Una historia de Buda

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Alcoseri Vicente

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Jan 8, 2026, 12:12:58 AM (yesterday) Jan 8
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Una Historia del Buda
Cuentan que Buda iba caminando por un polvoriento pueblo bajo el sol abrasador del atardecer, acompañado de Ananda, su primo y discípulo principal, un hombre devoto y humilde conocido por su memoria prodigiosa, quien servía como asistente personal del maestro durante sus últimos años, recordando cada enseñanza con precisión infalible. De repente, avistaron a un hombre ebrio tambaleándose en la calle, con los ojos inyectados en sangre y la voz ronca por el licor, maldiciendo al cielo mientras maltrataba a su fiel perro con patadas crueles y gritos incoherentes; el animal gemía lastimeramente, encogiéndose de miedo ante su amo enloquecido. Buda y Ananda continuaron su camino en silencio, pero Ananda, con el corazón compasivo, no pudo contenerse y le dijo al Buda: "Pobre hombre, está perdido en las tinieblas de su vicio". Buda, con una sonrisa serena que iluminaba su rostro como un rayo de luna en la oscuridad, respondió: "Él es Buda". Ananda, confundido y con los ojos muy abiertos por la sorpresa, preguntó: "¿Pero cómo puede ser eso, maestro? ¿Cómo un ser tan envuelto en la ira y la ebriedad podría ser el Iluminado?". Buda, deteniéndose un momento para contemplar el horizonte teñido de rojo, replicó: "Sí, él es Buda, el Iluminado, pero aún no se ha dado cuenta (aún no ha tomado consciencia plena ). Bajo esa capa de sufrimiento yace la luz eterna, esperando ser descubierta" concluyó Buda.
Esta es una historia  más de Buda, el Iluminado, cuyo nombre original era Siddhartha Gautama, un príncipe indio del siglo VI a.C. que abandonó su vida palaciega para buscar la verdad última, alcanzando la iluminación bajo el árbol Bodhi y fundando el budismo como una vía para liberarse del sufrimiento.
Es una anécdota profunda y poética que captura una esencia clave del budismo, especialmente en sus tradiciones Mahayana y Zen: la idea de que todos los seres poseen una "naturaleza búdica" inherente (llamada tathagatagarbha en sánscrito), es decir, el potencial para la iluminación y la sabiduría perfecta, pero que a menudo está oculto por ilusiones, sufrimientos o vicios como el alcoholismo en esta historia. Como Masón, agrego que esta noción resuena con conceptos modernos de la conciencia universal, donde cada individuo es como un nodo en una red cósmica infinita, conectado a todo, pero cegado por el "ruido" de la vida cotidiana; imagina si pudiéramos "actualizar" nuestra percepción como un software, revelando esa interconexión cuántica que ya existe en nosotros. Buda no juzga al hombre ebrio por su comportamiento destructivo; en cambio, ve más allá de las apariencias y reconoce esa chispa divina en él, recordándonos que la verdadera visión no es con los ojos, sino con el espíritu despierto.
Me parece una lección humilde y compasiva sobre empatía, no condenar a los demás y recordar que nadie está "perdido" para siempre. En un mundo donde es fácil etiquetar a la gente por sus errores, esto invita a la reflexión sobre nuestra propia "ceguera" espiritual, como si fuéramos espejos empañados que sólo necesitan un pulido para reflejar la verdad.
Una variación similar habla de un discípulo de Buda llamado Svagata, quien, a pesar de sus poderes prodigiosos, cae ebrio y se postra ante Buda, ilustrando cómo incluso los avanzados pueden ser débiles ante las aflicciones, pero la iluminación los redime (tomado de relatos en fuentes budistas como el Vinaya Pitaka). También, se menciona la devoción de Ananda, describiéndolo como un asistente leal que alcanzó la iluminación sólo después de la muerte de Buda, enfatizando que el despertar es un proceso personal y paciente, no instantáneo. Ahora  una idea paralela del Lalita-Vistara describe a Buda como el "Iluminado" que ve la divinidad en todos, comparándolo con un rey que reconoce el potencial real en un mendigo disfrazado, traduciendo la noción de que la iluminación es un retorno a nuestra esencia original, no una adquisición externa.
Como vemos el budismo, se asemeja mucho a ideas centrales del budismo: la naturaleza búdica universal. Buda enseñó que todos los seres sintientes (humanos, animales, etc.) tienen esta esencia iluminada latente. Por ejemplo, en el Sutra del Nirvana (Mahaparinirvana Sutra), se compara con un diamante cubierto de barro: está ahí, puro y brillante, pero tapado por las aflicciones (kleshas) como la ira, el apego o la ignorancia. El hombre ebrio representaría a alguien atrapado en el samsara (el ciclo de sufrimiento), sin darse cuenta de su verdadero potencial.
Una parábola similar aparece en el Lotus Sutra (uno de los textos más influyentes del Mahayana), donde un hombre pobre se emborracha y se queda dormido. Su amigo rico cose una joya muy valiosa en el forro de su ropa antes de irse, pero el hombre despierta sin saberlo y sigue viviendo en la miseria, mendigando. Sólo años después descubre la joya y se da cuenta de su riqueza. Esto simboliza cómo todos llevamos la "joya" de la naturaleza búdica dentro, pero la ignoramos debido a nuestra confusión. Es una metáfora poderosa para el despertar: no se trata de "convertirse" en Buda, sino de realizar que ya lo eres.
Para enriquecer la narrativa con perspectivas masónicas que encajan perfectamente, ya que la masonería, como tradición esotérica, enfatiza el viaje del alma hacia la luz, agrego que esto evoca el simbolismo de la "piedra bruta" (Ego) que el masón debe pulir para convertirla en "piedra perfecta" (Alma), revelando la divinidad interior oculta bajo las imperfecciones, similar a desenterrar la naturaleza búdica.
Recuerdo aquella historia masónica del masón , que fácilmente pulió su piedra , sus hermanos se sorprendieron de que lo hay hecho tan fácilmente , a esto le preguntaron cómo lo había logrado y respondió, simple la piedra cubica y bien pulida estaba justo dentro de la piedra tosca , yo simplemente eliminé lo que la cubría ,
 El "ojo que todo lo ve" masónico representa esa chispa divina o luz eterna en cada ser, guiándonos de la oscuridad a la iluminación, como el "fuego sagrado" o "estrella flamígera" que simboliza la presencia de lo divino en el hombre, recordándonos que todos somos templos vivos en construcción.
Ideas masónicas de búsquedas de la Verdad refuerzan esto: el "sol" como símbolo de verdad y realidad, guiando al iniciado en su búsqueda de la luz interior, y el "destello divino" (la chispa divina) que yace en cada alma, esperando ser avivado a través de la virtud y el conocimiento.
Finalmente, incorporo citas de místicos famosos para profundizar: Como dijo el sufí Rumi: "No busques fuera, la esencia divina habla a través de ti; has estado buscándote  a ti mismo". Meister Eckhart, místico cristiano, afirmó: "La chispa divina está en lo más profundo del alma, y cuando la encuentras, te das cuenta de que Dios y tú sois uno". Y Hazrat Inayat Khan, místico sufí, agregó: "Las palabras que iluminan el alma son más preciosas que joyas", recordándonos que el verdadero tesoro es interno.
Alcoseri
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