre junto al hombre,
nunca el hombre contra el hombre y recibiendo siempre el nombre de
hermano.


La cadena de la Unión esta constituido por el entrelazamiento que
forman las manos, con los brazos entrecruzados (se efectúa cruzando el
brazo izquierdo sobre el derecho), de todos los integrantes del
taller, el cual, precisamente, tiene lugar alrededor del ara, momentos
antes de la clausura los trabajos. En primer lugar, habría que decir
que la cadena fraternal es una de los ritos masónicos que aluden a la
fraternidad masónica, la que, en efecto, está sustentada en los lazos
de la armonía y concordia que entre si ligan a todos los masones, de
ahí el porque los nudos en la cadena también se les denomina lazos de
amor, pues el amor, entendido por lo más alto, es la fuerza que
concilia los contrarios y resuelve todas las oposiciones en la unidad
de principio. Por ello la fraternidad representa, por tanto, el
fundamento mismo sobre el que se apoya la propia organización
iniciática. En este sentido, el entrelazamiento de manos y brazos
configuran una trama cruciforme que evoca la imagen de una estructura
fuertemente cohesionada y organizada.


Pero este rito se realiza, fundamentalmente, para dirigir una plegaria
o invocación al G:.A:.D:.U:., siendo en esta invocación donde reside
el sentido profundo y su razón de ser. Así, en la antigua masonería
operativa, la plegaria y las invocaciones de los nombres divinos
formaba parte constitutiva del rito y de los trabajos simbólicos y
precisamente ella se realizaba en la cadena fraternal y alrededor del
cuadro de la logia, con lo cual se confirma el papel verdaderamente
central que ha desempeñado siempre en la masonería.


Por consiguiente, y según se desprende de esta oración masónica, la
unión encadena y fraterna se convierte en el soporte horizontal y
psicosomático (terrestre), sobre el que “descenderán”- estimulados por
las plegarias- los beneplácitos (bendiciones) de la influencia
espiritual o supra-individual- “La Luz”, posibilitando así una vía de
comunicación axial entre el cielo y la tierra, o como se dice en el
léxico masónico, entre la Logia celestial y la logia terrenal. Es
decir, que a través de la invocación lo que se pretende esencialmente
es la comunicación con las energías cósmicas (las ideas o atributos
creadores del altísimo) cuya acción espiritual ha conformado – y en
forma permanente- la realidad simbólica, ritual y mítica de la
organización iniciática.


Por ello, siempre cuando nos despedimos los hermanos y clausuramos los
trabajos de la Logia, se acostumbra, y así lo indica el Ritual del
Rito de York, donde nos reunimos alrededor del Ara y formamos la
cadena fraternal, cadena Eléctrica, Cadena Magnética, Cadena de Unión
o Cadena Masónica y representa en su forma material los miles y miles
masones esparcidos por la superficie de la tierra.


En el interior del templo, la cadena se encuentra abierta en la puerta
de entrada, cuyo eslabones representa a los masones esparcidos por
sobre la superficie de la tierra y la unión de un eslabón con otro. La
parte abierta es para que ingresen nuevos eslabones.


Simbólicamente, la cadena fraternal que une tan estrechamente a los
Mas:. en el T:., no se rompe y continúa en el mundo profano con los
mismos deberes y obligaciones.


Esta Cadena une a todos los HH:., desde el V:.M:. hasta los Aap:. y en
esta posición se pasa la palabra sagrada, la cadena fraternal comienza
y termina en el V:.M:.


Finalmente nos reunimos en el Ara, porque es donde se encuentra un
círculo donde ningún hermano puede errar y también es donde se
encuentra la escala de Jacob; en ella elevamos nuestras plegarias al
G:.A:.D:.U:.


Se recomienda que para una mayor eficacia en la generación y uso de la
energía espiritual producida, la cadena fraternal se organice de la
siguiente manera:


Los HH:. se dispones alrededor del Altar, situándose en el siguiente
orden:

V:.M:. al Or:., 1er Vig:. al Occ:.; 2do Vig:. al S:. y Cap:. al N:.
todos dando frente al altar.
A la Izquierda del V:.M:. se sitúan el P:.V:.M:.I:.; M:.de C:.; y
MM:.MM:. a derecha se colocan los PP:.VV:.MM:.
El 1er Vig:. será flanqueado por los GG:.TT:.; a su derecha se sitúan
los CC:.; a su izquierda los Aap:.
El Cap:. será flanqueado por los Ddiac:.
El 2do Vig:. será flaqueado por el Sec:. y Tes:.
Los HH:. se asirán en la forma debida, teniendo sus pies en Escuadra,
no tratar de unir las puntas de los pies.

El M:.de C:. verifica que la cadena esté en la forma debida e informa
al V:.M:. .


Publicado por B:.R:.L:.S:. Piedra Blanca de la Perfección N° 98

http://piedrablancadelaperfeccion.blogspot.com/2010/07/cadena-fraternal.html

Kadyr

unread,
Aug 7, 2015, 7:27:06 PM8/7/15
to SECRETO MASONICO
EL SIMBOLO Y EL RITO MASONICO DE LA CADENA DE UNION
FRANCISCO ARIZA
  
La cadena de unión es sin duda alguna uno de los símbolos más significativos de entre todos los que decoran la Logia masónica. Se trata de un cordel que rodea todo el templo por su parte superior. Esta situación en lo "alto" le da una connotación celeste, confirmada por los doce nudos que aparecen de trecho en trecho a lo largo de todo el cordel, los cuales simbolizan los doce signos del zodíaco. Esos nudos se corresponden, además, con las doce columnas que excepto por el lado de Oriente también rodean el recinto de la Logia. Cinco de esas columnas están situadas en el lado de Septentrión, otras tantas a Mediodía, y las dos restantes -las columnas J y B- a Occidente. 
Cuadro simbólico de la Logia. Grado aprendiz

Para comprender esta simbólica habría que tener en cuenta que la Logia es, ante todo, una imagen del mundo, y como tal debe existir en ella una representación de lo que constituye el "marco" mismo del cosmos, que es propiamente el zodíaco. Muchos recintos o santuarios sagrados -al igual que las ciudades edificadas según las reglas de la arquitectura tradicional-, siendo la proyección en la tierra del orden celeste, están de una u otra manera "enmarcados" por las constelaciones zodiacales. Es el caso, por ejemplo, del Ming-Tang chino, del Templo de Jerusalén (y su arquetipo la Jerusalén Celeste), de muchas fortalezas templarias, y en construcciones tan antiguas como puedan ser el crómlech megalítico de Stonehenge. Asimismo, los masones operativos, y en general los artesanos constructores de cualquier sociedad tradicional, se servían de un cordel para determinar la posición correcta de los templos o catedrales, que siempre y de forma invariable, estaban orientados según las direcciones del espacio señaladas por los cuatro puntos cardinales, exactamente igual que la Logia. Ahora bien, como menciona René Guénon "... entre las funciones de un 'marco' quizá la principal es mantener en su sitio los diversos elementos que contiene o encierra en su interior de modo de formar con ellos un todo ordenado, lo cual, como se sabe, es la significación misma de la palabra 'cosmos'. Ese 'marco' debe pues, en cierta manera, 'ligar' o 'unir' esos elementos entre sí, lo que está formalmente expresado por el nombre de 'cadena de unión', e inclusive de esto resulta, en lo que a ella concierne, su significación más profunda, pues como todos los símbolos que se presentan en forma de cadena, cordel o hilo (todos ellos símbolos del eje) se refieren en definitiva al sûtrâtmâ".1 Por consiguiente, la cadena de unión masónica vendría a significar, considerada desde el punto de vista metafísico, exactamente lo mismo que la "cadena de los mundos": un símbolo que resume el conjunto de todos los estados, seres y mundos que conforman la manifestación universal, los cuales subsisten y están ligados entre sí por el "hilo de Atmâ" (sûtrâtmâ), es decir por su hálito o espíritu vivificador. 

Por otro lado, la cadena de unión es también la cuerda anudada (ohouppe dentelée) que aparece figurada en los "cuadros de Logia" masónicos, y concretamente en los pertenecientes a los grados de aprendiz y de compañero. La significación simbólica de dicha cuerda es idéntica a la de la cadena de unión, pero, al mismo tiempo, y vinculado específicamente con el simbolismo del cuadro de Logia, habría que considerar también otro aspecto importante de ella: el que tiene como función "proteger", además de "unir" y de "ligar", los símbolos y emblemas que aparecen dibujados en el cuadro, el que es considerado como un espacio sacralizado, y por tanto inviolable. En este sentido, la idea de "protección" está incluida en el simbolismo de los nudos y las ligaduras, que por sus formas respectivas recuerdan el trazado de los dédalos y laberintos iniciáticos. En la simbólica universal, el laberinto, además de estar relacionado con los "viajes" y las pruebas iniciáticas, también tiene como función la defensa y protección de los lugares sagrados o centros espirituales, impidiendo el acceso a los mismos a los profanos que no están cualificados para recibir la iniciación. Pero la defensa se extiende igualmente (y podríamos decir que principalmente) a impedir el acceso a las influencias sutiles del psiquismo inferior, el que por su carácter especialmente disolvente representan un claro peligro que ha de ser controlado y evitado a toda costa, pues por medio de esas influencias se introducen determinadas energías maléficas y caóticas destinadas a destruir, o en el mejor de los casos a debilitar, a los propios centros espirituales y a las organizaciones tradicionales ligadas a ellos, y consecuentemente a impedir en lo posible la comunicación con las influencias verdaderamente superiores, de las que esos centros y organizaciones han sido -y son- precisamente el soporte. Y al hilo de esta última reflexión, quizá no estaría de más señalar los peligros de disolución (o de petrificación, pues para el caso es lo mismo) que en la actualidad acechan a la Masonería, ya que es a todas luces evidente que esta organización tradicional se ha visto sometida a una paulatina extirpación de la dimensión iniciática y esotérica de sus símbolos y sus ritos. Y lo que es tal vez más lamentable es que esa acción ha sido llevada a cabo muchas veces por masones que no han comprendido que es precisamente gracias a esos símbolos y ritos (revelados en el origen y transmitidos a lo largo del tiempo) que la Orden masónica adquiere su pleno sentido, pues ellos constituyen sus señas de identidad, lo que dicha Orden es en sí misma, y no podría dejar de ser, a menos de quedar totalmente desvirtuada y vacía de contenido esencial. Para que esa situación no llegue a ser irreversible, pensamos que se hace necesario que los masones de espíritu tradicional (esto es, aquellos que consideran que la Masonería pertenece y es una ramificación de la Tradición Primordial y por tanto una vía de realización al Conocimiento) restituyan de nuevo el sentido cosmogónico y metafísico de su legado simbólico-ritual, empezando por considerar que la cadena de unión es, efectivamente, el "marco" celeste que delimita, separa y protege el "mundo de la luz" del "mundo de las tinieblas", lo sagrado de lo profano. 

Síntesis simbólica del grado de compañero
Además de la cuerda anudada que rodea la Logia y el cuadro, existe un rito en la Masonería que también recibe el nombre de cadena de unión. Se trata de aquel que está constituido por el entrelazamiento que forman las manos, con los brazos entrecruzados, de todos los integrantes del taller, lo cual, precisamente, tiene lugar alrededor del cuadro de la Logia y de los tres pilares de la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza momentos antes de clausurar los trabajos. En primer lugar, habría que decir que la cadena de unión es uno de los ritos masónicos que más directamente aluden a la fraternidad masónica, la que, en efecto, está sustentada en los lazos de armonía y concordia que entre sí ligan a todos los masones. De ahí el por qué a los nudos de la cuerda también se les denomine "lazos de amor", pues el amor, entendido por lo más alto, es la fuerza que concilia los contrarios y resuelve todas las oposiciones en la unidad del Principio. Dicha fraternidad representa, por tanto, el fundamento mismo sobre el que se apoya la propia organización iniciática y tradicional. En este sentido, el entrelazamiento de manos y brazos configura una trama cruciforme que evoca la imagen de una estructura fuertemente cohesionada y organizada. 

Pero este rito se realiza, fundamentalmente, para dirigir una plegaria o invocación al Gran Arquitecto, siendo en esa invocación donde reside su sentido profundo y su razón de ser. Por ello, prescindir de la plegaria como sucede en muchas logias actuales, por el mero hecho de ignorarla o por considerarla un trasnochado anacronismo, provoca inevitablemente el empobrecimiento del propio rito, quedando éste, en consecuencia, reducido prácticamente a casi nada. Sin embargo, en la antigua Masonería operativa, la plegaria y las invocaciones de los nombres divinos formaba parte constitutiva del rito y de los trabajos simbólicos; y precisamente ella se realizaba en la cadena de unión y alrededor del cuadro de la Logia, con lo cual se confirma el papel verdaderamente "central" que este último ha desempeñado siempre en la Masonería. 

Por lo general, la cadena de unión comienza y termina en el Venerable Maestro, y es él, como la máxima autoridad de la Logia, el que dirige la invocación al Gran Arquitecto. Veamos a continuación un ejemplo de ésta según es de uso todavía entre algunos Ritos masónicos que han seguido conservando parte del legado operativo: "¡Arquitecto Supremo del Universo! ¡Fuente única de todo bien y de toda perfección! 'Oh Tú! Que siempre has obrado para la felicidad del hombre y de todas Tus criaturas; te damos gracias por Tus paternales beneplácitos, y te conjuramos para que los concedas a cada uno de nosotros, según Tus consideraciones y según nuestras necesidades. Esparce sobre nosotros y sobre todos nuestros Hermanos Tu celeste Luz. Fortifica en nuestros corazones el amor hacia nuestras obligaciones, a fin de observarlas fielmente. Que puedan nuestras reuniones estar siempre fortalecidas en su unión por el deseo de Tu placer y para hacernos útiles a nuestros semejantes. Que ellas sean por siempre la morada de la paz y de la virtud, y que la cadena de una amistad perfecta y fraterna sea en lo sucesivo tan sólida entre nosotros que nada pueda alterarla. Así sea". 

Por consiguiente, y según se desprende de esta oración masónica, la unión encadenada y fraterna se convierte en el soporte horizontal y psicosomático (terrestre), sobre el que "descenderán" -estimulados por la plegaria- los beneplácitos (bendiciones) de la influencia espiritual o supra-individual -"Tu celeste Luz"-, posibilitando así una vía de comunicación axial entre el cielo y la tierra, o como se dice en lenguaje masónico, entre la Logia de lo Alto y la Logia de Abajo. Es decir, que a través de la invocación lo que se pretende esencialmente es la comunicación con las energías celestes (las Ideas o atributos creadores del Arquitecto universal) cuya acción espiritual ha conformado -y conforma permanentemente- la realidad simbólica, ritual y mítica (es decir, cosmogónica y metafísica) de la organización iniciática. Al mismo tiempo, en el rito de la cadena de unión se concentra la entidad colectiva constituida por todos los antepasados que realmente participaron en la Tradición y su conocimiento, y de los que se dice moran en el "Oriente Eterno" (la Logia celeste). Dicha entidad se hace una en comunión con sus herederos actuales, esto es, con los masones que, habiendo recibido y comprendido (en la medida que sea) el mensaje de su legado tradicional, contribuyen hoy en día a mantenerlo vivo y actuante. En este sentido, la cadena de unión también está simbolizando la cadena iniciática de la tradición masónica (y por analogía la de todas las tradiciones), cuyo origen es inmemorial, como lo es asimismo el mensaje que ella ha ido transmitiendo a lo largo del tiempo y de la historia. 

Las individualidades, o mejor, la idea de lo individual y lo particular que cada componente de la cadena pudiera tener de sí mismo, desaparece como tal para formar un solo cuerpo que vibra y respira a una misma cadencia rítmica. La cadena de unión deviene así un círculo mágico y sagrado donde se concentra y fluye una fuerza cósmica y teúrgica que asimilada por todos y cada uno de los integrantes de la misma les permite participar del verdadero espíritu masónico y de su energía salutífera y regeneradora. 

No es entonces de extrañar que durante el transcurso del rito de la iniciación, el neófito reciba simbólicamente la "luz" integrado en la cadena de unión, lo cual es perfectamente coherente en una tradición en la que el rito y el trabajo colectivo desempeñan una función eminente como vehículos de transmisión de la influencia espiritual.

 
NOTA
1Ver René Guénon, Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada cap. LXV.
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages