Les contaré el
Secreto del porqué nos reímos de los Chistes
-y cuando un
francmasón salvó al Universo.
La siguiente
historia es verdadera. Y narra la sorprendente historia de un Turco del siglo
VII, muchos en nuestros días visitan su tumba para venerarle como el máximo
exponente de la Verdad, antes de su muerte nadie reía de los chistes y la prueba
está que nadie ser río de las Verdades que decían los sabios griegos, antes
mejor los mataban, para luego tergiversar lo dicho por ellos.
La historia es que
un día, este turco siendo niño dijo una Verdad tan contundente y rotunda que
puso en apuros a digamos toda la Creación. Todos estaban en verdaderos apuros
ante tal Verdad dicha por aquel niño turco, el nerviosismo era evidente, todos
los ángeles iban de aquí para allá como locos, los demonios arrancaban sus
propias carnes en desesperación. Todo estaba en riesgo, todo absolutamente todo
decían por todas partes. Incluso el Gran Arqui-Terco del universo estaba en
verdaderos aprietos. Nadie parecía tener la solución, aquella gran verdad dicha
por ese insignificante turco había desafiado al mismo Dios; el Diablo era el más
preocupado de todos, puesto que su propio puesto estaba en riesgo, Dios y el
Diablo se abrazaban y lloraban… ¿Qué podremos hacer? se decían uno al otro, toda
la trama oculta del universo se ha descubierto. Todos los jefes máximos de las
religiones se reunían para ver sí podrían dar una solución a tan grave
situación, reyes, sultanes, jefes de todo tipo buscaban sin éxito la solución a
tan grave problema. Cristo argumentaba que esto era pero que la misma
crucifixión, a Mahoma se la notaba confundido e insistía que este era el fin del
Islam, Buda sumamente irritado regañaba a todos los habitantes del Nirvana.
Cristo, Mahoma y Buda gritaban ¡Todo esto es culpa de ese maldito Turco! Todos
reunidos en un conclave: Dios, el Diablo, el Papa, la Madre teresa de Calcuta,
Michael Jackson, Hugo Chávez, Hitler, Mahatma Gandhi, Pinochet, Ángeles,
Tortugas, Batracios y muchos millones y millones más buscaban perturbados la
solución. Hasta que Grita el Diablo ¡ Ya sé que Hacer, Ya sé que Hacer!
Pronunciare un maleficio y cualquier cosa que diga este turco provocará risas,
tantas que olvidaremos que es lo que dice, y aunque diga grandes verdades, todos
nos mofaremos de él, borraremos de la memoria con risas el contenido de sus
frases, así nadie entenderá nada absolutamente nada. En eso se aproxima un
Francmasón al Diablo, y le tira de la cola diciéndole – Don Diablo , Diablo –
¿Qué quieres? Pregunta enfurecido el Diablo al Francmasón. El Francmasón
contesta – mire Don Diablo yo conozco a los humanos y ellos repiten
compulsivamente cualquier cosa, cualquier historia, cualquier cosa dicha por
alguien, la repiten por muchos años, incluso por milenios. Y agrega al
Francmasón – no vaya a ser que alguien deje de reír alguna vez, y se dé cuenta
de que en los chistes se encierran grandes verdades. Y seguro cuando esto pase
ya no esté tan dispuesto como ahora que te asesoré en qué hacer cuando dice algo
el Turco. El turco se llama Nasrudin ( máximo héroe de nosotros los liberales )
llegó a ocupar el puesto de Mulla (un puesto muy importante dentro de la
jerarquía islámica) y no ocupó este importantísimo puesto porque supiera algo de
la religión islámica, sino porque él se las arregló, para hacer parecer que sí
sabía. En sus narraciones Mulla Nasrudín a veces parece idiota, otras sublime.
De una escena a otra el Mulla se las arregla para pasar sin problemas de un
tonto a un sabio, de notable a insignificante. Nasrudin se ha convertido así, en
el referente iniciático para millones de personas de prácticamente todo el
mundo. Se preguntarán porque en aquel conclave Universal ese francmasón no
levantó la mano para decir la solución; la respuesta es simple nosotros los
masones no lazamos maleficios, esa es tarea del Diablo, nosotros sólo hacemos
sugerencias .
Vicente Alcoseri
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¿Existe una verdad oculta en los chistes? ¿Por qué reímos de los chistes?
Cuando se han escuchado varios cuentos o chistes, éstos pueden tener un efecto extraño en las personas. Existe de hecho una historia real, que nos brinda una explicación a este hecho.
Existió un extraño personaje que cuando fue un niño tenía el extraño poder de atraer la atención de sus compañeros de escuela con sus relatos impresionantes, así el estudio de sus compañeros se complicaba porque las explicaciones de este niño contravenían las enseñanzas convencionales, incluso las superaba. El profesor, incapaz de poder neutralizar el magnetismo de ese pequeño niño, al que llaman en los secretos círculos iniciáticos el Niño Otsirk. Así como decía, el profesor totalmente derrotado por el Niño Otsirk, fue con el jefe del poblado para que hablara con el Niño Otsirk, este fue incapaz también de reencausarlo.
El caos en la región comenzó a reinar, y llevaron al Niño Otsirk con el mismo Rey, pero pronto Otsirk comenzó a reprender al mismo Rey; diciéndole sus errores en política, así que lo llevaron con el mismísimo Papa, pues ya las cosas se salían de control, no solamente en el Reino de donde era Otsirk, sino en los Reinos vecinos que sabía ya de los dichos del Niño: pero igual el pequeño Otsirk amonestó al mismo Papa, recriminándole mil cosas en contra de la Misma Santa Religión Papal, y de la fe. Nadie sabiendo que hacer, le llaman al mismo Dios, pero igual Otsirk recriminó al mismo Dios, señalándole los errores de su Creación. Tuvieron que recurrir al Mismo Diablo, pero al igual que todos los demás fue regañando y ridiculizado por el Niño Otsirk, reclamándole sobre la maldad en el mundo y otras cosas más.
Nadie en todo el Universo sabia que hacer. Así, que todos en asamblea pensaban que hacer - Dios, el Papa, El Diablo y los Jefes de Estado, buscaban un solución al problema Otsirk. Hasta que en un momento de lucidez extraordinaria el Diablo toma la palabra y dice:
Hechizare al Niño Otsirk con el peor encantamiento imaginado:
De ahora en adelante y más – no importa cuán sabios lleguen a ser los dichos del Niño Otsirk – la gente siempre se reirá de ti maldito niño y de tus erudiciones - dijo el Diablo. Desde este momento, cuando se relate por otros una enseñanza del Niño Otsirk la gente se sentirá confundida y reirá compulsivamente, sin entender el por qué. Así neutralizaremos el mágico poder de los peligrosos relatos de Otsirk, y sus cuentos, relatos, sus enseñanzas se convertirán así en simples chistes. Y nadie entenderá, nadie comprenderá- argumentó el Diablo.
Si usted no sabía el porqué reímos de los chistes, es por una maldición del Diablo, un hechizo en el que nos ha sumergido a todos, no sólo a Otsirk el que cuenta la verdad. En los chistes y en los cuentos se encierran verdades insospechadas, capaces de modificar la psique humana, y el orden de las cosas.
Se dice que al morir Kristo resucitó riendo a carcajadas recordando un chiste de Otsirk, pero de pronto ennudeció ante la iluminación de haber descubierto una gran verdad oculta en ese chiste.
Vicente Alcoseri