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¿Es la Democracia Moderna una Creación Masónica?
Pocas personas saben que, al entrar en una Logia Masónica, se ingresa también en el primer modelo perfecto de democracia que la humanidad haya conocido. Allí no sólo se trabajan símbolos o ideas espirituales: se vive, se practica y se perfecciona una forma de gobierno donde todos son iguales, todos opinan y todos deciden. La Masonería no copió la política del mundo; al contrario, fue la escuela donde se enseñaron las reglas que hoy rigen a las naciones libres. Lo que sigue es un relato que une lo esotérico, lo político y lo histórico, para descubrir qué es realmente la democracia masónica, cómo funciona, cuál es su gran secreto y por qué ha sido el motor silencioso de la libertad en el mundo. La Democracia, Hija de la Masonería Poco tiempo después de ser iniciado, cuando ya llevamos algunos meses asistiendo a nuestros trabajos, nos damos cuenta de algo sorprendente: la estructura de gobierno de una Logia es idéntica a la de una democracia perfecta. Tenemos un presidente ejecutivo, al que llamamos Venerable Maestro, elegido por todos. Contamos con un juez, fiscal y guardián de la ley, que es el Orador. Existe un poder legislativo, formado por los Vigilantes, que ordenan, vigilan y equilibran las decisiones (este organigrama puede variar de un rito masónico a otro , de un oriente a otro , incluso de una logia a otra dentro de una misma confederación). Todo cargo es elegido por votación libre, secreta e igualitaria entre todos los hermanos. Y entendemos enseguida que, si esta organización se quiebra, si se rompe el equilibrio de poderes, la Logia se desmorona en muy poco tiempo. Muchos pensaron: “La Masonería copió esto de la política del mundo profano”. Pero la historia, la verdadera historia, nos dice lo contrario: fue el mundo profano el que copió la organización masónica. Desde mucho antes de que existieran repúblicas o constituciones modernas, las Logias ya funcionaban así: igualdad, libertad de palabra, división de poderes, elección de autoridades y respeto absoluto a la voluntad de la mayoría, siempre protegiendo los derechos de la minoría. ¿Qué es la Democracia en Masonería? No es sólo votar. Es un principio sagrado: todos los hombres son iguales en derechos, dignidad y voz, sin importar su riqueza, cargo, religión o posición social. En la Logia, un obrero y un príncipe se sientan a la misma mesa, se llaman hermano y tienen exactamente el mismo poder de decisión. La democracia masónica significa que ninguna idea es atacada, ninguna opinión es prohibida y nadie impone su verdad a otro. Al contrario: las ideas diferentes se toleran, se analizan, se discuten y se purifican. Porque sabemos que la verdad no es propiedad de uno sólo, sino que se construye entre todos. Si consultamos reglamentos masónicos antiguos de Francia, Inglaterra o Alemania, encontramos estas reglas eternas que rigen nuestra vida: Libertad de expresión absoluta: Cualquier hermano puede hablar de lo que crea conveniente, siempre con respeto y amor fraterno. No hay censura ni tabúes. División de poderes: El Venerable manda y ejecuta; los Vigilantes ordenan y regulan; el Orador juzga y defiende la ley. Ninguno manda sobre el otro: se controlan mutuamente, tal como lo proponen hoy las constituciones, pero nosotros lo practicamos desde hace siglos. Elecciones anuales: Nadie gobierna para siempre. Cada año cambian los cargos, para que todos aprendan a mandar y a obedecer, que es la gran lección del demócrata. Mayoría y Minoría: Lo que decide la mayoría se cumple, pero la minoría tiene derecho a ser escuchada y respetada. Nunca se anula al que piensa distinto. Esta democracia, como todo lo humano, no es perfecta. Tiene fallas, tropiezos y errores, igual que las democracias de las naciones. Pero sigue siendo lo mejor que la humanidad ha creado para vivir en paz y libertad. Es por esto que el modelo democrático de las naciones occidentales es, en esencia, netamente masónico. El problema surge cuando se intenta aplicar esta estructura en tierras donde no existe la libertad de conciencia, en sistemas teocráticos, dictaduras o culturas cerradas: en Oriente, en muchas partes de América Latina o de Europa. Ahí nacen los conflictos, porque se quiere poner una semilla de libertad en tierra que no está preparada. Lo curioso es que la mayoría de los políticos no saben, ni sospechan, que la democracia que dicen defender —o atacar— nació dentro de nuestros Templos Masónicos. Nosotros, los masones, sabemos leer estas señales. Cuando vemos que en un país se rompe la separación entre lo que manda, lo que legisla y lo que juzga, sabemos que se acerca el desastre. Porque es exactamente lo que pasa en una Logia: si el equilibrio se pierde, la obra se detiene, se pierde el amor y el respeto, y tarde o temprano la Logia muere. Algunas veces se corrige; otras, desaparecen para siempre. La Logia como Laboratorio Político Desde afuera nos ven como una sociedad de filósofos o místicos, pero la realidad es más hermosa: la Logia es el primer laboratorio político de la historia. Funciona como un centro de estudio y práctica, un Think Tank viviente, donde demostramos que los seres humanos se desarrollan mejor, son más felices y viven con más armonía cuando son libres, iguales y fraternos. Esa es la gran idea masónica: una Nación Libre, Soberana y Justa es el reflejo perfecto de una Logia bien gobernada. Cierto es que hay Logias que, por mala gestión, por haber olvidado sus principios o por caer en vicios, funcionan mal. Y lo más grave: al enfermarse, esas Logias malas terminan dañando también al mundo profano, porque ya no enseñan el bien, ni la libertad, ni la verdadera democracia. La Masonería Auténtica y su Único Secreto Hay una idea muy extendida en todo el mundo: se cree que somos una sociedad secreta, llena de misterios, que conspira, que mueve hilos ocultos, que controla gobiernos o que dirige revoluciones. Se nos atribuye la paternidad de la Revolución Francesa, de la Independencia de Estados Unidos, de movimientos en América Latina y de grandes cambios históricos. Se nos ha acusado de todo: de ser enemigos de la religión, de querer dominar el mundo, de formar mafias o de tener poderes ocultos. Por esas ideas equivocadas hemos sufrido persecuciones terribles: bajo regímenes nazis, fascistas, dictaduras socialistas y sistemas intolerantes, siempre porque nos confunden con algo que no somos. La verdad es mucho más sencilla, y quizás decepcione a quienes buscan tramas oscuras. La Masonería regular y auténtica tiene un sólo secreto, y no es algo que se pueda escribir ni contar: es la experiencia del despertar de la conciencia. Nuestras propias Constituciones nos obligan a lealtad absoluta a nuestra patria y a las autoridades legítimamente constituidas. Jamás intervenimos en disputas políticas, ni tomamos partido en peleas religiosas. No derribamos gobiernos, ni imponemos ideas: lo que hacemos es formar hombres nuevos, mejores, más libres y más justos, que luego, al salir al mundo, hacen que la sociedad sea mejor por sí misma. No hay planes malvados, ni enseñanzas prohibidas, ni claves secretas para dominar. Pero tenemos algo que nadie más tiene: el Secreto de la Transformación. Este secreto es inefable, incomunicable: cada hermano lo recibe, lo vive y lo entiende a su manera. No se puede copiar, ni escribir, ni transmitir. Se descubre cuando uno aprende a gobernarse a sí mismo con democracia, cuando respeta al otro, cuando comprende que todos somos parte de un mismo todo. Ese es nuestro único misterio: enseñar al ser humano a ser libre, justo y fraterno. ¿Qué otra institución ha sido capaz de crear y mantener durante siglos el único espacio donde la democracia es real, sin hipocresía? ¿Dónde el rico y el pobre, el sabio y el sencillo, el creyente y el filósofo, se reúnen como iguales? La Masonería es la escuela donde nació la libertad moderna, donde se enseñó que todos valen lo mismo y donde se demostró que es posible convivir sin imponer nada, sólo con respeto y amor. Mientras el mundo pelea por el poder, nosotros enseñamos a mandar sirviendo. Mientras afuera se censura y se condena, adentro analizamos, toleramos y comprendemos. La Masonería es el modelo perfecto de lo que la humanidad debería ser: una gran Logia, libre, igualitaria y fraterna. La estructura de una Logia es idéntica a una democracia: tiene poderes separados, autoridades elegidas y respeto a la libertad de expresión. No copiamos la política, sino que fuimos su origen y modelo. La democracia masónica significa igualdad absoluta, tolerancia a todas las ideas y análisis antes que rechazo. Es el sistema más justo conocido, aunque no sea perfecto. La Masonería no es una sociedad de conspiraciones: su único secreto es la experiencia interior de evolución y libertad, que transforma al hombre para que luego transforme al mundo. Las fallas democráticas en las naciones reflejan lo que pasa cuando se rompe el equilibrio que nosotros guardamos. Preguntas que muchos se han hecho durante siglos ¿Debemos, en algún momento, dejar de lado los principios democráticos dentro de nuestras Logias para imponer una verdad única? ¿Cuánto influyó realmente este modelo masónico en la creación de las democracias modernas, o fue sólo una coincidencia histórica? Y lo más importante: ¿lo que hoy se hace en muchas Logias es verdadera democracia masónica, o se ha convertido en una parodia de república vacía sin espíritu? Y la pregunta definitiva: ¿Quién es en realidad ese antidemócrata, ese fanático intolerante que se inicia masón, viste el mandil, conoce los ritos, pero en el fondo odia la libertad, quiere imponer su voluntad, no respeta las votaciones y jamás acepta que otro pueda pensar diferente? ¿Cómo reconocer al que tiene la forma, pero ha perdido el alma democrática de la Orden?
En Resumen: Luego de ser iniciado masón , a los cuantos meses de asistir a logia, nos damos cuenta los masones que la estructura de gobierno de una logia , es muy parecida o mejor dijo idéntica a una democracia , un presidente ejecutivo de Logia llamado Venerable , un Fiscal Judicial llamado Orador , un órgano legislativo operado por los vigilantes, todos ellos elegidos por votación de los masones integrantes de la Logia, y cuando esta organización se quiebra la logia se desmorona en poco tiempo. Y pensamos el mundo masónico se copió de la política del mundo profano , y no es así fue el mundo profano el que copió la política de organización masónica. Y si, la democracia masónica como la democracia profana , están muy lejos de la perfección , pero aún así es lo mejor que se puede encontrar para la humanidad. Este modelo democrático de las naciones occidentales es netamente masónico, el problema es que conflictos se han generado de tratar de aplicar el modelo democrático masónico a teocracias , modelos de política dictatorial en naciones de oriente, Latinoamérica, Europa , medio oriente etc. y ahí es donde surgen las fricciones . Seguro y los políticos en su mayoría no saben que la democracia que operan o rechazan es de origen masónico. Nosotros los masones cuando vemos fallas en la democracia en naciones , vemos aproximarse el desastre , fallas como en la separación de poderes , entre el legislativo , ejecutivo y judicial; ya que como he mencionado cuando una Logia pierde su equilibrio democrático tarde o temprano se desmorona , y si muchas veces se corrige otras no y es cuando las logias mueren. Las Logias en su mejor definición serían de ser verdaderos laboratorios políticos tipo Think Tank , ya que la idea es que en un país libre y democrático, los seres humanos se desarrollan mejor y más armónicamente, pero esto es a grandes rasgos la idea masónica de una Nación Libre y soberana. Y si hay logias masónicas que a pesar de su mala operación política siguen operando , afectando mientras mueren lentamente al mundo profano incluso. Alcoseri