¿Han existido masones que trasmutan plomo en Oro?

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Alcoseri Vicente

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¿Han existido masones que trasmutan plomo en Oro?

En  las en aquel tiempo polvorientas calles de Los Placitas, Nuevo México, en el año de gracia de 1878, donde el sol del desierto quemaba las sombras de las montañas como un genio celoso de sus tesoros, llegó un hombre que parecía salido de las páginas de un viejo grimorio. Jesse Martin, con su sombrero raído,  ropa sucia, cargando una guitarra  y una mirada que perforaba el alma como una brújula en busca del norte verdadero, no era un prospector común. Alto y delgado, con una barba que susurraba secretos del viento, evocaba la figura de un caballero andante, un Don Quijote que cabalgaba no sobre Rocinante, sino sobre los sueños de riquezas ocultas. Pero en su dedo anular, llevaba un anillo grabado con un compás y una escuadra: el sello de la Masonería, una hermandad que guardaba en secreto, jurada a la luz de la razón y los misterios antiguos.

Jesse descendió de su caballo exhausto y clavó sus ojos en la calle principal, Main Street, como si viera a través de la tierra misma. "Aquí yace el oro", murmuró para sí, trazando con el dedo un símbolo en el polvoriento suelo, uno que sólo un iniciado reconocería. Los habitantes del pueblo, un puñado de almas endurecidas por la frontera, lo miraron con escepticismo. Entre ellos destacaba Denita García, una joven mexicana  de ojos oscuros como la medianoche y una sonrisa que podía derretir el plomo más frío. Ella era la Dulcinea de este relato, no una doncella de Toboso idealizada en la mente de un loco, sino una mujer real, mexicana, fuerte y terrenal, que regentaba una pequeña posada y soñaba con un amor que la elevara por encima de la arena y el olvido. Jesse la vio por primera vez bajo el porche, tejiendo un chal con hilos de lana roja, y en ese instante, su corazón se transformó en una mina de pasiones inexploradas. "Mi señora", le dijo con una reverencia quijotesca, ella lo ignoró , pero Jesse le tocaba una bella melodía , eso a ella no le conmovía y seguía ignorándolo , hasta que se aproximó a ella con un objeto brillante , y le dijo : aquí esta  "vuestro peine de plata que os hará justicia a su belleza ". Y le obsequió un peine forjado en metal reluciente, extraído de quién sabe qué arcano bolsillo.

Pero el verdadero misterio comenzó cuando Jesse anunció su descubrimiento: una veta de oro justo bajo Main Street, marcada por vetas de tierra roja bermellón  que, según él, eran señales divinas de los antiguos buscadores de oro. ¿Era mera casualidad, o un conocimiento heredado de la Logia Nauvoo, donde se susurraban fórmulas para encontrar tesoros ocultos? Los rumores se extendieron como polvo en el viento. Jesse conversó con los habitantes del poblado y convenció al Dr. Henry Hoyt y al General Lew Wallace —hombres de renombre, aunque ignorantes de su secreto fraternal— para invertir en el "Proyecto". Juntos, excavaron en pleno centro del pueblo, contratando a locales que recibían salarios en polvo de oro reluciente. El metal brotaba como por arte de magia: la pregunta luego sería de dónde verdaderamente salía el Oro  ¿de las profundidades verdaderas de la tierra, o de un laboratorio oculto donde Jesse, en las noches, practicaba la Gran Obra, convirtiendo plomo en aurum philosophicum?

El suspenso se cernía como una tormenta del desierto. Ladrones acechaban en las sombras, atraídos por el brillo. Una noche, bajo un cielo estrellado que parecía un tapiz masónico de constelaciones, Jesse fue emboscado. Golpes sordos resonaron en la oscuridad; Denita, al correr en su auxilio, recibió un golpe que la dejó tendida en el suelo. "¿Quién os envía?", gritó Jesse, defendiendo su secreto con un revólver que ocultaba un grabado simbólico. Sobrevivió, pero el ataque avivó las dudas. ¿Por qué el oro aparecía sólo cuando Jesse estaba cerca? ¿Era de una mina secreta en las colinas, como susurraban algunos, o un milagro alquímico, un eco de los alquimistas que la Masonería protegía  en silencio?

Denita, con el corazón dividido entre el miedo y la fascinación, se acercó a él. "Jesse, ¿qué magia es esta? ¿Eres un loco soñador, como el caballero de la Mancha, o un sabio que ha desentrañado los secretos del universo?" Él la tomó de la mano, su anillo masónico rozando su piel como un juramento velado. "Mi Dulcinea", respondió con voz temblorosa, "el oro es real, pero su origen... ah, eso es un enigma que sólo el Gran Arquitecto del Universo conoce". Inversionistas foráneos, Banbridge y Ryell, llegaron con ofertas tentadoras: cien mil, doscientos mil, trescientos mil dólares. Jesse rechazó todo, planeando casarse con Denita en una ceremonia sencilla, pero con un altar adornado de símbolos que sólo él entendía.

Una versión de las tantas historias alrededor de la supuesta mina de oro de Jesse    es cuando llegó Ryell, astuto como una serpiente, y tomó muestras del mineral, y un análisis reveló: ¡no hay oro! en esa mina. El pueblo estalló en caos; acusaciones de fraude volaron como balas. ¿Era Jesse un estafador, o un maestro alquimista cuya transmutación había sido la razón de que existirá ese oro ? Jesse presentó una barra de oro puro, reluciente bajo el sol, y compró las participaciones de sus socios por monedas simbólicas. Luego, en su luna de miel con Denita, le confió un secreto: "La mina en Main Street es un señuelo, un velo masónico para ocultar la verdad". ¿La verdad de una mina real en las montañas, o de un laboratorio alquimista  donde el plomo se volvía oro mediante fórmulas ancestrales? Denita nunca lo supo con certeza, y el pueblo prosperó en la incertidumbre.

Y antes que crecieran las sospechas de que Jesse fabricaba oro por trasmutación alquímica , o de que la verdadera mina estuviera oculta en una montaña cercana , resultaban peligrosas para Jessy , pues lo obligarían a revelar el secreto alquímico o donde estaba la verdadera mina .

Por tanto Jesse y Denita desaparecieron en el horizonte, como Quijote y su amada ideal, dejando atrás un legado de oro y enigmas. ¿Alquimia o astucia? ¿Masonería divina o mera ilusión? El desierto guarda el secreto, y sólo el viento, testigo eterno, susurra dudas al oído del viajero curioso.

 Exploración del Simbolismo Masónico en el Relato

El relato que  es inspirado en una historia real que se cuenta entre masones, incorporé capas de misterio y profundidad, fusionando la aventura del Viejo Oeste con los enigmas de una hermandad ancestral. Jesse Martin no es sólo un prospector quijotesco al estilo de los juglares ; pero es un masón en secreto, cuya búsqueda del oro simboliza la "Gran Obra" masónica: la transformación del ser humano de lo burdo a lo refinado, similar a la alquimia que transmuta el plomo en oro. Este simbolismo crea un velo de ambigüedad: ¿es el oro de una mina real oculta, o un producto alquímico? La masonería, con sus rituales y emblemas, impregna la narrativa como un hilo invisible, invitando al lector a cuestionar lo aparente y buscar lo oculto. A continuación, exploro los principales símbolos masónicos presentes, explicando su significado tradicional y cómo se entrelazan con la trama, manteniendo el suspenso sobre la verdadera naturaleza del "milagro" de Jesse.

1. El Anillo con el Compás y la Escuadra: El Sello de la Hermandad Oculta

Jesse lleva un anillo grabado con el compás y la escuadra, que revela su afiliación masónica sólo en momentos íntimos, como cuando toca la mano de Denita. En la masonería, este es el símbolo por excelencia: la escuadra representa la rectitud moral y la virtud terrenal, mientras que el compás simboliza los límites del comportamiento humano y la sabiduría divina para trazar círculos perfectos. Juntos, forman el emblema de la logia, recordando al iniciado la necesidad de equilibrar lo material con lo espiritual.

En el relato, este anillo no es mero adorno; es una clave para el suspenso. Cuando Jesse traza un símbolo en la arena al llegar al pueblo, evoca algunos  rituales masónicos, donde se dibujan figuras geométricas para invocar conocimiento esotérico. ¿Ayuda este símbolo a "descubrir" la veta de oro, o es un gesto para transmutar plomo en oro mediante fórmulas alquímicas heredadas de la masonería? La duda persiste: si el oro es alquímico, el anillo podría ser un talismán que canaliza la energía del "Gran Arquitecto". Esta ambigüedad eleva a Jesse de un simple estafador a un guardián de secretos antiguos, y el lector se pregunta si Denita, su Dulcinea, intuye esta doble vida.

Para ilustrar este símbolo central:

Tres Grandes Luces de la Masonería

 

 

2. El Gran Arquitecto del Universo: La Divinidad Masónica en la Transmutación

Jesse invoca al "Gran Arquitecto" al confesarle a Denita que el origen del oro es un enigma que sólo Dios conoce. Este término es un pilar de la masonería: se refiere a Dios como el supremo constructor del cosmos, un ser racional y geométrico que diseña el universo con precisión, similar a un arquitecto con compás y escuadra. No es una deidad específica de religión alguna, sino un concepto universal que une a masones de diversas creencias.

En la historia, esta referencia añade suspenso al relacionarse con la posible alquimia. La masonería tiene lazos históricos con la alquimia, donde la "Gran Obra" es la transmutación espiritual y material. ¿Es el oro de Jesse un producto de una mina secreta en las colinas, como confiesa al final, o una manifestación alquímica guiada por el Gran Arquitecto? El análisis de las muestras —que muestra que  "no hay oro"— podría ser un sabotaje, pero también un recordatorio masónico de que lo verdadero está velado. Este símbolo transforma la fiebre del oro en una alegoría masónica: la codicia del pueblo contrasta con la búsqueda iluminada de Jesse, dejando al lector en vilo sobre si la prosperidad final es divina o ilusoria.

3. El Velo Masónico y el Señuelo de la Mina: Secretos Ocultos y Dobles Significados

Jesse describe la mina en Main Street como un "velo masónico", un señuelo para proteger la verdad. En la masonería, el "velo" simboliza los misterios que se revelan progresivamente a los iniciados, como en los rituales donde se levanta un velo para descubrir símbolos sagrados. Representa la idea de que la realidad aparente esconde capas más profundas, accesibles sólo a quienes han pasado por la "luz" de la logia.

Aquí, el suspenso culmina en el giro final: Jesse confiesa que la mina es un señuelo, pero ¿para ocultar una mina real o un laboratorio alquímico? La alquimia, con su énfasis en la transmutación, se entrelaza con la masonería a través de figuras históricas como Elias Ashmole, masón y alquimista. El relato deja esta duda abierta, haciendo que el "velo" sea un símbolo de ambigüedad: los inversionistas ven fraude, pero Jesse opera "exitosamente por años", sugiriendo que el oro podría ser transmutado en secreto. Denita, como Dulcinea, representa la pureza del alma que eleva al masón quijotesco, pero ¿ella levanta el velo o permanece en la ilusión?

4. Otros Elementos Simbólicos: Constelaciones, Altar y Armas Grabadas

El Tapiz Masónico de Constelaciones: Durante el ataque nocturno, el cielo se describe como un "tapiz masónico de constelaciones". La masonería incorpora astronomía como símbolo de orden cósmico, con estrellas representando la guía divina (como la Estrella Flamígera en las logias). En el relato, esto añade suspenso al sugerir que Jesse lee "señales divinas" para su alquimia o prospección, fusionando ciencia y esoterismo.

El Altar con Símbolos Ocultos: En la boda, el altar está adornado con símbolos que sólo Jesse entiende, evocando los altares masónicos con herramientas como el mallete y el cincel, que representan la forja del carácter. Esto refuerza el romance quijotesco: Jesse, como Don Quijote, idealiza a Denita, pero su secreto masónico añade un matiz de peligro — ¿qué pasaría si ella descubriera la posible alquimia?

Símbolos en el Revólver: El arma de Jesse tiene grabados simbólicos, un detalle que implica protección masónica. En la tradición, masones como los del Viejo Oeste usaban emblemas en objetos personales para identificarse entre hermanos, añadiendo capas de lealtad oculta al suspenso del ataque.

Conclusión: Un Relato de Transformación y Misterio

El simbolismo masónico en este relato no es ornamental; teje una red de suspenso que cuestiona la frontera entre realidad y esoterismo. Jesse, el masón quijotesco, persigue no sólo oro, sino la elevación espiritual, con Denita como su musa transformadora. La duda alquímica —oro de una mina secreta o transmutado— refleja el ethos masónico: lo profano puede volverse sagrado mediante conocimiento velado. ¿Es Jesse un alquimista verdadero, bendecido por el Gran Arquitecto, o un astuto guardián de secretos terrenales? El desierto, como la logia, guarda el enigma, invitándonos a reflexionar sobre nuestros propios "velos".

Tu qué crees ¿Existió una mina oculta donde sacaban el oro , o Jesse era alquimista?

Alcoseri 

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