♣♥SEÑOR♥♣
unread,Jan 10, 2009, 7:21:45 PM1/10/09Sign in to reply to author
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to SECRETO MASONICO
SOCIEDAD SECRETA : Guardianes de la tradición -Sociedad Secreta
Sarmung
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De: ⌂AZOÐÐ⌂ (Mensaje original) Enviado: 24/07/2008 07:34 a.m.
Guardianes de la tradición
Las enseñanzas de Gurdjieff, uno de los maestros más fascinantes y
contro-vertidos del siglo XX, han influido profundamente en infinidad
de corrientes y buscadores espirituales. Algunos intentaron
inútilmente buscar el origen de las mismas, valiéndose de las pistas
que nos dejó el propio Gurdjieff cuando hablaba de los numerosos
viajes que realizó por Asia Central durante veintiún años en busca de
la Verdad.
Al parecer, Gurdjieff habría accedido en torno a 1898 al Monasterio
secreto de lo que él llama la Hermandad Sarmung -la cual guardaría
conocimientos procedentes de una civillzación primigenia- tras un
recorrido de doce días a caballo, partiendo de Bokara. Ello nos hace
suponer que ese conjunto de edificios ocultos entre las montañas se
situaría a no más de 250 kilómetros de esa antigua ciudad del Camino
de la Seda situada al norte de Afganistán. James Moore nos recuerda
que Sarmung y Samarcanda son fonéticamente cercanas. Ignoramos si es a
éste o a otro monasterio similar al que luego se referiría Gurdjieff
con añoranza, en el cual sugería haber recibido el mandato de impartir
su enseñanza en Occidente y donde aseguraba haber derivado a algunos
alumnos, algo que sus comentaristas creen improbable.
Está Shambhala en Afganistán?
Tras realizar un amplio estudio, Ernest Scott en El pueblo del secreto
(Ed. Sirio, 1990) demuestra cómo "varias líneas independientes de
investigación que intentaron identificar la fuente de la enseñanza de
Gurdjieff, llegaron a la conclusión de que era una fuente Sufi
centrada probablemente en Afganistán". Y por otras evidencias según
las cuales este país parece ser "la fuente principal de toda una serie
de sistemas esotéricos que Occidente y Oriente han atribuido
erróneamente a otros lugares".
Los hindúes consideraban que su sabiduría védica emanaba de "más allá
de las montañas", probablemente de esa región en la cual nacieron como
una sociedad agraria, que abarca Afganistán, Khorasán (actual Irán) y
el sur del antiguo imperio ruso.
El Shambhala del que hablan los tibetanos sede del "gobierno
espiritual de la humanidad", según numerosos ocultistas ha sido
localizado por la prestigiosa tibetanóloga Alexandra David-Neel en las
proximidades de Balkh, un antiguo asentamiento afgano conocido como
"la madre de las ciudades".
Las tradiciones populares de Afganistán aseguran que, tras la
conquista musulmana, Balkh fue conocida como Shams-i-Bala (la Vela
Elevada), lo que parece una transformación al persa del sánscrito
Shambhala.
Ciertos historiadores han sugerido que el Zoroastrismo surgió en
Afganistán, ya que su fundador pasó gran parte de su vida en Balkh, y
que el budismo japonés fue notablemente influenciado por misioneros
budistas afganos, a los que algunos relacionan con el origen del
Budismo Zen.
Tras su islamización, Balkh se convirtió en un importante centro de
actividad mística y científica del cual surgieron grandes figuras
sufis en el siglo XI. Allí estudiaron el escritor Omar Khayyam y el
gran astrónomo Abu Mashar. Allí nacieron el sabio Avicena y Jalal-
uddin Rumi, el gran místico que inspiró a los derviches danzantes
turcos e hizo heréticas alusiones al contenido esotérico de su
enseñanza: "Hemos tomado la esencia del Corán y tirado el cadáver a
los asnos".
En ese mismo siglo aparece la tradición sufí de los Kwajagan, importan-
tísima línea iniciática de maestros que tendrían su centro de
operaciones en la montañosa zona del Hindu Kush. Otra tradición afgana
está relacionada precisainente con los Sayyeds del Hindu-Kush,
descendientes Hachemitas de Mahoma, Algunos creen que éstos habrían
conservado la transmisión hereditaria de la fuerza espiritual (baraka)
proveniente del Profeta y técnicas muy secretas de adiestramiento que
les permitirían desarrollar capacidades habitualmente dormidas en los
humanos. Un sistema que consideran forma parte de las prácticas más
esotéricas de los Sufis y cuyo conocimiento habría permitido a
miembros de la dinastía Hachemita mantenerse como soberanos y altos
consejeros en numerosas culturas orientales durante mil años.
Pese a que los afganos no fueron convertidos al Islam hasta siglos
después, las enseñanzas musulmanas aseguran que Mahoma recibió
delegaciones procedentes de Afganistán, que le impresionaron como
representantes de una antigua tradición y a las que otorgó el
significativo titulo de El Timón. Según Scott, tras estas y otras
leyendas subyace la creencia de una influencia misteriosa relacionada
con dicho país, que emerge a intervalos regulares para ejercer un
efecto insospechado en momentos críticos de la historia.
Este autor sostiene que puede haber varios Centros en la Tierra desde
los cuales opera lo que él llama el Ejecuti o Oculto que, actuando
como agentes de otro nivel suprahumano, estarían encargados de elevar
el nivel de conciencia de la humanidad, ayudándose por una escala de
iniciados, una Hermandad invisible de la cual hablaremos extensamente
en otra ocasión- y que uno de ellos estuvo en Afganistán durante
milenios, correspondiendo a la leyenda local de los Markaz o Casas de
Poder.
Los emisarios de Agartha
Pero, además de las reunidas por Scott, otras muchas pistas apuntan a
la poderosa influencia ejercida por misteriosos personajes afganos en
las más importantes corrientes ocultistas modernas, presentados
siempre como enviados de un Ejecutivo oculto.
El marqúés Alexander Saint-Yves d'Alveydre, fue una de las figuras más
polémicas e influyentes en el ocultismo francés del siglo XIX y el
ideólogo de una concepción sinárquica del gobierno. En 1886 publicó La
misión de India en Europa y de Europa en Asia, un libro extraño sobre
la existencia de la Agartha, un supuesto reino subterráneo al que sólo
se permitiría acceder a algunos humanos cuidadosamente escogidos. Este
gran centro iniciático de Asia era gobernado por doce seres iluminados
y por "el Rey del mundo" que "dirige toda la vida del planeta de un
modo discreto e invisible". Pese a que el extravagante marqués decía
haber recibido esta información por medios extrasensoriales, algunos
piensan que la idea le fue inspirada por un brahmán hindú asentado en
Francia, mientras otros la relacionan con la misteriosa visita que
recibió del príncipe afgano Hadji Scharif, a quien él se refirió como
un emisario de Agartha.
Sin embargo, antes de ser distribuido, ordenó que destruyeran todos
los ejemplares impresos, sin explicar los motivos de tan extraño
comportamiento, salvándose sólo una copia. Según explicó Saint-Yves a
sus más allegados, ello se debió á la repentina visita de un
misterioso oriental, quien le manifestó el enojo de los gobernantes de
Agartha debido a que había utilizado mal la información que le
facilitaron para reforzar sus concepciones personales de la Sinarquía.
Lo cierto es que, a partir de aquel momento, no volvió a hablar del
tema y prácticamente se retiró.
Incluso en otras fantasiosas obras contemporáneas que se refieren a
este supuesto centro subterráneo de Asia Central, estrechamente ligado
a la tradición tibetano-mongola de Shambhala, como las de Alec
MacLellan, encontramos parecidas referencias. Así, Eric Norman habla
de la legendaria existencia de "ciudades subterránes situadas
posiblemente en Afganistán o bajo Hindu-Kush", y Robert Dickhoff
asegura que "las tribus interiores de Mongolia creen que Agharti es la
creación de una civilización antediluviana, increiblemente antigua y
situada en una oquedad de Afganistán, y que está conectada mediante
túneles con diferentes partes del mundo".
Cuarenta años después, René Guénon, el gran teórico del esoterismo
tradicional que ya se había convertido al Islam, recibió la visita de
otro misterioso afgano. Y a raíz de la misma escribió su obra El rey
del mundo, en la que hablaba críticamente de la Agartha y del libro de
Saint-Yves, desarrollando la idea de que existe un Centro Oculto donde
se habría preservado la Tradición primordial de la humanidad. Años
antes había publicado duras criticas sobre el espiritismo y la
Sociedad Teosófica, aportando informaciones tan precisas como
intrigantes sobre el origen de ambos movimientos, sin explicar las
fuentes de las que había extraído las mismas, que algunos atribuyen a
sus enigmáticos visitantes orientales.
Blavatski, fundadora de la Teosofía, se refería continuamente a unos
maestros espirituales, seres sobrehumanos cuya sede situaba en los
Himalayas y que aseguraba habían inspirado su sistema; una concepción
que según Scott es muy similar a la de los ya citados Kwajagan
(palabra que significa maestro), establecidos en el extremo occidental
y afgano de los Himalayas.
¿Un Mahatma afgano?
Paul Johnson, en su libro Los maestros revelados (State University of
New York Press, 1994) sostiene que estos enigmáticos Mahatmas
encubrían a una serie de extraordinarios individuos con quienes
Blavatski coincidió a través de sus innumerables viajes, que incluiría
a líderes de sociedades secretas occidentales y a personalldades
orientales de importante relevancia religiosa, política e histórica en
una época donde países como India intentaban definir su identidad
nacional bajo la dominación británica, una lucha por la independencia
en la que la Sociedad Teosófica jugó un gran papel.
Uno de ellos, conocido como "el Sabio del Este", era Jamal al-Din,
llamado AI-Afgani por su estrecha relación con este país pese a haber
nacido en una familia persa de Sayyids. Combinó su faceta de maestro
espiritual sufí con la fundación de una logia masónica y otras
sociedades secretas que promovían la subversión antibritánica en
varios paises. Al igual que Gurdjieff, tenía un gran magnetismo y
ejerció una extraña influencia sobre sus discípulos, entre los que se
contaron los más eminentes intelectuales egipcios, algunos de los
cuales prosiguieron su proyecto de crear una gran nación pan-islámica,
libre del dominio imperialista. Fue asesor de los jefes de estado
afgano, egipcio, iraní y turco, paises de los que sería expulsado
cuando sus actividades se vieron como una amenaza política,
recuperándose de cada revés "con un dinamismo incrementado y con
intensificado carisma profético". Johnson deduce su probable relación
con Blavatski a partir de la sorprendente coincidencia de que ambos
llegaran simultáneamente a cinco ciudades separadas por enormes
distancias geográficas y culturales, como ocurrió en París, dos años
antes de que Saint-Yves publicase su desafortunada revelación,
pudiendo haber sido inspirada su concepción político-espiritual por la
visión utópica de una sociedad ideal estructurada jerárquica-mente que
mantuvo AlAfgani. Bajo la apariencia externa de agitadores político-
espirituales de este y de los otros inspiradores de la Teosofía,
podemos intuir la presencia de verdaderos agentes secretos de la
Hermandad oculta.
El que ésta y otras zonas centroasiáticas como Tibet, donde se refugió
la Antigua Sabiduría- estén siendo el escenario de tan diversos
horrores me parece un llamativo signo de los tiempos en que vivimos,
donde la destrucción de los valores más profundos, o mejor dicho su
inversión -tan evidentemente representa-da por la farsa de los
talibanes que afortunadamente nunca llegaron a dominar la zona
nororiental donde se situarían los monasterios de la Hermandad- como
necesario preparativo de un escenario futuro nada halagaeño,
Pero no hay que temer. Según Scott, pese a los más diversos avatares
históricos, los guardianes de la Tradición han asegurado la
conservación de su sagrado legado utilizando la táctica, ya usada por
los Kwajagan ante la invasión de Gengis Khan, de dividirse en tres
corrientes: unos emigraban a otras tierras más propicias, otros
"colaboraban" con el nuevo régimen y un tercer grupo se ocultaba
disfrazando su forma externa como convenía en cada caso. Y esto es lo
que podría haber ocurrido en las últimas décadas. De hecho, el
psicólogo Claudio Naranjo escribió hace doce años que, a su regreso
del aniversario del maestro afgano Rumi, el Sheik Reshad Feild les
explicó que "las casas de poder estaban desapareciendo de Afganistán y
otros paises del Este y que el centro de Trabajo estaba destinado a
trasladarse a América". Todo apunta a que ese Nuevo Mundo será el
epicentro de la Nueva Fase en la evolución humana en cuya preparación
trabajan los guardianes.
Revista Año Cero. Enero 2002, por Enrique de Vicente