Un Relato a manera de un Cuento Iniciático Masónico

5 views
Skip to first unread message

Alcoseri Vicente

unread,
Jul 17, 2026, 4:42:34 PM (13 hours ago) Jul 17
to secreto-...@googlegroups.com
Un Relato a manera de un Cuento Iniciático Masónico

Reflexión iniciática sobre el hacer, la atención y el magnetismo interior
En Logia aprendemos que la verdadera obra espiritual  no se ve a simple vista, y que el progreso del alma suele avanzar inadvertida para los No Masones, a contracorriente de las costumbres y creencias del mundo exterior profano. Como nos enseñan las tradiciones esotéricas iniciáticas, y en especial la vía trazada por los masones, vivimos en un estado de sueño automático: creemos saber, creemos actuar, pero en realidad seguimos modelos equivocados que nos agotan y nos impiden florecer.
El siguiente cuento nos revela un secreto antiguo: para transformar lo que está a nuestro cargo —ya sea un rebaño, nuestra conducta o nuestra propia esencia— es necesario actuar con conocimiento, guardar el sentido oculto y, sobre todo, cultivar esa facultad sin la cual nada sólido puede construirse: la atención consciente.
El Cuento del Ganadero
Hace no mucho tiempo, un hombre experto en el cuidado del ganado vacuno viajó a una tierra lejana, donde la gente sufría una gran desgracia: sus rebaños enfermaban y morían sin remedio, a pesar de que todos creían seguir las reglas más adecuadas. Recibieron al forastero con esperanza, diciéndole:
—Bienvenido. Somos criadores de ganado desde hace generaciones, pero últimamente nuestros animales no prosperan. ¿Podrías enseñarnos como tener éxito como tú ?
El experto ganadero  observó sus costumbres y comprendió de inmediato el problema: sus métodos no respondían a la verdadera naturaleza del ganado vacuno , sino a ideas erróneas arraigadas en sus hábitos y en sus propios sentimientos. Cuando intentó explicarles lo que debían cambiar, reaccionaron con tal rechazo y temor que comprendió que no aceptarían la verdad si contradecía sus creencias.
Fue sólo  una observación —dijo con prudencia—. Sin duda, vuestras formas son las correctas.
Así obtuvo su confianza y fue nombrado administrador principal. Pero su tarea se volvió doble y secreta: durante el día debía seguir las normas que todos consideraban sagradas, aunque sabía que eran inútiles; por la noche, cuando nadie lo veía, recorría los campos para dar a los animales el alimento que realmente necesitaban como aplicar vacunas, los  adecuados medicamentos que los sanaban. Dividía su tiempo: 8 horas para cumplir con las apariencias, otro tercio de 8 horas  para el trabajo verdadero y sólo  el último tercio de 8 horas para descansar.
Con el paso de los años, los rebaños se recuperaron y florecieron. La gente lo aclamó como el mejor de los maestros en la crianza de vacas , sin saber que su éxito provenía de lo que hacía a escondidas, no de lo que veían. Cuando murió, intentaron seguir sus pasos repitiendo al pie de la letra sus costumbres visibles… y los animales volvieron a enfermar y morir. Sólo  porque su hijo, a quien había revelado el secreto, luego que fue llamado por los habitantes de aquella región ocupó su lugar, el equilibrio se mantuvo, más allá de la ignorancia de todos.
Asi , igual pasa con la Masonería , el  éxito de la Orden , está en lo que no es visible a la vista de todos.
Un hermano masón de mi Logia solía decir que la mayor parte de lo que llamamos “vida” es sólo  repetición automática de hábitos que no nos llevan a ninguna parte. Y añadía que la verdadera acción requiere un esfuerzo consciente, a menudo oculto, porque choca con la inercia colectiva. Y, mientras confiemos en lo que “siempre se ha hecho”, permanecemos atados a resultados que nos empobrecen.
El relato del cuento del Ganadero  nos lleva a una conclusión esencial para el iniciado: sin atención, no hay verdadero “hacer”. La atención es la única fuerza que nos permite diferenciar lo que es útil de lo que es sólo  apariencia.
¿Qué es la atención consciente?
Como se ha enseñado en Masonería por más de 300 años, el profano  no posee atención estable: se dispersa sin control, se agota en pensamientos, emociones y movimientos involuntarios. Adquirir atención es la primera y más importante meta de quien busca despertar. No llega de golpe, sino mediante la práctica constante en cosas pequeñas.
Empieza por detener lo inútil: Los gestos nerviosos, la charla excesiva, las reacciones automáticas revelan que no tenemos dominio sobre nosotros mismos. Si logras como se enseña en Logias Masónicas a mantener la calma y la quietud, parar el parloteo mental, ya has comenzado a transformar tu energía. Como dice el principio: “lo que no se controla, se desperdicia”.
El arte de hacer paso a paso: Nadie aprende a tocar un instrumento sin ejercicios sencillos y repetidos. Del mismo modo, no puedes conquistar tu alma si no empiezas por romper un sólo  mal hábito: hablar menos, escuchar más, tolerar lo que te molesta. En masonería siempre se afirma que el esfuerzo consciente, aunque parezca pequeño, genera una energía que no se obtiene de ninguna otra forma.
Deseo como motor de existo en Masonería. Sin un deseo verdadero, no hay fuerza. El deseo no es sólo  querer, es decidir que esa meta es lo más importante para ti. Cuando haces de ese propósito tu “centro”, todas tus acciones se alinean.
En la milenaria tradición esotérica y masónica se nos revela que en nuestro interior se combinan dos tipos de sustancias: la física y la sutil o astral. Al unirse, forman una sustancia mixta, fuente de energía, presencia y magnetismo. Esta sustancia crea una atmósfera a nuestro alrededor, como un halo o aura que antiguos iniciados sabían ver y usar.
En las antiguas enseñanzas iniciáticas se explicaba que en tiempos del antiguo Egipto los sacerdotes y sabios poseían esta sustancia en cantidad suficiente para sanar, edificar pirámides , guiar y transformar, porque habían aprendido a concentrarla y no desperdiciarla. Mesmer redescubrió siglos después esta fuerza, llamándola magnetismo.
Para obtenerla, no hay otro camino que el trabajo interior:
Siéntate en silencio, relaja todo el cuerpo y observa tus pensamientos sin identificarte con ellos. No eres lo que piensas; eres quien observa lo que piensas.
Define tu meta, escríbela y recuérdala a cada instante: esto detiene la dispersión y concentra la energía.
Deja de regalar tu atención a todo lo que pasa a tu alrededor sin sentido: cada vez que te dejas llevar por la charla inútil, las quejas o los pensamientos sin rumbo, el parloteo mental, con estos vicios  vacías tu propia esencia.
Como dice el principio iniciático: Quien no guarda su luz, se queda en la oscuridad.
Esta aparentemente simple  leyenda del cuento del Ganadero  nos enseña que en el Templo de nuestro propio ser, igual que en el mundo exterior, no basta con repetir fórmulas o seguir costumbres. La verdadera obra se realiza en el interior, con el esfuerzo silencioso y la atención constante.
Siguiendo la senda Masónica, comprendemos que el despertar de la consciencia objetiva no es un regalo, sino un fruto: fruto de saber distinguir lo esencial de lo aparente, de concentrar la energía dispersa y de hacer de nuestra atención el centro de nuestra vida.
Recuerda, hermano masón o no masón: tú eres el ganadero y tu alma es el rebaño. Si lo cuidas con conocimiento y voluntad, florecerá; si lo abandonas a la inercia y a las creencias equivocadas, se debilitará. La puerta está abierta, pero sólo  quien decide observar, desear y actuar con consciencia podrá atravesarla y hallar su verdadera fuerza interior.
 Alcoseri 
image.png
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages