CAIN, EL INMORTAL

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ALCOSERI

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Oct 10, 2008, 11:05:45 PM10/10/08
to SECRETO MASONICO
CAIN, EL INMORTAL

Todos conocemos lo que ocurrió después de la “caída” del hombre, según
el Génesis. Adán y Eva fueron expulsados del paraíso y tuvieron hijos.
Primero Caín y luego Abel. Todos sabemos que “Dios no aceptaba los
sacrificios que le dedicaba Caín y sí aceptaba los de Abel”. Entonces
Caín, lleno de celos, se abalanzó sobre su hermano y lo mató. Todos
sabemos eso, siempre hemos pensado “que malo que es Caín”, “mató al
hermano, que horrible”. Caín era el malo y Abel era el bueno, esa es
la interpretación que nos llega por el judaísmo, el cristianismo y el
islamismo. Incluso San Agustín, cuando nos da su interpretación del
mito de Caín y Abel, equipara a Caín con los judíos y a Abel con
Cristo. Dice San Agustín que los judíos mataron a Cristo así como Caín
mató a Abel. San Agustín, como la mayoría, continúa la tradición de
que Abel era el bueno y Caín el malo.

Está muy claro en la biblia, Caín es castigado por Dios, es
desterrado. Esto es visto como algo lógico y normal: Caín es el malo y
Abel el bueno. La interpretación Gnóstica es totalmente distinta,
ahora la vamos a ver.

En primer lugar, la Gnosis sostiene que Caín no fue hijo de Adán, que
Eva engendró a su primer hijo, Caín, con la Serpiente, con Lucifer. La
Serpiente Lucifer fecundó a Eva con su aliento. Ó sea que Caín no fue
un niño totalmente humano, nacido de la carne. Tuvo algo Espiritual
muy grande, porque su padre era Lucifer, proveniente del mundo
incognoscible del Espíritu.

Por el contrario, Abel fue hijo de Adán y Eva, o sea que Abel sí fue
un hijo de la carne.

Tenemos ahora una primera diferencia entre ambos hermanos: Caín es
superior a Abel. Caín es hijo de Eva y de Lucifer, la Serpiente
iniciadora del Edén. Caín es hijo del Espíritu y la carne. Abel, por
el contrario, es hijo solamente de la carne. Eso en primer lugar,
ahora tenemos que Caín no es alguien malo, es alguien superior, es
alguien importante, mucho más que Abel.

En segundo lugar, tanto Caín como Abel realizan sacrificios al dios
creador para complacerlo, ofrendándole cosas que le agradan a él. Caín
le sacrifica elementos vegetales y Abel animales, corderos por
ejemplo. Según la biblia, esto último es lo que más agrada al creador:
la sangre del animal muerto y el olor a carne quemada del cadáver. Al
creador, dice la biblia, le gustaban los sacrificios que le dedicaba
Abel y no los de Caín. Pareciera que Caín no sentía muchos deseos de
complacer al creador, pues le ofrecía unas pocas semillas sin mucha
devoción, como si no estuviera realmente convencido de la conveniencia
de realizar sacrificios. Lógicamente, los sacrificios de Abel eran
aceptados por el creador y los de Caín no. Caín sentía rechazo por los
sacrificios dedicados al creador, por su origen, porque era hijo de
Lucifer, porque poseía en su interior la chispa divina del Ángel de la
Luz. Por eso no realizaba bien los sacrificios al creador, le
repugnaba hacerlo, pues él no pertenecía a este mundo creado. Abel en
cambio, quien no era de naturaleza Espiritual sino animal, realizaba
bien los sacrificios, los que sí eran del agrado del creador.

Una antigua leyenda nos relata lo que dijo en un momento Abel a su
hermano Caín: “Mi sacrificio, mi ofrenda fue aceptada por Dios porque
yo le amo, tu ofrenda en cambio fue rechazada porque tu le odias”.
Ahora está todo bien claro, ¡cómo no va a odiar al creador si es un
hijo del Espíritu, si su naturaleza es Espiritual! Ahí está bien
claro. Todas estas leyendas y mitos que rodean al Génesis nos dicen
muchas cosas. A través de ellos caemos en cuenta que mucha información
nos ha sido tergiversada y ocultada.

También son muy interesantes otras palabras que Caín dice a su
hermano. En una pequeña frase está resumida toda la posición de él.
Estas palabras son clave: “No hay ley, ni juez” (Targumín
Palestiniano, Gen., 4:8). Caín está negando la autoridad del dios
creador y que deba rendirle culto y obediencia.

Posteriormente vemos que Caín asesina a su hermano Abel. Esto es algo
muy profundo porque significa que el Espíritu rechaza, destruye,
asesina al alma. Abel, presentado como puro amor y devoción en la
biblia, según los Gnósticos representa al alma del hombre. Caín, por
el contrario, es el representante del Espíritu, por eso su hostilidad
y su odio. La hostilidad y el odio propios del Espíritu, pues el
Espíritu realmente aborrece este mundo impuro, plagado de mandamientos
injustos y absurdos. Por eso la resistencia de Caín a realizar
sacrificios, por eso su desobediencia a los mandatos del creador. Caín
y Abel son tan opuestos e irreconciliables como lo son el Espíritu y
el alma.

El alma es amor puro, no el Amor Verdadero sino lo que conocemos como
amor, lo que creemos que es el amor, lo que nos han dicho que es el
amor, que en realidad es odio. El Espíritu es lo contrario, es
percibido como odio puro, hostilidad y venganza. Al haber sido
encadenado a esta creación satánica sólo puede sentir hostilidad y
odio, lo que los hombres ordinarios conocen como odio. El Espíritu,
que es Amor Puro, sólo puede sentir aversión y repugnancia ante esta
asquerosidad. Por eso desea destruirla, porque para Él la creación es
una monstruosidad deforme que no debió haber existido jamás. Esto es
lo que simboliza el asesinato de Abel por su hermano Caín.

Caín, con todos sus actos se ha emancipado totalmente del creador y de
su propio cuerpo y alma. A través de sus actos contra el dios creador
y contra su medio hermano Abel, se ha emancipado de una vez y para
siempre del dios inferior y de su creación impura y defectuosa. Con
sus actos se ha transformado en un opositor, en un enemigo eterno del
demiurgo y de su obra.

Todo este episodio de Caín y Abel, tal como está en el Génesis bíblico
y en leyendas como las del midrash judío, entre otras, ha sido
interpretado por los Gnósticos de una manera totalmente opuesta a la
aceptada.

Después de cometer su Acto Supremo, dice la biblia que Caín fue
maldecido por dios y expulsado de ese lugar. “Maldecido y expulsado”,
el mismo destino de la Serpiente del paraíso. Fue lógico que así
sucediera, porque Caín se había convertido en un opositor absoluto del
dios creador, pero además ocurrieron otras cosas muy interesantes que
vamos a destacar aquí.

En primer lugar, vemos que Caín ha sido maldecido y desterrado por el
dios creador. Eso que pudiera parecer un castigo, para un Gnóstico es
todo lo contrario. Ser maldecido y desterrado por el creador es un
honor para un Gnóstico. Es la reacción lógica del demiurgo frente a
quien lo ha desafiado y abofeteado, frente a quien se ha hecho igual o
superior a él. Caín es un desterrado porque se ha transformado
totalmente, se ha desterrado exitosamente por sí mismo y ya no
pertenece a este mundo aunque siga habitándolo. La biblia dice que el
creador lo desterró, pero Caín es un emancipado, un liberado en vida,
que con sus actos maldijo al creador y se desterró a sí mismo de esta
creación abominable.

En segundo lugar, cuentan algunas leyendas judías que el creador ha
castigado para siempre a Caín con la falta de sueño, condenándolo a no
poder dormir, a la vigilia permanente. Para un Gnóstico eso no es un
castigo sino un triunfo. Estar siempre despierto es una ventaja, una
virtud, un logro importante. Caín se ha despertado por sí mismo,
desobedeciendo los preceptos del creador y “asesinando” a su alma.

En tercer lugar, la biblia dice que el creador protegió a Caín, no
permitiendo que nadie le hiciera daño o matara. Este es otro dato muy
interesante. Dicen los Gnósticos que el hombre que se ha transformado
en puro Espíritu, aunque siga habitando el cuerpo físico es un
inmortal, un intocable. Nada ni nadie puede dañarlo, nadie puede
atacarlo, ya no tiene miedo, pues está por encima de todo y ya nunca
morirá. Está en este mundo pero fuera de este mundo. Está fuera de la
materia y fuera del tiempo, ya no forma parte de la creación. Es un
desterrado de este mundo por propia voluntad. El dios creador ya no lo
puede dañar, porque Caín se ha vuelto superior a él.

En cuarto lugar, la biblia dice que el creador puso una marca en Caín,
un signo para que todos lo reconocieran y no le hicieran daño.
Antiguas leyendas judías dicen que ese signo era un cuerno en la
frente. Un cuerno en la frente significa poder, el poder que proviene
del Espíritu, el poder que lo distingue de los demás hombres. Esa
dureza en la frente significa que el Espíritu se ha liberado y ha
tomado posesión del cuerpo, solidificándolo, Espiritualizándolo. Nadie
le puso una marca a Caín. Caín la consiguió por sí mismo. Cuando esto
ocurre, lo advierten los demás hombres y la creación entera. Todo
Espíritu liberado de la prisión de la materia tendrá esa marca por
toda la eternidad. Ya nunca será el Espíritu que era antes del
encadenamiento a la materia. Esa marca característica es el cuerpo
transformado, duro como el diamante, a quien el Espíritu ha
transmutado en inmortal y eterno. Este será su eterno recuerdo, la
prueba imperecedera de su paso por el infierno y de su triunfo sobre
él.

Podemos encontrar distintas síntesis sobre la explicación Gnóstica del
mito de Caín, en el libro que hemos citado de Monseñor Meurin sobre la
masonería. También en “Le dieu rouge”, de Robert Ambelain y en
“Atheism in Christianity”, de Ernst Bloch. Asimismo, en el libro “Los
mitos hebreos”, de Graves y Patai hay datos interesantes. También se
halla una interpretación Gnóstica muy profunda sobre este mito, en una
extraña novela que he hallado en Internet, titulada “El misterio de
Belicena Villca”.

http://groups.msn.com/SECRETOMASONICO/general.msnw?action=get_message&mview=0&ID_Message=21180&LastModified=4675692667444011433

Kadyr-OrlandoGalindo

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Aug 9, 2018, 6:20:41 PM8/9/18
to SECRETO MASONICO
Soñé anoche, estaba en la Mezquita, sentí de nuevo esa increíble sensación de la calidez y amor que se vive en el Islam
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