¿Contacto Masónico con extraterrestres?
Masonería, cosmos y dimensiones ocultas
Comencemos con claridad, ¿Tiene la Masonería contacto con extraterrestres o entes de otras dimensiones? la respuesta oficial y fundamental es un rotundo NO.
La Masonería, como orden iniciática, no establece ni mantiene vínculos con civilizaciones de otros mundos. Sin embargo, en el seno de la fraternidad existen visiones , testimonios de masones, y creencias que apuntan a una realidad distinta: hay hermanos que afirman haber mantenido —o mantener— encuentros con seres que provienen más allá de nuestra atmósfera o de dimensiones paralelas a la nuestra.
El testimonio desde Monterrey México de luces en movimiento y sombras en el Cerro de las Mitras, Cerro de la silla, son comunes.
Escribo desde el Oriente de Monterrey México, una región donde el cielo sobre el Cerro de las Mitras y Cerro de la Silla donde han sido escenarios de innumerables avistamientos desde hace décadas. Yo mismo fui testigo de ello en los años 90's: luces que no obedecían a rutas aéreas, formas que desafiaban la lógica del vuelo habitual. Para muchos habitantes de la zona, no se trata de sucesos aislados. Hay quienes sostienen que estas naves extraen recursos minerales de las montañas que rodean la ciudad de Monterrey; otros, con argumentos más cercanos a la metafísica, aseguran que no son visitantes físicos, sino manifestaciones del plano astral.
Entre hermanos masones de esta jurisdicción, la idea de contacto con lo desconocido circula con fuerza. Algunos muestran fotografías y grabaciones, piden discreción y evitan redes sociales. Pero lo que más me ha llamado la atención —y me ha generado inquietud— son las advertencias sobre la naturaleza de estos encuentros: se les describe como seres altamente inteligentes, pero también manipuladores, sutiles y a veces perversos. Una historia, entre muchas, me quedó grabada: hace unos veinticinco años, un joven compartió que su padre, masón entusiasta de la ufología, le confió haber establecido contacto con ellos. Poco después, el hermano Masón desapareció sin dejar rastro. Nunca se volvió a saber de él.
Simbolismo masónico y resonancia psíquica, puertas de la percepción que abren la mente
Antes de profundizar en visiones cósmicas, vale observar cómo los símbolos que vivimos en Logia actúan sobre la psique humana —como si fueran llaves que abren zonas de la consciencia ordinariamente cerradas, y eso nos hace abrirnos a otras posibilidades de la realidad.
- La escuadra y el compás: representan el equilibrio entre tierra y cielo. Psicológicamente, ordenan el caos mental; permiten al individuo situarse entre lo concreto y lo infinito, creando una estructura interior donde pueden surgir preguntas sobre el origen y el universo.
- Las columnas Boaz y Jachin: evocan firmeza y estabilidad. En el ser humano, refuerzan la confianza en la propia búsqueda, pero también abren a la noción de que todo conocimiento se apoya en dos polos complementarios —lo conocido y lo misterioso.
- El viaje simbólico: desorientación inicial, obstáculos, luz final. Repite el patrón de toda transformación profunda; prepara al espíritu para aceptar lo que no encaja en las normas cotidianas.
Experimentos simbólicos sugeridos:
1. Meditación de las tres luces del Ara durante las tenidas, observar al amanecer o al atardecer una vela, una lámpara y la luz del sol/luna; anotar cómo cambia la percepción de “fuente” y “reflejo”, y qué preguntas sobre otras fuentes de luz surgen.
2. El cuadrado y el círculo en el pensamiento: elegir un tema desconocido —por ejemplo, mitos de visitantes antiguos— y analizarlo primero con lógica estricta (escuadra), luego con imaginación abierta sin juicio previo (compás). Notar cómo se mueve la mente entre ambos.
Los Elohim, Dios en pluralidad y origen cósmico en la tradición
La idea de que la humanidad recibió visitas de seres venidos de las estrellas aparece en registros muy anteriores a nuestra era. En Gobekli Tepe, hace 12 000 años, ya se alzaban templos que parecían reflejar configuraciones celestes. Hay tradiciones que hablan de Ashiata Shiemash, un viajero llegado desde Regulus —Alfa de la constelación del León, a 77 años luz— en una embarcación con forma de pez, que viajó en estado de hibernación espacial durante dos años terrestres. Se le describe como un ser de rasgos humanos pero con características que recuerdan a los relatos de los Anunnaki, y se le vincula con el nacimiento de las primeras civilizaciones del Medio Oriente.
Según esta visión de Gurdjieff, saberes científicos, metafísicos, alquímicos y teúrgicos no nacieron todos aquí: fueron traídos por seres de otros sistemas solares, entre ellos el propio Ashiata y otros como Belcebú. La humanidad misma sería fruto de una ingeniería vital avanzada.
Esta clave oculta en los textos antiguos se revela al mirar la palabra Elohim: en hebreo, es un sustantivo plural. El versículo inicial del Génesis Bereshit bará Elohim et hashamáyim ve'et ha'árets no dice “un Dios”, sino “los que vienen del cielo, los celestiales”. La sustitución posterior por el nombre singular Yahvé fue una adaptación doctrinal para consolidar visiones monoteístas más estrictas, pero la raíz original habla de pluralidad y origen externo.
Árbol de la Vida, un mapa entre microcosmos y macrocosmos
La Cábala nos ofrece una correspondencia fascinante: el Árbol Sefirótico es espejo del hombre y del universo. Cada esfera vibra con energías que también reconocemos en cuerpos celestes y civilizaciones que podrían estar asociadas a ellas:
- Kether: Neptuno —lo sin nombre, lo inefable.
- Jojmá: Urano —el impulso creador.
- Binah: Saturno —forma, estructura, límite necesario.
- Jésed: Júpiter —expansión, generosidad.
- Gueburá: Marte —fuerza, discernimiento.
- Tiferet: Sol —corazón, centro, equilibrio.
- Netzaj: Venus —amor esencial, creación; aquí residen los que llaman venusinos o santinianos, con Ashtar Sheran como figura destacada.
- Hod: Mercurio —comunicación, intelecto.
- Iesod: Luna —imaginación, memoria, planos sutiles.
- Malkut: Tierra —nuestra morada actual.
En este esquema, los Bnei‑Elohim —hijos de los celestiales posibles extraterrestres— no son sólo alegorías: narran un tiempo en que hubo convivencia, uniones entre seres de distinto origen y nacimiento de linajes mixtos. El pasaje de Génesis 18, donde tres visitantes ante Abraham aceptan agua, descanso y alimento, apunta a una naturaleza física y biológica, no puramente espiritual.
Secretos de poder, el silencio y vísperas de cambio
Desde la Segunda Guerra Mundial circulan informes sobre más de 57 razas extraterrestres catalogadas por organismos de inteligencia. Investigadores como Jaime Maussan sugieren que hay un conocimiento reservado a las cúpulas más altas: en el Vaticano y en ciertas estructuras iniciáticas —como la tristemente célebre Logia P2, ligada a escándalos financieros y políticos— se custodiaría una verdad que transformaría todo:
- La vida inteligente fue traída y diseñada aquí con conocimientos genéticos avanzados.
- Yahvé sería el líder de un “Consejo Galáctico”, mientras que Lucifer encabezó un grupo que desobedeció órdenes estrictas: crear al hombre a su imagen sin permiso, revelar el origen real y mezclarse con lo creado.
- Ángeles, querubines, Merkabah, vimanas, Boraq, escudos voladores: son nombres distintos para una misma realidad: vehículos capaces de atravesar cielo y dimensiones.
- El final de la era de Piscis traería una revelación definitiva, con un nuevo mensajero que no hablará en nombre de un único dios, sino de la comunidad creadora.
Quienes guardan este secreto temen que su llegada desmorone estructuras de poder basadas en la ignorancia. Se dice que el verdadero Mesías masónico —el embajador de los creadores— surgiría de una Logia y marcaría el regreso oficial de nuestros orígenes estelares.
Los textos evangélicos resuenan con este ciclo:
“Habrá señales en el Sol, la Luna y las estrellas… Entonces verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes…” (Lucas 21, 25‑28; Mateo 24).
Son versículos que invitan a la vigilancia interior, no al miedo. La Masonería Esotérica nos enseña que lo más importante no es de dónde venimos, sino hacia dónde nos dirige nuestro trabajo en la Piedra Bruta.
Alcoseri
