Análisis De Los Principios Masónicos, Segunda Parte

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Alcoseri Vicente

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Jun 7, 2025, 10:00:55 PM6/7/25
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Análisis De Los Principios Masónicos, Segunda Parte

          

Las Tres Grandes Luces

 

De acuerdo con las tradiciones de la Orden, se colocan tres grandes luces en el Altar de los Juramentos: la escuadra, el compás y el Libro de la Ley Sagrada. Las obligaciones de los masones se juran sobre estas tres luces.

 

Por lo tanto, debemos analizar  la presencia de estas herramientas y de este Libro, colocados en el Altar de los Juramentos o Ara Sagrada , y su significado. ¿Por qué la escuadra y el compás? ¿Por qué el Libro? ¿Cuál es la alegoría de estas herramientas? Sin duda, porque simbolizan la actividad del masón  libre y aceptado, que es y quiere ser arquitecto, constructor y, en última instancia, constructor de hombres y Naciones ; porque, concretamente, las herramientas manifiestan al Masón mismo en su esencia, en su dimensión propiamente humana; porque la herramienta es el signo de la inteligencia humana, del hombre mismo. «La inteligencia, considerada en lo que parece ser el enfoque original, es la facultad de crear objetos artificiales, en particular herramientas para hacer herramientas, y de variar su fabricación indefinidamente », escribió Henry Bergson con tanta acierto en «La evolución creadora».

 

Pero ¿por qué la escuadra, por qué el compás en lugar de cualquier otro instrumento? Sin duda porque la escuadra la usa el albañil, que talla la piedra para hacerla cúbica, de modo que encaje mejor en un todo y la haga más sólida y armoniosa. De manera más general, podríamos decir que la escuadra es el instrumento que permite pasar de una materia desordenada, sin forma ni estructura, a una materia ordenada y estructurada; y, si consideramos al hombre mismo, permite pasar de este hombre entregado al caos de las pasiones y el exceso, a un hombre más seguro y armonioso, sometiendo su ser a la rectitud del juicio y al imperio de la razón. La escuadra se ha convertido, para el francmasón, en el símbolo mismo de la rectitud, de la equidad, y es por ello que es la insignia misma del Maestro de la Logia.

 

Además, cabe recordar que, en las creencias antiguas, el cuadrado representa simbólicamente el propio espacio terrestre, remitiendo a la idea de naturaleza o realidad material. Esto, sin duda, significa que quien quiera pensar y actuar solo puede hacerlo considerando esta realidad, ya sea física, biológica o incluso económica y política.

 

Además, esta escuadra en el altar de los Juramentos siempre se asocia con el compás. Esta herramienta, como sabemos, se utiliza para dibujar círculos, y si la escuadra se refiere a la tierra, debemos recordar que el compás se refiere al cielo y que, al considerar al hombre mismo, simboliza la inteligencia en su libre interpretación y apreciación de las cosas y los seres. Simboliza el espíritu de delicadeza, opuesto al espíritu de la geometría; es decir, el espíritu en su dinamismo constructivo, que, por definición, no puede manifestarse materialmente, pero que es tan real como la propia realidad material, ya que es a través del espíritu que esta realidad cobra forma y se materializa en un significado.

 

Pero esta escuadra y este compás siempre están asociados, en una especie de relación recíproca y complementaria, diríamos dialéctica. Esto significa que no podemos pensar en ellos independientemente, que debemos pensar en la escuadra con el compás y el compás con la escuadra. De igual manera, la materia (materia prima) se refiere al espíritu que le da forma y significado; de igual manera, el espíritu sólo puede comprenderse y realizarse apoyándose en la materia. Todo Maestro Masón se sitúa entre la escuadra y el compás, entre «la tierra» y «el cielo», entre «la naturaleza» y «el espíritu», entre la «realidad» y «el ideal», y esto simbólicamente, pero también a nivel cósmico y humano. La ignorancia de la realidad y sus leyes es peligrosa, pero el desprecio por la Idea y los Valores es igual de dañino para el hombre. El francmasón debe tener en cuenta ambas instancias en sus pensamientos y acciones, esforzarse por equilibrarlas, armonizarlas, avanzar hacia el Ideal teniendo en cuenta lo Real. En este sentido, alguna vez escuche en Logia decir a un Q:. H:. : “que un ser privado de la función de lo irreal es un ser neurótico, pero que un ser privado de la función de lo real también es neurótico”.

 

Así , esta escuadra y compás se colocan en el Volumen de la Ley Sagrada;  este acto de poner la escuadra y el compás sobre la Santa Biblia , nos hace entender que estudiaremos las sagradas escrituras bajo las perspectivas de la Ciencia y la Razón , la Ciencia la Escuadra y la Razón el compás.

 

 En el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el Volumen suele ser la Biblia y está abierto en el Salmo 133:

¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es

 

Habitar los hermanos juntos en armonía!

 

2 Es como el buen óleo sobre la cabeza,

 

El cual desciende sobre la barba,

 

La barba de Aarón,

 

Y baja hasta el borde de sus vestiduras;

 

3 Como el rocío de Hermón,

 

Que desciende sobre los montes de Sion;

 

Porque allí envía Jehová bendición,

 

Y vida eterna.

.

 

También es interesante recordar que, los masones viajaban constantemente  de Oriente a Oriente, de punto geométrico a otro punto geométrica , se les hace esta pregunta a la entrada de la logia:

"¿De dónde venís ?"

Pero así como no podemos dar una definición dogmática del Gran Arquitecto del Universo, tampoco podemos dar un significado confesional particular a la Biblia. Para nosotros, la Biblia no es solo el Libro de los judíos, ni de los católicos, ni de los protestantes, ni de los ortodoxos, sino el Libro de todos los hombres, de todos los hombres de buena voluntad, sin duda de quienes buscan la salvación, pero también el Libro de quienes buscan la Sabiduría, la Razón y la Ciencia .

 

La Biblia es el Libro de la Tradición, el Libro de la Luz, de esta Luz que ilumina a todos los hombres y que es esencialmente una palabra universal porque es una palabra de amor entre los hombres. Como masones, retenemos de este mensaje esta idea esencial: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»; se trata de ver en cada hombre a un hermano, a otro yo, de considerar en cada hombre al Hombre, y con el Salmista , queremos recordar que «quien ama a su hermano está en la luz... pero quien odia a su hermano está en las tinieblas». Aquí, la ley del amor tiene principios, y es precisamente por ser principio y fundamento que trasciende las diferentes confesiones y religiones establecidas, que es universal.

 

Esta ley no basta con conocerla o reconocerla, sino que debe practicarse. «No amemos sólo de palabra, sino con hechos, con verdad». La verdad de nuestra ley se reflejará en nuestras acciones y obras. Se trata de hacer el bien y practicar la justicia. En este sentido, el verdaderamente fiel al Gran Arquitecto del Universo es quien verdaderamente obra el bien, quien obra bien incluso si se desvía de los dogmas religiosos . El infiel es quien proclama su adhesión a los dogmas, pero introduce entre los hombres el espíritu de desorden y odio, y se desvía de la justicia y la caridad.

 

Así, la escuadra, el compás y el Volumen de la Ley Sagrada están siempre e indisolublemente unidos en el Altar de los Juramentos, en la Logia tradicional; están unidos como lo están un medio y un fin. Pues se trata, para el francmasón, con estas herramientas simbólicas, de trazar los planos de un Templo y construirlo según la Regla, la regla de la rectitud y el equilibrio, la regla del Amor y la Amistad. Se trata de reunir lo disperso, de reunir a los divididos, de reconciliar a los desgarrados. Se trata de reconciliar finalmente al hombre consigo mismo, en equilibrio y armonía, mediante la búsqueda de la verdad, mediante la práctica de la justicia, gracias al Conocimiento y al Amor.

 

El masón escocés hace un juramento sobre estas Tres Luces; por ello, se compromete a descubrir su significado y a reconocer su valor, a traducir su espíritu en su Logia, en primer lugar hacia sus Hermanos, pero también fuera de su Logia, en el mundo con todos los hombres de buena voluntad.

 

Como escribió el Caballero de Ramsay, «la masonería parece ser la resurrección de la religión de Noé, una religión universal anterior a todo dogma y a toda revelación particular y que, por esta ley de amor, permite superar todas las diferencias y todas las divisiones, superar todas las oposiciones».

 

El masón se compromete con esta fraternidad universal y debe esforzarse por hacerla conocer, hacerla respetar, promoverla, en la sociedad en que vive, en su Ciudad, en su Patria, en la Humanidad.

 

Alcoseri

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