El Masónico G.:A.:D.:U.:

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Alcoseri Vicente

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Feb 10, 2026, 8:35:42 PM (2 days ago) Feb 10
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El Masónico G.:A.:D.:U.:
 En todas las culturas y épocas, el ser humano se ha preguntado por el origen de la existencia: ¿qué o quién dio inicio a todo lo que vemos y sentimos? ¿Hay un orden detrás del caos aparente del mundo? ¿Qué o Quién es Dios? La Francmasonería, una tradición filosófica y ética que promueve el crecimiento personal y la fraternidad, aborda esta pregunta universal mediante un símbolo poderoso y flexible: el Gran Arquitecto del Universo (G.:A.:D.:U.: ).
Lejos de imponer una definición rígida o un dogma religioso, la Masonería presenta al G.:A.:D.:U.: . como el principio creador supremo —la causa primera que da sentido y estructura al cosmos—. Para algunos, representa a Dios en su dimensión más elevada; para otros, una fuerza racional incognoscible o incluso el orden natural que emerge de las leyes del universo. Lo esencial es que este símbolo no obliga a creer en una figura concreta, sino que invita a cada persona a reflexionar sobre el misterio de la vida desde su propia perspectiva, siempre con respeto y tolerancia hacia las ideas ajenas.
Este enfoque permite que la Masonería reúna a individuos de muy diversas creencias —teístas, deístas, panteístas o agnósticos— en un espacio común de búsqueda. No se trata de encontrar una respuesta única y definitiva, sino de reconocer la grandeza del misterio y trabajar, tanto individual como colectivamente, por un mundo más justo, ético y armonioso. Lo que sigue es una exploración abierta de estas ideas, accesible a quienquiera que se pregunte por el sentido profundo de la existencia.
Ante la evidencia de la existencia vinculada a la noción del infinito —conceptos que con la razón no alcanzamos a comprender—, la Masonería reverentemente abre sus trabajos invocando el nombre del G.:A.:D.:U.: .
Pero la Masonería, reducto de inconformes, irreverentes y curiosos reticentes a aceptar de primera las ideas de consumo masivo, no se conforma con tener al G.:A.:D.:U.: . presidiendo sus trabajos, sino que se atreve a intentar comprender los misterios de tan importante símbolo.
El Principio Creador o Causa Primera —origen, razón y fin de la vida— ha provocado y seguirá generando enardecidas posiciones al respecto, como lo demuestran las diferentes tendencias al interior de la hermandad.
La corriente que se denomina Regular, perteneciente a la Gran Logia Unida de Inglaterra, considera incuestionable la creencia en el G.:A.:D.:U.: ., pero dentro de esa concepción obligatoria del Ser Supremo, este puede ser escogido según el particular punto de vista de cada individuo, aceptando a musulmanes, budistas, judíos o católicos en sus logias. Siempre partiendo de la existencia de una voluntad creadora, esta doctrina es la que conocemos como teísta.
La corriente de la Regularidad Masónica iniciada por el Gran Oriente de Francia permite a sus miembros creer o no en este Principio absoluto y deja libertad para utilizar o no este símbolo en sus ritos; lo contrario supondría limitar la libertad de conciencia, lo que consideran una pérdida inadmisible para esa tendencia.
Otros masones, prescindiendo del enfoque trascendente, aceptan el principio creador en un enfoque panteísta o naturalista.
La humana forma de concebir las cosas como consecuencia del proceso de causa y efecto explica las leyes que rigen la naturaleza como algo infalible; esto se interpreta como una demostración de superior intencionalidad, la que causa la vida y sus efectos. Quien origina semejante prodigio nunca ha sido engendrado y allí radica su grandiosidad; por lo tanto, es Supremo. Desde allí ya se puede colegir y desprender cualquier teoría, inclusive la de la evolución.
A partir de la incuestionabilidad del principio de la Causa Primera ya se puede justificar cualquier teoría, doctrina o religión. Explicar cualquier idea a partir de allí es fácil: se puede concebir seres que rigen la conciencia y los actos de los humanos, esperar vida ulterior, merecer premios, castigos y, por qué no, reencarnaciones, desdoblamientos y sensacionales milagros.
Los deístas, en cambio, reconocen la fuerza creadora y, a pesar de reconocer su grandiosidad, la califican simplemente de incognoscible, porque el uso de la razón que emplean para comprenderla no lo permite y aceptan que, hasta el día de hoy, no tienen las respuestas.
La Masonería ha adoptado la noción de que el G.:A.:D.:U.: . es un símbolo y, con esa noción, se puede abarcar cuanta teoría y pensamiento se elabore sobre este concepto, sin negarlo, pero abriendo las posibilidades a diferentes concepciones, en el afán de comprender a plenitud el sentido de la vida. Esto confiere intensidad y sentido a los esfuerzos que realizamos en los talleres por comprender estos asuntos, como lo demuestra la labor de tallar la piedra en bruto.
Cabe traer el punto de vista del agnosticismo, que considera simplemente inaccesible todo conocimiento de lo divino y de las verdades reveladas, y más bien lo concibe como un método para encarar el proceso de la comprensión. No acepta más allá de lo experimentado y comprobado. Establece la gran diferencia entre conocer y creer. Los agnósticos consideran que lo religioso es solamente un arte de la cultura humana.
La dificultad de la lógica y la razón para explicar el Principio Creador está en la naturaleza misma del concepto, pero algunas consideraciones sobre la evolución, si bien no aclaran el origen, ayudan a entender la naturaleza del proceso, que quizás por analogía o alguna otra forma de pensamiento pudieran contribuir a su entendimiento.
La evolución no es obra de ingeniería intencional, sino el resultado inconsciente de fuerzas aleatorias de la naturaleza.
Resultaría que el G.:A.:D.:U.: ., aunque poderoso por haberse auto-creado, es un experimentador, un jugador de dados, insuficiente para controlar su propia vida y destino.
La selección natural produce un determinado individuo, pero sus características no garantizan la supervivencia de su especie si el medio cambia; el éxito está en que, en estado latente, es portador de las posibilidades de adaptación.
En la evolución, el azar es una poderosa forma de selección. Las mutaciones genéticas son producidas por el azar, pero el azar no es un proceso inocente: tiene su intencionalidad.
Las plantas, ante la falta de agua o de sol, ensayan formas que se adapten. La adaptabilidad recrea patrones geométricos cada vez distintos, pero conservan su ADN y la evolución continúa. La geometría persiste en toda la naturaleza y, sorprendentemente, hasta en algunas de las expresiones humanas, como en las artes.
La evolución no es un proceso lineal dirigido; siempre está trabajando, en busca de la oportunidad para adaptarse o transmitir genes de adaptabilidad. El argumento simplista de los creacionistas de que el humano es demasiado complejo para ser resultado del azar implica que no entienden que la complejidad es producto del azar. Si hubiera una voluntad divina y perfecta que todo lo prevé, ¿para qué tanta complejidad biológica? De una vez debió haber hecho algo perfecto y definitivo, inmutable, sin dolor e inmortal.
El azar tiene una intencionalidad en el nunca previsible resultado, que él mismo desconoce.
Las mutaciones se producen por error en las copias de los patrones genéticos; estos errores son los responsables de que los seres evolucionen y sobrevivan. Estos errores son programados al azar. Las mutaciones son el éxito de las especies. La medusa es un animal que no tiene corazón, pulmones ni huesos. Si su medio natural cambia, previsiblemente variará.
Que la ciencia no pueda explicar algo no quiere decir que no exista o que no se produzca, y es lo que ocurre con el azar; por lo que, al tratar la evolución, no siempre se podrá aplicar el método científico, porque cada nivel de observación tiene su explicación propia.
La evolución es contingente en el sentido de que no tiene un rumbo prefijado, pero el proceso es explicable y predecible, lo que no quiere decir que no tenga su lógica y organización.
El dinamismo es parte integrante del fenómeno de la vida; es un impulso. El Universo no tiene intenciones; la naturaleza es indiferente a la inteligencia.
Las ideas avanzan y no aparece ninguna conclusión definitiva, por lo que me permito traer a algunos hombres inteligentes que nos ilustran con sus pensamientos sobre la complejidad del tema:
Víctor Hugo:
· Dios es la evidencia invisible.
· Dios es la primera causa, por lo tanto es la causa de todas las causas.
Louis Pasteur:
· Al comienzo la ciencia te aleja de Dios, pero al final te devuelve a Él.
Albert Einstein:
· El azar no existe; Dios no juega a los dados.
· Desgraciado el hombre que no cree en algo.
Alexander von Humboldt:
· ¿Cuál será el propósito de este jugador de dados?
G.K. Chesterton:
· Lo peor para un ateo cuando realmente está agradecido es no tener a quien agradecer.
Woody Allen:
· Lo terrible de Dios es que no se sabe si es un invento del diablo.
Voltaire:
· Esta Primera Causa, visible a nuestro espíritu pero incomprensible, ¿dónde habita? ¿Desde qué cielo envía sus decretos a la naturaleza? No lo sé, ni entiendo, pero sé que la naturaleza le obedece.
Descartes:
· La naturaleza de Dios es infinita; la mía es finita y limitada, por eso no puedo comprenderla.
Blaise Pascal:
· La ciencia no ha podido demostrar la existencia de Dios, seguramente porque están usando los instrumentos equivocados.
Rousseau:
· La idea de la creación me confunde y rebasa mi entendimiento.
Espinoza:
· Las religiones son obra de seres que han sido creados; Dios no ha sido creado, por lo tanto no puede ser entendido.
Bertrand Russell:
· Tenemos que hacer de nuestro mundo el mejor posible y dejar la irresponsable esperanza de que otro haga nuestro trabajo.
Sir Thomas Henry Huxley:
· Nadie debe sentir vergüenza de enfrentarse al universo y decir: no lo entiendo, pero debe esforzarse en hacerlo.
Charles Darwin:
· El misterio del origen de la vida es irresoluble para nosotros y debo contentarme con permanecer agnóstico.
Ernesto Sábato:
· Dios existe, pero a veces duerme y sus pesadillas son nuestra existencia.
Sir Robert Charles Wilson:
· Yo no pongo mi ignorancia en un altar y lo llamo Dios.
Jules Renard:
· Desconozco si Dios existe, pero para su reputación sería mejor que no existiera.
Friedrich Nietzsche:
· Fe significa no querer saber la verdad.
· Dios ha muerto; parece que lo mataron los hombres.
· ¿Es el hombre un error de Dios, o Dios un error humano?
· …Y el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza.
Volviendo al significado de los términos, el término “arquitecto” alude a la planificación y parece sugerir algún grado de determinismo. Los deístas dicen que el edificio puede ser planificado y construido por el arquitecto, pero su mantenimiento y suerte final son independientes de su creador, por lo que el determinismo del arquitecto es relativo; aspecto que abre el camino para las consideraciones científicas y al fundamento racionalista.
El principio antrópico dice que debemos usar la existencia de la vida como punto de partida y usar la biología para explicar la física y la química, y no al contrario como hemos venido haciendo. La vida puede cambiar la física y la química del planeta y no a la inversa.
Los hombres convencidos de las capacidades del Gran Hacedor, al aceptarlas, pasan a atribuirle cualidades y virtudes que a su criterio son muy estimadas, como la bondad y la magnanimidad en grados superlativos. Pero la historia de la especie no testimonia la presencia y actuación de semejantes fuerzas del bien; al contrario, y esa mala experiencia es precisamente una de las causas por las que existe la Masonería con sus afanes de mejoramiento, perfeccionamiento y búsqueda de la felicidad.
Un mundo bueno requiere conocimientos, bondad y coraje; lograrlo con responsabilidad y ética es nuestra misión. Cada uno de nosotros debe ser su propio arquitecto en relación con su vida.
En lugar de seguir especulando con la explicación del origen de la vida, debemos simplemente aceptarlo; nuestra obligación es vivirla y mejorarla con gran seriedad. Y nada más: el motivo y la finalidad de la existencia es la existencia misma, pero hagamos que sea de la mayor calidad posible.
No coincido con el agnosticismo apático que afirma que la existencia de seres superiores no sólo  es indemostrable, sino que es irrelevante; ya que de otra manera si no buscamos como masones ¿qué es Dios, de que sirve la Masonería?.
Y para terminar con las citas, Darwin pensaba que:
“El origen de la vida está en algún lugar. ¿Qué diferencia hace el saberlo?”
Los masones, como individuos, somos libres de darle al concepto del G.:A.:D.:U.: el contenido que mejor se ajuste a nuestras creencias. Como todos los símbolos masónicos, proporciona un marco de referencia, pero su interpretación le corresponde a cada Masón.
Hermanos: cultivad sin obstáculo vuestra búsqueda de Dios , seguid vuestra conciencia. La Francmasonería no es una religión, no tiene un culto; su doctrina se resume y encierra en el precepto:   "Ama a Dios sobre todas las cosas".
Alcoseri 
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