La Magia Masónica Leyes Ocultas, Tiempo Sagrado y el Poder que Transforma al Mundo

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Alcoseri Vicente

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Jun 20, 2026, 9:35:59 PM (11 days ago) Jun 20
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La Magia Masónica
Leyes Ocultas, Tiempo Sagrado y el Poder que Transforma al Mundo
Una de las grandes preguntas es, si ¿Lo que se hace en Logias Masónicas repercute o influencia en el mundo de afuera?
Muchas Grandes  Logias Masónicas, y sus talleres satélites  , hoy viven tremendos caos, divisiones , corrupciones y es exactamente igual de caótico, a como se vive en el mundo político, religioso , y social. En este punto en especial podríamos ver que el mundo profano influencia en los masones y esta seria la explicación lógica , pero qué tal si es al contrario .  
Hay una verdad profunda, casi secreta, que recorre todos los ritos, símbolos y trabajos de nuestra Orden Masónica: la Masonería no es sólo  una filosofía, ni sólo  una ética, ni sólo  una fraternidad; es, ante todo, una ciencia de relaciones y una misteriosa fuerza activa que opera según leyes invisibles, pero tan reales como las que rigen el movimiento de los astros. Si analizamos el pensamiento que está en la base de todo lo que hacemos, descubrimos que todo se apoya en dos principios fundamentales, antiguos como la humanidad misma, que son la raíz de toda acción iniciática y de lo que podemos llamar, con toda propiedad, la Magia Masónica.
El primero dice: lo semejante produce lo semejante; los efectos siempre se parecen a sus causas. Es la ley de la semejanza: todo lo que representamos, todo lo que construimos o todo lo que realizamos en el plano interno, tiende a manifestarse igual en el plano externo. El segundo principio nos enseña: aquello que alguna vez estuvo en contacto, sigue actuando recíprocamente a distancia, incluso cuando ya no hay un vínculo físico visible. Es la ley del contacto, o de la simpatía: lo que ha tocado nuestra vida, nuestro espíritu o nuestros objetos, permanece unido por un hilo invisible que nada puede romper.
De la primera ley, el masón comprende que puede provocar o favorecer lo que desea, simplemente dándole forma, orden y existencia en el mundo simbólico y ritual: al imitar la perfección, al representar la armonía, al construir la obra, estamos llamando a que eso mismo nazca en la realidad. De la segunda, entiende que todo lo que hace con cualquier cosa que haya pertenecido o estado ligada a alguien, repercutirá inevitablemente sobre esa persona, más allá del tiempo y el espacio. Por eso decimos que hay dos formas de actuar: la magia imitativa, basada en la semejanza, y la magia de contacto, fundada en la unión que nunca se rompe. Y aunque a veces se prefiera llamar a la primera simplemente "de relación", porque imitar es sólo  una parte de lo que implica, la esencia es la misma: actuamos sobre lo invisible para transformar lo visible.
Lo más fascinante es que, cuando practicamos estas leyes, lo hacemos con la certeza profunda de que no son reglas inventadas por nosotros, sino principios que rigen todo el universo. Creemos, sin necesidad de decirlo, que semejanza y contagio son leyes universales, que funcionan en la naturaleza, en la sociedad y en el espíritu, igual que la gravedad o la luz. Por eso definimos la Magia Masónica como un sistema de leyes naturales y al mismo tiempo un arte de vivir y actuar: es ciencia oculta, porque conoce las reglas; es arte, porque sabe cómo aplicarlas para lograr el bien, la perfección y la armonía.
Como explicaba el pensador esotérico René Guénon, esta sabiduría es la misma que estaba en los Misterios antiguos: "Lo que se hace en el santuario, se refleja en el mundo; lo que se ordena en lo alto, se manifiesta en lo bajo". Y esto es lo que también comprendieron Gurdjieff y Ouspensky cuando hablaron de la relación entre el tiempo, la conciencia y la acción: la Masonería es la guardiana del Tiempo Sagrado, ese tiempo que no corre ni se pierde, sino que se concentra y se hace eterno en cada trabajo dentro de Logia. Ouspensky decía: "El tiempo no es una línea recta, sino una dimensión que se abre cuando somos conscientes; lo que hacemos en el momento sagrado de la Logia, no pasa, se queda, actúa y se repite, porque está fuera del tiempo ordinario". Y Gurdjieff añadía: "Sólo  lo que hacemos con consciencia y voluntad tiene poder real; lo que se hace en el estado de sueño, se pierde, pero lo que se hace en el despertar, transforma todo lo que toca".
Esto nos lleva a una conclusión que debería estremecer a cada hermano: lo que ocurre dentro de nuestros Templos, tarde o temprano, se manifiesta en la Nación, en la sociedad y en el mundo profano. Si hay desunión, discusión o desarmonía en la Logia, la misma desarmonía aparecerá en el pueblo; si hay conflicto, división o rencor entre nosotros, veremos eso mismo reflejado en las instituciones profanas, en las creencias y en las relaciones humanas. Por el contrario, si construimos armonía, justicia, verdad y fraternidad, eso mismo se extenderá como una luz que todo lo llena. Es la ley de la semejanza en su expresión más grande: la Logia es el modelo, el mundo profano es la copia.
Un ejemplo histórico inmortal es el de nuestro hermano George Washington: antes de dar forma a una nación entera, trabajó en nuestra Orden, comprendió sus principios y los hizo vida. Lo que aprendió y construyó en el Templo, lo plasmó luego en la Constitución, en las leyes y en la estructura de su país. Así, la Magia Masónica pasó de lo simbólico a lo real, transformando la historia entera.
Sin embargo, hay algo que debemos observar con humildad: la mayoría de los masones conoce y practica esta fuerza sólo  como arte, pero sin detenerse a comprender la ciencia que hay detrás. Actuamos, realizamos ritos, trabajamos, pero casi nunca analizamos los procesos mentales, las leyes ocultas o los principios abstractos que lo hacen posible. Para nosotros, esta lógica es implícita, natural, igual que cuando comemos: digerimos sin saber cómo funciona la digestión. Razón por la cual, para muchos, la magia es sólo  práctica, y no ciencia. Como decía Ouspensky: "El masón trabaja con la llave, pero no siempre sabe cómo está hecha la cerradura; sin embargo, abre la puerta igual, porque la llave es la correcta".
Pero el masón  investigador, el hermano que profundiza, debe descubrir ese hilo secreto que une todo: debe separar el principio de su aplicación, ver la ley detrás del gesto, y comprender que esas dos leyes —semejanza y contagio— son en realidad las dos caras de una misma verdad: la unidad de todo lo que existe.
A veces se dice que estas leyes son "errores" del pensamiento antiguo, porque suponen que lo parecido es lo mismo, o que lo que estuvo unido sigue unido. Pero no es un error: es una forma de ver la realidad que va más allá de lo físico. La magia masónica por semejanza dice: "si construyes el orden, el orden vendrá". La magia de contacto dice: "si te unes a la verdad, la verdad te acompañará siempre". Y en la práctica, siempre se mezclan: casi todo lo que hacemos en el rito usa ambas leyes al mismo tiempo, porque imitamos la perfección y nos unimos a ella.
Ambas formas de actuar se basan en una idea profunda: todas las cosas están conectadas por una simpatía universal, una corriente invisible que atraviesa todo el universo, algo parecido a ese "éter" que la ciencia moderna ha intuido para explicar cómo la luz o la energía viajan por el espacio vacío. Esa red invisible es la que hace posible que lo que pasa aquí, afecte allá; que lo que sucede en el Templo, cambie la vida de la Nación.
Gurdjieff explicaba esto hablando de las "leyes del Rayo de Creación": todo está ordenado, todo está conectado, y cada nivel refleja al anterior. "Lo que está abajo es como lo que está arriba", decían los antiguos, y nosotros lo repetimos sin cesar. Y Ouspensky añadía algo que toca el corazón: "La Masonería guarda el Tiempo Sagrado porque es el único lugar donde podemos detener el tiempo profano, actuar desde la eternidad y enviar esa fuerza al mundo, para que el mundo también cambie".
Por eso, la responsabilidad de ser masón es inmensa: no somos sólo  miembros de una fraternidad, somos los guardianes de una fuerza que modela la realidad. Si progresamos, la sociedad progresa; si nos perfeccionamos, la humanidad se eleva; si nos dividimos, el mundo se rompe.
Hay una constante en el mundo real, cuando quieres saber como es una Nación , simplemente investiga como es la Masonería de esa Nación y sabrás de inmediato como es esa Nación.
Esta es la gran enseñanza que une todo: la Magia Masónica no es para hacer maravillas, ni para tener poder sobre otros, sino para cumplir nuestra misión: ser el modelo vivo, el espejo donde la sociedad se refleja, y el canal por donde la verdad, la justicia y la luz pasan desde lo eterno hacia lo humano.
Lo que hagamos, lo que pensemos, lo que construyamos, dentro de la Masonería, tarde o temprano, se hará realidad en todo el planeta. Porque así lo dictan las leyes eternas que hemos recibido, que hemos guardado y que tenemos el deber sagrado de comprender, cada vez más profundamente, para bien de todos.
Alcoseri 
 
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Leyes Ocultas, Tiempo Sagrado y el Poder que Transforma al Mundo

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