"¡Cuántas personas hablan de amor místico, viviendo en la sensualidad y en el desorden de las pasiones! Y otras, imaginan que se han consagrado a un ideal espiritual; cuando en realidad, sólo sirven a su vanidad, a su deseo de dominar a los demás, etc. Diremos entonces: «Pero ¿por qué? ¿Es hipocresía?» Con tal falsa actitud, no puede haber en ellos aspiraciones espirituales reales. Sólo que no basta con «aspirar» para realizar; pues aquel que no es capaz de comprender las estructuras y los mecanismos del psiquismo humano en general y de su propio psiquismo en particular, sale al encuentro de las peores contradicciones.
Al igual que en el macrocosmos; en el universo, la cabeza negra está representada simbólicamente como el reflejo en el agua de la Cabeza Blanca de Dios. En este microcosmos que es el humano, la naturaleza inferior es el reflejo invertido de su naturaleza superior. La extensión de agua está representada en el humano, por el diafragma que separa; simbólicamente, su naturaleza superior de su naturaleza inferior. Y al igual que la cabeza negra no puede existir sin la Cabeza Blanca; la naturaleza superior y la naturaleza inferior en el humano, no pueden existir una sin la otra. Por lo que al humano le corresponde estar lúcido para aprender cómo utilizar su naturaleza inferior; para desarrollar, su naturaleza superior."