
Panorámica de Belo Horizonte, ciudad en que se realizó el estudio. Fuente: Wikimedia Commons.
Los rituales son acciones con valor simbólico,
basadas en alguna creencia (religión, ideología política, tradiciones,
recuerdos, memoria histórica de una comunidad, etcétera), con las que la gente
pretende provocar un efecto real en el mundo, como curar una enfermedad o
evitar la infidelidad de la pareja.
Este tipo de acciones, aunque comunes, conlleva sin embargo una paradoja
cognitiva: a pesar de ser utilizados para solucionar problemas, los rituales
son causalmente opacos, es decir, no existe explicación causal alguna para sus
efectos.
Subyace por eso a ellos la siguiente cuestión: ¿cómo evalúan las personas que
practican los rituales la verdadera eficacia de estos?
Para intentar responder a esta pregunta, los psicólogos Cristine Legare y Andre Souza, de la Universidad de Texas en
Austin (Estados Unidos), realizaron tres estudios en Belo
Horizonte, una ciudad brasileña, capital del Estado de Minas
Gerais.
Los científicos escogieron este lugar porque la cultura brasileña está cargada
de múltiples tipos de rituales mágicos, a los que los brasileños llaman simpatias.
Invención de simpatías
En la revista Cognition,
Legare y Souza explican que, a partir del contenido de simpatias brasileños ya
existentes, ellos diseñaron simpatias experimentales con los que calibraron la
información que influye en las percepciones de la eficacia de los rituales.
Según publica Epiphenom, los científicos crearon así un
gran número de variaciones de simpatias reales, cada uno de ellos modificados
para acentuar una de estas nueve características: especificidad de tiempo,
especificidad de espacio, especificidad de material, repetición de
procedimientos, número de pasos de los procedimientos, número de objetos
utilizados; presencia o ausencia en los rituales de objetos comestibles; la
presencia o ausencia en ellos de cualquier tipo de ingestión, y la presencia o
ausencia en los rituales de iconos religiosos.
A continuación, los investigadores preguntaron a los lugareños cuáles de los
rituales inventados eran según ellos los más efectivos.
Descubrieron así que modificar la mayoría de las características asignadas a
los rituales inventados no variaba la eficacia percibida sobre los rituales por
los participantes en el estudio.
Sin embargo, Legare y Souza pudieron constatar que había algunos factores que
sí incrementaban de manera significativa la efectividad percibida de los
rituales.
Estos factores fueron los siguientes: una mayor repetición de los rituales (por
ejemplo, llevarlos a cabo siete veces en lugar de tres veces), el hecho de que
los simpatias estuvieran constituidos por procedimientos con un mayor número de
pasos; la especificidad del tiempo en que los rituales se desarrollaban, y el
hecho de que los rituales implicaran a algún agente sobrenatural.

Cristine Legare. Fuente: Universidad de Texas.
Forma generalizada de valoración
Para tratar de determinar si estos resultados eran fruto del contexto cultural
o, por el contrario, respondían a una valoración generalizada de la eficiencia
de los rituales, los científicos trasladaron su estudio a otro contexto muy
distinto: probaron los mismos simpatias con estudiantes universitarios de
Estados Unidos.
Según explican, “con idénticos estímulos aplicados a una muestra (de
voluntarios) norteamericana, se evaluó la generalización de los hallazgos
(realizados en Brasil) a través de dos contextos culturales distintos”.
A pesar de la diferencia cultural, los resultados fueron similares, por lo que
proporcionaron evidencias de que la información vinculada a principios causales
intuitivos (repetición de procedimientos, número de pasos en los
procedimientos) y a una influencia trascendental (presencia de iconos
religiosos en los rituales) afecta generalmente a la valoración de la eficacia
de los rituales.
Explicación cognitiva
En otras palabras, las tendencias se repitieron, a pesar de que,
estadísticamente, los estudiantes norteamericanos fueron menos propensos que
los brasileños de Belo Horizonte a creer que los rituales pudieran tener algún
efecto real.
Legare explica que, para cualquiera que utilice rituales mágicos, es muy
difícil calibrar si estos funcionan o no. Ante esta ausencia de evidencias,
¿por que los humanos tienden más a creer en aquellos rituales con más pasos y
más repeticiones? ¿Por qué estos rituales les parecen más fiables?
Los investigadores proponen que la explicación radicaría en que tanto la
frecuencia como la especificidad constituyen un tipo de información que activa
los principios causales intuitivos, un aspecto cognitivo producto de la
evolución que nos ayuda a comprender la causalidad de los hechos o sucesos que
acontecen continuamente a nuestro alrededor, en el mundo real.
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