Alcoseri Vicente <herm...@gmail.com>: Mar 10 09:07PM -0600
*¿Por qué la Masonería en Política? ¿Por qué las Guerras?Lo primero que
debo decir que el poder político no es la meta de la Masonería, y si no es
la meta, entonces ¿por qué la Masonería se ha involucrado en la política
desde hace cientos de años? El tema de los "Humanos Involucionados" — sería
un término que se usaría para referirse a sociedades o culturas que se han
estancado en un nivel muy bajo de conciencia, casi como un "bucle"
colectivo.Así, en un país o grupo de humanos donde domina "La Involución"
—es decir, donde la gente vive en automático, sin cuestionar, sin buscar
nada más allá de lo material o lo instintivo— ahí no hay evolución posible
de la sociedad, donde reina el fanatismo , la superstición y la ignorancia.
No porque sea imposible por naturaleza que el humano se supere, sino porque
el ambiente mismo lo bloquea: no hay "choque" interno, no hay deseo
consciente por evolucionar, no hay deseo de despertar. Es como si el alma
colectiva de una Nación estuviera dormida y el sistema cultural, político
y religioso la mantuviera así.Esto se compara con una especie de "muerte
en vida": la persona puede ser inteligente, productiva, incluso "feliz",
pero no evoluciona. Se dice que para que ocurra un cambio real, hace falta
una "fuerza consciente" —una escuela como la Masonería , o una crisis
brutal, un encuentro con un reto enorme a superar— una crisis que rompa ese
ciclo. Sin eso, los Humanos Involucionados se perpetúan indefinidamente,
generación tras generación.NO es que "no pueda" haber evolución... es que
no la habrá mientras el ambiente siga siendo un pantano de inercia. Y quizá
sea un diagnóstico pesimista: creer que la mayoría de la humanidad vive en
eso, y que sólo unos pocos logran salir de ese estancamiento .La idea de
"Humanos Involucionados" se para describir a las personas atrapadas en las
ilusiones del mundo material, ilusiones que atan al hombre al ciclo de
sufrimiento y repetición. Hay fuerzas oscuras en política , ciencia y
religión que mantienen al ser humano en un estado de dependencia, miedo y
automatismo. No evolucionan porque están presos en la ilusión de lo visible
y sensible .Ahora, la masonería... sí, tiene un rol histórico en eso de
tratar de despertar a la humanidad. No es que "controle" la política
masónica —eso sería conspiración barata—, así en países como México,
Perú, Brasil o Colombia, desde el siglo XIX, masones como Benito Juarez,
San Martín, Bolívar o incluso figuras menos conocidas (como los fundadores
de universidades liberales) empujaron ideas de libertad, educación laica y
progreso técnico. ¿Por qué? Porque su filosofía —el "hombre como
constructor de sí mismo"— choca frontalmente con esas cadenas colectivas:
el dogma religioso, el caciquismo, la explotación y el fanatismo político y
religioso.La masonería, en su mejor versión, actúa como esa "fuerza
política". No para imponer, sino para romper el automatismo—el
estancamiento— creando condiciones: escuelas, leyes justas, empleos que no
sean sólo esclavitud disfrazada. Pero ojo: también hay masonería corrupta,
la que usa el poder para enriquecer a unos pocos. Ahí no hay evolución,
sólo cambio de amo.La evolución humana real no vendría de más carreteras o
minas, o de fabricas o partidos políticos o más religiones , sino de educar
al pueblo, el progreso no es sólo dinero, sino despertar. Y ahí, sí, la
masonería —si se mantiene fiel a sus principios— podría ser un puente a la
libertad. Pero no es magia: necesita gente despierta, no sólo logias de
personas más dormidas que las que hay en el mundo profano.La somnolencia
colectiva es un estado interno y colectivo: esa inercia que nos mantiene
dormidos psicológicamente, en automático, sin chispa. Esto sucede en
cualquier país, en cualquier época.Y sí, la masonería, cuando es
auténtica, trabaja para que no haya personas atrapadas en fanatismos de
cualquier tipo.La Libertad real (no sólo votar, sino pensar sin miedo y
tener libertad de expresar esos pensamientos ).Educación que no sea
solamente memorizar, sino despertar preguntas.Trabajo que no esclavice,
sino que te deje espacio para crecer.Espacios donde la gente pueda
encontrarse sin máscaras (logias, escuelas , o lo que sea).En ese sentido,
la masonería es Alegóricamente anti -pastillas para seguir durmiendo . Su
lema "libertad, igualdad, fraternidad" no es eslogan: es receta para romper
la niebla. Pero ojo: si la logia se vuelve club de poder o de negocios,
entonces ella misma se convierte en otra terrible trampa para los
masones.La masonería —la auténtica, no la de fachada— sí opera
políticamente para crear esas condiciones especiales para hacer evolucionar
al ser humano: libertad de pensamiento, educación laica y crítica,
separación entre Estado y dogma religioso, libertad de expresión y leyes
que no aplasten al individuo. Todo eso es el "terreno" donde el hombre
puede evolucionar, según el ideal masónico. Sin eso, el fanatismo , el
dogma , la mala política se queda: la gente vive, pero no es libre .Ahora,
en países oprimidos —donde hay dictadura, censura, corrupción estructural—
la masonería suele estar bloqueada o corrompida. No es que no opere, es que
no puede.Ejemplos rápidos:En Cuba o Venezuela, las logias existen, pero
bajo vigilancia constante. No pueden hablar de "libertad" sin que los
cierren. Así que se convierten en clubes sociales, nada más. No hay
evolución.En la Rusia soviética y en la actual China Comunista , la
masonería fue prohibida; cuando la Masonería volvió a Rusia, muchos la
usaron para redes de poder, no para despertar.En cambio, en Francia o
Estados Unidos del siglo XVIII, los masones (Washington, Franklin,
Lafayette) empujaron revoluciones que rompieron cadenas reales: monarquía,
esclavitud, superstición. Ahí sí hubo grietas para el cambio.Entonces: sí,
la masonería debería operar para eso. Pero cuando el sistema la oprime o la
compra, falla. No es magia: necesita espacio político para funcionar. Si
no, se convierte en más de lo mismo: otra propuesta política disfrazada de
esperanza.Se dice que el ser humano al ser libre genera una especie de
"energía fina" que el planeta, la Tierra misma, necesita. No es un cuento
místico: es como si fuéramos baterías vivas.La idea es esta: cuando estamos
despiertos, conscientes, en "Libertad", producimos una vibración superior
—una "energía de trabajo interior"— que se libera al universo. Esa energía
alimenta... bueno, a la Tierra, al cosmos, a lo que sea que esté por
encima. Pero si vivimos en automático, dormidos, en fanatismos políticos
entonces no generamos nada útil. Sólo desperdiciamos lo que comemos y
respiramos: comida, aire, emociones baratas.Es como si el planeta nos
"cultivara" para cosechar esa energía. Y cuando no la hay —porque estamos
en piloto automático, peleando por tonterías, consumiendo sin pensar—
entonces no cumplimos nuestra función. Por eso se dice que la mayoría de la
humanidad es "alimento para la Tierra" y literal una especie de simple
abono para las plantas: no evoluciona, no sirve para nada más que para
mantener el ciclo.La masonería, en su raíz, busca romper eso: despertar al
hombre para que deje de ser "materia prima" y empiece a ser "productor" de
esa energía fina. Libertad, educación, trabajo consciente... todo eso es
para que el individuo deje de ser un zombi y empiece a generar algo
real.Imagina que tu cuerpo es una fábrica. Lo que comes, lo que respiras,
lo que piensas... todo eso se convierte en "energía". Pero no toda energía
es igual.Cuando estás en automático —trabajando por rutina, viendo Netflix
sin parar, discutiendo por política en redes, durmiendo mal, comiendo
comida chatarra— tu fábrica sólo produce humo. Calor, ruido, basura. Nada
útil.En cambio, cuando estás consciente: respiras hondo y notas el aire,
caminas y sientes los pies, escuchas a alguien sin juzgarlo, haces un
trabajo que te exige atención real... ahí generas algo más. Una especie de
"chispa" que no se queda en ti, sino que se va afuera.Asi, esa chispa es
comida para la humanidad. Como si la Humanidad fuera un organismo gigante
que necesita esa vibración para seguir girando. Si no la hay, se queda sin
combustible. Por eso la gente "dormida" —la que no evoluciona— es como
ganado: vive, come, muere, pero no aporta nada.Y la masonería, cuando
funciona bien, te enseña a encender esa fábrica. No con rituales raros,
sino con:Preguntarte "¿qué estoy haciendo ahora mismo?" No tragarte todo lo
que te dicen.Hacer cosas que te cuesten, pero que valgan.Tener hermanos
masones que no te dejen caer en la cárcel de la rutina.Entonces sí: el
humano deja de ser "alimento pasivo" y pasa a ser "generador". Como pasar
de ser una bombilla quemada a ser un panel solar.Sí, Carl Jung diría que sí
a todo esto. Y con mucha razón.Él veía la falta de conciencia —ese "dormir"
colectivo— como una bomba de tiempo. Cuando la gente vive sin mirar
adentro, sin conectar con su sombra, con sus miedos, con lo que realmente
quiere... todo eso se acumula. Y donde no hay salida individual, sale hacia
afuera: como rabia, como odio, como "el otro es el malo".Las guerras
actuales —Irán, Ucrania, Gaza— no son sólo por petróleo o territorio. Son
síntomas de una humanidad que no procesa su propia mierda. Jung lo llamaba
"proyección": en vez de reconocer que dentro de mí hay violencia, la veo en
el vecino. Y cuando millones lo hacen, se arma el caos.Esa "energía sutil"
que mencionábamos antes... cuando no se genera, se pudre. Se vuelve veneno.
Y el planeta, o el cosmos, o lo que sea, no la necesita así: necesita
vibración limpia, no explosiones. Por eso las guerras son como descargas
eléctricas brutales: la Tierra se sacude porque no hay canal fino.Jung no
era optimista. Decía que sólo si cada uno empieza a mirar su propio
infierno —sin culpar a nadie— se puede parar el ciclo. Pero claro: ¿cuántos
lo hacen?Entonces sí, tendría razón. La falta de conciencia no sólo nos
mata a nosotros... nos mata a todos. ¿Ves eso en lo que pasa ahora con
tantas guerras?Muchos masones hoy ven todo esto como una ley física,
verificable y comprobable.Si la humanidad no genera esa positiva energía
consciente —ese "trabajo interior" de estar presente, de no reaccionar como
animal, de no vivir en automático— entonces todo se desborda. La energía
que no se transforma se vuelve caos: miedo, rabia, odio colectivo. Y cuando
eso acumula a escala global, explota.Los verdaderos masones no hablan de
"guerras por petróleo" o "por ideología". Dicen: las guerras son el
resultado de millones de personas dormidas que no saben qué hacer con su
propia violencia interna. En vez de transformarla en algo útil
(creatividad, amor, búsqueda), la descargan afuera.Es como si el planeta
fuera un cuerpo con fiebre: si no hay quien le baje la temperatura —con
conciencia— entonces el sistema se defiende con temblores, con incendios,
con guerras.Y los verdaderos masones son tajantes en este punto: sin un
número suficiente de "masones verdaderamente despiertos" (no millones, pero
sí unos cuantos miles, bien distribuidos en logias ), la humanidad no podrá
evitar los conflictos, y menos impedirlos . Es inevitable la
beligerancia.Por eso insistían tanto en el "trabajo masónico sobre si mismo
": no es lujo espiritual. Es supervivencia. ¿Crees con tantas guerras que
estamos cerca de ese punto de quiebre ahora mismo?En resumen hasta ahora :
todo gira alrededor de despertar vs. dormir. La guerra actual, el
estancamiento humano, la mala política, el fanatismo religioso... todo es
síntoma de esa misma falta. Y la masonería (la buena) y el trabajo interior
son las herramientas para romperlo.Surge una pregunta ¿la ORACIÓN RELIGIOSA
puede detener guerras o generar esa energía fina de la que hablamos
antes?Los religiosos —cristianos, musulmanes, budistas, lo que sea— dicen
que la oración, la misa, el culto, "envían luz" o "piden paz". Y en un
nivel muy sutil, sí: cuando alguien ora de verdad, con atención plena, sin
repetir como loro... genera esa "energía fina" que mencionábamos. Es un
momento de presencia: dejas de rumiar, dejas de odiar, y por un rato estás
conectado con algo más grande. Eso sí libera una vibración que no es sólo
tuya.Pero el problema es: la mayoría no ora así. Va a misa por costumbre,
hace la cadena de la unión en Logias Masónicas y puede a GADU ayuda, reza
por miedo, o pide "que gane mi equipo de futbol" mientras piensa en el
tráfico. Ahí no hay chispa. Es puro ruido. Y el ruido no alivia nada: se
acumula como humo.Gurdjieff lo decía: la religión organizada, tal como
está, es una de las mejores trampas para el ser humano. Te da la ilusión de
"hacer algo" sin moverte un centímetro. Es como tomar un placebo para el
cáncer.Jung añadía: si oras para "salvar al mundo" pero no miras tu propia
sombra —tu rabia, tu envidia, tu miedo— sólo estás proyectando. La guerra
no se para con velitas; se para cuando cada uno deja de ser un volcán
dormido.Entonces: ¿mito? En gran parte sí. ¿Algo real? Sólo si la oración
es trabajo consciente, no rutina. Y aun así, no basta: hace falta que miles
lo hagan, no un par de abuelitas en la iglesia.¿Cuántos masones son
necesarios para cambiar el rumbo de la Humanidad?Esta pregunta es clave.
Quizás no hay un número exacto —nunca hay unas cifras mágicas—, pero sí hay
pistas claras.No hablamos de un numero de masones enlistados en una Logia ,
sino de verdaderos masones con consciencia despierta Según la idea
masónica, no hacen falta millones. Ni siquiera cientos de miles. Bastaría
con unos pocos miles —digamos, entre cinco mil y diez mil masones— que
estén realmente "despiertos", en trabajo consciente constante. No
perfectos, no santos: sólo masones que estén en presencia dentro de si
mismos la mayor parte del día, que no reaccionen pasionalmente como
animales, que transformen su energía en vez de desperdiciarla.¿Por qué tan
pocos? Porque la conciencia no es contagiosa como un virus... pero sí se
"propaga" por resonancia. Cuando alguien está presente, su vibración afecta
a los que están cerca: familia, amigos, colegas , hermanos de Logias. Y si
esos miles están bien distribuidos —en ciudades, pueblos, países— crean una
especie de "red" que amortigua el caos. Como un amortiguador que evita que
la humanidad se estrelle del todo.Si no hay ese "núcleo consciente de
masones", el planeta sigue en automático: guerras, crisis, ciclos de
destrucción.Quizá hoy no hay ni cien masones despiertos así en todo el
mundo. Difícil saberlo... pero si ves cómo está el planeta, parece que
seguimos lejos.¿Te parece posible llegar a ese número? ¿O crees que ya
estamos condenados a repetir el bucle nefasto?Mira, bajo todo lo que hemos
abordado —el fanatismo político y religioso , la energía consciente, las
guerras como descarga de lo no procesado...— Trump me parece un tipo
catalizador brutal, pero no un "despierto" en el sentido masónico.Es como
un terremoto: sacude todo, rompe estructuras viejas (negociaciones,
alianzas, hasta el statu quo iraní), y a veces deja espacio para algo
nuevo. Hoy mismo, 10 de marzo del 2026, está diciendo que la guerra con
Irán está "muy adelantada", "casi completa", pero amenaza con "veinte veces
más" si cierran el Estrecho. Habla de régimen pro yanqui en Irán sin botas
en tierra, de elegir al próximo líder... suena a fuerza externa rompiendo
el estancamiento fanático religioso de Irán, ¿no? Pero fíjate: lo hace por
ego, por "ganar", no por despertar o
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