109
10 El secreto de los Compañeros
La disciplina del secreto, severamente observada, impedía que se hablase de
los misterios sagrados, y el papa Inocencio I, en su carta a Decencio,
declara que no puede revelar, escribiéndolas, las palabras que se
pronuncian durante la confirmación. ABATE R. AIGRAIN Liturgia, Imprimatur
del 3 de junio de 1930
El papado de Inocencio I duró de 402 a 417. Para entonces el cristianismo,
es decir, la Iglesia, ya no tenía nada que temer, puesto que se había
convertido en religión de Estado. Sin embargo, tal como había hecho durante
los tres primeros siglos de la nueva era, guardó el secreto sobre muchos de
sus ritos. En nuestra época se mantiene aún un juramento de secreto
rigurosamente observado, el del obispo el día de su consagración: “En
cuanto al secreto que ellos [los papas] me hubieran confiado, por sí
mismos, por sus nuncios o por escrito, no lo revelaré a nadie, a sabiendas,
en su perjuicio.” (cf. Sacre d’un évêque selon le Pontifical romain, con
notas y traducción francesa, Desclée et Cie, impresores de la Santa Sede y
de la Sagrada Congregación de los Ritos, 1933, Impr.).
110
La palabra aparece en singular; se trata de un solo secreto: concilium
vero. De manera que la Iglesia tiene un secreto, como se supone que la
francmasonería tiene el suyo. Y sin embargo, los masones operativos se
verán condenados en diversas ocasiones (véase anteriormente, p. 51) a causa
del carácter secreto de sus enseñanzas, ritos y costumbres. Resulta fácil
descubrir el motivo. La Iglesia ha querido siempre conocer la vida interior
de los individuos, de las familias, de las colectividades. Para ello fue
organizando poco a poco, a partir del siglo II, lo que llamamos ahora el
sacramento de la penitencia tras una confesión oral, al principio a los
pies de los obispos, luego ante el sacerdote ordinario. El uso tardó siglos
en codificarse de manera ritual. Y el juramento de silencio de los
Compañeros vino a combatir ese deseo de conocer de los representantes de la
Iglesia, deseo más imperioso aún porque los inquisidores no ignoraban que
mantenían ritos de cimentación venidos del fondo de los tiempos paganos.
Una frase de las Constituciones de Anderson contribuyó desgraciadamente a
aumentar sus sospechas. Nos referimos al cierre de la tenida anual de Gran
Logia: “En fin, después de algunos otros actos que no pueden ser relatados
en ninguna lengua, los Hermanos podrán retirarse o permanecer más tiempo,
como les plazca” (cf. Constituciones de los francmasones, Londres, 1723).
Se trata del ritual del cierre de esta tenida, y se refiere simplemente a
algunas frases puntuadas de gestos simbólicos. Cierto que los masones
operativos tenían secretos de oficio, para usar la terminología de su
medio, secretos que llamaríamos más bien “trucos”, la mayoría de los cuales
pueden encontrarse en los formularios de divulgación. Decimos la mayoría,
no todos. Había ya procedimientos que recurrían a la
111
Geometría, plana o del espacio, lo que significaba mucho en una época en
que esta ciencia era ciertos cementos, e ignoramos la utilizada por los
albañiles del Imperio romano. Había secretos de manipulación, de
transporte, de colocación de la piedra, por no hablar de los que se
refieren al corte de la misma. Por último, había el secreto de los ritos de
cimentación de un edificio. El más grave a los ojos de los inquisidores...
Ahora bien, los que llamamos masones aceptados, los intelectuales admitidos
en las logias operativas, no tenían ninguna necesidad, ni hacían ningún
uso, de todos esos secretos de los masones operativos. Por esa razón no han
llegado hasta nosotros. No, el secreto que la Iglesia quiere condenar
porque lo ha calado, porque lo conoce, es el que anima, a veces sin que
ella lo sepa, a la francmasonería especulativa, que acababa de nacer en
Londres, en 1723. Y la aparición del ritual de la muerte de Hiram y su
encarnación en el nuevo Maestro no contribuirá a solucionar las cosas. Ya
no son ritos paganos, más o menos mezclados con una magia primitiva, lo que
Roma pretende hacer desaparecer, sino un clima intelectual que se
desarrolla poco a poco, un clima de libre examen, de poner en tela de
juicio todo lo que ella había creído establecido para siempre y un clima
del que no puede surgir más que una contestación permanente. Y la Iglesia
no puede ver en los contactos de los masones aceptados con elementos
considerados como rosacrucianos, es decir, heréticos en primer grado, más
que una especie de infección espiritual con respecto a sus propios dogmas.
Porque, digámoslo bien claro, dejando aparte las combinaciones políticas de
tercera categoría, no hay ninguna necesidad de secreto en la vida de las
obediencias masónicas contemporáneas. No hay nada en sus rituales y en sus
usos que
112
lo justifique. Y todo se puede revelar sin que se agrieten las murallas del
templo ... Lo que está fuera del Tiempo y de la Materialidad es totalmente
extraño al espíritu de la mayoría de los masones contemporáneos. Los que se
proclaman como altamente espiritualistas se limitan a la práctica de una
vida sacramental rutinaria en una de las religiones clásicas o creencias
más o menos extravagantes, mezcla del espiritismo “crístico” (sic), de
teosofismo, incluso de seudosufismo18. Cierto que existen conocimientos
teóricos liberadores. Cierto que existen procedimientos de acción oculta
capaces de rellenar lo que René Guénon llamaba las “fisuras de la Gran
Muralla”. Sin embargo, los hombres están hechos de tal forma que se
apresuran a abrirlas de nuevo. Bajo pretexto de democracia, de
igualitarismo, todo debe ser accesible para todos. La campaña contra los
exámenes y los diplomas universitarios, acusados de oficializar las
desigualdades naturales, nos da la prueba. Pero si ése es precisamente su
objetivo ... Seleccionar entre los que son aptos para conocer y concebir y
los que sólo son aptos para ejecutar. De ese postulado deriva, en ciertas
obediencias masónicas, el abandono de toda severidad en la progresión
jerárquica. Ya no se trata de la construcción de la Pirámide, sino de una
vulgar meseta. El problema radica en que desde lo alto de la primera se ve
hasta muy lejos, mientras que desde la segunda solo se ve a los vecinos.
Como dijo René Guénon: “En el fondo, el odio contra el secreto no es otra
cosa que una de las formas del odio contra 18
El sufismo no consiste en mezclar el Islam, el cristianismo y el judaísmo
de la manera más cómoda, invocando a Alá, Jesús y Jehová. Algunos añaden
incluso a Buda y a Confucio ... El sufismo se vive en el seno de la
religión islámica, lo que implica la conversión a ésta y la circuncisión
correspondiente.
113
todo lo que sobrepase el nivel “medio” y contra todo lo que se aparte de la
uniformidad que se quiere imponer a todos”. (cf. René Guénon, El reino de
la cantidad, XII)19 Y todavía haría falta que el secreto encubriese una
realidad ...
19
La envidia suscita los celos, y los celos conducen al odio. Detrás de este
proceso evolutivo se esconde un único motor, la pasión igualitaria.
114
115
11 Los reyes francmasones
En consecuencia, el príncipe Edwin convocó a todos los masones de su reino
para que se uniesen a él en York, en una confederación. Ellos respondieron
a su llamada y constituyeron una logia general, de la que él fue el Gran
Maestre. Constituciones de Anderson, 1723
El príncipe Edwin, hijo menor del rey Atelstan (nieto del rey Alfredo el
Grande, que vivió de 895 a 941), aparece citado en un documento de 1475,
utilizado por James Anderson para la Introducción a sus Constituciones. Da
la impresión de existir en este caso un error histórico, una confusión con
Edwin, príncipe de Northumberland, conocido por haber construido iglesias
en York, de 627 a 633, y por haber reunido en 627, igualmente en York, un
Parlamento que redactó leyes y concedió cartas. Pero esta tradición, aún
siendo ligeramente errónea, tiene su valor, ya que nos aporta un primer
testimonio sobre los soberanos que, mucho antes que los reyes franceses
Luis XV, Luis XVI, Luis XVIII y Carlos X, no desdeñaron recibir la
iniciación masónica. Volviendo a Escocia e Inglaterra, cuna de la masonería
actual, es importante estudiar rápidamente a los reyes Estuardo de los
siglos XVII y XVIII, sobre los cuales se
116
han transmitido un buen número de errores. Descendientes de Alan
Fitzfiaald, vikingo muerto en 1114, uno de ellos tomó el nombre de su
función, Stewart, que designaba entonces, en el seno de la nobleza, el
cargo de senescal. La forma francesa Stuart fue adoptada en 1562 por María
Estuardo a su regreso a Escocia. El descendiente de Alan Fitzfiaald que
tomó el nombre de su cargo se llamaba Walter Estuardo. Fue compañero de
armas del rey de Escocia Robert Bruce y se distinguió en la batalla de
Bannockburn, que tuvo lugar el 24 de junio de 1314, donde fue vencido
Eduardo II, rey de Inglaterra y yerno de Felipe el Hermoso. Walter Estuardo
se casó al año siguiente con Marjorie, hija de Robert Bruce, y sucedió a
éste como soberano de Escocia. Robert Bruce descendía de un homónimo,
Robert de Bruis, alias Bruce –del nombre de una tierra situada cerca de
Cherburgo- compañero de Guillermo el Conquistador. Su biznieto se casó
(antes de 1245) con Isabel, sobrina del rey de Escocia Guillermo el León,
cuyo sobrenombre se perpetúa en el blasón de Escocia: “De oro, con león de
oro en un trechor de lo mismo”. Llegamos así al siglo XVIII. Pero antes
hemos de señalar un pequeño hecho, que quizá tenga su importancia. En 1614
se imprimió un manifiesto célebre, la Fama Fraternitatis de los
rosacrucianos, que afirmaban ser “Rosa Cruces”. Entre ellos figura un
nombre, el de Johannes Valentinus Andrae, nacido en Herrenberg en 1586, de
una familia de pastores. Ahora bien, Valentín Andrae no es noble pero, como
todo plebeyo al que su profesión o cultura eleva por encima de las masas,
posee un blasón. Porta como armas las de los Estuardo de Lennox: “De plata,
con sotuer de gules, acompañado de cuatro rosas de lo
117
mismo”. Y los Estuardo de Lennox descienden igualmente de los Plantagenet.
¿Por qué privilegio se le permite a Valentín Andrae arbolar este blasón? El
lector sagaz y perteneciente a la masonería de tradición no dejará de
observar que las armas de los Estuardo de Lennox aparecen en el mandil
masónico de los Maestros Escoceses del Early Grand Scottish Rite (Rito
Escocés Primitivo), y que este grado se convirtió después en el del
Caballero Rosa Cruz. Enigmas de un pasado que conserva su secreto20… Se
impone aquí una digresión sobre las relaciones, muy estrechas, entre los
Estuardo y la francmasonería operativa de su época. Nada más normal que el
hecho de que algunos soberanos hayan sido recibidos y elevados al cargo
supremo de Gran Maestre. Pero cuando los representantes actuales de la
francmasonería que se llama a sí misma “escocesa” rechazan toda posibilidad
de iniciaciones femeninas, el historiador sincero tiene el deber de
protestar. La Guilda de los Carpinteros de Norwich, que data de 1375,
guilda a la que pertenecían también los albañiles de York, recuerda que:
“Todos los años, el sábado siguiente a la Ascensión, los Hermanos y las
Hermanas se reunirán en un lugar determinado para recitar oraciones en
honor de la Santa Trinidad y a favor de la Santa Iglesia, por la paz y la
unión del país y por el reposo del alma de los difuntos, no sólo los
Hermanos y las Hermanas, sino también los amigos y todos los cristianos
[...] Si muere algún miembro de la guilda, sus Hermanos y Hermanas deben
rezar por él y hacer celebrar una misa por el reposo de su alma”. Y eso no
es todo. En los archivos de la York Lodge número 236, que 20
El mandil de los Maestros Escoceses de San Andrés, del Rito Escocés
Rectificado (1778), es una variante no regular.
118
perteneció a la antigua Gran Logia de toda Inglaterra, al oriente de York y
de origen inmemorial, hay un manuscrito de 1693, transcrito en un pergamino
y ligeramente mutilado. Por él nos enteramos de que durante una recepción
en el siglo XVII: “Uno de los antiguos toma el Libro, y aquel o aquella que
debe ser hecho masón posa las manos sobre el Libro y entonces le son dadas
las instrucciones”. (cf. Revue Hiram, mayo y julio de 1908, artículo de
Teder. La copia está certificada conforme por el señor Isaac Brent,
Vigilante de la misma logia de York, William Crowling, Maestro Consumado y
Tesorero, y Ralph L. Davison, Maestro Consumado, con fecha 13 de marzo de
1870). Otro dato viene a contradecir la exagerada misoginia de ciertas
obediencias masónicas. Hay un gran nombre femenino entre los de esos
“constructores de catedrales” de los que tantos se glorian de descender, el
de Sabine de Pierrefonds, hija de Hervé de Pierrefonds, más conocido por la
forma germánica de su nombre, Erwin de Steinbach, que le fue dado por su
participación en la construcción de la catedral de Estrasburgo. Sabine
esculpió algunas de las estatuas de Notre Dame de París (fue Charles Gérard
quien encontró el verdadero nombre de esta familia de masones). Claro que
obras como catedrales, que duraron tres o cuatro siglos, necesitaron más de
un maestro de obras, y es muy probable que Sabine de Pierrefonds no fuese
la única mujer que trabajase en esas obras. Por otra parte, entre las
posibles recepciones femeninas, tal como las relatan los antiguos Deberes
medievales, se puede pensar en las de las esposas de los Maestros, ya que
esos reglamentos mencionan invariablemente a los dos: “No revelaréis los
secretos o los proyectos de vuestro Maestro o de vuestra Maestra ...” (cf.
Antiguas Constituciones de los masones francos y aceptados, tomadas de un
manuscrito
119
escrito hace quinientos años, por J. Roberts, Warwick-Lane, 1722,
Reglamento de los Aprendices, 1, 4, 5, 7). Su publicación es evidentemente
anterior a la de las Constituciones de Anderson, y resultan más de fiar en
cuanto al documento reproducido, su antigüedad y su unidad, puesto que
Anderson hizo una síntesis de diversos documentos, mientras que aquí nos
hallamos en presencia de un texto único y completo. Y en lo que respecta a
la Maestra evocada, se puede admitir que Sabine de Pierrefonds, escultora
de estatuas, tuvo a su vez que formar Aprendices y Compañeros. Pronto
veremos que esta iniciación femenina a la francmasonería aceptada se
extendió a una soberana, en lugar de un soberano. Pensamos en la reina Ana
Estuardo, hija de Jacobo II, que reinó de 1702 a 1714. Veamos, pues, esos
reyes francmasones de los siglos XVI y XVII, que reinaron sobre toda
Inglaterra, ya que eran también reyes de Escocia y de Irlanda. Jacobo I
(Jacobo VI de Escocia), nacido en Edimburgo el 19 de junio de 1566 (30 de
junio en el calendario gregoriano), muerto en Theobald Park el 27 de marzo
de 1625, era hijo de María Estuardo y de Enrique Estuardo de Lennox, lord
Darnley, su primo. Jacobo I se casó con Ana de Dinamarca (18.12.1574 –
2.3.1619), matrimonio del que nació Carlos I. Rey de Inglaterra después de
Isabel I, anglicano devoto, persiguió por igual a los católicos y a los
protestantes de la secta presbiteriana. No obstante, se convirtió a un
cierto esoterismo, favoreció secretamente las asambleas rosacrucianas de la
taberna de La Sirena de Londres. En 1590 se embarcó rumbo a Scania, al
norte de Suecia, para ponerse en contacto con Tycho Brahe en su
observatorio de Uranienborg. Tycho Brahe, astrónomo y astrólogo, muy
aficionado a la magia, fue el autor
120
del “Calendario mágico” que lleva su nombre. Al volver de Uranienborg,
Jacobo I se detuvo para visitar a Guillermo IV el Sabio, landgrave de
Hesse-Cassel, protector de Tycho Brahe y relacionado con los rosacrucianos
de la época. De regreso en Inglaterra, publicó su obra capital:
Daemonologiae hoc est adversus incantationem sive magia institutio, auctore
serenissime potentissimioque principe. Por último, en 1593 creó la Rosa
Cruz Real, con treinta y dos caballeros de la Orden de San Andrés del
Cardo, fundada en 1314 por Robert Bruce y restablecida por su padre, Jacobo
V de Escocia, en 1540. Convertido en 1603 en rey de Inglaterra a la muerte
de Isabel I, reinó sobre Inglaterra y Escocia con el nombre de Jacobo I.
Los masones operativos escoceses tendrán desde entonces derecho a elegir a
su Gran Maestre, ya que Jacobo I será desde entonces el de los masones
operativos ingleses. William Sinclair de Roslin le sucederá en Escocia a la
cabeza de las logias operativas. Carlos I, nacido en Dunferline, Escocia,
el 19 de noviembre de 1600 y muerto en Londres el 30 de enero de 1649, hijo
de Jacobo I y de Ana de Dinamarca, se casó en 1625 con Enriqueta de
Francia, hermana de Luis XIII e hija de Enrique IV. Gran señor, cortés,
liberal, dividido entre el catolicismo militante de su esposa y su papel de
jefe de la Iglesia anglicana, religión de Estado a partir de Eduardo VIII,
Carlos I era un místico. Durante su reinado, en 1645, se constituyó en
Londres el Invisible Colegio, nacido de la Rosae Vía de 1610, por obra de
Boyle, Locke y sir Wren. Un año más tarde Carlos I envió a Jean Sparow a
Alemania a recoger las enseñanzas de Jacob Boehme, pensando en su
publicación. El odio de los presbiterianos suscitará la revolución de 1649,
y Cromwell le
121
hará decapitar. Fue también este soberano quien en 1633 ordenó a John
Milne, su maestro de obras, construir con la colaboración de John Bartonn,
en el jardín del palacio de Holyrod, en Edimburgo, el misterioso “reloj
solar” que describe Fulcanelli en sus Demeures philosophales (Omnium
littéraire, París, 1960, t. II, p. 161). En realidad, este icosaedro
emblemático de la Gran Obra, vinculado por su decoración no sólo a Carlos
I, su esposa Enriqueta de Francia y su joven hijo, el futuro Carlos II,
sino también a la Orden de San Andrés del Cardo, revela a la vez la marcha
del Sol de los Sabios, el Sello de Sabiduría de los alquimistas (de ahí su
exoterismo de reloj solar) y lo que fue en realidad el misterioso Bafomet
de los caballeros del Temple. Los de Escocia se habían convertido en la
Orden de San Andrés del Cardo el 24 de junio de 1314, tras la victoria de
Bannockburn. Carlos II, primogénito de Carlos I, se convierte en rey de
derecho, exiliado con su madre Enriqueta de Francia y su hermana Enriqueta
de Inglaterra, futura esposa de Felipe de Orleáns, Monsieur, hermano de
Luis XIV. En 1658 muere Cromwell. Al año siguiente el general Monck, jefe
del ejército escocés, miembro de la Gran Logia Operativa de Edimburgo como
masón aceptado, es hecho caballero de San Andrés. En el seno de la
masonería operativa angloescocesa se forma la Orden de los Maestros
Escoceses de San Andrés, que agrupa a los partidarios de los Estuardo que
han sido recibidos como masones aceptados, núcleo que se mantendrá
prácticamente secreto, pero que será el foco del que irradiarán las futuras
logias militares de Saint-Germain-en-Laye, bajo Jacobo II. En 1660 Carlos
II sube al trono de Inglaterra gracias al
122
golpe de Estado del general Monck. En 1662 asegura la publicación de las
obras de Jacob Boehme que se había propuesto su padre. Crea después la
Royal Society, derivada del Invisible Colegio. Jacobo II, su hermano,
anteriormente duque de York (un nombre significativo), nació en Londres el
14 de octubre de 1633 y murió en Saint-Germain-en-Laye el 5 de septiembre
de 1701. en 1673 se casó con María de Módena. Capturado en 1646 por las
tropas de Cromwell, consiguió escapar y huir a Holanda. De 1648 hasta 1600,
fecha de la restauración de los Estuardo, vivió en Francia. Nombrado gran
almirante, se distinguió en la lucha contra los holandeses, a los cuales
arrebató Nueva Amsterdam, bautizada después Nueva York en recuerdo de su
victoria. Convertido al catolicismo en 1672, un año antes de su matrimonio
con María de Módena (condición impuesta para este matrimonio), se atrajo la
hostilidad de los whigs, pero el Parlamento fracasó en sus tentativas de
excluirle de la sucesión al trono. Durante su exilio en Francia, en
Saint-Germain-enLaye, los oficiales y bajos oficiales de los regimientos
escoceses e irlandeses que le han seguido fielmente crean las primeras
logias militares, fuente de la francmasonería francesa. Será la célebre
masonería jacobita o masonería estuardista. En esta pequeña corte,
gentileshombres ya afiliados a la Orden de los Maestros Escoceses,
constituida en Londres en 1659, fundan, bajo el patronato real, la Orden de
San Andrés del Cardo. El ritual, de doble sentido, simboliza la
reconstrucción del templo de Jerusalén por Zorobabel (Esdras, 2 y 3), pero
también la restauración de los Estuardo. Ana Estuardo, hija de Jacobo II
(entonces duque de York) y de su primera esposa, Ana Hyde, nació en Londres
el 6
123
de febrero de 1665 y murió, también en Londres, el 12 de agosto de 1714.
fue reina de Gran Bretaña y de Irlanda de 1702 a 1714. Se había casado en
1683 con el príncipe Jorge de Dinamarca (muerto en 1708). Tuvieron
diecisiete hijos, que murieron todos a temprana edad. La sucedió Jorge I de
Hannover (1600-1727), rey de facto, que no se interesó por los asuntos de
su reino, ignoró la lengua inglesa y vivió en Alemania con la mayor
frecuencia que pudo. Jacobo III Estuardo (Jacobo Francisco Eduardo),
llamado el “Caballero de San Jorge”, fue rey de derecho de 1701 a 1766.
nacido en Londres el 10 de junio de 1688 y muerto en Roma el 2 de enero de
1766, el papa Clemente XI y el rey Luis XIV de Francia le reconocieron como
soberano de Gran Bretaña a la muerte de su padre Jacobo II (1701). En 1719
se casó, en Roma, con la princesa Sobieska. Excluido del trono por el Acta
de Establecimiento, siguió siendo pretendiente al mismo, con el apoyo de
Francia, y participó formando parte de las filas francesas en la batalla de
Malplaquet. Sus partidarios se sublevaron en Escocia, bajo la dirección del
conde del Mar. Desembarcó allí en 1715, pero fue rechazado hasta el mar.
Dado que el Tratado de Utrecht le impedía residir en Francia, se retiró a
Italia, donde se casó, como hemos dicho, con la bella princesa Sobieska.
Más tarde la abandonó por la condesa de Inverness, escocesa como él, lo que
explica esta separación. Discípulo de Fénelon, del que fue amigo, había
heredado la afabilidad y la complacencia de su abuelo Carlos I. Carlos
Eduardo, Carlos III, llamado el “Pretendiente”, conde de Albany, nació en
Roma el 31 de diciembre de 1720 y murió en Roma el 31 de enero de 1788. Ya
desde muy joven demostró excelentes condiciones militares. Con la ayuda
francesa desembarcó en Escocia en agosto de 1745. el 17 se
124
septiembre consiguió la victoria sobre las tropas enemigas y se apoderó de
Edimburgo. Volvió a vencer a sus adversarios en Prestompans, avanzó hasta
Derby y venció una vez más en Falkirk, Escocia, en enero de 1746, pero fue
aplastado en Culloden por el duque de Cumberland (16 de abril de 1746), a
causa de la indisciplina de algunas de sus tropas. Al quedarle prohibida
Francia por la Paz de Aquisgrán, se exilió a Italia bajo el nombre de conde
de Albany y se casó en 1772 con la bella condesa de Stolberg, una alemana,
hija del príncipe Gustavo Adolfo de Stolberg, que le engañó rápidamente con
el poeta Alfieri. Desalentado por sus fracasos, desolado por sus penas
conyugales, ese príncipe valiente y caballeroso se dejó arrastrar al
etilismo. Y ahora recapitulemos, a fin de saber quiénes son los
descendientes de Robert Bruce, reyes de Escocia o de Inglaterra, que
pertenecieron a la francmasonería especulativa de su época como masones
aceptados y que, con toda seguridad, ocuparon el cargo de Gran Maestre, que
toda logia consideraba un honor ofrecerles, para poder denominarse (como se
comprobará más tarde) Logia Real. En 1874 un masón erudito, el señor de
Loucelles, publicó un opósculo titulado Notice historique sur la R.·. L.·.
La Bonne Foi, Or.·. de Saint-Germain-en-Laye (desde su primera fundación,
en 1718, hasta nuestros días, precedida por un documento importante sobre
la masonería inglesa importada a Saint-Germain-en-Laye por Jacobo II en
1689, Saint-Germain, 1874, in 8.º). En su estudio, basándose probablemente
en documentos de archivo y en tradiciones orales conservadas entonces en el
seno de esta Logia, que se ha mantenido muy tradicional, a pesar de
pertenecer a una obediencia poco favorable, el señor de Loucelles afirma
que Jacobo I, Carlos II y Jacobo II fueron
125
Grandes Maestres de la francmasonería operativa. Señalaremos en favor de
esta tradición los hechos especificados a continuación. En 1672 Carlos II
promulgó un edicto concediendo la libertad de conciencia. En 1687 Jacobo II
firmó la Declaración llamada de la indulgencia y, en 1693, promulgó el
Edicto de tolerancia. Recordando el interés prestado por Carlos I a los
místicos heterodoxos y su búsqueda de los escritos de Jacob Boehme, se
puede considerar como posible su afiliación a la misma francmasonería
operativa y su título de Gran Maestre. En cuanto a Jacobo III, no sabemos
nada, salvo que al parecer prohibió a su hijo Carlos Estuardo adherirse a
ella. Pero como padre e hijo vivían entonces en Roma, como el papa Clemente
XII había excomulgado a los francmasones, y sus sucesores pagaban a los
Estuardo una pequeña pensión, esa repudiación fue quizá tan sólo aparente.
En el mes de octubre de 1688 su rival Guillermo de Orange publicó en
Inglaterra el Edicto de tolerancia para los no conformistas y el Edicto de
libertad de conciencia para los católicos. Y en 1692 firmó la Declaración
de hostilidad a toda persecución religiosa. No busquemos más. También él
fue miembro de la francmasonería operativa. Y esta tradición continuó,
puesto que el uso quiere que los soberanos de Gran Bretaña sean los Grandes
Maestres de la Gran Logia Unida de Inglaterra. Como la reina Isabel II no
puede ser iniciada, ya que la Gran Logia se muestra acerbamente opuesta a
las “recepciones femeninas”, es el duque de Kent, Eduardo de Windsor, nieto
del rey Jorge V, y nacido en 1935, el que asume la gran maestría. Después
de él, será el actual príncipe Carlos, heredero de la corona británica, el
que asumirá el cargo de Gran Maestre
126
de la Gran Logia Unida de Inglaterra. Sin embargo, en 1985 todavía no
estaba iniciado, y ciertos rumores dan a entender que no se siente nada
atraído por este cargo, que su abuelo el rey Jorge VI asumió con celo y
fidelidad. Tal vez el lector se asombre ante la pertenencia de los
soberanos de Escocia y de Inglaterra a la masonería, primero operativa y
luego mixta (operativo-especulativa), mientras que no se señala nada
semejante en cuanto a los reyes de Francia. Se trata sólo de una carencia
de documentación histórica, ya sea que la enseñanza estatal, entonces más o
menos impregnada de clericalismo, ocultase voluntariamente el detalle, ya
sea que los elementos masónicos, bastante inclinados a la izquierda desde
finales del siglo XIX, hayan considerado útil el disimularlo. ¿Acaso no se
ha presentado a los Estuardo como dominados por la Compañía de Jesús? De
todos modos, hubo reyes de Francia afiliados a la masonería especulativa,
incluso, antes que ella, a los gremios, a pesar de la condenación de la
Iglesia. En efecto, ya en el siglo XVI, el rey Francisco I se afilió a la
corporación de leñadores y carboneros. En el siglo XVII, que marcó con su
largo reino, Luis XIV no siguió el camino de su cuñado y su primo, los
reyes Carlos I y Carlos II. Sin embargo, su nieto, el Bien Amado, no
desdeñó ser recibido en la francmasonería de su tiempo. El historiador
Pierre Chevalier21 ha encontrado en nuestra época documentos que lo
demuestran (cf. Les ducs sous l’Acacia). Pero mucho antes poseíamos ya el
eco de las logias, que lo confirman. “Resulta singular comprobar, por otra
parte –escribe G. 21
Pierre Chevalier es historiador católico, pero no antimasón.
127
Bord2222 en su libro La Franc- Maçonnerie en France-, la actitud de la F.·.
M.·. frente a la persona del rey. Leyendo sus panegíricos, se creería que
fue ella quien le dio el sobrenombre de Bien Amado. Le considera el mejor,
el más virtuoso de los príncipes; bajo su reinado, se ve renacer la edad de
oro”. Y en verdad, los cantos masónicos de la época lo alaban sin medida:
Bajo el augusto Luis, cuyas virtudes corona el amor más tierno, todo puede
esperarse. En él la humanidad, prodigando sus tesoros, abre, por el
Espíritu Santo, la entrada en el siglo de oro. Esta cantata figura en
Morphée Franc-Maçon, ediciones de Jérusalem MDCCLII, en la página 91.
precisemos, en honor de los antimasones y antisemitas, que esta Jerusalén
no es otra que París. La Biblioteca Sainte-Geneviève, antiguamente de los
Génovéfains, conserva los papeles del abate Pingré, masón militante (cota
2.484). Cuando Luis XV pone la primera piedra de la iglesia Sainte-
Geneviève-du-Mont, convertida más tarde en el Panteón, el abate Pingré
compone este cuarteto en su honor: Cuando, cetro en mano, Luis dicta sus
leyes, un francés ve en su amo a un tierno padre; si, para fundar un
templo, 22
Gustave Bord es historiador católico y antimasón, pero cortés.
128
toma en mano la escuadra, un masón ve en su hermano al más grande de los
reyes Viene después una poesía en latín, de la que damos la traducción.
Pone bien de relieve la cualidad masónica de Luis XV, que el abate Pingré
subraya intencionadamente: “¡Oh, vos, por quien nuestro Arte verdaderamente
Real debe, tras haber disipado las tinieblas, irradiar una luz siempre
nueva sobre la posteridad más remota, vivid largo tiempo, y que vuestros
años multiplicados estén siempre marcados con el sello de la felicidad!
Vivid para vuestros pueblos; no pueden ser felices sin vos”. “ Al afirmar
los tratados de una paz deseada, hacéis florecer las ciencias; las artes no
sólo imitan, sino que superan a la naturaleza; el comerciante, seguro bajo
vuestros auspicios, vuela sin temor a los extremos del universo. Gracias a
vos, la religión conserva todo su esplendor; bajo vuestras leyes, Themis
ajusta todo a los pesos de una balanza firme y equitativa; la piedad y la
fe se atreven a mostrar su frente augusta; una justa venganza es el precio
de ciertos crímenes”. “¡Oh, el mejor de los reyes, por quien los franceses
ven renacer el siglo de oro! Ojalá pudierais vivir feliz durante un número
de siglos igual al de los cañones que los masones han disparado en vuestro
honor en toda la extensión del universo, al de los elogios que la reunión
de todas las virtudes os ha merecido, al de los ciudadanos cuya
tranquilidad está necesariamente unida a la conservación del verdadero
Padre de la Patria” (op. cit.). Recordemos que la expresión “disparar
cañones” significa, en el lenguaje de las logias masónicas, heredado de las
logias militares, hacer brindis en honor de una personalidad,
129
de un Estado, etcétera. Esta poesía más que laudatoria va precedida por la
siguiente dedicatoria: Ludovico dilectissimo lapidem ad normam exigenti; es
decir: “A Luis el Bien Amado, piedra angular de las leyes”. También aquí el
lenguaje masónico “de palabras encubiertas” resulta evidente. Albert
Lantoine ha hecho justicia con respecto a la alegación de Bord, quien en
una nota atribuida al cardenal Fleury, primer ministro, nota redactada a
lápiz, creyó leer: “El rey no quiere que nos reunamos”. En realidad,
escrutada por un especialista, la nota carece por completo de sentido, es
indescifrable. En 1737 las molestias policíacas suscitadas por ciertos
funcionarios celosos tropezaron con el hecho de que la francmasonería tenía
entonces como Gran Maestre a Louis de Pardaillan de Gondrin, duque de
Antin. Y cuando el teniente de policía Hérault pretendió penetrar en la
logia reunida en la Râpée y que presidía el duque de Antin, a fin de
prohibir la tenida, el duque echó mano a la espada, y Hérault tuvo que
batirse en retirada. Se cuenta que Luis XV comentó: “Si Antin se obstina en
tener logia, le enviaré a tenerla en la Bastilla”. Antin se obstinó, y no
le sucedió nada. El rey sólo estaba bromeando. Su sucesor fue Luis de
Borbón-Condé, conde de Clermont, príncipe de sangre real y nieto de Luis
XIV. Con él, la francmasonería francesa no tuyo ya nada que temer, y el
modo en que se desarrolló muestra con claridad que ninguna medida grave de
policía se opuso a ese desarrollo. Volviendo a Luis XV, podemos precisar
que recibió los tres grados masónicos durante la misma velada,
evidentemente sin pasar por las pruebas rituales, en la logia La Chambre du
130
Roi, logia que agrupaba a los gentileshombres nombrados para un oficio y
que formaba el servidio del mismo nombre. Y cuando Luis XV ennobleció a
Voltaire, nombrándole “gentilhombre ordinario de la Cámara del Rey”, el
filósofo, historiógrafo del rey, y miembro de la Academia francesa,
frecuentó con toda certeza esa logia, antes de la tumultuosa recepción del
7 de abril de 1778 en la logia Les Neuf Soeurs, donde se limitaron a
entregarle el mandil masónico de Helvecio. Lo que demuestra que se trataba
de una trivial afiliación. Luis XV fue un rey muy calumniado. Los jesuitas,
a los que expulsó de su reino, tuvieron su parte de culpa en aquella época.
Era muy liberal, y aunque al ser muy piadoso comía de vigilia todos los
viernes, toleraba que Madame de Pompadour y el primer ministro, el duque de
Choiseul, comieran carne en su mesa, sin preocuparse de lo que pensara la
Iglesia. Cuando el filósofo Claudio Adrián Helvecio incurrió en las iras de
Roma a causa de su libro Sobre el Espíritu (1758), libro quemado en la
plaza pública, el rey le libró del encarcelamiento y de las persecuciones.
Helvecio era masón, y Luis XV no lo ignnoraba. Más tarde, en 1766,
Jean-François Lefebvre, caballero de La Barre, que tenía diecisiete años,
afeitó, en estado de embriaguez y al volver de la caza, el bigote y la
barba de un Cristo de madera colocado a la entrada de Abbeville. El
tribunal de la ciudad le condenó a que se le cortase la mano derecha, que
sería quemada luego en fuego de azufre, a que se le arrancase la lengua, a
que se le aplicasen tenazas al rojo y se le quemase vivo, tras haber
sufrido la tortura ordinaria y la extraordinaria (los borceguíes). De La
Barre apeló al Parlamento de París, pero ya el rey había decidido que sería
decapitado previamente.
131
Luis XV había suprimido ya las galeras en 1748, horrorizado ante su régimen
inhumano. Sustituyó esta pena por los trabajos forzados portuarios. Los
condenados no llevaban más que la cadena y la bola sujeta a un pie, y
colaboraban en las obras de los puertos y los arsenales. Los que se
distinguían por su buena conducta podían ir a trabajar a la ciudad y amasar
un peculio. El rey pensó también en establecer la igualdad de todos los
franceses ante el impuesto. Todo el mundo se puso en su contra, desde el
campesinado (que se negaba a hacer el servicio militar, cosa que implicaba
la medida) hasta la burguesía, la nobleza y el clero. Por consiguiente, no
se puede negar que, si el rey frecuentaba su logia madre, recibió al menos
de ellas unas normas de comportamiento. Este rey masón era muy lúcido. En
una carta a su tía, la Princesa Palatina escribe: “El espíritu de los
filósofos lo desorganiza todo; compadezco a mis sucesores; después de mí,
el diluvio lo arrasará todo”. Y también muy humano; la noche de la batalla
de Fonenoy, el 11 de marzo de 1745, dijo dirigiéndose al joven delfín:
“Hijo mío, ved toda la sangre que cuesta una victoria. La sangre de
nuestros enemigos es también sangre humana. La verdadera gloria está en
preservarla”. En una carta del 8 de mayo de 1763 a uno de sus agentes
secretos, declara: “Un rey no se sirve jamás de la palabra “odiar” con sus
súbditos” (Correspondences secrètes). Y en una carta del 31 de agosto de
1746, dirigida al mariscal de Noailles, hizo esta declaración que nadie
imaginaría en una pluma real de la época: “Señor mariscal, la voz del
pueblo es la voz de Dios ...” ¿Cómo no admitir que el espíritu de la
francmasonería lo impregnó a su pesar, al contacto con sus “hermanos”, los
132
oficiales de la Chambre du Roi? Mucho más tarde, después de la subida al
trono de Luis XVI, a la muerte de Luis XV (1774), el Grande Oriente de
Francia funda al oriente de la corte, según la expresión ritual, la logia
militar de los Trois Frères Unis, cuyos fuegos se encendieron el 1º de
agosto de 1775. Dicha logia agrupa oficialmente a los guardias de corps del
rey, o de Monsieur, conde de Provenza (el futuro Luis XVIII), o de monseñor
el conde de Artois (el futuro Carlos X), a los oficiales, a los suizos de
la guardia, a los funcionarios del despacho de la guerra, a los gendarmes
del rey a los oficiales de la caballería ligera. Dado que se compone
exclusivamente de masones vinculados por sus funciones a la familia real,
pide que se le conceda el título que llevaban las de Jacobo II en
SaintGermain-en- Laye, es decir, Logia Real. El Grande Oriente se niega,
pero no puede rechazar la denominación al oriente de la corte, puesto que
los Hermanos están obligados a seguir a ésta cuando abandona Versalles. Si,
como se pretende, Luis XVI fue recibido como masón en este taller, muy
brevemente, en una sola tenida (como Luis XV), eso justificaría que los
convencionales (todos ellos masones) diesen al joven delfín, el futuro Luis
XVII, el sobrenombre de “lobezno”. Este término, que proviene directamente
de la antigua masonería operativa (la loba es uno de los útiles de los
antiguos canteros), designa a los hijos de los Maestros masones. Por otra
parte, cuando Luis XVI se dirigió espontáneamente al Hôtel de Ville de
París, el 17 de julio de 1789, tres días después de la toma de la Bastilla,
para aceptar la escarapela tricolor en lugar de la blanca habitual, le
esperaba una doble fila de gentileshombres. Todos eran sin la menor duda
masones, ya que, a una breve señal, desenvainaron las
133
espadas y formaron la muy masónica “bóveda de acero” para acoger al
soberano, recordatorio discreto de la calidad que había recibido catorce
años antes y que le imponía deberes, al tiempo que infundía respeto por su
persona real. Los miembros del tribunal revolucionario le concedían, a
pesar de todo, el privilegio de ir en carroza hasta el lugar de su
ejecución, el 21 de enero de 1793. En lo que respecta a Luis XVIII, ex
conde de Provenza, el historiador y masón F.T. Clavel, en su Histoirde
pittoresque de la Francmaçonnerie (París, 1843), dice así: “Luis era
demasiado magnánimo para prestar oído a las calumnias de que se hacía
objeto a la masonería. Lejos de eso, aplaudió nuestros nobles trabajos y
permitió que una medalla diese constancia del acontecimiento y perpetuase
su memoria. Admitido anteriormente al conocimiento de nuestros misterios,
había apreciado sus medios y su finalidad” (op. cit.) Clavel pronuncia
estas palabras el 3 de noviembre de 1824, en la logia escocesa Emeth,
durante la tenida solemne en el curso de la cual se pronunció el elogio
fúnebre de Luis XVIII y se celebró el advenimiento de Carlos X. Después de
la batería de duelo y el triple grito de lamentación ritual, continuó:
“Carlos X penetró en otro tiempo en el santuario de nuestros templos. La
luz de la iniciación brilló ante sus ojos. El grande y noble objetivo que
nos reúne se desarrolló en su espíritu. Por lo tanto, ¿cómo podría dejar de
protegernos? Veo ya en un porvenir muy próximo que la masonería recobrará,
bajo su poderoso protectorado, todo su antiguo esplendor. En vano se
pretende achacarle el propósito de abolir nuestra generosa Orden. La mera
suposición sería una injuria ... Son nuestros enemigos, los malvados, los
que suscitan en nosotros esos temores. Su tentativa fracasará ...”
134
Sin embargo, el 13 de marzo de 1825, el papa León XII publica la
constitución apostólica “Quo graviora”, en la cual repite las condenaciones
precedentes pronunciadas contra todas las sociedades secretas. Esta vez la
excomunión tendrá pleno efecto, ya que el Concordato de 1801, firmado por
Napoleón I y el papa Pío VII, da a Roma plenos poderes sobre la Iglesia de
Francia, lo que nunca le había reconocido la antigua monarquía. Además, si
bien Carlos X había promulgado al comienzo de su reinado medidas liberales
(en particular, la abolición de la censura de los periódicos), se había
visto desbordado muy rápidamente por los ultras. Y su amante muy querida,
la señora de Polastron, le había suplicado y hecho prometer en su lecho de
muerte que compensaría sus calaveradas juveniles mediante una vida
ejemplar. Forzado por esta promesa a la cabecera de la moribunda, Carlos X
olvidó el juramento masónico del conde de Artois. Puede decirse que la
cadena que, de Jacobo I de Inglaterra a Carlos X de Francia, había unido a
todos esos primos de sangre, para convertirlos en hermanos por el compás y
la escuadra, se había roto ante la tumba de la señora de Polastron23. La
princesa tenía entonces once años. Totalmente abandonada por Luis, entonces
simple delfín, protegió al escritor Alain Chartier y murió oscuramente a
los veinte años. Más tarde veremos a Luis XIII convertirse en cuñado de
Carlos I. Luis XIV será primo carnal de Carlos II y de su hermano, el
futuro Jacobo II. Luis XV será, pues, primo de Jacobo III, llamado el
“Caballero de San Jorge”. Luis XVI, Luis XVIII y Carlos X lo serán de
Carlos III, el “Pretendiente”. Sólo la subida al trono de Inglaterra de la
23
Gustave Bord es historiador católico y antimasón, pero cortés.
135
Casa de Hannover romperá esos lazos familiares. No obstante, la
francmasonería tradicionalista y apolítica (el Grande Oriente) continuará
sus trabajos, con grandes nombres a su cabeza. Y la muerte del duque de
Berry, hijo de Carlos X, miembro de la logia La Trinité, asesinado por
Louvel, será llorada de manera grandiosa en numerosas logias del Grande
Oriente de Francia. Sin esta muerte, los franceses hubieran tenido un rey
masón más24.
24
El asesinato fue motivado por la adhesión del duque de Berry al seudo
Naundorff, en realidad Luis XVII, a quien quería ceder su derecho al trono
y en cuyo favor intentaba hacer abdicar a Luis XVIII. Véase nuestra obra
Crimes et secrets d’État (Laffont, París, 1979). El asesinato fue
organizado con mano maestra por Decaze.
136
137
12 El tabú del cadáver El que toca el cuerpo de un hombre muerto y no se
purifica mancilla el tabernáculo del Eterno. Ese tal será borrado de
Israel. Números, 19, 11
La prohibición del Antiguo Testamento se extiende a los huesos humanos y a
los sepulcros (Números, 19, 16). Por eso se cubría con cal viva (poderoso
desinfectante) la puerta y el umbral de los sepulcros de Israel. De ahí la
invectiva bien conocida de “Sepulcros blanqueados”, utilizada con
frecuencia en los Evangelios (Mateo, 23, 27). Por lo tanto, se comprende
fácilmente el sobresalto de esos masones ingleses de principios del siglo
XVIII, todos muy impregnados de la Biblia, leída y releída por las noches
en familia conforme a la costumbre, que, como el Hermano Samuel Pritchard,
en su panfleto ya citado (véase anteriormente, p. 43 ), se niegan a admitir
el nuevo ritual de recepción al grado de Maestro y a acostarse
simbólicamente sobre el cadáver de Hiram, a fin de ofrecerle su propia
forma carnal como un vehículo psíquico. Poco importa que haya un esqueleto
completo en un ataúd clásico, como los que se conservan todavía en ciertos
templos masónicos antiguos (conocemos uno en París). O que una simple
calavera (real), comprada a un osteologista y que figura habitualmente en
la plataforma del Venerable, al oriente
138
del Templo, sea colocada para la circunstancia en el emplazamiento de la
cabeza sobre el simbólico paño negro con franjas de plata, donde se
reclinará dentro de poco el nuevo Maestro. O que esos huesos reales sean
reemplazados por un masón lleno de vida, que representa el papel de Hiram
asesinado. O que el clásico tapiz de logia negro, con sus lágrimas de
plata, tendido sobre el rectángulo, incluya en el occidente una calavera y
dos tibias del templo, cruzadas y bordadas en plata, como las presentan las
estampas masónicas del siglo XVIII. En efecto, para el impetrante todo
consiste en su aceptación consciente del rito, puesto que consiente en
morir para que el alma de Hiram penetre en él. Se trata, repitámoslo, de la
tradición judía del dibucq (véase anteriormente p. 44). Y cuando se levante
al toque ritual interpretado por los nueve Maestros, tras su marcha lenta y
rimada alrededor de la tumba, todo estará consumado, y el espíritu de Hiram
se habrá integrado en él. ¿El espíritu? Es mucho decir. Si nos referimos a
las tradiciones del ocultismo judaico, el hombre viviente se compone de
cuatro esencias sutiles, guph, nephesh, ruah y neshamah: • • • •
guph: el hálito de la osamenta, el poco de vida inconsciente que permanece
en ella como remanente, el elemento Tierra; nephesh: el alma instintiva, la
de las pulsaciones vitales, conservadoras, la categoría hílica de los
gnósticos, el Agua; ruah: el espíritu, el intelecto, la comprensión y el
comportamiento racionales, la categoría psíquica de los gnósticos, el
elemento Aire; neshamah: el alma divina, la chispa superior, la categoría
neumática de los gnósticos, el elemento Fuego.
139
Como se ve, se podría asimilar el nephesh hebraico al etimmu de las
tradiciones asirio-babilónicas. Pero en este caso, ¿quién sugirió a los
pastores James Anderson y Jean-Théophile Désaguliers la idea de reemplazar
la sobria pero digna ceremonia de recepción acostumbrada hasta principios
del siglo XVIII por ese ritual, largo, eficaz desde el punto de vista del
ocultismo pero que, en oposición absoluta con la enseñanza bíblica, resulta
sin discusión para los fieles de las tres religiones de tronco abrahámico
(judía, cristiana o islámica) terriblemente negro? Un mago judío al que
conocían. A partir de 1670 se había formado en Londres una colonia judía.
Varios rabinos de origen polaco se ocupaban de la cábala práctica, es
decir, de magia. Supieron “actuar” sobre Désaguliers y Anderson, que se
habían puesto en contacto con ellos, y consiguieron que se recibiese a los
judíos en la nueva Gran Logia. Esta comunidad de magos se perpetuó. Uno de
ellos estaba destinado a ser célebre. Se llamaba Hain Samuel Jacob, nacido
en Polonia, y era más conocido por el nombre de Falk Schek. Fue el maestro
en ocultismo judaico de masones ilustres, altos iniciados, como Toux de
Salverte, Gleichen, Waldenfelds, etc. Cuando Savalette de Langes redactó
sus fichas signaléticas, destinadas al marqués de Chefdebien, con vistas al
célebre Convento de Wilhelmsbad (1782), la indicación “conoce a Falk, ha
trabajado con Falk, alumno de Falk ...” recordaba a Chefdebien que se
encontraría ante un masón altamente iniciado. Se puede observar en esas
fichas que Savalette de Langes (1746-1797), que fue oficial de honor del
Grande Oriente de Francia en 1787 y miembro fundador de los Amigos
Reunidos, masonería esencialmente iniciática, escribe RoseCroix con Z en
lugar de S (alusión al hebreo rozen, “príncipe”).
140
Savalette de Langes fue consejero del Parlamento de París en 1771, adjunto
a su padre (Savalette de Magnanville), como guarda del tesoro real,
tesorero pagador en 1790, capitán de la guardia nacional, ayuda de campo de
La Fayette. En lo que respecta a Falk Schek, no hay que confundirle con su
homónimo Falke, burgomaestre de la ciudad de Hannover, francmasón y miembro
de la Estricta Observancia Templaria. Las enseñanzas de Falk Schek están
condensadas en el Calendario mágico de Duchanteau, que las recibió de
Salvert de Toux, discípulo directo de Falk ... Poseemos ese calendario, y
tal vez lo hagamos reproducir algún día. Ahora bien, en aquella época, en
los medios masónicos inclinados al ocultismo corría el rumor de que existía
un “rey de los judíos” y que ese personaje no era otro que Falk, que vivía
en Inglaterra. ¿Qué había de cierto en eso? Además del gran sacerdote, que
representaba el poder espiritual, existía en Israel, en la Diáspora, aquel
a quien se llamaba el “Príncipe del Exilio”, es decir, el Exiliarca (en
griego, exilarkés; en arameo, resh galutha), jefe político de los judíos
deportados a Babilonia en el año 598 antes de nuestra era. El primero sería
en ese caso Joaquín, rey de Judá, llevado a Babilonia por Nabucodonosor
(Daniel, 1, 1-2). Según se dice, el último de los “Príncipes del Exilio”
fue, en 1040, un tal Ezequías. Pero es seguro que tanto el título como la
función se perpetuaron. Poseemos informaciones precisas sobre todo esto a
través de Nathán de Babilonia, judío babilónico del siglo X de nuestra era,
autor de una Historia del exiliarcado. Samuel Schllam, en su edición de
1545 del Yuchasin de Moisés Zacuto, publicó algunos fragmentos de la misma.
141
142
Los sucesores del califa Omar y del califa Alí exhumaron las leyes de
persecución contra los judíos promulgadas por el primero, leyes que él
mismo no había aplicado, y comenzaron a imponerlas a la desdichada
población judía. En 856, durante el reinado de Almutavakille, nieto de
Almamún, fue disuelto el gran sanedrín. El resh galutha perdió poco a poco
sus privilegios, lo mismo que su papel, y ya hacia finales del siglo IX se
suprimieron los parlamentos de Sura y Pombadita. Sin embargo, secretamente
el cargo real de “Príncipe del Exilio” se perpetuó, probablemente combinado
con el de “Baal Schem”, o sea, Maestro del Nombre, alusión a la
pronunciación secreta del Nombre Tetragrama de Dios, que sólo el sacerdote
de Israel podía vocalizar en el sanctasantórum del Templo. Es posible que
en el siglo XVIII ese “Príncipe del Exilio” fuera Manassé ben Israel,
científico judío de origen marrano, nacido en Lisboa en 1604 y muerto en
Amsterdam el 20 de noviembre de 1657, adonde se había trasladado siendo muy
niño desde su Portugal natal. Escribió tratados de matemáticas, de
filosofía religiosa y, sobre todo, apologías del judaísmo, la más
importante de las cuales fue el Vindiciae judaerum, publicado en 1656.
Consultado por Cromwell sobre los signos anunciadores de la Parusía
(retorno glorioso de Jesús y Juicio Final) –cosa que debió de sorprender
mucho a Manassé-, fue invitado a la Asamblea de Whitehall de 1655, que
admitió definitivamente el retorno de los judíos a Inglaterra y les aseguró
la tolerancia religiosa. Habían sido expulsados de ella en 1210 por Juan
Sin Tierra, y por Eduardo I en 1290. Con ocasión de esta Asamblea de
Whitehall, Manassé redactó su Humble addresses to the Lord Protector,
solicitando el retorno de sus correligionarios a Gran Bretaña. Cromwell
aceptó, exigiendo a cambio que los judíos prometiesen trabajar
143
en favor de la grandeza de Inglaterra. Trabajar sí, pero ¿de qué manera?
Sólo el resh galutha podía hacerlo, en primer lugar en forma financiera y
comercial, en segundo lugar por procedimientos ocultos, en los que quizá
intervenían las prácticas religiosas (teúrgia) y la antigua magia judía. Y
en este último campo, el resh galutha tenía su doble, su reflejo, cuya
identidad conservaba secreta. Tal era, pues, Falk, el hombre al que
veneraban los masones realmente iniciados en este período del siglo XVIII.
Casi inabordable, había negado la entrada en su casa al duque de
Montmorency- Luxemburgo, y raros eran los grandes señores que obtenían
gracia a sus ojos. Prestó su ayuda para operaciones de alquimia al mariscal
duque de Richelieu y predijo al príncipe de Rohan Guémené la fecha exacta
de la muerte de Luis XV, el 10 de mayo de 1774. En cambio, sostuvo
relaciones continuadas con Felipe de Orleans, el futuro Igualdad, hijo del
regente, el cual, al morir, dejó estupefactos a sus familiares cuando
descubrieron que poseía un verdadero laboratorio de magia. Su hijo, Felipe
de Orleans, pasaba por entregarse “a ciencias de muy mala especie” (cf.
Kirchberger, Letres à L.C. de Saint-Martin). En el curso de una evocación
mágica, Falk le entregó un collar (o un anillo) de hierro, destinado a
permitirle eliminar a la rama primogénita de los Borbones y hacer pasar la
corona de Francia a la rama segundona de los Orleans. El hecho esta
confirmado por una carta, desgraciadamente ilegible en parte, fechada el 6
de julio de 1789 y dirigida a la marquesa de La Croix, discípula de L.C. de
Saint-Martin y que albergaba a éste en su palacio. Sin embargo, parece poco
probable que Falk Schek haya sido ese jefe oculto de la Diáspora, y no se
conoce ni a su predecesor ni a su sucesor. Y en primer lugar, ¿era
realmente rabino? Parece más
144
que dudoso, ya que el público europeo de la época que se interesaba por el
ocultismo calificaba con este título a todo mago judío. Eso resultaba más
serio a los ojos de los clientes. Pero se olvida que la inmensa masa
religiosa judía y todo su cuerpo doctrinal, el rabinado, sentían horror por
todo lo referente a la adiviniación, los sortilegio y la hechicería. Basta
para convencerse con releer el Antiguo Testamento (Éxodo, 22, 18; Levítico,
19, 31; 20, 6; Deuteronomio, 18, 10-14; II Crónicas 33, 6, etcétera). Ahora
bien, el collar de hierro que Falk Schek entregó a Felipe de Orleans, el
futuro Igualdad, como talismán oculto para permitirle eliminar a su primo
Luis XVI, rey legítimo e indiscutido de los franceses (del que estaba
doblemente celoso ...), ese collar de hierro tenía más de maleficio que de
otra cosa. En realidad resultó eficaz, puesto que Luis XVI fue eliminado
gracias al sufragio de Felipe Igualdad, que hizo inclinarse el escrutinio
de la Convención hacia la sentencia de muerte sin remisión el 19 de enero
de 1793. La víspera se habían pronunciado 387 votos por la muerte sin
remisión, y 334 por la detención o la muerte condicional (con remisión de
pena). Y así, Felipe Igualdad pudo escribir el 22 de enero de 1793: “el
cerdo gordo fue sangrado ayer”. El collar de hierro, metal impuro en todas
las tradiciones, se cerró después sobre su cuello de otra manera, y al
igual que su primo y “hermano”, fue guillotinado diez meses más tarde, el 6
de noviembre de 1793. Murió, hay que reconocerlo, con el desdén ante la
muerte propio de un gran señor del Antiguo Régimen. Anteriormente, había
renegado de la francmasonería y admitido el principio de su prohibición,
pese a ser el Grande Maestre del Grande Oriente de Francia, en su carta del
22 de febrero de 1793, publicada en el Journal de Paris, su gesto fue
145
sancionado con otro más espectacular. El presidente de la asamblea
extraordinaria del Grande Oriente de Francia, Louis Roettiers de Montaleau,
romperá solemnemente la espada de Gran Maestre de Felipe Igualdad ante
todos los masones presentes. Felipe de Orleans había olvidado que, al votar
la muerte de su primo Luis XVI, votaba igualmente la muerte de un
“hermano”, ya que no ignoraba que el rey había recibido, como él, la
iniciación masónica. Todo esto no muestra a un Falk Schek susceptible de
ser considerado por la masa religiosa judía como una luz espiritual. Muy
lejos de eso. Pertenecía a ese pequeño medio, muy reducido, que se
encuentra en todas las épocas al margen de la Diáspora y que agrupa a los
magos, hechiceros, nigromantes y cabalistas de la mano izquierda y contra
los cuales el kahal de una comunidad israelita no vacilaba nunca en lanzar
la maldición del herem, la excomunión judía. Sin la menor duda, Felipe
Igualdad pagó generosamente sus servicios. No olvidemos que los judíos
estaban muy protegidos en el reino de Francia desde la época de Luis XV. No
tenían ningún interés en echar abajo la monarquía. Volvamos ahora al tabú
del cadáver y al ritual de la muerte de Hiram. En 1751 la Madre Logia
Escocesa al oriente de Marsella utilizaba un ataúd ordinario de madera,
cubierto con un paño negro. No había aquí ni esqueleto ni huesos, puesto
que las leyes de la época no lo hubiesen permitido. Pero una vez que el
recipiendario se había echado en su interior, cubierto con el paño negro,
se colocaba sobre su rostro un paño blanco ligeramente salpicado de sangre,
de sangre de un animal, claro está, que constituía un polo de atracción
oculta muy eficaz. Así lo confirmaban todas las tradiciones primitivas. ¿Y
qué se puede atraer así? Todo lo que se presente
146
procedente de la cuarta dimensión, ese “mundo paralelo” por el que la
ciencia contemporánea comienza a interesarse discretamente y cuya
existencia afirman todas las religiones desde siempre. Y hay que decir que
existe una gran diversidad entre la fauna del mundo astral interesada por
la presencia de la sangre ... Oigamos lo que dice el pitagórico Jámblico en
cuanto a las misteriosas entidades de ese mundo: “Viven de vapores y
exhalaciones, con lo que se nutre lo que hay de corporal en ellos, y se
fortifican igualmente con los aromas de la sangre y de las carnes. Un
hombre prudente y sabio se guardará bien de esa clase de sacrificios, que
no atraerán más que a esos Espíritus” (cf. Jámblico, De la abstinencia de
la carne). De esto, de estos ritos, puede resultar lo que los espiritistas
llaman una incorporación, que todas las hechiceras del Estremo Oriente
practican desde hace milenios. Incorporación psíquica inesperada, no
deseada, de un huésped, que se convierte con frecuencia en un estorbo. Así
ha ocurrido alguna vez durante una anestesia un poco larga. El operado se
desdobla, y su envoltura carnal es ocupada de inmediato por un intruso. A
continuación, se ha visto a operados ante adversarios encarnizados del
tabaco convertirse en fumadores empedernidos, a heterosexuales volverse
bisexuales u homosexuales, a individuos normales cambiar por completo de
sentimientos, de comportamiento, de voz, de manera de andar. Tales hechos
son felizmente muy raros, pero no cabe negarlos. Existen documentos que lo
prueban25. 25
De ahí la tradición (eslava) del dibuck, que constituyó el tema de una
curiosa película en yiddish (véase anteriormente p. 78). A veces, lo que se
denomina desdoblamiento de la personalidad no es otra cosa que una
manifestación intempestiva de un “huésped” no deseado.
147
Sin referirse a esas posesiones de origen misterioso, se han comprobado con
frecuencia cambios completos de mentalidad y de moralidad,
intensificaciones exageradas de la sexualidad, después de ciertas
iniciaciones, pese a la extrema moralidad de las mismas. El conjunto
psíquico que constituye el sujeto se perturba gravemente, y el orden de los
“personajes interiores” se modifica en grado extremo. Una especie de
revolución trastorna la jerarquía anterior, y otro personaje, antes
relegado a segundo o tercer plano, surge a la superficie y reina en ella
como amo y señor. Lo hemos comprobado varias veces en cerca de medio siglo
de actividades en ese dominio. Por lo demás, lo mismo ocurre en las
ordenaciones religiosas y su progresión26. En el caso del ceremonial de la
Maestría masónica que comporta la muerte de Hiram, el Recipiendario
incorpora simplemente una corriente psíquica que, a través de los símbolos,
los mitos, las leyendas, le une a un arquetipo, a una Idea Eterna, la
Rebelión-Principio, como se ha dicho en un capítulo anterior. Y si en el
ritual se incluyen principios contrarios que vengan a corregir la
situación, el nuevo Maestro entrará poco a poco e inconscientemente en la
vía de la izquierda, la Prasavya del hinduismo, el Sihr del Islam, lo que
se puede llamar, con René Guénon, la contrainiciación. Es la vía de la
Francmasonería únicamente politizada, sin alma y sin luz, en la que ya no
resuena la voz secular y tranquilizadora de los viejos símbolos. 26
Así le sucedió, en el siglo XVIII, a Vespasiano Bona, perteneciente a la
orden de los servitas y al que se apodaba al principio el “santito”.
Después de su vocación ritual, se convirtió en asesino, libertino,
estafador y, por último, suicida.
148
Entonces se ve el compás, símbolo del Espíritu, presentado cabeza abajo,
dominado por las escuadras, símbolo de la materialidad, que ha tomado su
lugar o por lo menos intenta hacerlo.
149
13 La ruptura con la tradición El ambiente moderno, por su misma
naturaleza, es y será siempre uno de los principales obstáculos con los que
tropezará inevitablemente toda tentativa de restauración tradicional en
Occidente. RENÉ GUÉNON Aperçus sur l’initiation
No hay ninguna seguridad de que la fundación de la Gran Logia de Londres
por Anderson y Désaguliers haya sido muy regular, ni siquiera regular en
absoluto. Abramos, pues, expediente, a la manera de un juez de instrucción.
James Anderson era escocés. Nació en Aberdeen en la segunda mitad del siglo
XVIII, en una fecha que hasta el momento no se ha logrado precisar. Su
bautismo se celebró el 19 de enero de 1679. Se saben pocas cosas sobre su
juventud, salvo que estudió en la universidad de su ciudad natal, en
particular en el Mariscal College, donde alcanzó el grado de maestro en
artes. En 1710 se le encuentra en Londres como ministro de una capilla
presbiteriana escocesa. Al parecer se vio forzado a una vida restringida y
sin relieve. A partir de 1720 se le conocen protectores de alto rango,
entre ellos el conde escocés David de Buchan, del que es capellán, y el
duque de Montagu, al que
150
volveremos a encontrar muy pronto. Teniendo en cuenta el trabajo que
representa, la redacción de su Book of Constitutions, que presentó,
terminado, al final del año 1721, sin duda había comenzado mucho antes de
que el duque de Montagu se lo pidiese, el 29 de septiembre de 1721. Tuvo
primero que reunir todos los textos antiguos posibles sobre la masonería
operativa, lo que debió de llevarle bastante tiempo, ya que no solían ser
comunicados fácilmente y sin justificación. Le tocó después traducirlos,
puesto que el inglés, el irlandés y el escocés de los siglos XV y XVI no
eran exactamente iguales a los del siglo XVII y mucho menos a los del siglo
XVIII. Por lo tanto, no nos cuesta ningún trabajo creer lo que dice al
respecto Begemann en su obra Vorgeschichte und Anfaenge, tomo II, página
148, a saber que Anderson había solicitado la redacción de este libro por
el provecho material que obtendría de él. Ahora bien, ignoramos totalmente
dónde y cuándo recibió la iniciación masónica de las formaciones
operativas, en calidad de masón aceptado. Más aún, ¿fue realmente masón? No
está demostrado. Porque aparece como Capellán de logia en Escocia en 1709 y
de nuevo como Capellán de logia en Londres en 1710, en la logia San Pablo,
para mayor precisión, fundada en 1675 para la construcción de la catedral
de este nombre, después del terrible incendio de 1666, que destruyó
cuatrocientas calles, trece mil doscientas casas y ochenta y nueve
iglesias. El maestro de obras fue sir Christopher Wren, entonces Gran
Maestre de las logias operativas. Lo que tiende a consolidar nuestra
opinión de que James Anderson no recibió nunca la iniciación ritual, dentro
de las formas, tras haber sido recibido sucesivamente como Aprendiz y
Compañero, es, en primer lugar, que no se conoce el lugar ni la fecha y
que, en la masonería operativa, ni el médico de
151
la logia ni el Capellán encargado de decir las oraciones estaban obligados
a pasar por las ceremonias habituales. Simplemente, se les autorizaba a
asistir a las reuniones, respetando ciertas obligaciones. Esta tradición
subsiste, aminorada, en ciertas obediencias dependientes de la Gran Logia
Unida de Inglaterra actual, apoyándose en la “regularidad” masónica, según
la cual un pastor o un sacerdote cualesquiera son recibidos en los tres
grados simbólicos en el mismo día, sin el plazo mínimo de dos años exigidos
para acceder al grado de Maestro masón. En aquella época la transmisión de
la iniciación masónica estaba sometida a las reglas siguientes: •
El Maestro de logia “recibía” en los grados de Aprendiz y Compañero, y es
probable que “instalase” a su sucesor, de acuerdo con un ritual preciso.
Podía hacerlo sin que se reuniese la logia. En la época de que hablamos la
logia debía componerse de cinco Compañeros. La tradición se ha perpetuado
en la francmasonería, donde se admite (sin aplicarlo a no ser en
circunstancias excepcionales) que el Gran Maestre de una obediencia haga de
un profano un Aprendiz, luego un Compañero y, por último, un Maestro. Del
mismo modo, el Gran Comendador de una obediencia puede conferir todos los
altos grados al masón que desee.
•
Si un Compañero que no es Maestro de logia se permitía recibir a un profano
como Aprendiz o a un Aprendiz como Compañero, la transmisión es ilícita,
pero válida. Se admitía al profano en la logia. Pero, como sanción
merecida, ni el Compañero culpable ni el profano así admitido podían ya
acceder a las funciones de Oficial de logia, y mucho menos a las de Maestro
de logia. Por ese motivo, se precisará un
152
día que todo Compañero debe ser capaz de presentar un certificado que
atestigüe la fecha y las circunstancias de su recepción en la masonería.
Sólo se consultaba al Médico de logia cuando se presentaba la candidatura
de un profano a la calidad de Aprendiz. Debía entonces examinarlo para
determinar su grado de salud y sus cualidades físicas y dar luego una
opinión, favorable o no. Fuera de esto, no tenía nada que hacer en la
logia, y se dedicaba a ejercer en su consultorio médico. Paralelamente, el
Capellán de logia sólo actuaba en aquellas ceremonias en que intervenía la
religión, en las que sólo a él estaba permitido oficiar: matrimonios,
defunciones, etc. Tampoco tenía nada que hacer en la logia fuera de estas
circunstancias particulares, limitándose a ejercer su ministerio regular en
la parroquia que le estaba confiada. A ninguno de los dos se les pedía otra
cosa que una promesa de discreción, y no había ninguna razón para
iniciarlos en los secretos de oficio, que no les interesaban, y menos
todavía para obligarlos a participar en las actividades regulares y
frecuentes en el seno de la logia, apartándolos de las suyas propias. Ahora
bien, las investigaciones y los trabajos de dos masones de un alto nivel,
Clement Edwin Stretton (1850-1915) y Thomas Carr (?-1924), aportan
elementos que justifican nuestras sospechas sobre la carencia de filiación
ritual en Anderson. En septiembre de 1714, en Londres éste empezó a
celebrar en ciertas noches reuniones a las que sólo invitaba a gentlemen y
en las que se negaba a admitir a ningún masón operativo. Tenía obviamente
buenas razones para ello, ya que se permitía iniciar a profanos. Y a
finales del año 1714 había
153
formado su propia logia, compuesta de: • • • • • • •
Georges Payne, que en 1720 fue nombrado Gran Maestre de la nueva Gran Logia
de Londres; Jean-Théophile Désaguliers, pastor protestante francés; Anthony
Sayer, auxiliary de sir Wren en el trazado de planos; El duque de Montagu,
que sucedió a Payne como Gran Maestre en 1721; Johnson, un médico que
cobraba honorarios por el examen de los Aprendices que se presentaban en
una logia; Entick, gentleman; Stuart, hombre de leyes, redactor de
contratos.
Anderson tenía así su propia logia, con esos siete personajes promovidos al
grado de masones no operativos. Se demuestra que nos hallamos en presencia
de un plan maduramente meditado y llevado a término, porque cuando se
constituyó la Gran Logia de Londres, dos de ellos se sucedieron como
Grandes Maestres y Désaguliers se convirtió en Diputado Gran Maestre, es
decir, en Gran Maestre adjunto. Será él quien redacte y firme la
dedicatoria de las Constituciones: “A su Gracia el duque de Montagu”, por
orden de Su Gracia el duque de Wharton, sucesor de éste. Estas maniobras
subterráneas no permanecieron mucho tiempo ignoradas por las autoridades
masónicas oficiales. En septiembre de 1715 algunos masones operativos a
quienes Anderson y sus amigos se habían negado a comunicar las palabras de
pase27 que les permitiesen participar en los trabajos de su logia, que
tenían lugar en la Taberna de la Oca y la 27
Probablemente no las tenían
154
Parrilla (Goose and Gridiron) los miércoles por la noche, avisaron a la
formación operativa de la ciudad de Londres. Ésta declaró en el acto
ilegales a Anderson y a sus siete seudoiniciados. Los ocho compadres se
apresuraron a constituir una logia nueva, a la que llamaron la Lodge of
Antiquity y en el seno de la cual formaron otras logias, que se extendieron
por otros barrios de Londres. Volveremos a encontrarlos muy pronto.
Intervino entonces un antiguo masón auténtico, cuyo nombre hemos citado ya
y que quitaría a Anderson y a sus cómplices involuntarios (deberíamos decir
estafados) su regularidad usurpada. Se trataba de sir Christopher Wren.
Caballero (o probablemente baronnet), antes maestro en artes por el Colegio
de Wadham, profesor de astronomía en Gresham y Oxford, doctor en derecho
civil, presidente de la Sociedad Real, arquitecto de la corona, maestro de
obras de numerosas iglesias de Londres, arquitecto de la nueva y admirable
catedral de San Pablo, que terminó, inspector de la construcción, fue de su
cargo por el rey Jorge I, elector de Hannover, quien vivía en el
continente, y no sabía inglés, y además ni le conocía siquiera. Pero en
1716 sir Christopher Wren era también Gran Maestre de la Muy Antigua y
Honorable Fraternidad de Masones Libres y Aceptados, y no ignoraba la
maniobra de Anderson y Désaguliers. Este último representó un papel más
importante de lo que se cree en las combinaciones del primero. Volveremos
sobre la cuestión. Wren se negó a mantener relaciones con ellos, que
decidieron entonces nombrar otro Gran Maestre y formar una Gran Logia de
Londres, lo que sobresaltó a la logia de York, logia inmemorial, que a su
vez se constituyó en Gran Logia de toda Inglaterra. Clemente Edwin Stretton
afirma en su trabajo que todos
155
esos acontecimientos fueron consignados en el Guild Minute Book de la Logia
de San Pablo, guardado en los archivos de la misma, situados en un sótano
de su sede social. Dichos archivos eran sólo accesibles a los poseedores
del grado séptimo, al que ascendió Stretton el 2 de octubre de 1908, en
calidad de “Tercer Maestro Masón de la División de York”, última dignidad
de la masonería operativa subsistente aún en su época (confirmación de J.
M. Hamill, bibliotecario adjunto de la Gran Logia Unida de Inglaterra).
Dejando aparte el hecho de haber iniciado de manera irregular a profanos y
de no ser en modo alguno Maestro de logia, investido regularmente (lo que
prohibía también iniciar), puesto que ni siquiera había recibido la
iniciación ritual, Anderson fue acusado de haber hecho sufrir a las
antiguas Constituciones y a las antiguas costumbres de la francmasonería
operativa graves alteraciones: 1) reducir a dos (Aprendiz y Compañero) los
antiguos grados de la francmasonería operativa, que tenía siete; 2) hacer a
alguien Aprendiz en una sola sesión, cuando antes se necesitaban siete
años, o como mínimo cinco, y pasarle al grado de Compañero un mes más
tarde; 3) desorientar a la logia al situar al Maestro de logia al oriente,
cuando la tradición lo situaba al occidente, lo que en consecuencia
desplazaba también a los dos Vigilantes28; 28
El lugar del Maestro de logia al occidente aparece subrayado por ciertas
estampas antiguas, de comienzos del siglo XVIII (1745), donde se le ve
sentado detrás de las dos columnas Fuerza y Belleza, situadas desde siempre
al oeste del templo. La columna Sabiduría estaba entonces situada al
oriente, opuesta al lugar del Maestro de logia. Y el Guarda Templo se
mantiene detrás del Maestro
156
4) introducir el grado de Maestro masón, con el ritual de la muerte de
Hiram, contra el que se elevaron de inmediato numerosas protestas de
masones tradicionalistas, que veían en él una infiltración de la magia
negra, incluso de necromancia; 5) crear un nuevo grado masónico, el de
Maestro Consumado, para el Maestro de logia que cedía su puesto a un
sucesor, grado cuya utilidad no se veía, ya que obstaculizaba la autoridad
del Segundo Maestro, o sea, el Primer Vigilante. La larga requisitoria de
Clemen Edwin Stretton, reforzada después por los trabajos de Thomas Carr,
otro dignatario de la masonería operativa, no da motivos de desconfianza.
Sus primeras divulgaciones se publicaron en los Cuadernos de la Logia de
investigación número 2.429, perteneciente a la Gran Logia Unida de
Inglaterra. Había sido iniciado el 4 de octubre de 1871 en la logia St.
John’s número 279 de esta misma obediencia. (e incluso Venerable, en 1877 y
1887) hasta su muerte, ocurrida el 20 de febrero de 1915. su padre,
Venerable de la logia, le recibió como Aprendiz a los veintiún años. Aparte
sus diversas pertenencias a los altos grados masónicos, había sido recibido
como Aprendiz en la Worshipful Society of Free Masons, Rough Masons,
Wallers, Slaters, Paviors, Plaisterers, and Bricklayers, o “Venerable
Sociedad de Francmasones, Albañiles de Obra Maestra, Edificadores de de
logia, armado con su espada. Ahora bien, por tradición, se sitúa en el
umbral del templo, al oeste.
157
Muros, Pizarreros, Pavimentadores, Yeseros y Ladrilleros”, llamados más
comúnmente The Operatives, o sea,”Los Operativos”. En agosto de 1944,
durante las refriegas y combates por la liberación de París, conocimos a un
francés que había estado en relaciones con el Gremio inglés, en Londres, y
había sido aceptado en su seno. El mismo Gremio existía en Alemania antes
del nazismo. No hay ninguna razón para considerar sospechosas las palabras
de Stretton y Carr a este respecto, más aún si se piensa que la Gran Logia
Unida de Inglaterra estuvo a punto de negarles el acceso a sus
publicaciones. No obstante, convendría controlar la antigüedad de esta
formación operativa. En Francia se mantiene todavía el Gremio, el
Compagnonnage, y a nadie se le ocurriría poner en duda su autenticidad. Yo
mismo fui recibido como Compañero Imaginero, con el nombre de
“Parisien-la-Liberté”, el domingo 14 de enero de 1945, en el seno de la
Union Compagnonnique des compagnons du Tour de France des Devoirs Unis, en
su antigua “cayenne” de la calle Pavée. Me recibió su presidente,
Parisien-la-Franchise, asistido por todos los “países”: Manceau-le-Bien-
Décidé, Périgord-VaDe-Bon-Coeur, Bourguignon-l’Ami-de-l’Univers,
Genevoisla-Libre-Pensée y todos los demás cuyos nombres he olvidado, pero
que siguen en mi corazón, junto con uno al que aprecio particularmente,
Tourangeau-le-Bien-Aimé ... Que todos aquellos que en el curso de mi vida
me han debido una transmisión masónica sepan que, si bien las filiaciones
venidas de la Gran Logia de Inglaterra resultan más o menos sospechosas a
causa de las “iniciativas” de Anderson, la que yo les conferí se basaba a
pesar de todo en mi propia vinculación con los viejos Devoirs medievales,
sin olvidar el del 15 de agosto de 1942, de la masonería estuardista de
Saint-
158
Germain-en-Laye, del que poseo asimismo el comprobante y el ritual
manuscrito de la época. Nos falta aún por analizar el comportamiento del
misterioso Jean-Théophile Désaguliers. Nacido en la Rochelle el 13 de marzo
de 1683, era hijo de Jean Désaguliers, pastor protestante de la
Congregación de Aitré, y de Marguerite Thomas. Después de la revocación del
Edicto de Nantes, Jean Désaguliers huyó en un barco y, para sustraer a su
hijo a las investigaciones, lo ocultó en un tonel. Tras una breve estancia
en la isla de Guernesey, se dirigió a Londres y ejerció allí las funciones
de ministro en la capilla protestante francesa de Smallow Street. Más tarde
abrió una escuela en Islington. A partir de los diecisiete años Jean
Théophile compartió con su padre la dirección de la escuela. A la muerte de
éste se retiró de la enseñanza y entró en la universidad de Oxford, donde
se graduó en 1709. En 1710 entró en las Deacóns Orders, reemplazó al doctor
Keil como profesor de filosofía experimental en Hart Helle, marchó a
Londres el 3 de marzo de 1712 y, en julio de 1714, fue elegido miembro de
la Royal Society. Suele darse la fecha de 1712 para su recepción en la
masonería, en la logia The Antiquity, que se reunía en la taberna del Gran
Vaso y el Racimo de Uvas. Pero se olvida que fue primero pastor, como su
padre, y que luego se unió a la Iglesia anglicana. Eso le permitió ser
primero, en 1713, capellán del duque de Chandos (descendiente de Jean
Chandos, teniente del Príncipe Negro de Aquitania y al que tanto apreciaba
Bertrand du Guesclin). Luego, en 1709-1710, Désaguliers fue capellán del
príncipe de Gales, lo que suponía bastante. De lo que se deduce que, en la
logia irregular creada por James Anderson, no fue otra cosa que Capellán,
lo mismo que lo fue con toda
159
certeza en la logia The Antiquity, en 1712. Por lo tanto, se impone la
misma conclusión que sacamos para Anderson. Se le sometió a la promesa
habitual de discreción, pero no sufrió los ritos de iniciación virtual. Por
lo demás, se observa que la logia irregular creada por Anderson tenía
también un Médico de logia, llamado Johnson, el cual no pensó nunca en
recibir a Aprendices operativos. No obstante, el Capellán y el Médico de
logia formaban parte tradicionalmente de los Oficiales, igual que el
Maestro de logia y los dos Vigilantes. Désaguliers goza entonces del favor
real de la Casa de Hannover. El príncipe de Gales, más tarde Jorge II, y su
esposa, la princesa Carolina, asisten regularmente a sus clases. Sin
embargo, abandona Inglaterra y recorre los Países Bajos, donde da clases y
conferencias que tienen mucho éxito. Allí conocerá al astrónomo Huygens, al
anatomista Ruysch y al médico Boerhave, y contará entre sus oyentes al
filósofo S’Gravesend. De regreso en Inglaterra, Désaguliers ayudará a
Newton, demasiado mayor ya, en sus experiencias y demostraciones, y
vulgarizará sus teorías sobre los movimientos de los astros. Su espíritu
inventivo le hará imaginar en 1716 un tipo de chimenea provisto de un
dispositivo que le impide humear. En 1717 publica su obra principal: A
System of Experimental Philosophy Proved by Mechanics, as Shown at the
Public Lectures, in a Course of Experimental Philosophy, y en 1728 un poema
didáctico sobre el sistema de Newton. En 1742 regresa a Francia, bajo el
régimen acogedor de Luis XV, a pesar de la guerra de Sucesión de Austria,
en que Inglaterra, Holanda y Rusia se oponen a Francia. Tras desembarcar en
Burdeos, donde la influencia inglesa se ha mantenido secretamente vivaz
desde la guerra de los Cien Años y el gobierno del Príncipe Negro sobre
Aquitania, Désaguliers
160
publica una Disertación sobre la electricidad de los cuerpos, pero sobre
todo hace contacto con una logia inglesa formada por comerciantes
británicos, creada en 1732 y que será conocida más tarde con el nombre de
Inglesa número 204. Vuelto a Inglaterra, murió allí el 29 de febrero de
1744. Dejó dos hijos: Jean-Alexandre Désaguliers, nacido en Londres en
1718; y Thomas Désaguliers, nacido en 1725 y muerto en 1780; acerbamente
antifrancés como su padre, será oficial de artillería en el ejército inglés
y combatirá sin cesar contra Francia. Participará en la batalla de Fontenoy
en 1745 y en el sitio de Belle-Isle en 1761, cuando los ingleses se
apoderan de ella. Terminará como coronel y caballerizo del rey Jorge III.
El viaje de Jean-Théophile Désaguliers a Burdeos tenía un objetivo secreto,
político, claro está. La logia inglesa a la que nos hemos referido era en
su origen una logia jacobita y estuardista. Y los regimientos que siguieron
a Jacobo II a Francia con ocasión de su exilio habían sido integrados en el
ejército francés y portaban los nombres de sus coroneles, de acuerdo con la
costumbre antigua: Dillon, Walsh, Lally, O’Gilwy, Albany, Drummond,
convertidos en Real Escoceses o Guardias Finlandeses. Ahora bien, todos
esos regimientos contaban con una logia militar, que agrupaba a los
oficiales y a los bajos oficiales. ¿Qué pretendía obtener Désaguliers en
1742 de sus contactos con la logia de Burdeos, fundada el 27 de abril de
1732 y que se empezó a llamar en 1740 logia La Francesa, en lugar de La
Inglesa? ¿Una acción secreta e interna, en el seno de las logias francesas?
Es posible, pero ¿cómo esperar eso de ellas? En aquella época resultaba
imposible ... En cambio, la gran personalidad de Jean-Théophile
Désaguliers, su enorme cultura, permiten considerarle como el
161
verdadero fundador de la Gran Logia de Inglaterra, en lugar de James
Anderson, que no pasó de ser su factótum. Fue sin la menor duda él quien
hizo abrir las puertas de las logias a los israelitas; hasta entonces, los
ritos exclusivamente cristianos de los masones operativos no lo permitían,
so pena de inconsecuencia, y los judíos no lo hubiesen querido tampoco, por
respeto a sus propias convicciones religiosas. Así se justifica el aspecto
agnóstico de la declaración de las Constituciones de Anderson en cuanto a
una religión no precisada: “Un masón está obligado, por su misma condición,
a obedecer la ley moral; y si entiende exactamente el arte, no será nunca
un ateo estúpido ni un libertino irreligioso. Pero, si bien en los tiempos
antiguos los masones estuvieron obligados, en cada país, a pertenecer a la
religión de ese país o de esa nación, cualquiera que fuese, se considera
ahora como más a propósito obligarles sólo a la religión en la que todos
los hombres están de acuerdo, dejando a cada uno sus opiniones
particulares, es decir, de gente de bien y leal, dicho de otro modo, de
hombres de honor y de probidad, cualesquiera que sean las denominaciones o
creencias que puedan distinguirles” (cf. Constituciones de Anderson, I,
Relativas a Dios y la Religión). He aquí una declaración sobre la que todos
los hombres de buen sentido y equilibrados “estarán de acuerdo”. Sin
embargo, no parece que la educación dada a sus hijos y su comportamiento
ulterior nos permita creer que Désaguliers se conformó totalmente a ella.
El complot de Roux de Marcilly se fraguó en 1668. preveía la invasión de
Francia por la Holanda protestante, la Inglaterra anglicana, la España
católica y la Suiza calvinista. El desmembramiento que resultaría dejaría a
Francia reducida a un
162
pequeño reino interior, sin ninguna salida al mar, tras la sublevación de
las regiones que continuaban marcadas por el protestantismo: Delfinado,
Languedoc, Aunis, Saintonge, Aquitania29, anexionadas o separadas después
en repúblicas. Los verdaderos móviles de la revocación del Edicto de Nantes
en 1685, diecisiete años más tarde (el undécimo edicto de pacificación),
siguen siendo un enigma. Luis XIV vaciló durante mucho tiempo ante las
protestas de los grandes nombres de Francia y ante la carta insistente de
su primo Carlos II adjurándole a no revocar el edicto. ¿Hay que ver en la
revocación un chantaje ejercido por Roma o por su confesor, el jesuita La
Chaise, a causa del misterioso prisionero entrado en la historia bajo el
nombre de la Máscara de Hierro y que tal vez fuera un hermano mayor,
adulterino como él? ¿Hay que ver una medida de precaución contra un vasto
complot que renacía en las regiones que fueron escenario del de 1668? El
hecho es que no hubo “dragonadas” más que en esas regiones, y no en las
demás provincias en que contaban con numerosos protestantes, Flandes,
Alsacia, Provenza30. El enigma se mantiene. Sólo estamos seguros de que, en
su lecho de muerte, en 1715, Luis XIV declaró abiertamente a su confesor
que no había hecho más que seguir instrucciones y obedecer a ellas, y que
siempre había sido así. ¿Aludía a la revocación del Edicto de Nantes y a
las dragonadas? Lo ignoramos. Por nuestra parte, aceptamos la posibilidad
de la 29
Véase nuestro libro La Chapelle des Damnés, la véritable affaire des
poisons, pp. 65-85, sobre el complot de Roux de Marcilly (Laffont, París,
1982). 30 Con mayor motivo dado que en Alsacia se aplicaba la capitatio de
1681, que garantizaba la libertad de cultos. Sin embargo, en 1681 fue el
año en que comenzaron las tristemente célebres “dragonadas” en Languedoc y
Aquitania.
163
reanudación del complot de 1668, teniendo en cuenta el comportamiento
ulterior de Désaguliers y de su hijo Thomas, que no habían olvidado nada.
Desgraciadamente, por ignorancia de su importancia real o por maniobras
ocultas de ciertos medios, las medidas tomadas por el poder desembocaron en
tragedia.
164
165
14 Las logias militares Hermanos de armas se decía especialmente de dos
caballeros que, habiendo contraído una alianza de armas, prometían
socorrerse recíprocamente y se daban el nombre de hermanos31. E. LITTRÉ
Dictionnaire
Estamos en el último tercio del siglo XVII. El ejército francés es uno de
los mejores de Europa, ya que se ha beneficiado de las eficaces Ordenanzas
de Luis XIV, aplicadas por Louvois. La infantería, argumento decisivo de la
victoria, dirá Napoleón, cuenta ahora con la bayoneta, que asocia el fusil
a la pica, aunque un tercio de los efectivos conserva, sin embargo, esta
última para detener a la caballería del adversario. Los bajos oficiales
(suboficiales) siguen utilizando la alabarda (“Si pudiese merecer la
alabarda ...”, dirá una canción de marcha del Royal Barrois); los oficiales
usan el espontón, media pica. Los hombres llevan además el briquet, sable
corvo y corto; los bajos oficiales y los oficiales, la espada. El uso del
caballo está prohibido en la infantería, incluso para los oficiales
generales. En el combate, los oficiales van a la cabeza, y dado que caen
muchísimos, hay los llamados “à la suite” (los que van a continuación), que
esperan su turno para tomar el mando y, Homero cita ya las “fraternidades”
militares, al mostrarnos a Néstor pidiendo a Agamenón que pase revista a su
ejército, ordenado por clanes y fraternidades 31
166
por lo tanto, para morir. En efecto, releamos la carta que el Abate de
Saint-Cyran dirigió en 1640 después del sitio de Arras, a la madre de uno
de esos oficiales muertos en el combate, carta que Pierre Ordioni incluye
en su libro Le pouvoir militaire en France: “... Ninguna otra muerte podría
aportarle una gloria que se aproximase a la que tuvo, puesto que, dada su
condición, no había nacido más que para morir de esa manera, y puede
decirse así que logró la finalidad de su nacimiento”. (op. cit. ). El
reclutamiento era fácil, y en contra de lo que pretende la leyenda, los
sargentos reclutadores no carecían de trabajo. No hay ninguna necesidad de
embriagar a los bobos, con los que no se sabría que hacer después, ya que,
si bien se aplica una severa disciplina, se goza de ciertas ventajas. Los
uniformes son muy bonitos. A su llegada, el joven conscripto aprenderá tres
cosas que le elevarán por encima de sus costumbres pueblerinas. Aprenderá
esgrima, para hacerse respetar; recibirá lecciones de buenas maneras, para
aprender a presentarse y, por ultimo, se le enseñará baile, para gustar a
las chicas de las guarniciones. Y cuando nuestro hombre vuelva con permiso
a su pueblo, será el gallito del lugar. (La estatura mínima en la
infantería es de cinco pies y cinco pulgadas, o sea, alrededor de 1,80 m.)
En otros tiempos reservada a la nobleza (a la que le estaban prohibidos los
oficios remunerados), ahora está abierta para él la clase de los oficiales.
Será primero anspessade (adjunto del cabo), después cabo, sargento (bajo
oficial). Sus mangas y su cuello se adornarán con los bordados
reglamentarios que precisan su rango, en recompensa de su disciplina y su
valor. Con el uniforme de gala, tendrá derecho a usar el bastón y medias de
seda. Su retiro será muy razonable. La ordenanza
167
de Luis XV del 26 de febrero de 1764 concede a un sargento del Royal
Navarre, enrolado a los veinticuatro años en 1744 y que abandona el
servicio a los cuarenta y cinco anos, una pensión de doscientas libras,
renta que se aumenta, gracias al “Medallón de la Veteranía”32, con un
subsidio suplementario de ciento cuarenta libras y el derecho vitalicio al
uniforme y la espada. En consecuencia, el ejército real cuenta con
numerosos oficiales de origen plebeyo, lo que conducirá, durante el reinado
de Luis XVI, a la rebelión moral de la pequeña nobleza pobre contra esta
“usurpación de las charreteras” y a un retorno a formas menos democráticas
en el seno de los regimientos. Y los soldados y los bajos oficiales se
sentirán menos felices con el zafio de Luis XVI que con el Bien Amado. Las
medidas tomadas lo demuestran, ya que la reina cuesta cara ... Pero todo
esto resultara muy poco eficaz. Con la llegada en 1688 del rey Jacobo II de
Inglaterra, en exilio en SaintGermain-en-Laye, apareció en Francia un
elemento importante en la evolución de las ideas. Los regimientos escoceses
e irlandeses que se le mantuvieron fieles crearon las primeras logias
masónicas militares de Francia. Se plantea aquí una cuestión importante.
¿Por qué motivo, en el origen, oficiales de carrera pertenecientes a la
nobleza de Escocia o de Irlanda experimentaron la necesidad de recibir la
iniciación masónica? Los secretos de oficio de los masones operativos de
Gran Bretaña no tenían nada en común con el arte de la guerra de la época,
se dirá. Habría que verlo, responderemos. Porque saber 32
El Medallón de la Vetérance, la veteranía, se obtenía al cabo de
veinticinco años de servicio. Los años de campaña contaban doble.
168
construir con rapidez y seguridad un abrigo, un fortín, un
atrincheramiento, una fortificación de campo, susceptibles de resistir a
las balas de diversos tipos, las bombas y las granadas de entonces, reviste
un interés primordial. ¿Se piensa acaso que el señor Sebastien Le Prestre,
señor de Vauban, comisario general de fortificaciones en 1678, mariscal de
Francia en 1703, el hombre que cubrió Francia de trabajos diversos,
militares, urbanos o portuarios, no tuvo que recurrir a las corporaciones
de canteros y carpinteros? Los oficiales ingleses no ignoraban estas obras,
y puede admitirse que los militares de carrera solicitaron la iniciación en
las logias operativas como masones aceptados en la misma época en que lo
hicieron los civiles. Y con mayor motivo que ellos, puesto que les habían
precedido grandes nombres, empezando, como hemos visto, por varios de sus
sucesivos soberanos, que eran al mismo tiempo jefes militares, al ser
coroneles honorarios de numerosos regimientos. Por ultimo, había el
principio de la fraternidad masónica. Cuando uno caía en el campo de
batalla, gravemente herido, resultaba reconfortante recordar que,
cualquiera que fuese la diferencia de grado, un hermano haría todo lo
posible para sacarlo de allí. De este modo, la fraternidad de armas quedaba
reforzada por la fraternidad masónica, sin que sufriesen por ello la
disciplina y la necesaria jerarquía. Y también en este aspecto, el ideal
masónico llenaba un vacío que la religión llevaba mucho tiempo descuidando.
He aquí un ejemplo muy bello de fraternidad masónica en el seno de los
medios militares. Nos lo dio el duque de Choiseul-Stanville (Claude
Antoine), nacido en 1760 y muerto en 1838. Coronel del regimiento de Royal
Dragons, y caballero de honor de María Antonieta, protegió la fuga de Luis
XVI (su “hermano”) en 1791. En 1825 fue Soberano Gran Comendador
169
del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Ahora bien, el mariscal Ney, duque de
Elchingen y príncipe de la Moscowa, había sido nombrado par de Francia por
Luis XVIII. Durante el desembarco de Napoleón I para los Cien Días, Ney,
que como par de Francia había prestado juramento de fidelidad al trono,
juró a Luis XVIII traerle al Ogro de Córcega en una jaula de hierro. Sin
embargo, al encontrar al emperador, vuelto a captar por el pasado, y
arrastrado por las tropas que mandaba, se pasó al partido del Usurpador. A
la caída del emperador, será detenido y comparecerá ante la Cámara de los
Pares para ser juzgado por traición. Y ante la sorpresa general, el duque
de Choiseul-Stainville se negará a condenarle ... Conmovido o intimidado
por esta negativa de un par de Francia a olvidar su juramento masónico,
Luis XVIII, que recuerda con toda certeza el suyo, no se lo tomará en
cuenta, y el duque de Choiseul conservará el favor real. Había sido
recibido como masón en una logia militar cuyo nombre no se ha encontrado,
bajo el reinado de Luis XVI. Ney había sido iniciado el 13 de septiembre de
1801, en la logia Saint-Jean de Jerusalem, al oriente de Nancy. Las logias
militares no llevan entonces nombres masónicos, como tomarán mas tarde. Y
la Bonne Foi, logia muy antigua de Saint-Germain-en-Laye, no dio origen en
modo alguno a la del regimiento de los Guardias Irlandeses. Como su coronel
de entonces, el duque de Ormond, se había quedado en Inglaterra, tras
pasarse al nuevo soberano, el regimiento tomó el nombre de su nuevo coronel
y se convirtió primero en el regimiento de Dorrington, luego en el de
Dillon y a continuación en el de Walsh, del nombre del tercer coronel,
Walsh-Serrant. Esta familia, que a partir de entonces fue
170
totalmente francesa, existe todavía33.32 Acudiremos, por lo tanto, a la
obra de G. Bord, La Franc-Maçonnerie en France, para un conocimiento más
profundo de las logias militares. Bord, aunque adversario (muy cortés) de
la masonería, logró entrevistarse en 1908 con una personalidad de la
aristocracia escocesa, antes de la publicación de su libro. Dicho personaje
le comunicó una buena parte de las informaciones que poseía, pero
consideraciones familiares y de otro tipo le impidieron revelarle todo a G.
Bord, cosa muy lamentable. Veamos, pues, las seis logias militares
jacobitas de los regimientos replegados a Francia con el rey Jacobo II. La
ciudad de Saint-Germain-en-Laye conservaba todavía hacia 1920, en su viejo
cementerio, algunas tumbas donde podían leerse los nombres de algunos de
esos oficiales francmasones estuardistas. Jacobo II reposó en su iglesia
hasta que la reina madre de Inglaterra lo hizo inhumar en Westminster
después de la segunda guerra mundial. Y en mi juventud tuve un amigo
llamado André Durney, descendiente de un O’Durney venido de Irlanda y cuya
familia habitaba en Saint-Germain desde el exilio. También él siguió la
carrera de armas, en África. Se sabe con certeza que la primera logia que
“batió mallete” en Francia fue La Bonne Foi, al oriente de
SaintGermain-en-Laye, pero no se trataba de la logia militar de los
Guardias Escoceses del rey Jacobo II, ya que en esta época (1688) las
logias militares no llevaban nombres convencionales, en contra de lo que
declara G. Bord en su libro La Francmaçonnerie en France. Y si aparecen los
nombres de antiguos oficiales de este regimiento en los controles de la
logia La Bonne Foi, es de 1700 33
El duque de Walsh-Serrant reside en el castillo de Bouillé-Ménard, cerca de
Segré, y su hijo, el conde de Walsh- Serrant, se llama Charles-Edouard ...
171
a 1730, y se puede admitir que dichos oficiales se habían retirado ya y se
habían quedado en Saint-Germain, junto al soberano exiliado, mientras que
la logia militar de los Guardias Escoceses siguió al regimiento en sus
diversas guarniciones. ¿Estaba todavía en Saint-Germain en 1730? De ningún
modo, ya que Luis XIV había establecido esos regimientos en Alsacia. Logia
de Dillon Lally de Tollendal, teniente coronel el 25 de julio de 1708;
Linche, capitán de granaderos en 1705, retirado del servicio en 1734;
Macdonald, capitán el 3 de diciembre de 1701, retirado en 1734; Gaydon,
subteniente coronel en 1701, teniente coronel el 1º de enero de 1709;
Glasco, capitán en 1709, retirado en 1734; John Bourke, capitán en 1712,
retirado en 1734; Mac Carthy, capitán en 1703, retirado en 1734; Lally,
subteniente coronel en 1728; O’Toolle, teniente de granaderos en 1709;
Henry Dillon, hijo del teniente general, capitán en 1730; Arthur y Charles
Maunery; John Bourke de Glinke; Patrice Heguerty; O’Neil; Edward y Richard
Butler; Fitz Gerald; Arthur Dillon; Talbot de Tyrconnel; Bartholomew
Radclyffe, lord Derwenwater, hijo de Charles Radclyffe, primer Gran Maestre
de la masonería estuardista. De 1780 a 1790 aparecen: el conde de Dillon,
maestre de campo y coronel del regimiento; el caballero Theobald Dillon,
coronel, segundo del regimiento; Barthelemy Dillon, teniente coronel;
capitán Thomas Dillon; tenientes James y Denis O’Farell; capitán Charles
Nugent; capitán barón O’Neill; subtenientes Henry, Joseph y John O’Neill;
capitán Shee; teniente Des Barry; Blake; Coghlan; Darcy; Fitz Gerald; Fitz
Maurice; Hussey; Mahony; O’Reilly; Plunkett; Sheldon; Thompson; Warren;
Worth.
172
Logia de Walsh Michel Lesley, conde de Rooth en 1718; Charles Edouard
Lesley, conde de Rooth (1727-1733); Arthur Dorringthon, teniente coronel en
1710, caballero de SaintLouis; Dassigny, francés, capitán en 1698; Nagle,
capitán en 1698; Butler, capitán, caballero de Saint-Louis, en 1702;
O’Calaghane, capitán, herido en 1701; Clayon, capitán, 1707; Heasse,
capitán en 1707; O’Donoghane, capitán en 1707; Mac Carthy, capitán en 1701;
Wyndham, capitán en 1703; Cusarque, capitán licenciado en 1709; Dorrington
(1714); Weyer (1708); Dunne (1708); Geogheghane (1709); Reyly; Cohelane; de
Keating, tobin, O’Rurday, Gallwey y Barry. A partir de 1752 la Logia de
Walsh se convirtió en La Parfaite Égalité. Luis XIV destinó después los
regimientos estuardistas a las guarniciones de Alsacia, a fin de apartarlos
poco a poco de
173
la fidelidad a los Estuardo y de integrarlos en sus ejércitos, lo que
condujo a las logias regimentales a afiliarse en la Gran Logia de Francia,
más tarde en el Grande Oriente de Francia, que la sucedió. Así penetró la
filiación estuardista en dichas obediencias, por intermedio de esas
afiliaciones, y les evitó la seudofiliación masónica de la recién creada
Gran Logia de Londres, nacida de las combinaciones de Anderson y
Désaguliers. Antes y después de Fontenoy (11 de mayo de 1745), Luis XIV
había decretado la formación de cuatro regimientos escoceses e irlandeses.
De 1745 a 1771 se observan entre los oficiales de esos regimientos los
nombres de cierto número de francmasones de linaje jacobita. A continuación
se especifican los nombres de los miembros de la orden que han podido ser
identificados en tales regimientos. Logia del Real Escocés (ordenanza del 3
de diciembre de 1743) Coronel conde de Drummond, duque de Perth; Louis
Drummond de Melfort; Colbert Castlehiel; Stuart; David Nairne; Hale;
Macdonald de Glengary; Mac Gregor de Glengile; Macdonald de clauvonald;
Cameron de Locheil; Mac Pherson; Guillaume Douglas; Moore; Perkins; Ostove.
Logia del Regimiento de Lally (ordenanza del 1º de octubre de 1744) Lally
de Tollendal, coronel; Dillon; Glascoe; Bourke; Ryan; Fitz Gerald; Butler;
Michel Lally; Lee; Brown; Fermon; Hugues Heguerty; Wogan; Mac Nemara.
174
Logia del Regimiento O’Gilwy (ordenanza del 28 de enero de 1747) Milord
O’Gilwy, coronel; John Macdonald; David Carnegie; Brown-Buchanan; Thomas de
Sotheringham; Duncan Mac Kintosh; John Menzies de Pitfodels; Guillaume y
David O’Gilwy. Logia del Regimiento de Albany (ordenanza del 20 de octubre
de 1747) Coronel barón de Locheil; teniente coronel Cluny de Mac Pherson;
Archibald O’Gilwy; Cameron de Glenkengy; Frager de Fairfield; Peter Graham;
John Alexander de Caueron; Blairfetty; James Cameron; Thomas Nayrne; Robert
Graham Garrig; James Sterbury; John Drummond; James Macdonald; Jacques
Graham Arth.
175
Logia Madre Estuardista Se puede aceptar, siguiendo al señor de Loucelles
(que ha revisado los archivos de la masonería de Saint-Germain), que en
esta ciudad se hallaba instalada la logia madre del Rito Jacobita, que tuvo
sucesivamente como Grandes Maestres a Jacobo II, Jacobo III y Carlos
Eduardo (véase anteriormente p. 59). Entre sus miembros más distinguidos,
citaremos los nombres del duque de Berwick, hijo natural de Jacobo II
(entonces duque de York) y de Arabella Churchill, hermana del duque de
Marlborough. Murió “al servicio de Francia”, en el sitio de Philippsburg.
Vienen después John Drummond, duque de Melfort; André Louis Hector y Louis
Drummond, sus hijos; Jacques Drummond, duque de Perth, su hijo y sunieto;
el conde de Hamilton; los Dillon; el caballero de Ramsay; los Radclyffe;
Alexandre de Montgommery, conde de Eglington; Alexandre, conde de Home;
Georges de Leslie; Richard Talbot, duque de Tyrconnell; John, barón de
Dartfort y conde de Carril; Gerard, conde de Lally de Tollendal, y su hijo
Thomas Arthur; los lores Bollingbroke, Clancarty, Clare, Greffin, Mac
Carthy, Middleton, etcétera. Se puede admitir también, sin pruebas
absolutas pero con mucha verosimilitud, que esta Madre Logia Estuardista de
Saint-Germain-en-Laye usurpó los poderes de la célebre Madre Logia de
Heredom de Kilwining, de Inglaterra, fechando en este último “oriente”
documentos que en realidad habían visto el día en Saint-Germain. Pero es
absolutamente seguro que en 1771 no existían en Francia diez logias cuyos
poderes (y sobre todo cuyas filiaciones) viniesen regularmente de la Gran
Logia de Inglaterra, y que no existía el Rito Escocés, en el sentido propio
del término, más que en Francia y en Alemania, donde había
176
sido introducido por el barón de Hund. El Rito Escocés no era otra cosa que
el conocido hoy con el nombre de Early Grand Scottish Rite, es decir, una
adaptación del ritual de los masones operativos a las aspiraciones de los
masones aceptados. De todos modos, la lectura de las listas masónicas que
componían la obediencia estuardista demuestra, sin contradicción posible,
que no se les puede imputar la preparación de la revolución de 1789. esos
nobles que lo habían perdido todo a causa de la revolución de Inglaterra no
tenían el menor interés en volverla a encontrar en Francia ... No
abordaremos aquí el estudio de las logias militares francesas. El lector
encontrará en la obra de G. Bord las fechas de aparición y los datos sobre
su origen y composición. También en la Memoria para el diploma de estudios
superiores de ciencias políticas, presentada y sostenida por Pierre Commes
en la sesión de octubre de 1972 de la Universidad de París I y titulada: La
Franc- Maçonnerie dans l’armée, de la Monarchie à la fin du Second Empire.
Por último, puede consultarse la tesis de 3er. Ciclo de Quoy-Bodin, Les
loges militaires au XVIIIº siècle, en el Instituto de Altos Estudios e
Investigaciones Masónicas, calle Cadet, 16, París, 9º. No obstante, daremos
algunos detalles sobre las logias masónicas de obediencia estuardista
formadas por civiles, y no por militares, pues cuesta imaginar a los
masones, gente de espada, para utilizar la terminología de la época,
“mezclándose” con burgueses. A los ojos de un oficial del Royal Écossais,
un sargento de su compañía era muy superior a un procurador o un rentista,
puesto que también estaba autorizado a llevar espada ... Hay un primer
lugar y sin discusión La Bonne Foi, al oriente de Saint-Germain-en-Laye. Es
muy posible que la
177
frecuentaran miembros de las logias militares de la guarnición, sin que se
produjese la inversa. Fundada, al parecer, en 1700, se observan los nombres
de numerosos masones militares estuardistas, pero figuran con toda certeza
como “visitadores”, ya que la filiación viene inevitablemente de ellos. En
1725 se reúne en París, en una casa de comidas por encargo de la calle
Boucheries cuyo propietario se llamaba Hure, la logia Saint Thomas de
Canterbury. Dado que la posada se llamaba Au Louis d’Argent, poco a poco
comenzará a conocerse esta logia con el nombre de Saint Thomas au Louis
d’Argent. Encontramos en ella a Charles Radclyffe, conde de Derwentwater,
que será decapitado en Londres, el 8 de diciembre de 1746, por haber
participado en la tentativa de restauración de los Estuardo. Voltaire
relata las últimas palabras de Radclyffe a su hijo en su obra Précis du
règne de Louis XV: “Hijo mío, que mi sangre os cubra, y así aprenderéis a
morir por vuestros reyes”3433. La mayoría de los miembros de esta logia son
exiliados jacobitas y, en consecuencia, rechazan la autoridad de la nueva
Gran Logia de Londres. En el curso de sus “tenidas”, serán iniciados los
nuevos masones especulativos franceses. Sin embargo, el 3 de abril de 1732
los estuardistas abandonarán la logia, ya que acaba de 34
Los masones convencionales hicieron conducir en carroza hasta el patíbulo a
su “hermano” Luis XVI. Los masones orangistas hicieron lo mismo con Charles
Radclyffe, el 8 de diciembre de 1746. Declaró morir como católico, con
“sentimiento de respeto, gratitud y amor por el rey de Francia, Luis el
Bien Amado”, arrepintiéndose de todas sus culpas. Dijo al verdugo: “Soy
pobre. Aquí tenéis diez guineas. Si tuviera más, os las daría también.
Deseo que no se os cause ninguna pena por vuestra acción”. Se arrodilló
junto al tajo y rezó. La multitud hizo lo mismo durante un largo momento.
¿Se vería en nuestros días algo semejante? Tales espectáculos
desaparecieron con las “calceteras” de 1793.
178
ponerse bajo la obediencia de la Gran Logia de Londres, con el número 90.
Sabemos poco sobre las actividades de los masones estuardistas. Es muy
probable que las influencias venidas de Londres haya hecho desaparecer los
detalles de sus asambleas. Hubo tantas revoluciones y guerras desde
entonces que muchos documentos se convirtieron en humo. Sin embargo,
encontramos las huellas de una logia fundada por el hijo natural de Carlos
II y Louise de Kéroualle, duquesa de Portsmouth, su amante muy querida,
pero también agente secreto de Luis XIV. Se llamaba Carlos Estuardo de
Lennox, duque de Richmond, Gran Maestre de la masonería jacobita a partir
de 1695. Y el 7 de septiembre de 1734 el periódico Saint James Evening Post
publica el siguiente suelto, lo que demuestra que Londres se halla muy al
corriente de las actividades de los masones estuardistas: “Hemos sabido que
una logia de masones libres se ha reunido en París, en casa de Su Gracia la
duquesa de Portsmouth. Su Gracia el duque de Richmond, asistido por otro
noble inglés distinguido, por el presidente de Montesquieu, por el
brigadier Churchill, por E. Yonge, esquire, escribano la muy honorable
Orden del Baño, y por Walter Strickland, esquire, ha recibido a varias
personas distinguidas en esta muy honorable y muy antigua sociedad”. Se
trataba de la Logia de Aubigny, del nombre del castillo en que se
celebraban las tenidas, un dominio legado por Carlos II Estuardo a Louise
de Kéroualle, duquesa de Portsmouth, y situado en Francia, en el Cher, a
veinte kilómetros de Gien, en la ruta de Bourges. En 1423, Carlos VII había
donado este feudo a Juan Estuardo, su aliado escocés contra los ingleses,
de ahí el nombre
179
de la rama, los Estuardo de Aubigny. Las muy antiguas familias de
Aubigny-sur- Nère descienden de los numerosos gentileshombres y artesanos
escoceses que acudieron allí con Juan Estuardo. La rama de Aubigny tuvo
descendencia, que se puso al servicio de Francia, al casarse sus miembros
con franceses de Turena35.34 En la logia de Aubigny-sur-Nère fue iniciado
Louis de Pardaillan de Gondrin, duque de Antin, hijo legítimo del marqués y
la marquesa de Montespan, futuro Gran Maestre de la primera Gran Logia de
Francia. Le sucedieron en el cargo el conde de Saint-Florentin, secretario
de estado, y Charles de Montesquieu. Poco a poco, en los meses que
siguieron, la filiación masónica estuardista y la filiación masónica
orangista francesas se mezclaron y fusionaron. Los ritos venidos de los
antiguos “Deberes” acabaron por desaparecer, reemplazados por la nueva
orientación decidida por Désaguliers y Anderson. Incluimos al final de esta
obra un estudio sobre la perpetuación de la masonería estuardista o
jacobita a través del Supremo Consejo de los Ritos Confederados, creado en
Edimburgo en 1845.
35
La familia Retz de Seriès de Bressolles desciende de Elena Estuardo, que se
casó el 11 de junio de 1477, en Mende, con un joven noble escocés (arquero
de la guardia escocesa de Luis XI), llamado David Reith (pronúnciese Retz).
Su hijo, Antoine Reith, señor de Cheminades, tuvo un hijo, Guy, que se casó
el 9 de noviembre de 1544, en Mende, con Charlotte Pélissier de
Saint-Ferréol, una de mis lejanas tías abuelas.
180
181
15 Los maestros escoceses No ignoro que corre un rumor vago entre los
francmasones relativo a una cierta Orden, que ellos llaman de los
Escoceses, superior, según se pretende, a los francmasones ordinarios y que
tienen sus secretos aparte. ABATE PÉREAU L’Ordre des Franc-Maçons trahi et
leur secret révélé (1742)
El 24 de junio de 1314, en la batalla de Bannockburn, Robert Bruce, rey de
Escocia, obtuvo una victoria aplastante sobre las tropas de Eduardo II, rey
de Inglaterra, yerno de Felipe IV el Hermoso de Francia. Para recompensar a
los Caballeros del Temple de su reino, incapacitados para seguir llevando
su nombre a causa de la condenación del papa Clemente V, los constituyó en
la Orden de San Andrés del Cardo, dado que el cardo era el emblema de
Escocia, y san Andrés el supuesto evangelizador de la comarca. En realidad,
jamás había puesto los pies en ella. Según la hagiografía tradicional, al
apóstol de este nombre le correspondió Macedonia, el Epiro, Grecia y
Tracia. En la ciudad de Patrás, al noroeste del Peloponeso, no temió
enfrentarse al procónsul Egeo, que ordenó que le atasen a una cruz, en la
que permaneció varios días, evangelizando a los asistentes. Cuando el
procónsul dio la orden de desatarle, el
182
apóstol imploró de Dios la gracia de morir en la cruz36. Y a los soldados
les resultó imposible aflojar los nudos. La Iglesia católica fijó en el 30
de noviembre la fiesta de este santo, según el calendario de entonces, el
juliano. Pero si se adelantan once días para situarse en el calendario
gregoriano (exacto), la tradición astrológica tebana da como símbolo a ese
día (vigesimoprimer grado del Sagitario): “Un mago, con la tiara en la
frente y un cetro en la mano derecha”. Y la tradición alquímica subraya la
importancia de dicho grado para sus operaciones. ¿Y quién es Andrés en los
Evangelios? Un personaje bastante vago (citado en Mateo, 4, 18, y 10, 2;
Marcos, 50, 29; 3, 18; 13, 3; Juan, 1, 41; 6, 9; 12, 22; Hechos, 1, 13). Es
sobre todo aquel a quien hay que ver antes de acceder a Jesús, el
Introductor. No se trata de un nombre propio judío de circuncisión. Deriva
del griego Andrós (hombre) y, más precisamente, de Alexandrós (hombre
vencedor). Ahora bien, según el benedictino Dom J. Dupont, profesor de la
abadía de SaintAndré y traductor de los Hechos de los Apóstoles en el marco
de la Biblia de Jerusalén, ese nombre no es sino la forma helenizada de
Eleazar (cf. Actes des Aportes, Ed. Du Cerf, París, 1964, p.58, nota a
propósito de IV, 17). El juicio del benedictino Dom J. Dupont merece toda
confianza. El griego Alexandrós ha dado Andreas en latín, y Alexis y Alex
en diversas lenguas eslavas. El correspondiente nombre en griego actual es
también Andreas. Ahora bien, en el Nuevo Testamento, Eleazar se nos
presenta siempre en su forma contracta Lázaro, aquél a quien 36
San Pedro Crisólogo afirma en su Ciento treinta y tres sermón que fue
colgado de un árbol. Obispo de Rávena en el siglo V, probablemente tenía
razón, ya que la Iglesia nombró a san Andrés patrón de los cordeleros, sin
otro patronazgo
183
Jesús resucitó varios días después de haber sido enterrado y cuyo cadáver
“olía ya ...” (Juan, 11, 39). Según Juan, el único que relata el prodigio,
Jesús ordena al muerto salir de su tumba. Y lo más sorprendente es que “el
muerto salió, con los pies y las manos envueltos en vendas y el rostro
cubierto por un lienzo. Jesús les dijo: Quitadle las vendas y dejadle ir”.
(Juan, 11, 44). Sin duda, salió dando saltitos, sin ver absolutamente nada
... Por consiguiente –primera observación- el misterioso Andrés, cuyo
nombre hebreo de circuncisión se nos oculta, no es otro que Lázaro, alias
Eleazar, el resucitado. De ahí su papel en el corpus de los alquimistas,
donde se encuentran símbolos como el Fénix renaciendo de sus propias
cenizas sobre una hoguera con dos o cuatro leños, colocados –como por
casualidad- en forma de cruz de san Andrés. Forman también una X, imagen de
la incógnita en un problema que se ha de resolver. La Epístola de Clemente
de Roma (uno de los cuatro Padres apostólicos, con Ignacio, Bernabé y
Hermas) menciona la leyenda del Fénix para simbolizar la resurrección (cf.
Clemente de Roma, Epístola a los corintios, XXV).
184
De modo que, en la época de la redacción de la Epístola (siglo I), no se
ignoraba que Andrés y Lázaro eran un solo y único personaje, siendo el
Fénix la clave de la leyenda. Dejemos aparte el parentesco familiar del
apóstol con Simón Pedro y Jesús –remitimos al lector a nuestra obra Los
secretos del Gólgota (publicada en esta misma colección), pp. 73 y ss. Y
volvamos al curioso papel que los medios masónicos atribuirán a Andrés,
seudoapóstol de Escocia (en donde no estuvo jamás), con el grado durante
mucho tiempo mantenido en secreto de Maestro Escocés de San Andrés. A
partir del siglo XVII encabeza la masonería jacobita, es decir,
estuardista. El grado es único y sucede al de Maestro masón ordinario. En
el siglo XVIII, en cambio, se le encontrará asociado al nuevo grado llamado
Rosa Cruz, el cual porta diversos títulos: “Caballero Rosa Cruz, y es el
título que le conviene mejor; caballero del Águila, caballero del Pelícano,
Masón de Heredom, caballero de San Andrés” (cf. Instruction genérale du
grade de Chevalier Roze-Croix, manuscrito de Devaux D’Hugueville, fechado
en 1746). Devaux D’Hugueville recuerda, en su Introducción, que en ciertos
Estados se reemplaza a veces la joya habitual del grado, que representa al
santo en su típica cruz, por “una medalla de la Resurrección”. Por lo
demás, la joya masónica que adorna el extremo del collar de muaré color
rojo punzó, distintiva de este grado, representa un compás coronado,
apoyado sobre un cuarto de círculo, y lleva en una cara un pelícano
alimentando a sus polluelos y en la otra cara un fénix sobre su hoguera de
resurrección. El manuscrito transcribe Roze-Croix con “z”, y no RoseCroix
con “s”, recuerdo discreto del verdadero origen del término. En efecto, el
hebreo rosen koroz significa “príncipe heraldo”, rôz (rosah) significa
“secreto” y koroz significa
185
“heraldo”, o sea, “heraldo secreto” o “heraldo del secreto”. Ahí se halla
el origen del personaje, puramente imaginario, denominado Rozenkreutz o
Rosenkreutz, bautizado con el nombre de Christian para que pareciese menos
semita. En 1593 Jacobo VI de Escocia funda la Rosa Cruz Real, con treinta y
dos Caballeros de San Andrés del Cardo. Jacobo es en ese momento Gran
Maestre de los masones operativos de Escocia. Caída en el olvido, a falta
de un reclutamiento valedero, o rarificada en el secreto, la Orden de San
Andrés fue establecida en 1687 por el rey Jacobo II, antes de su exilio en
Francia. Así apareció a plena luz la Orden masónica fundada en 1659
(probablemente por el general Monck, masón aceptado) que se llama Orden de
los Maestros Escoceses de San Andrés, nombre que no abandonará ya. El
ritual, de doble sentido, evoca la reconstrucción del templo de Jerusalén
por Zorobabel y sus compañeros, al regreso del exilio en Babilonia. En
secreto, evoca también el retorno a Gran Bretaña después del exilio en
Francia, con la restauración de los Estuardo. Pero si bien la Gran Logia de
Francia de la época reconoce el gran valor y la regularidad de la
francmasonería jacobita (hubiera hecho mal en negarla, puesto que era su
única filiación masónica), se niega a admitir la existencia de ese cuarto
grado por encima de los de Aprendiz, Compañero y Maestro, los únicos que
reconoce en 1743. Por ejemplo, en sus Ordenanzas Generales de 1743 se lee
la puntualización siguiente, que tuvo fuerza de ley durante diez o doce
años como máximo: “Enterada desde hace poco de que algunos Hermanos se
presentan bajo el título de Maestros Escoceses y reivindican en ciertas
logias derechos y privilegios de los que no existe ninguna huella en los
archivos y los usos de todas las logias establecidas en la superficie del
globo, la Gran Logia, a fin de
186
mantener la armonía y la unión que deben reinar entre todos los
francmasones, ha decidido que todos esos Maestros Escoceses, a menos que
sean Oficiales de la Gran Logia o de cualquier otra logia particular, deben
ser considerados por los Hermanos al nivel de los demás Aprendices o
Compañeros, cuyo traje deben llevar, sin ningún signo de distinción”. Hemos
citado al abate Calabre-Pérau para encabezar este capítulo y su obra
L’Ordre des Franc- Maçons trahi et leur secret révélé, fechada en Amsterdam
en 1744, obra más bien favorable a la masonería. En ella añade a nuestra
cita las palabras siguientes: “No decidiré nada sobre la realidad de esta
Orden 37, y prefiero convenir en que ignoro sus misterios a hablar mal de
ellos a propósito. Pero puedo atreverme a asegurar que, si tienen un
secreto particular, lo guardan con un celo extremado, puesto que lo ocultan
incluso a los Maestros de la masonería” (op. cit.). He aquí, pues, dos
testimonios importantes sobre la existencia de una Orden de los Maestros
Escoceses, especie de masonería superior que no revela ni sus objetivos ni
sus orígenes. La explicación es muy sencilla. La Gran Logia de Francia
mantiene ya unas relaciones que no pueden ser muy fraternales con la Gran
Logia de Londres, convertida en Gran Logia de Inglaterra. Esta última sólo
practica los tres grados de la antigua masonería operativa, transformada
desde hace poco en masonería especulativa. Ahora bien, los Maestros
Escoceses no son otros que los Caballeros de San Andrés, es decir, los
partidarios de los Estuardos, que disimulan sus raíces para infiltrarse
mejor en la masonería francesa. La masonería francesa es de filiación
jacobita, ya lo 37
Se trata aquí de la Orden de los Maestros Escoceses, no de la Orden
masónica.
187
hemos visto, puesto que viene de las logias de Saint-Germainen-Laye. Pero
aspira al ecumenismo masónico, de ahí su negativa a reconocer a los
Maestros Escoceses. Mucho más tarde, cuando los altos grados del Escocismo,
integrados en Francia, pasen a la masonería inglesa, se podrá decir que
Inglaterra no fue la madre del Escocismo, sino que lo fue Francia. En
realidad, no será más que un juego de palabras, puesto que el Escocismo
vino efectivamente de Escocia, con las primeras logias militares jacobitas.
Llegamos con esto al año 1755. El 4 de julio el conde de Clermont, nacido
Luis de Borbón-Condé, príncipe de sangre real, que ha sucedido al duque de
Antin como Gran Maestre de Francia y que gobierna la logia
Saint-Jean-de-Jérusalem en París, firma unos Estatutos en cuarenta y cuatro
artículos que servirán de reglamento para todas las logias del reino de
Francia. Y esos Estatutos reconocen el nuevo grado de Maestro Escocés.
Precisan que sólo los Maestros de logia y los Maestros Escoceses tendrán en
adelante el privilegio de permanecer cubiertos en el interior de la logia.
No obstante, los segundos aventajarán a los primeros, puesto que se les
encarga la misión de inspeccionar los trabajos de las logias y de
restablecer el orden en caso necesario. Más tarde se convertirá en el
privilegio de los poseedores de los grados de Maestro Escocés de San Andrés
o de Caballero Rosa Cruz en el Rito Escocés Rectificado o en el Rito de
Memphis-Misraim, que mantuvieron este antiquísimo uso. Y aquí se plantea el
problema de saber si los Maestros Escoceses conservaron algunos de los
conocimientos esotéricos que habían constituido antaño lo esencial de la
corriente rosacruciana de la que habían nacido, puesto que la Rosa Cruz
Real, fundada en 1593 por Jacobo VI de Escocia, lo había sido
188
con treinta y dos Caballeros de San Andrés del Cardo. La respuesta es
negativa. Lo esencial de la tradición rosacruciana consistía en datos
alquímicos. No se trataba sólo de transmutaciones metálicas, sino de una
filosofía que encaraba la unidad de la Materia y la posibilidad de
transmutar el Hombre y el Cosmos, caídos según dicha tradición. Robert
Fludd se ha extendido largamente en sus obras sobre esta gnosis alquímica,
que va mucho más allá de lo que se imagina el vulgo. Ahora bien, a partir
de 1751 la Madre Logia de Marsella, fundada por el “Hermano” masón jacobita
Georges de Walnon, inicialmente con el nombre de San Juan de Escocia, hizo
que este grado, que hubiera debido seguir siendo realmente iniciático, se
perdiera entre otros de un espíritu muy diferente: • • • •
Maestro Elegido, llamado de los Nueve. En él se venga la muerte de Hiram.
Escocés verdadero de Escocia. Se reconstruye el templo de Salomón y se
descubre en las ruinas del antiguo el Nombre Divino. Caballero de Oriente.
Se celebra el retorno de la Cautividad de Babilonia y se trabaja en la
reconstrucción del templo de Salomón. Caballero Rosa Cruz. Se le enseña a
practicar la Fe, la Esperanza y la Caridad. Se le hace encontrar un nuevo
Nombre Divino (que evoca la Nueva Alianza) y se le muestra el Infierno ...
No hay de qué sorprenderse. La masonería francesa era entonces de
obediencia católica. Uno de los artículos de los Estatutos elaborados en
1755 por la Gran Logia de Francia impone a las logias la obligación de
asistir a una misa después de las elecciones anuales del día de san Juan de
Verano. Otro
189
artículo ordena al nuevo Venerable que haga celebrar, el día siguiente a su
elección, un servicio fúnebre por el alma de los Hermanos difuntos. ¿A qué
vendría aquí una tradición alquímica tendente a la transmutación del Hombre
y el Cosmos? Para eso está la vida sacramental: bautismo, matrimonio,
fallecimiento. Todo está previsto.
190
Y en su conjunto, dejando aparte algunos pequeños cenáculos de orientación
esotérica, la gran masa de los francmasones se ocupa de beneficencia y
discusiones, tan vanas como vacías, sobre temas al estilo de Jean-Jacques
Rosseau. Por eso no tiene nada de extraño el que la joya masónica
emblemática del grado de Maestro Escocés de San Andrés dejase de ser la
misma una vez integrado en el Rito Francés, el recién nacido que ha
suplantado al Rito Escocés Primitivo, traído a Francia por las logias
militares estuardistas. A partir de entonces, esa joya, término que designa
el emblema metálico del grado practicado y que cuelga de la banda o del
collar que lleva el masón que lo posee, representa un compás coronado,
abierto sobre un cuarto de círculo y abrazando entre sus puntas un sol
rodeado de rayos. Se puede ver en él lo que se quiera.
191
Mucho más esotérico es el que adoptará en 1778 el Convento de Lyon,
constitutivo del Rito Escocés Rectificado. En el anverso, una corona real
sobre la que figura la Cruz paté (¿el templo?) encierra un Sello de Salomón
(estrella de seis puntas) flamígero. En el centro, la letra mayúscula H,
entre el compás, la escuadra, el nivel y la plomada. El reverso representa
a san Andrés en su cruz en forma de X. La letra H puede significar Hiram o
Heredom, la ciudad mística de la masonería escocesa. Pero hemos observado
que la estrella flamígera tenía primitivamente seis puntas, no cinco. En la
leyenda, es el símbolo del poder sobre el mundo invisible, confiado por
Dios a Salomón. También la imagen de una cristalización mineral, y cuando
el sello de Salomón está coronado, significa en numerosos manuscritos
alquímicos la imagen de la Gran Obra realizada. El hecho de que sea
flamígera expresa la explosión de una fuerza contenida. Y sabemos ahora por
experiencia que el átomo encierra en su seno una potencia a la vez
destructora y creadora. El universo nació de la explosión de un átomo
inicial, a consecuencia de una hiperdensificación que provocó una
hipertermia. De ahí su ensanchamiento, señalado por el abate Lemaître.
Llegará el tiempo en que, a causa de una implosión, se reconstruirá el
átomo inicial. Así pues, como afirmaba Orígenes en el siglo II, los
universos suceden a los universos, y la creación divina es eterna, lo mismo
que su Autor. Pero la letra H incluida en el centro del hexagrama
salomónico constituye asimismo el símbolo del espíritu, prisionero de la
materia. Trazada a la manera de la letra griega theta (véase figura en la
página contigua), significaba en las listas de los legionarios romanos que
el portador del nombre a que acompañaba había muerto en el combate. Por el
contrario,
192
en otros documentos relativos al hermetismo, cuando la barra horizontal de
la letra H franquea el círculo que la encierra (como en la heta griega),
expresa el espíritu expandido (élargi), es decir, liberado. En efecto, en
francés se dice que un prisionero ha sido élargi para significar que ha
sido puesto en libertad.
El término viene del vocabulario utilizado en los tribunales
inquisitoriales, en los que la pena de prisión se aplicaba en tres grados:
“muro ancho (large)”, “muro estrecho” y “muro muy estrecho” que implicaban
encarcelamientos progresivamente penosos. Salir de ellos equivalía al
élargissement, al ensanchamiento del muro para el prisionero. El carácter
alquímico en primer grado de esta joya de la Orden viene acentuado más aún
por un detalle que tiene su importancia. La letra H situada en el centro
del sello de Salomón está enmarcada por cuatro joyas de logia: • • •
el compás, por encima de la letra, símbolo del Fuego; la escuadra, debajo
de la letra, símbolo de la Tierra; el nivel, a la izquierda de la letra,
símbolo del Agua;
193
•
la plomada, a la derecha de la letra, símbolo del Aire.
Ahora bien, esos cuatro elementos están dispuestos según las normas de la
tradición hermética: el Fuego se opone a la Tierra; el Aire se opone al
Agua, y viceversa, distribución que vuelve a encontrarse en la tradición
geomántica. Lo contrario hubiera sido sorprendente. Indiscutiblemente, en
esa joya masónica había una enseñanza esotérica de mucha mayor envergadura
que la asignada después por el Rito Francés al mismo grado38. Por eso se
llevaba a veces como joya una simple medalla de la Resurrección, según dice
el manuscrito de Devaux D’Hugueville de 1762, cuando expone el Código de
los Rosa Cruces Jacobitas. Se ve aparecer aquí, con la leyenda de Lázaro,
enmascarada tras la de Andrés apóstol, la existencia de una neumatología,
evocada por el gran iniciado que fue el marqués de chefdebien de Saint-
Amand (Eques a Capite Galeato, en la Estricta Observancia Templaria) en sus
Esquisse d’Architecture pour le Rite Primitif, importado de Praga por su
padre: “El cuarto y último Capítulo de los Hermanos Rosa Cruces del Gran
Rosario hace su estudio asiduo de conocimientos particulares de ontología,
psicología, neumatología, en una palabra, de todas las ciencias llamadas
ocultas o secretas ...” (op. cit.) Detrás del misterioso Andrés apóstol,
que no estuvo jamás en Escocia (cosa que los masones cultivados no 38
Desgraciadamente, las joyas masónicas fueron a veces la obra artesanal de
proveedores ignorantes o deseosos de economizar mano de obra, con lo que el
simbolismo quedó reducido o deformado.
194
ignoraban), está Lázaro el resucitado, el primer resucitado de entre los
muertos, antes que Jesús. Esto nos orienta hacia un dominio particular de
esa neumatología que interesaba tanto a los Rosa Cruces del Gran Rosario.
En efecto, ¿qué es un rosario? Un conjunto de bolas iguales, montadas sobre
un cordoncillo o un hilo, una cadena de unión en el sentido masónico del
término. Y detrás de la traducción corriente de las siglas INRI retenida
por los masones ordinarios, o sea, Igne Natura Renovatur Integra (la
Naturaleza se renueva por el Fuego), hay la significación oculta, que sólo
conocen los verdaderos iniciados. Que el lector que no haya olvidado por
completo el latín de su juventud construya una frase con estas cuatro
palabras, declinándolas de diversos modos: IN (en), NOVALE (la tierra),
RENASCOR (renacer), INTEGER (intacto, puro). Comprenderá entonces muchas
cosas. Volvamos a la leyenda de Hiram. Comprobaremos que nos hallamos en
presencia de dos tradiciones opuestas. Una, la tradición samaeliana, la del
Fuego; la otra, la tradición adonaítica, la de la Tierra. La primera
concluyó a favor de la cremación funeraria, la segunda a favor de la
inhumación terrestre. Por eso, la filiación rosacruciana que se ha
mantenido en el seno de la primera corriente, en la mayor parte de los
ritos practicados, y en el seno del grado dieciocho (Caballero Rosa Cruz)
perdió rápidamente toda verdadera espiritualidad, para irse a divagar en
sermoneos más o menos “crísticos”, sin ninguna profundidad. Conocemos la
existencia en una gran obediencia francesa de un “Caballero Rosa Cruz”
militante marxista y leal a Moscú. Después de eso ... Pero volvamos a las
siglas INRI.
195
196
Esta alianza (término que subraya un emparejamiento) fue conservada por el
Rito Escocés Antiguo y Aceptado para su grado catorce: Gran Escocés de la
Bóveda Sagrada de Jacobo VI. Se entrega (en principio) a cada
Recipiendario, y lleva grabado en su interior: “La virtud une lo que la
muerte no puede separar”39.38 Esta neumatología tiene su lado bueno y su
lado malo. De este último tenemos una aplicación en el rito de la muerte de
Hiram para el grado de la Maestría actual. Aplicación desdichada y que
corresponde más a las “fisuras de la Gran Muralla” de que habla René Guénon
que a la iniciación de la mano derecha ... Sin embargo, el papel del mundo
de los muertos en toda iniciación es universalmente conocido. Lo
abordaremos en un capítulo próximo. Concluiremos éste citando simplemente a
un masón de alto nivel, Marius Lepage, que fue durante mucho tiempo
Venerable de la logia Volney, al oriente de Laval, y dirigió la excelente
revista Le Symbolisme tras la muerte de Oswald Wirth, su fundador. Wirth
fue secretario de Stanislas de Guaita, lo que supone una referencia de
primer orden, y terminó su carrera como miembro del Supremo Consejo del
Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Marius Lepage escribe: “Querer separar la
francmasonería del ocultismo es cosa imposible y vana. Querer comprenderla
fuera del ocultismo conduce a rebajarla al nivel de una sociedad
filantrópica o política” (cf. M. Lepage, Le symbolisme, 1930).
39
El anillo de los Maestros Escoceses jacobitas llevaba la siguiente
inscripción en inglés: “Virtue unites what death cannot separate”, con el
mismo significado, o esta otra en latín: “Fidelis at mortem”, que tiene el
mismo sentido.
197
16 Un ritual ignorado para el grado de Maestro He bajado a la estancia de
los muertos y he conversado con Abraham, Isaac y Jacob, con vuestros
padres, los profetas, y les anuncié el reposo en los altos lugares, a los
que vendrán. El testamento en Galilea de N.S.J.C. 40
Hay una tradición universal en el campo de la iniciación según la cual todo
rito que exprese el paso de un individuo del mundo profano al mundo sagrado
incluye diversas secuencias: • • • • •
un despojamiento, físico (vestidura) y moral (renunciación); un
fallecimiento aceptado (muerte aparente), el cual implica un depositar el
cuerpo en el suelo, así la tierra establece el contacto con el mundo de los
muertos, donde el impetrante será sacralizado, seguido de una subida hacia
el mundo de los vivientes (resurrección).
Casi en todas partes, el mundo de los muertos corresponde también al de los
antepasados, en correspondencia genética con el impetrante. Pero está
regido por una especie de triunvirato, en el que se encuentran los tríos
siguientes: 40
Apócrifo etíope. Los Evangelios canónicos no hablan del descenso de Jesús a
los Infiernos
198
• • • • • • • •
las tres Parcas: Cloto, Láquesis, Átropos; las tres Gorgonas: Esteno,
Euriale, Medusa; las tres Greas: Enio, Penfredo, Dino; las tres Furias:
Alecto, Megera, Tisífone; los tres Jueces: Minos, Éaco, Radamento; un
Cerbero triple; una Hécate triple; los tres Patriarcas para Israel:
Abraham, Isaac, Jacob41.
Ahora bien, en la tradición masónica, el mito de la construcción del templo
de Jerusalén (ciudad sagrada) pone en escena a tres personajes principales:
•
• •
El rey Salomón, encargado de la misión de construir el templo ajustándose a
ciertos datos comunicados por Dios al profeta Natán. En el ternario
masónico, corresponde a la Sabiduría, que Dios le ha otorgado (I Reyes, 4,
29-30). El rey Hiram de Tiro, que procurará a Salomón las materias primas
necesarias y las masas obreras aptas para su realización. Corresponde a la
Fuerza (I Reyes, 5, 6-18). Hiram Abif, fundidor y forjador, que tendrá que
realizar todo lo que depende de las artes metálicas. Corresponde a la
Belleza (I Reyes, 7, 13-51).
Pero en los grados de bandas negras, llamados “de venganza”, sólo aparecen
Salomón e Hiram, rey de Tiro, puesto que se supone que Hiram Abif ha muerto
y hay que castigar a sus asesinos. El ternario queda completo aquí gracias
a un misterioso “Maestro Intimo”. Pero en latín intimus designa “lo que hay
de 41
Para cierto alto grado de la francmasonería, Jacques de Molay, Felipe IV el
Hermoso y Clemente V
199
más profundo, de más recóndito en una cosa” (E. Littré, Dictionnaire).
Ninguna tradición masónica da un nombre al misterioso personaje, cuyo papel
representará un Maestro masón en el nuevo psicodrama ritual. En las logias
jacobitas existía un ritual de iniciación a la Maestría totalmente distinto
del aparecido en 1723, basado en la muerte violenta de Hiram Abif y
probablemente comunicado a Désaguliers o Anderson por un rabino
desconocido, apoyándose en un manuscrito muy antiguo, que ya citamos. Del
ritual jacobita, muy diferente y muchísimo más próximo a los principios
iniciáticos que acabamos de recordar, tenemos un eco en un documento de la
Gran Logia de Francia de la época, que no puede ser más significativo y que
forma parte del expediente de su encuesta sobre Martínez de Pasqually.
Creemos útil dar algunas informaciones sobre este último. Nacido, según se
cree, en Grenoble en 1727, de padres absolutamente plebeyos y con toda
seguridad judíos conversos, murió en Puerto Príncipe en 1779. fundador de
una organización masónica muy particular, que denominó Orden de los
Caballeros Masones Elegidos Cohen del Universo y de la que se proclamó
“Gran Soberano”, fundó logias en Burdeos, Toulouse y Marsella. Expuso su
doctrina en su obra Tratado de la reintegración de los seres y en sus
cartas a sus discípulos. Los principales de estos discípulos fueron
Louis-Claude de SaintMartin y Jean-Baptiste Willermoz. Martínez de
Pasqually (o Martínez Pasqualis) se hacía llamar Jacques de Livron de la
Tour de La Case Martínez de Pasqually, en la misma época en que los más
grandes nombres de Francia firmaban simplemente Noailles, Montmorency o
200
Choiseul. En realidad, la familia de Livron, barones de Vars, de Objat y de
la Rivière, marqueses de Bourbonne, soberanos de Vauvilliers, se había
extinguido el 13 de marzo de 1728. perteneciente a la nobleza del
Delfinado, Angoumois, Limousin, Lorena, Franco Condado y Bassigny, tuvo
intereses en las Antillas. Grenoble, en el Delfinado, y las Antillas
(Martínez de Pasqually murió, como hemos dicho, en Puerto Príncipe, adonde
había ido a recoger una herencia (?) son nombres que volveremos a encontrar
en su vida. Aunque domiciliado después en Burdeos (calle Juiverie), no pudo
hacerse pasar durante mucho tiempo por noble y pagó por dos veces la multa
por usurpación de un título de nobleza (la fiscalidad no era la misma). Ni
él ni su padre fueron jamás escuderos (primer grado de la nobleza), y nunca
tuvieron blasón. La investigación de Van Rijnberk (cf. Un thaumaturge au
XVIIIe. Siècle, Martines de Pasqually, París, 1935) reveló que jamás había
sido oficial de los Guarda Valores en España, no había servido nunca en
este cuerpo, ni había matado a nadie en duelo. La patente masónica, de la
que nunca presentó más que una traducción de su puño y letra (nadie vio
jamás el original), era una burda falsificación, con diversos errores en
materia cronológica y nominativa. Contrariamente a sus palabras, no poseía
archivos familiares, y componía sus rituales operativos a medida de las
necesidades y las reclamaciones de sus discípulos. Los repertorios de
identificación de las identidades evocadas comunicados a estos últimos
estaban plagados de burdos errores, que sólo podían engañar a la ignorancia
de aquellos en materia de caracteres antiguos, como el manuscrito de
Grenoble de Prunel de Lierres. En fin, sus conocimientos masónicos se
limitaban a
201
indiscreciones recogidas aquí y allá, ya que no perteneció jamás a la Gran
Logia estuardista ni a la Gran Logia orangista. Por lo tanto, tras efectuar
una indagación, la Gran Logia de Francia, que había reconocido al principio
la regularidad de las logias fundadas por él, decidió ponerlas en el
índice, con todos sus miembros. Poseemos la copia de su indagación en
nuestros archivos. Comprende treinta y ocho hojas a máquina con
interlineado mínimo y números esquemas esotéricos procedentes de documentos
de puño y letra de Martínez. Dicha copia procede de los archivos de la Gran
Logia de Ucrania, y nos fue entregada en 1964 por uno de sus antiguos
miembros, en París. De ella extraemos el párrafo relativo a una entrevista
de Martínez de Pasqually con los investigadores de la Gran Logia de
Francia, entrevista que tuvo lugar el 23 de julio de 1766, “entre las cinco
y las seis, en el tercer banco del paseo lateral a la derecha, viniendo del
Château” (jardines de las Tullerías), entre Martínez de Pasqually y los
representantes de la Gran Logia de Francia, llamados Baudfon, Deschamps,
Desala y Zambaud. En ella se evoca una tenida masónica que debía celebrarse
al día siguiente, 24 de julio de 1766, en casa de SaintMartin y a la que
debía asistir un Maestro Escocés de San Andrés, al que Martínez de
Pasqually se proponía asombrar con su ciencia masónica. La continuación del
informe demuestra simplemente la facundia de Martínez en este dominio. Sin
embargo, hay que reconocerle un conocimiento perfecto de la magia, de la
tradición esotérica de los Jubilados y de los aromas alucinógenos, que
convencerá a sus discípulos sobre su valor teúrgico ... Martínez de
Pasqually dijo en el curso de esta
202
conversación en las Tullerías con los representantes de la Gran Logia de
Francia: “Hermanos, os haré ver una recepción de Maestro. Tengo una gran
sepultura, sobre la cual se pone un paño. Se empuja al recipiendario, que
cae en la tumba. A veces echamos a dos, uno después del otro. Imaginaos los
apuros del que queda debajo ... Tengo una gran sepultura, en la que hay
tres taburetes colocados en triángulo, con tres calaveras naturales que
mandé a buscar al hospital, donde conozco al cirujano. Esas tres calaveras
están cubiertas por un paño, y no hay más que una luz, que parece siempre a
punto de apagarse y que hace “pish, pish, pish”. “Hay tres Hermanos
escondidos en el panteón. Cada uno de ellos sujeta un hilo atado a dos
esquinas y al centro de la toalla o el paño que cubre las calaveras. Al
entrar le dice al recipiendario: “Haced vuestras reflexiones”. Y permanece
allí normalmente hora y media. Al cabo de cierto tiempo se tira de uno de
los hilos desde un rincón y queda una calavera al descubierto. El hombre se
asusta y no sabe que pensar. Se tira después del hilo desde el otro rincón
y luego se retira el paño por completo. Pero sabed que todo esto se hace
muy poco a poco y que, bajo el paño, hay un trozo de pan y una escudilla o
jarro de gres con agua. Los tres Hermanos escondidos hablan después, cada
uno en un idioma extranjero distinto, y se hacen reproches sobre su
indiscreción”. “Ya conocéis la historia de Caín y de quien le mató. Creo
que fue Malahel, que estaba cazando en un bosque 42. Dijo a 42
En el Génesis (5, 12-17), Mahalaleel es hijo de Kenán, de la estirpe nacida
de Adán y Eva. Pero no se dice en ninguna parte que vengase a su tío Abel,
matando a Caín. Martínez sacó el detalle de un fondo particular del
judaísmo, poniendo así de manifiesto su origen judío.
203
Dios: “Señor, he matado a mi hermano sin quererlo mientras estaba de caza
...”. Dios le dijo: “Quien te mate será maldito setenta veces siete ...”.
“Fijaos bien en las siete veces y las setenta veces. Todo se reduce a
siete. Hermanos míos, ¿conocéis la división por seis?”. Llegó entonces el
Hermano Deschamps. Hablamos de cosas indiferentes durante algún tiempo
“(op. cit.). Cualquier lector que haya leído algunas obras sobre la
francmasonería (son numerosos entre el público culto) habrá reconocido una
torpe evocación de la sala de reflexiones, que interviene en el ritual
preparatorio para la ceremonia de recepción de un profano al grado de
Aprendiz. Porque no hay ninguna exactitud en todo esto. Martínez de
Pasqually se limitó a leer algunas obras del siglo XVIII en que se relataba
lo esencial de las ceremonias masónicas. Probablemente conoció también a
algún miembro de la masonería estuardista, y con todo ello edificó su
propio sistema. La historia de las tres calaveras en el fondo de una
sepultura recuerda curiosamente un ritual de recepción al grado de Maestro
elaborado en la primera mitad del siglo XVIII por ciertas logias
independientes y de obediencia todavía jacobita, que rechazaban el rito de
la muerte de Hiram, tal como hacían ciertos masones ingleses. Dicho ritual
no fue apenas practicado, ahogado por el otro, y permaneció únicamente en
manuscrito. Se dice en él que el Compañero que pasa al grado de Maestro
desciende entre los muertos, como Cristo43.42 Comparece ante Salomón (la
Sabiduría), Hiram, rey de Tiro (la Fuerza), e Hiram el arquitecto (la
Belleza), que le comunican sus conocimientos sobre las tres virtudes
teologales: Fe, 43
Entre los carboneros y los fundidores, la Maestría se basaba en la Pasión
de Jesús, reproducida por el recipiendario.
204
Esperanza y Caridad. Se observa de nuevo aquí la influencia rosacruciana de
los Maestros Escoceses de San Andrés, con la divisa del grado trece del
Escocismo Antiguo y Aceptado, nacido del Rito de Perfección de 1758:
“Inveni verbum in ore labor”, o sea, “La Palabra (perdida) vuelve a
encontrarse en la oración y el trabajo”.
205
17 La francmasonería y el espiritualismo Potencia eterna y soberana a la
que se invoca bajo cien nombres diversos, Arquitecto Supremo Ordenador de
todos los mundos, hacia Ti sólo, en este templo, suben nuestros corazones y
su fidelidad ... Rito de Memphis-Misraim
El espiritualismo, doctrina filosófica que admite la existencia del
espíritu como realidad sustancial, implica la existencia del alma, incluso
de ciertos desarrollos de ese principio, sobreentendiendo una cierta
independencia de los mismos. Así, en este segundo aspecto, el hombre podría
ser en realidad un conjunto de “personas” (del latín personna, “máscara”,
“apariencia”) de una espiritualidad cada vez más sutil. La inmortalidad del
alma no ha sido demostrada, pero una vez admitida su existencia, resulta
inevitable no retener una cierta perennidad póstuma. En el mismo orden de
ideas, se impone la existencia de un Dios creador, sin que el hombre pueda
concluir sobre su inmanencia o su trascendencia. La francmasonería de
tradición llama al Dios creador el Gran Arquitecto del Universo, término
que tomó del apóstol Pablo en el siglo XVIII, probablemente bajo la
influencia de los pastores protestantes:
206
“La ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios ...” (Epístola a los
hebreos, 11, 10). “He puesto los cimientos como un sabio arquitecto ...”
(1ª. Epístola a los corintios, 3, 10). Los antiguos Deberes de la masonería
operativa de los siglos anteriores, en sus escasas invocaciones rituales,
muestran una clara adhesión al catolicismo o al anglicanismo. Se habla en
ellos de Dios, al que se asocia a veces el Hijo y el Espíritu Santo, o de
la Santa Trinidad, sin más. Ahora bien, toda referencia obediencial a una
divinidad implica de modo inevitable prácticas culturales más o menos
importantes. De ahí la presencia en los rituales de las obediencias
masónicas espiritualistas de invocaciones en forma religiosa, que no dejan
nunca de sorprender al visitador que procede de una obediencia
racionalista, incluso atea militante. Por lo demás, es curioso observar que
lo contrario no se produce jamás. Inconscientemente, el masón
espiritualista que visita una obediencia de esta naturaleza percibe que él
goza de un enriquecimiento que le impone una indulgencia fraterna. Sería
impropio hablar de religión en la masonería. Y sin embargo, hay que
recordar que la palabra viene del latín “religare”, “unir”. De ahí que la
masonería espiritualista sea ya una religión. Se basta a sí misma, puesto
que posee sus propios ritos y principios, expresados en símbolos,
principios que ponen en práctica esa especie de sacerdotes que son los
Oficiales de logia. Y lo mismo que todos los poderes religiosos procedían
del faraón de Egipto o del César romano, todos los poderes masónicos
derivan del Gran Maestre de la obediencia. Que algunas de ellas, en nuestra
época, lo hayan convertido en una especie de “presidente”, so pretexto de
democratización, no disminuye en nada la potencia de la tradición masónica
inicial.
207
Y en Roma, aunque elegido por una asamblea – el Cónclave el papa reinante
recibe esos poderes y los conserva hasta su muerte, en toda su plenitud. En
la masonería, el sentido de lo divino se expresa sobre todo en la seriedad
con que el masón sigue y observa los ritos, las ceremonias sacralizadoras,
etc. Pero también, fuera de la logia, en su propia actividad espiritual.
Tanto si vive la religión exotérica de su elección – judaismo,
cristianismo, islamismo, etc.-, como si se limita a una simple filosofía
extraída de sus lecturas, en una palabra, si se contenta con ser deísta,
nunca podrá prescindir de una inevitable práctica, si quiere realmente
mantenerse en un cierto plano, práctica que se conoce con una palabra muy
común, la palabra “oración”, “plegaria”, cuyo equivalente latino,
precarius, significa también “obtener”. Porque la oración, como el sentido
de lo sagrado que expresa, es con toda evidencia un fenómeno espiritual. Y
como afirma juiciosamente el doctor Carrel en un pequeño opúsculo sobre el
tema, el mundo espiritual se encuentra fuera del alcance de nuestras
técnicas experimentales modernas. En consecuencia, ¿cómo adquirir un
conocimiento positivo de la oración? Por fortuna, el campo científico
abarca la totalidad de lo observable, y puede extenderse, por medio de la
fisiología, hasta las manifestaciones de lo espiritual. Gracias a la
observación sistemática del Homo oratoris sabremos en qué consiste el
fenómeno de la oración, la técnica de su producción y sus efectos. De
hecho, la oración representa el esfuerzo del hombre para comunicar con toda
entidad incorpórea o metafísica (Ideas Eternas de Platón), antepasados,
guías, santos, dioses, etc., y con mayor razón todavía, con la Causa
Primera, ápice de la pirámide precedente. Lejos de consistir en un vano y
monótono
208
recitado de fórmulas, la verdadera oración representa para el hombre un
estado místico, un estado en que su conciencia aborda el Absoluto. Un
estado tan inaccesible como incomprensible para el filósofo racionalista y
el científico ordinario. Para orar, hay que hacer el esfuerzo de tenderse
hacia la Divinidad. “Piensa en Dios con mayor frecuencia de lo que respiras
...”, dice Epicteto. Y muy cortas pero frecuentes invocaciones mentales
pueden mantener al hombre en la presencia del Absoluto. Por lo demás, la
oración tiene otro papel, el papel constructivo, que actúa en “regiones
espirituales” que permanecen desconocidas o inexploradas. Ora et labora
..., “ora y trabaja”, dice la antigua divisa hermética. Y el adagio popular
añade: “Trabajar es orar ...”. Concluyamos que tal vez, en el mismo orden
de ideas, orar equivale a trabajar, es decir, a obrar. Pues, como dice san
Pablo: “La fe es la sustancia de las cosas esperadas ...” (Epístola a los
hebreos, 11, 1). Todo depende de lo que se entienda por “orar”. Quizás el
hombre que reza, el orante, se construye en otro mundo esa forma gloriosa,
ese “cuerpo de luz” de que hablaban los maniqueos y que es su Jerusalén
celeste, su ciudad celeste propia, nacida de su templo interior, que fue su
cuna, el prototipo inicial. A cambio de los influjos celestes originales,
por una especie de reversibilidad, de proyección de la obra terrestre en el
plano celeste. Teniendo esto en cuenta, se puede admitir que el hombre que
no ora no teje su propia inmortalidad. Se priva así de un precioso tesoro.
Cada uno de nosotros encontrará después de la muerte corporal lo que haya
esperado encontrar en ella durante su vida física. El ateo se va hacia la
nada que ha deseado; el creyente, hacia otra vida. Desde el punto de vista
psicológico, el sentido de lo
209
divino parece ser un impulso venido de la naturaleza humana, una actividad
fundamental que se observa tanto en el primitivo como en el civilizado. Y
sus variaciones están vinculadas a diversas actividades fundamentales, en
particular el sentido moral, el sentido estético y la voluntad personal. La
inversa es también cierta. Y como observa el doctor Carrel, la historia
demuestra que la pérdida del sentido moral y de lo sagrado en la mayoría de
los elementos constitutivos de una nación conduce a su decadencia y a su
rápida esclavización por parte de los pueblos vecinos que hayan conservado
lo que ella ha perdido, muy a menudo por su culpa. Grecia y Roma
constituyen tristes ejemplos de ello. Los franceses del período comprendido
entre 1924 y 1939 habían sido literalmente desvirilizados (a excepción de
la minoría que constituyó la Resistencia y la Francia libre) por una
propaganda incesante y el pacifismo a toda costa. Ya se conocen los
resultados: treinta y ocho millones de muertos44. 44
Recordemos a este propósito los extravíos de Léon Blum. El 25 de abril de
1932 escribió en Le Populaire, órgano del partido socialista: “Y el desarme
sería aún más necesario si mañana el racismo hitleriano subiese al poder
...”. En diciembre del mismo año declaró ante la Cámara: “Hitler ha sido
apartado para siempre del poder”. Y Hitles se convertía en canciller del
Reich el 30 de enero de 1933. Cabría pensar que blum se apearía entonces
del burro. Nada de eso. Firma y rubrica. En mayo de 1934 se opone a Gaston
Doumergue, presidente del Consejo, que desea aumentar el presupuesto de las
fuerzas armadas ante la expansión hitleriana. Y Léon Blum no vacila en
pronunciar ante todo el Parlamento estas palabras delirantes que hacen
dudar de su buen sentido: “Lo afirmo. Hitler no quiere la guerra ...”.
Ardiente partidario del error de Munich, Hitler se lo tendrá en cuenta.
Entregado por el Gobierno de Vichy a los alemanes, Léon Blum será internado
con su esposa y otros ex ministros en Alemania, albergado en un chalet y
tratado con toda corrección. No conoció el horror de los desdichados judíos
anónimos en los campos de exterminio creados por Hitler en abril de 1933,
época de sus primeras divagaciones. Por eso se le negó, lo mismo que a
Daladier, Herriot y Weygand, la calificación de
210
Por otra parte, recuérdese también, que, cuando el sentido de lo divino
llega al estadio de la intolerancia y el fanatismo, conduce a los mismos
tristes resultados, por vías sencillamente inversas. Nuestra existencia
depende de una relación regular con el universo contingente. ¿Es absurdo
suponer que estamos igualmente sumergidos en un “universo espiritual” por
el hecho de que nuestra conciencia accede a dos universos distintos,
universos de los que no podemos prescindir, lo mismo que nuestro cuerpo
carnal no puede prescindir del universo material del que toma los elementos
de su conservación, oxígeno, nitrógeno, hidrógeno, carbono, por el juego de
las funciones nutritivas y respiratorias? ¿Está prohibido sospechar que el
universo espiritual, del que nuestra conciencia toma los principios de su
conservación y de su evolución postmortem, es el Ser Inmanente, la Causa
Primera, que las religiones ordinarias llaman Dios? En caso afirmativo,
habrá que considerar la oración como el agente de las relaciones naturales
entre nuestra conciencia y su medio propio, tal como ocurre con la
respiración y la nutrición respecto del cuerpo físico. El gran
psicoanalista Jung ha dicho: “Muchas neurosis están motivadas por el hecho
de que un gran número de personas se obstinan en permanecer ciegas a sus
aspiraciones religiosas, a causa de una pasión infantil por las luces de la
razón ...” Por eso existe una verdadera alquimia espiritual. Fue abordada
en primer lugar por Thomas Weilley, en 1688, quien tradujo un texto griego
que había estado en posesión de Henry Kunrath, autor de La clave misteriosa
de la “deportado de la Resistencia” o de “deportado de honor”.
Desgraciadamente, ese modo de pensar deletéreo no se ha extinguido, ya que
los franceses “tienen la memoria corta”, Pétain dixit ...
211
sabiduría eterna cristiana y cabalística, divina y mágica (1609), del
Verdadero tratado del atanor filosófico (1683), al que había precedido en
1609 el célebre Anfiteatro cristianocabalístico de la eterna sabiduría .
Este texto griego manuscrito era a su vez la copia de un tratado escrito
por Raimundo Lulio, que figuró en una copia manuscrita del célebre
Testamentum Raymundi Lulli, philosophi cotissimi, y también, recordémoslo,
mártir e iluminado. Louis-Claude de Saint-Martin entró por otros caminos en
los detalles de algunas de esas prácticas y los transmitió a aquellos a los
que llamaba sus íntimos, pequeño grupo de masones de Estrasburgo, después
de haber abandonado la vía operativa de su primer maestro, Martínez de
Pasqually, y la masonería escocesa rectificada de su “hermano elegido
cohen” Jean-Baptiste Willermoz, en Lyon. Porque lo mismo que existe una
técnica de la alquimia material, existe una técnica de la alquimia
espiritual. Todos los maestros de antaño enseñaron la existencia muy real
de un procedimiento para llegar a la iluminación interior tradicional.
Constituye una verdadera técnica, no una trivial sensibilidad; una mística
científica, no una mística estática. No tiene nada que ver con las
elucubraciones de las sectas actuales, fundadas por mitómanos, megalómanos,
impostores conscientes o inconscientes. Es una vía individual, solitaria,
sin afiliación a ningún grupo, lo que supone sin la menor duda una
garantía. Además, resulta accesible a todo el mundo, cualquiera que sea su
religión original. Se puede afirmar que se trata del verdadero “martinismo
de Saint-Martin”, que reservó esta técnica para algunos discípulos seguros.
No tiene nada que ver con el martinecismo, ni con el martinismo de Papus, y
mucho menos todavía con el filipismo que le sucedió a partir de 1952. En
este último aspecto
212
radica toda la diferencia entre la teología de un benedictino y la del
carbonero45. No es otra cosa que el aspecto superior que hemos presentado
en Scala Philosophorum, ou la symbolique maçonnique des Outils, obra
adaptada a la mentalidad racional de los masones de nuestra época.
R. AMBELAIN, L’alchimie spirituelle technique de la voie interieure, La
Difusión Scientifique, París, 3ª. edición. 45
213
18 El ostracismo de la letra B El Aprendiz debe ser también un joven
perfecto, sin mutilaciones, sin vicios corporales, nacido de padres
honrados. Constituciones de Anderson, IV
Las diversas religiones, judaísmo, cristianismo, islamismo, budismo,
lamaísmo, exigen de sus postulantes una perfecta integridad corporal, y
Orígenes, el gran doctor del siglo III, fue desposeído de su episcopado por
haberse castrado con objeto de convertirse en eunuco, como le aconsejaban
los Evangelios. En el siglo XVIII tuvo que intervenir la Sagrada
Congregación de los Ritos, en Roma, para permitir a unos padres de la
Compañía de Jesús continuar diciendo la misa. En efecto, los indios
iroqueses, entre otras torturas, les habían arrancado las uñas. Ahora bien,
la francmasonería de la época había instituido el ostracismo de la letra B,
que sigue estando totalmente justificado, aunque ciertas obediencias no lo
tienen en cuenta, debido a un cierto laxismo derivado de su orientación
política y a su perfecto desdén por los rituales46. 46
En abril de 1939, en París, en un templo situado en la avenida Trudaine
donde se reunían los miembros del Áge Nouveau (Rito de MemphisMisraim),
vimos entrar a un masón, visitador de otra obediencia, perfectamente
214
¿En qué se basa el rechazo de ciertos postulantes, en el que aparece
mezclada la astrología? Concierne a siete categorías de no iniciables. Una
de ellas, como se verá, no está ya justificada en nuestra época. He aquí
esas siete imposibilidades de convertirse en francmasón, con sus factores
astrológicos, tan de moda en la actualidad. Tartamudo (bègue).
Evidentemente, nada haría peor efecto que un conferenciante o un Oficial de
logia que tartamudease en su lectura. Esta imperfección está causada por
regla general por la conjunción de Mercurio y Saturno, o de Mercurio y la
Luna. Determina un espíritu superficial, inestable, charlatán, olvidadizo,
dado a la sospecha, melancólico, crítico, amargo, malicioso, con cierto
erratismo mental. Bastardo. La nobleza no tuvo nunca en cuenta tal
discriminación. La legislación francesa actual tampoco. Por lo tanto, hubo
numerosos bastardos en la masonería. pero la Iglesia les negaba el
sacerdocio, y en el siglo XVIII se mantenía oficialmente la discriminación.
Está causado al parecer por el Regente del Ascendente unido al Regente de
la VI Casa, o a la “decorado” (mandil, banda, guantes blancos). Ese
desdichado Hermano era jorobado, cojo y descaderado. Resulta fácil imaginar
su marcha ritualBizco. El estrabismo tiene inconvenientes análogos a los
que recaen sobre el tuerto. Siendo Aprendiz, percibirá una luz desviada.
Ahora bien, según la tradición hermética, los ojos son las ventanas
abiertas a los dos cerebros. La causa del defecto se halla en las mismas
posiciones planetarias que en el caso del tuerto, pero a ellas se añade
toda situación infortunada de la Luna. Se observará que existen estrabismos
de nacimiento, que el niño padece hasta una edad variable y que, en la
actualidad, se curan muy bien. Sin embargo, en el caso de la masonería
femenina, la mujer afligida de este inconveniente puede aportar cierto
desorden a su logia, ya que es inmutablemente indicio de un temperamento
generoso.
215
presencia de Marte en la V Casa. Determina una falta de ambición e inclina
a los celos sentimentales, a los excesos sexuales, debidos a una herencia
sexuada al máximo. Tuerto (borgne). La parte esencial de la iniciación del
Aprendiz reside en el choque, a la vez físico y psíquico, causado al
quitarle la venda que le obstruye la vista y lanzarle un chorro brutal de
luz hacia los ojos. El tuerto sólo percibe parcialmente esta confrontación.
La imperfección está causada por el Sol o la Luna, heridos por Saturno o
Marte; la Luna en I o VII Casa, en mal aspecto del Sol, o el Sol en
oposición a la Luna, con la conjunción de Saturno o de Marte. Hace al
sujeto egoísta, cortante, rebelde a la autoridad, autoritario, inestable,
torpe, frío. Cojo (boiteux). La entrada en la logia, con la marcha ritual
propia del grado practicado, será siempre irregular para el pobre hombre
que padece esta imperfección. Y tampoco se puede imaginar a un Oficial de
logia cojeando mientras desempeña su oficio (Maestro de Ceremonias,
Experto, Guarda Templo). La tara parece causada por la Luna infortunada,
Marte en el Fondo del Cielo, en cuadratura del Ascendente; el Sol y la Luna
en mal aspecto de Saturno o Marte; los Nudos lunares (uno u otro) en
Ascendente, en mal aspecto de Saturno o de Marte; Saturno y Marte en Medio
del Cielo, o bien Marte conjunto con el Nudo Descendente de la Luna, la IV
Casa. Estos diversos aspectos hacen al sujeto poco sociable, egoísta, frío,
avaro, autoritario, susceptible y colérico. Jorobado (bossu). Las actitudes
de un sujeto que padece esta imperfección serían perjudiciales para la
armonía de una función ritual, y su manera de sostener la espada masónica
en el curso de una “bóveda de acero” tradicional resultaría inevitablemente
incorrecta. La causa está en la Luna infortunada, uno de los Nudos lunares
en Ascendente unidos a
216
Saturno o Marte en mal aspecto; Saturno y Marte en Medio del Cielo; Marte
en el Fondo del Cielo conjunto al Nudo Descendente; Saturno y Marte
angulares, hiriendo al Ascendente, la VI o la XII Casa. Determina un
carácter poco sociable, malicioso, ambicioso, amigo de contradecir. Bribón.
Por tradición, todos los rituales precisan, durante la recepción de un
Aprendiz, que su aceptación se debe al hecho de que es “libre y de buenas
costumbres”. Nota del Editor: Las Ediciones de la Gran Logia de Chile no
comparte el resto del texto del presente capítulo y la nota en referencia,
y considera que se trata de una opinión sesgada, prejuiciada y moral y
científicamente anacrónica, pero debe mantener lo indicado en el texto
original por respeto a la comprensión total del libro y al desarrollo
argumental de su autor.
Por consiguiente, en principio, no se recibe a los homosexuales en la
masonería. En efecto, los que, por desgracia, padecen esta desviación
hormonal corren el riesgo de que, antes o después, el escándalo dañe su
reputación. El elemento masculino está expuesto de manera particular a
ello. La tendencia a la pedofilia puede manifestarse con la edad, con todos
los riesgos judiciales que conlleva, a veces criminales, siempre
infamantes. A esto se añade a veces una tendencia al suicidio, y el riesgo
de crímenes sexuales, que tan bien conoce la policía. Si el homosexual se
inclina hacia el ocultismo, tendrá tendencia a caer en el satanismo o, al
menos, en la magia inferior. La Organización Mundial de la Salud clasifica
a la homosexualidad entre las enfermedades, con los peligros que comporta
desde el punto de vista fisiológico, sobre todo en los
217
sujetos masculinos47. Está causada astrológicamente por la conjunción de
Venus y Saturno en oposición a Neptuno, o la Conjunción de Venus y Neptuno
en oposición a Saturno, o la conjunción de Saturno con el Sol, la Luna y
uno de los Nudos lunares. La bisexualidad no entra al parecer en esta
categoría. El homosexual suele ser inestable, indeciso, egoísta, avaro,
intransigente, orgulloso, celoso aunque infiel, ingrato. Naturalmente, la
gente “normal” no está exenta de todos estos defectos ... Todas estas
imperfecciones sólo se tienen en cuenta, claro está, cuando son congénitas
(de nacimiento). Las accidentales no se toman en consideración. Dado que la
astrología fue admitida en la masonería en los siglos XVII y XVIII, hemos
creído oportuno citar los aforismos que las justifican. El ostracismo de la
letra B permitía ya una selección en aquella época, selección justificada
por la experiencia. No se planteaba siquiera el problema para los ciegos,
los lisiados sin piernas, los hombres tronco, los iletrados, los
“retrasados mentales”. Pero en nuestra época de gran liberalización,
algunos podrían plantearlos ...
47
Especialmente con el nuevo virus causante del terrible SIDA, sin olvidar
las clásicas enfermedades venéreas, ahora en recrudescencia porque los
hombres que se prostituyen no se someten a higiene vigilada como hacen las
profesionales
218
219
19 El marxismo, las dictaduras y la francmasonería Los Partidos comunistas
nacionales deben ajustarse a las directivas de la III Internacional,
aceptar la más centralizada de las organizaciones y una disciplina de
hierro, lindante con la disciplina militar. GREGORI ZINOVIEV, Presidente
del KOMINTERN de 1919 a 1926
El conjunto de los miembros de la Orden masónica hace suya la célebre
definición: “El masón libre, en la logia libre”. Y de hecho, ninguna
creencia ni ninguna afiliación política significan un obstáculo para la
entrada en la masonería. depende de la estimación del postulante. Sólo a él
corresponde ver si su conciencia vivirá en paz con tal afiliación. En la
Europa occidental actual, la francmasonería no ha sufrido nunca
persecuciones por parte de las ocho monarquías que subsisten aún48. Incluso
en dos de ellas, el soberano es también el Gran Maestre, y en España fue el
rey quien volvió a abrir las logias masónicas al terminar la dictadura del
general Franco. Lo mismo ocurre, con mayor razón todavía, en las siete
repúblicas actuales. 48
Salvo en Portugal y en España, hasta el siglo XIX. Pero en el XX no ha
habido ningún problema.
220
La cosa cambia, sin embargo, al otro lado del telón de acero. En la Europa
oriental, es decir la Unión Soviética, Hungría, Bulgaria, Rumania,
Checoslovaquia, Yugoslavia, Albania y la Alemania Democrática, no hay
ninguna posibilidad de existencia para las logias masónicas. En 1927, en la
Unión Soviética, cuando la GPU (policía política del Estado que sucedió a
la Checa el 6 de febrero de 1922 y estuvo dirigida por Menjinski hasta
1934) descubrió la última logia, el presidente fue fusilado, mientras que
los demás miembros tomaban el camino de la Siberia septentrional. Y nunca
se volvió a oír hablar de ellos. Por eso, cuando oímos a miembros del
Partido comunista pretender que existen logias en esos países, ya que están
toleradas, no creemos una sola palabra. El que ciertos masones
pertenecientes a obediencias masónicas situadas a la izquierda política
francesa sustentan ese punto de vista forma parte de su papel, cuando se
trata de miembros activos del Partido comunista. Hacen su trabajo de
infiltración, y los hay que se sitúan a niveles muy altos en el seno de
dichas obediencias. Por lo demás, el Partido socialista está también
infiltrado, asimismo a niveles muy altos. Pero ése no es nuestro problema.
Aquí, en este capítulo, queremos demostrar que la pertenencia a uno de
ellos, el Partido comunista, resulta imposible para un masón, a menos que
desempeñe un papel de informador y disgregador. Ahora bien, ese papel se
representa invariablemente en sentido único. Un militante comunista
convencido podrá ser un buen agente de reclutamiento en el seno de una
logia de composición favorable, pero un masón convencido perderá el tiempo
en el seno de una célula comunista. El II Congreso de la Internacional
Comunista de 1922 encargó al comité director del Partido comunista francés
que
221
liquidase, antes del 1º de enero de 1923, las afiliaciones de algunos de
sus miembros a la francmasonería y la Liga de los Derechos del Hombre. Con
anterioridad se había excluido a esos miembros de todo puesto de
responsabilidad o de representación de las ideas del Partido por medio de
la palabra o la pluma. Someterse o renuncia, y en el primer caso, aceptar
la calificación de “tarado”. De 1922 a 1945 la consigna antimasónica no
varió. Sin embargo, ciertas obediencias de Francia, Italia, Grecia, etc.,
adoptaron un reclutamiento más amplio, más popular, centraron más sus
actividades en la política y abandonaron prácticamente por completo el
carácter iniciático de la francmasonería tradicional. Suscitaron entonces
el interés de los Partidos comunistas nacionales correspondientes, que se
convencieron de la necesidad de actuar con astucia. Se puso en marcha a un
miembro infiltrado, con la misión de reiniciar “inocentemente” el diálogo,
lo que condujo en Francia al intercambio de correspondencia como la
siguiente: CARTA DEL SECRETARIADO DEL GRANDE ORIENTE DE FRANCIA AL PARTIDO
COMUNISTA Grande Oriente de Francia Calle Cadet, 16, París París, 21 de
noviembre de 1945 Señor Secretario General Del Partido Comunista Francés
Calle Le Peletier, 44 París-9º
222
Muy señor nuestro: Obra en nuestro poder una carta en la que se nos dice
que, en respuesta a una pregunta hecha por un amigo nuestro al señor Marcel
Cachin, éste respondió por escrito: “... que el Buró Político del Partido
comunista, en su sesión del 4 de octubre, ha decidido aceptar en su
organización a los francmasones”. Le agradeceríamos mucho que nos
confirmara la veracidad de esta afirmación. Le saluda atentamente, El Jefe
del Secretariado del Grande Oriente de Francia. Firmado: Jean S.. RESPUESTA
DEL SECRETARIADO DEL PARTIDO COMUNISTA FRANCÉS AL GRANDE ORIENTE DE FRANCIA
Partido Comunista Francés Calle Le Peletier, 44 París-9º París, 27 de
noviembre de 1945 Referencia ORG.LM/HF Señor Jefe del Secretariado del
Grande Oriente de Francia En respuesta a su carta del 21 del corriente,
tenemos el gusto de informarle que el Buró Político ha decidido admitir a
los francmasones que soliciten su adhesión al Partido
223
Comunista Francés, declarando aceptar su doctrina y manifestando su
voluntad de ajustarse a las reglas de acción, a las formas de organización
y a los estatutos del Partido, aplicando su política con disciplina, en
toda circunstancia y en todo lugar. Le saluda atentamente, Por el
Secretariado Firmado: LÉON MAUVAIS Y el Gran Maestre de la época se
apresuró a comunicar, el 27 de diciembre de 1945, esta respuesta a los
miembros de su obediencia: “Como comprobaréis por la respuesta del
secretariado del PCF, ya no se ponen obstáculos a la adhesión de los
francmasones a dicho partido, siempre que observen las disposiciones
estatutarias del mismo ...”49 Tal ingenuidad era muy excusable. El Partido
comunista iba entonces viento en popa, con el 25% de los sufragios y 145
diputados en el Parlamento. Los franceses, que siempre han tenido la
memoria corta, habían olvidado los sabotajes de 19391940, suscitados por la
firma del pacto de no agresión entre Stalin y Hitler. Habían olvidado el
célebre titular de L’Humanité clandestina: “Hitler vendrá a poner orden en
Francia ...”. Habían olvidado que, durante la segunda guerra mundial,
Stalin proporcionó a Hitler gasolina y trigo. Pero los comunistas franceses
habían acabado por unirse a la Resistencia ... Ahora bien, según la
respuesta de Léon Mauvais, el Partido comunista no renunciaba a nada.
Aceptaba a los francmasones 49
Cf. GUY VINATREL, Communisme et Franc-Maçonnerie, Les Presses
Continentales, Paris, 1961.
224
en función de la abjuración de sus ideales masónicos. Recordemos los
términos de la carta de Léon Mauvais: “ ... declarando aceptar su doctrina
y manifestando su voluntad de ajustarse a las reglas de acción, a las
formas de organización y a los estatutos del Partido, aplicando su política
con disciplina, en toda circunstancia y en todo lugar”. No se ve bien lo
que podría quedar de un francmasón en tales circunstancias. Examinemos con
atención el problema. Cualquiera que sea la autoridad de que esté revestido
un Gran Maestre o de que sea investido un Supremo Consejo, tanto el uno
como el otro están obligados a observar, sin escapatoria posible, los
principios de la francmasonería universal, el primero de los cuales
consiste en la tolerancia, el respeto de las opiniones de los demás, de sus
creencias, de sus personas. Los comunistas, por el contrario, admiten como
punto de partida que un pequeño número de hombres, reunidos en un Comité
Central, nacido de elecciones sucesivas y crecientes, detenta el derecho a
disponer del pensamiento de los demás sin consultarles. Dentro del régimen
comunista, el que se atreva a alzarse contra la decisión omnipotente del
Comité Central se expone a la deportación o al internamiento psiquiátrico,
soluciones de las que raras veces se regresa. No sólo el individuo no es
libre de actuar según su conciencia, sino que se le prohíbe pensar de otro
modo que no sea el conforme a la regla dictada por el Comité Central. Si
ésta cambia, el individuo tendrá que modificar su manera de ver las cosas,
ya que lo que ayer era lícito se convierte hoy en ilícito. Esta autoridad
dictatorial se extiende a todos los dominios. La pintura, el baile, la
música, la manera de vestirse, el corte de pelo, la vida sexual deben
ajustarse a las orientaciones del Partido. Quien se aparta de ellas cae en
una
225
desviación “burguesa”, con las repercusiones disciplinarias que ello
implica. Por ejemplo beber Coca-Cola, bailar el swing o el rock and roll
significa venderse a los Estados Unidos. Porque el marxismo es en primer
lugar la doctrina del proletariado. ¿Y en qué consiste esta? Voy a
aclarárselo al lector. En 1945, entre mis relaciones profesionales había un
ruso, emigrado con sus padres cuando tenía quince años (1917). Le vi un día
empaquetar un pantalón con destino a la Unión Soviética. Con una sorpresa
un tanto irónica, lo confieso, le preguntaba por qué consideraba necesario
enviar ropa a su país. -Es para mi hermano que se quedó en Moscú. -¿No hay
pantalones en la Unión Soviética? -Sí, pero se necesitan bonos para
obtenerlos. -¿Por qué no los pide? -Ya le dan, pero solo uno por año. Lo
que pasa es que él gasta más de un pantalón. -¿Por qué no pide otros?
-Imposible, no es miembro del Partido... -¿Y por qué no se inscribe? -No
puede, le rechazarían... -¿Por qué? -Porque nuestro padre era ingeniero de
ferrocarriles antes de la Revolución de mil novecientos diecisiete. Por eso
mis sobrinos no podrán entrar a la Universidad. No son de origen
proletario. Ciertos miembros de la enseñanza estatal francesa
pertenecientes al Partido comunista o al Partido socialista, cuando actúan
como examinadores en el bachillerato, practican ya desde 1982 esta
eliminación de elementos escolares
226
juzgados como indeseables por su origen familiar. Y el candidato o
candidata procedente de un liceo privado, religioso o no, verá su
puntuación normal rebajada dos o tres puntos por crimen de no laicismo ...
No todos los examinadores son tan sectarios, hay que decirlo, pero sí más
de una cuarta parte, incluso más de una tercera. Si por desgracia esta
situación se prolongase, nos hace augurar una mala época para las minorías
intelectuales o técnicas en Francia. Nicolas Baudy, uno de los combatientes
de la revolución húngara de noviembre de 1956, aplastada por los tanques
soviéticos, nos da en su libro Jeunesse d‘Octobre (La Table Ronde, París,
1957) el organigrama de la dictadura del proletariado, cuyo mero enunciado
causa escalofríos: “Todo húngaro tenía un kader, un expediente cuyo dato
principal consistía en su origen social. Se había convertido en la obsesión
de toda la población, desde la entrada en las escuelas infantiles hasta la
posibilidad de ejercer un oficio, ya fuese el de conductor de tranvía o el
de cantante de ópera.” “La parte superior de la pirámide la ocupaba el M-1
(de munkas, “obrero”). Eran los hijos de mineros, metalúrgicos, altos
funcionarios del Partido o miembros de la policía secreta, la AVH. Ningún
título de nobleza comprado al viejo Francisco José hubiese asegurado jamás-
a los que se entregaban al estudio, se entiende- un privilegio semejante
como punto de partida como el M-1 del kader.” “Venía después el M-2,
concedido a los descendientes de obreros menos “aristocráticos”. Seguían
los P1, P2, P3 (P1, campesinos, paraszt, pobres; P2, medianos y, atención,
P3, campesinos ricos, cubiertos, por lo tanto, de infamia.)” “A
continuación se hallaban las categorías francamente malas: É (con acento),
intelectuales, profesionales liberales. Y por último, el despreciativo E
(sin acento), de la palabra egyeb,
227
es decir etcétera, los que no cuentan, la gente que no es más que un
desecho (egyeb)” “La clasificación terminaba con la X, que designaba a los
enemigos congénitos: hijos de oficiales, de nobles o de altos funcionarios
de los regímenes difuntos.” Un ejemplo célebre ilustra este estado de
cosas. Yuri Gagarin, astronauta soviético, fue el primero en realizar un
vuelo por el espacio interplanetario a bordo del Vostock I, el 12 de abril
de 1961. Hijo de un carpintero, entró a los veintiún años en la Escuela
Militar de Aeronátuca de Orenburg. A los veintisiete años era ya coronel
del Ejército Rojo y se hallaba en posición de varias condecoraciones. Al
descender del Vostock, aureolado por su hazaña, el Gobierno soviético le
entregó la tarjeta de miembro del Partido ... Lo mismo que Luis XIV
entregaba sus cartas de nobleza a los capitanes corsarios. El retraso
provenía probablemente de la desconfianza suscitada por un padre no
afiliado al Partido, o por una madre que seguía siendo creyente, o quizás
por el hecho de llamarse Gagarin, nombre de una antigua familia principesca
de la Rusia zarista. Como se ve por este ejemplo, el Partido comunista ruso
constituyo una verdadera y nueva aristocracia, de filiación hereditaria, la
famosa Nomenclatura. Se trata de un hecho constante, que se observa de un
extremo al otro del imperio comunista. La “revolución cultural” de la China
popular, decidida por un Mao-Tse-tung deficiente, bajo la influencia de su
esposa y de tres depravados, consejeros de la misma, causó millones de
muertos. Los ejecutores fueron una masa de chiquillos fanatizados,
dirigidos por adolescentes sádicos. Las víctimas: varios millones de chinos
pertenecientes a todas las clases, salvo a la infancia. En Camboya, los
khmers rojos eran también chiquillos, crueles y fanatizados, mandados por
adolescentes formados por
228
la China maoísta. Tras aniquilar a la población agrícola de las zonas que
ocupaban al principio, por el simple hecho de no ser combatiente, mataron a
ocho millones de sus compatriotas, ocupando el territorio que se les había
resistido. Menos de una hora después de la ocupación de Pnom Penh,
empezaron a matar a todo el que usara gafas, signo evidente de
intelectualismo. Su jefe, el dictador Pol Pot, se había formado en Pekín,
donde se anatematizaba a la Unión Soviética, definida como “revisionista”.
La ciudad marxista es un infierno cuyos círculos descienden hasta el
infinito, entre tinieblas cada vez más espesas. En contraposición, la logia
masónica proporciona la ilusión de un paraíso... Aún con las inevitables
imperfecciones humanas. En ella se recobra el gusto por la vida. Dado que
lo propio de un militante es militar, eso subraya la importancia de no
recibir en la logia a ningún militante político, sea cual sea su tendencia.
Y cuesta imaginar a un militante comunista olvidando las consignas
imperativas de su partido. Por lo demás, como veremos dentro de un momento,
las otras facciones extremistas merecen el mismo ostracismo. En efecto, las
Constituciones de Anderson se muestran formales en este punto: “No debe
producirse en el recinto de la logia ninguna discusión o querella de orden
privado, y todavía menos discusiones a propósito de la religión, las
naciones o la política del Estado. “Pues, en tanto que masones, sólo
pertenecemos a la Religión Universal de que se ha hablado anteriormente, lo
mismo que pertenecemos a todas las naciones, todas las lenguas, todas las
parentelas y todos los dialectos. Estamos igualmente contra toda política,
ya que la política no ha
229
contribuido nunca ni contribuirá jamás a la prosperidad de la logia. Esta
obligación ha sido siempre estrictamente impuesta y observada, en
particular desde que se introdujo la Reforma en Gran Bretaña, dicho de otro
modo, desde que sus naciones difieren de opinión con la comunidad de Roma y
se han separado de ella”. (cf. Constituciones de Anderson, VI, 2). El texto
inglés original dice Catholic Religion, lo que traducimos por Religión
Universal, porque la palabra catholic en inglés significa también
“liberal”, “que tiene amplitud de miras”. En efecto, san Jerónimo precisa
que lo católico no es otra cosa que lo que todos han creído en todo tiempo
y en todo lugar. Y en efecto, el término viene del griego katholikós, que
significa “universal”. En nuestra opinión, Désaguliers y Anderson tenían
otra cosa in mente que una alusión a la religión cristiana común. Así lo
pensaba Albert Lantoine, seguido en esto por Paul Naudon. Pues hay ya en lo
que sigue el principio general del internacionalismo, y cuando se considera
que todas las religiones son comparables, se está muy cerca de creer que no
hay ninguna valedera. Lo cual supone el indicio de una cierta sabiduría. Y
efectivamente, la francmasonería de tradición, o sea, espiritualista y
deísta, es ya una religión,prudente, liberal, tolerante, sabia, por ser
adogmática. No puede decirse lo mismo del marxismo, que constituye a su vez
una religión, con sus santos y sus mártires, pero también con sus
inquisidores. Se me objetará que existen asimismo regímenes totalitarios en
los que el individuo no ocupa mayor lugar que en el hormiguero comunista.
¿Qué debe pensarse de ellos? Naturalmente, se impone la misma censura, aún
en el caso de que se conceda al individuo cierta personalidad.
230
Aunque Hitler no hubiera perseguido a la francmasonería, limitándose a los
judíos, los gitanos, los ocultistas, etc., su régimen seguiría siendo
inhumano y tendría que desaparecer en beneficio de la humanidad. No
obstante, el historiador está obligado a distinguir las motivaciones, muy
diferentes, que caracterizan a los regímenes llamados fascista,
nacional-socialista y franquista. El más antiguo de ellos, el fascismo
italiano, estuvo motivado por la anarquía en que se debatía Italia después
de la guerra de 1914-1918. Su jefe, Benito Mussolini, había sido
anteriormente un militante socialista encarnizado. Educado por su padre,
modesto campesino de la Romaña, en el culto de los revolucionarios del
siglo XIX, tuvo una infancia miserable. Convertido en maestro, y refugiado
en Suiza, se puso allí en relación con revolucionarios rusos. Se formó
entonces su mentalidad política definitiva, mezcla de Marx, Proudhon,
Georges Sorel, Nietsche y Vilfredo Pareto. Adversario de la masonería y
anticlerical, esto debía conducirle a la concepción de una ciudad de tipo
antiguo, idealizando la Roma original, elitista en primer grado, donde la
severidad platónica, que sometía el individuo a la ciudad, se suavizaba con
un sentimiento de fraternidad nacional. “La guerra es al hombre lo que la
maternidad es a la mujer ...”, dirá un día. Sus primeras centurias de
camisas negras estaban formadas en su mayor parte por campesinos y obreros,
a los que horrorizaba el desorden de la época. Antialemán en un principio,
mantuvo su alianza con los franceses y los ingleses. Y cuando Hitler
invadió Austria, llevó sus tropas hasta el Brenner, dispuesto a entrar en
Alemania. Por desgracia, fue el único en reaccionar. Abandonó entonces el
clan de sus aliados y se acercó a Hitler. Sin embargo, no hubo nunca campos
de exterminio en Italia, y sólo
231
la GESTAPO persiguió a los judíos una vez que Alemania ocupó Italia. En
cambio, los francmasones, los socialistas y los comunistas vieron a sus
jefes desterrados a las islas Lípari, sus organizaciones disueltas y sus
sedes saqueadas por los camisas negras. A veces, sus subordinados
recurrieron al asesinato político en el extranjero. En cuanto al Duce, ya
se sabe cómo terminó. Las cosas fueron muy diferentes en lo que se refiere
al nacional-socialismo alemán. El orgullo teutón se ofuscó ante la derrota
de 1918 y se negó a confesarse vencido. La ruina financiera del Estado, el
paro, la desaparición de la clase militar, humillada al máximo, crearon un
clima favorable para la eclosión de un huracán antisemita de una amplitud
inusitada, provocado por un panfleto delirante: Mein Kampf (Mi Lucha). El
autor, Adolf Hitler, no era sino el médium y el portavoz de una sociedad
secreta, que tenía como jefe conocido al ex mariscal Ludendorff y como
objetivo entregar el gobierno de Europa a la raza germánica, “raza de
señores”. Ya conocemos las consecuencias: treinta y ocho millones de
muertos. Pero durante trece años, no hay que olvidarlo, ese loco delirante
fue un dios para el 95 % de los alemanes ... Y no olvidemos tampoco lo que
hubiese sido de Francia si Alemania hubiese logrado la victoria.
“Semihuerto, semiprostíbulo ...”, se decía al otro lado del Rin. La
observación va dedicada a quienes creen todavía que las “Waffen SS podrían
disociarse de las SS Totenkopfverbände (SS Calavera) o de las SS
Verfügungstruppe (Guardia del Führer). El tribunal de Nuremberg condenó en
1946 a las SS en su conjunto, como organización “criminal de guerra”. Falta
por ver lo que se ha denominado el franquismo. Las elecciones municipales
de 1931 dieron la victoria a la izquierda. Aunque sin abdicar, el rey
Alfonso XIII decidió
232
renunciar al poder y abandonó España, yendo a instalarse a París. Se
proclamó entonces la República. En el acto, una oleada de violencia se
abatió sobre el país: iglesias y conventos incendiados, cadáveres de
religiosos y religiosas desenterrados y exhibidos, puestos en pie, a lo
largo de los muros en ruinas, etc. las nuevas elecciones legislativas
dieron más votos todavía a la izquierda, y los moderados se retiraron ante
los socialistas. Durante tres años el desorden fue acentuándose. Los
comunistas se opusieron a los socialistas, los anarquistas a los
comunistas. Hubo incluso tres días de combates entre comunistas y
anarquistas en las calles de Barcelona. La disciplina de los primeros se
impuso a la indisciplina de los segundos. Pero, hay que reconocerlo, este
clima inclinaba poco a poco a la España moderada, incluso republicana,
hacia la esperanza de una vuelta al orden manu militari. Un amigo y hermano
nuestro, el doctor Giffreda, de Barcelona, fue detenido una mañana, cuando
iba a visitar a un paciente, por una patrulla anarquista, que le amenazó
con la ejecución por el hecho de llevar corbata y sombrero, lo cual le
clasificaba evidentemente entre los elementos reaccionarios de la ciudad,
más teniendo en cuenta que la medicina no es una ocupación proletaria. No
le soltaron hasta la noche, cuando llegó el “coronel” que mandaba la unidad
anarquista. Y sólo a condición de no volver a llevar corbata y sombrero
cuando fuese a efectuar sus visitas médicas. Orden que obedeció, claro está
... Y sucedió lo que era de prever. El 18 de julio de 1936 las tropas de
Marruecos, bajo el mando del general Franco, desembarcaron en la península.
De inmediato, aquel mismo día (a la señal convenida) se sublevaron todas
las guarniciones; Sevilla, Córdoba, Granada, Cádiz, Galicia, la mayor parte
de León, Asturias, Navarra, Castilla la Vieja se unieron a la
233
rebelión nacionalista. Y comenzó la guerra civil. Ambos campos recibieron
muy pronto ayuda extranjera, lo que sirvió para experimentar tanto hombres
como material. Alemania e Italia ayudaban a Franco; la Unión Soviética
apoyaba a los republicanos. Francia y Gran Bretaña adoptaron una política
de no intervención. El ejército republicano acabó por ser vencido, como lo
será todo ejército donde se elija a los oficiales y suboficiales, y donde
la tropa discuta las órdenes y las contradiga en nombre de la democracia.
La guerra civil causó alrededor de seiscientos mil muertos. Se cometieron
por ambos lados las peores atrocidades, matando a los prisioneros,
torturando a los jefes ... Se instauró entonces el régimen franquista. Bajo
la monarquía de Alfonso XIII se habían respetado todas las libertades;
masonería, martinismo, teosofía, etc., no se inquietaba a ninguna
ideología. Hubo francmasones, incluso generales, entre los oficiales que
siguieron a Franco. Pero una vez conseguida la victoria, reapareció la
Iglesia. Puesto que disponía de siete policías diferentes, establecidas por
encima del ejército, el régimen franquista habría podido dejar correr las
cosas. Sin embargo, cedió fácilmente a las exhortaciones de los obispos
españoles. Y una plancha de hierro se abatió sobre el país. Hasta el punto
de que, cuando los Estados Unidos, tras el final de la Alemania nazi,
consiguieron que se abriesen discretamente templos protestantes en las
grandes ciudades, le bastó al arzobispo de Toledo, primado de España50, dar
la orden para que los militantes católicos las incendiasen la misma noche 50
Dicho arzobispo dejó estupefacta a la prensa internacional al declarar que
lamentaba no ser “Gran Inquisidor de España” como en la Edad Media, para
quemar a los herejes. El último auto de fe en España tuvo lugar en 1804, el
año de la coronación de Napoleón I ...
234
de su apertura. Abolida la ley sobre el divorcio, los divorciados que se
habían vuelto a casar y que habían tenido hijos del segundo matrimonio se
encontraron casados de nuevo con sus antiguos cónyuges, que habían hecho lo
mismo por su parte. Adúlteros y bastardos, gracias a la Iglesia de España
...
235
20 Los antiguos “Deberes” de la francmasonería Hubo un tiempo en que los
grandes señores tenían muchos hijos, a los que no podían dotar. Por eso los
dirigieron hacia los Maestros en la digna ciencia de la Geometría 51. El
Poema Masónico (manuscrito de 1430)
Como hemos evocado anteriormente, la tarea del pastor James Anderson
consistió en “examinar, corregir y redactar, conforme a un método nuevo y
mejor, la historia, las obligaciones y los reglamentos de la antigua
Cofradía”. Tales son los términos de la Aprobación de las célebres
Constituciones de Anderson, de 1723, página 73 de la edición original.
Obsérvese la confesión: se trataba (probablemente siguiendo las
instrucciones de Désaguliers) de corregir y luego redactar conforme a un
método nuevo y mejor los Deberes que habían regido la existencia de la
antigua masonería operativa, conservados después de la admisión de miembros
aceptados. ¿Y cuáles eran esas obligaciones? Anderson no las 51
La noción de derogación nobiliaria por el ejercicio de ciertas profesiones
no existe en Gran Bretaña. En cambio, los plebeyos no pueden poseer escudos.
236
precisa, limitándose a declarar: “El autor de este libro ha examinado
varias copias procedentes de Italia, Escocia y diversas partes de
Inglaterra y, aunque erróneas sobre un gran número de puntos, sacó de
ellas, y de varios otros documentos masónicos, estas nuevas Constituciones”
(op. cit.) No nos dice en qué le parecen erróneas las antiguas, cosa muy de
lamentar. Suponemos que el clima religioso que las impregnaba, católico en
Irlanda, anglicano en Inglaterra, presbiteriano en Escocia, no estaba de
acuerdo con la laicización proyectada. Las investigaciones efectuadas por
historiadores científicos de la Orden –Hughan, Baxter, Begemann, Speth- nos
han puesto en presencia de ochenta y siete manuscritos. Sobre una decena de
ellos no se poseen informaciones suficientes o seguras. Los setenta y siete
restantes pueden reducirse a unos diez, a los que hay que añadir una
edición impresa anterior a la de Anderson. Pasaremos revista a esos
manuscritos. Ordenanzas de los masones de York Los reglamentos más antiguos
parecen ser las Ordenanzas impuestas a los artesanos empleados en la
construcción de la catedral de San Pedro, en el mismo York. Se dirigen no
sólo a los albañiles (canteros) sino también a los carpinteros y los demás
obreros. Existen tres redacciones manuscritas, fechadas en 1352, 1370 y
1409. Vamos a examinarlas por orden de antigüedad. 1352 En latín, titulada
Ordinatio facta pro cementariis et ceteris operariis fabricae. Bastante
corta, emana del capítulo de la catedral. Prescribe que deben respetarse
las antiguas
237
costumbres en uso entre los artesanos de la construcción. Los Maestros
están obligados a jurar ante el capítulo que velarán por su estricta
aplicación. Hay una reglamentación del trabajo para los días de verano y
otra para los días de invierno. 1370 En inglés antiguo, pero procede
también del capítulo de la catedral de San Pedro. Da una reglamentación del
trabajo. Se precisa que no se admitirá definitivamente a ningún albañil
para que tome parte en la construcción de la catedral a menos que haya dado
pruebas, como mínimo durante una semana, de poseer la habilidad suficiente
y a menos que se comprometa, bajo juramento, a someterse a las obligaciones
de la Ordenanza. Además, no podrá abandonar su trabajo sin el
consentimiento del Maestro. 1409 En ese año entraron en aplicación nuevas
Ordinationes, en latín como las de 1352. Confirman los reglamentos
anteriores, instituyen un inspector del trabajo (Supervisor) y precisan la
disciplina. Se observa así un lazo incontestable entre el capítulo de la
catedral y la logia, ya que, según la nueva versión, no se permite a nadie
penetrar en la Logia de los trabajos (las obras) sin permiso de los
canónigos y del Maestro de la logia. El Maestro masón y los Vigilantes, a
ejemplo de los antiguos masones, prestan juramento de lealtad y asiduidad,
y los masones ordinarios están obligados a respetar fielmente los artículos
de la Ordenanza. Ordenanzas de los masones de Londres Los reglamentos
masónicos conocidos con el nombre de
238
Artículos de Londres son cuatro años posteriores a las primeras Ordenanzas
de los masones de la Logia de York. Fueron promulgados el 2 de febrero de
1356 (el 13 de febrero en el calendario gregoriano), con ocasión de una
diferencia surgida entre dos grupos de obreros. El lord alcalde de Londres
los fijó después de su elaboración por un consejo de diecisiete miembros, e
hizo que los firmasen ambos partidos. Comprenden ocho artículos. Están
escritos en francés, ya que se redactaron durante el reinado de los "reyes
franceses", de acuerdo con la expresión inglesa. El rey de Inglaterra es
Eduardo III, nieto de Felipe IV el Hermoso por su madre, Isabel, o sea, un
Plantagenet. Será el primero en reivindicar la corona de Francia,
ajustándose a la antigua tradición feudal, que ignoraba la ley sálica, y en
proclamarse "rey de Francia y de Inglaterra". No obstante, los reglamentos
van precedidos por una Introducción en latín, en la que se exponen los
motivos de su redacción. Se aplican, pues, a casos particulares, pero
implican el respeto de las tradiciones generales. Veamos un resumen de los
ocho artículos: 1, 2 y 3 - Sobre la capacidad de los artesanos. Los obreros
no deben emprender un trabajo si no son aptos para llevarlo a buen término.
Su habilidad será controlada por un examen preliminar. 4 - Los Aprendices y
los Compañeros no participarán efectivamente en la obra si no han recibido
una instrucción profesional completa. 5 - No se aceptará a ningún Aprendiz
para un período de aprendizaje inferior a siete años. 6 - Los Maestros
vigilarán la distribución justa y exacta de los salarios. 7 -Todo Aprendiz
o Compañero indisciplinado y rebelde
239
será juzgado por un consejo disciplinario, presidido por el lord alcalde de
Londres, y podrá ser condenado a multas variables, incluso a la cárcel. 8 -
Los Aprendices y Compañeros no han de ser despedidos nunca por un Maestro
mientras permanezcan en vigor la duración de su contrato Ordenanza de la
Guilda de los Carpinteros de Norwich Fechada en 1375, tiene asimismo
vigencia para los albañiles, los canteros, etc. La corporación se situaba
bajo la advocación de la Santa Trinidad, manifestando así su respeto por el
Ternario masónico. En consecuencia, los reglamentos comienzan por una
invocación al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, a la Virgen y a todos los
santos. Los artículos tienen el mismo espíritu que las Ordenanzas de York,
pero van precedidos por las siguientes prescripciones, que no se refieren
para nada al trabajo, sino que son esencialmente religiosas y sociales. Se
dice que, todos los años, el sábado siguiente a la fiesta de la Ascensión:
"Los Hermanos y las Hermanas se reunirán en un lugar determinado para
recitar en común oraciones en honor de la Santa Trinidad y a favor de la
Santa Iglesia, por la paz y la concordia en el país, por el alma de los
difuntos, y no sólo de los Hermanos y Hermanas, sino también de sus amigos
y de todos los cristianos. "Al día siguiente, que será domingo, organizarán
una procesión, seguida de una misa mayor y una ofrenda. Si muere algún
miembro de la guilda, sus Hermanos y Hermanas habrán de rogar por él y
hacer celebrar una misa por el descanso de su alma. Si un Hermano se ve en
la necesidad, los demás estarán
240
obligados a ayudarle mediante un socorro semanal". Por último, se dice que
los miembros de la guilda, al entrar en ella, juran fidelidad al rey y se
comprometen a respetar la ley común. Las Hermanas a las que se alude son
artistas que trabajan en la decoración del edificio -pintoras, escultoras,
bordadoras, etc.-, hijas de Maestros y, por eso mismo, "asociadas" a la
corporación. Tal fue el papel, en el siglo XIII, de Sabine de Pierrefonds,
hija del maestro de obras Hervé de Pierrefonds52, y creadora de ciertas
estatuas de Notre-Dame de París y de la catedral de Estrasburgo (la Fe y la
Sinagoga). El Manuscrito real o Poema Masónico Documento manuscrito de
finales del siglo XIV o principios del XV, se conserva en el Museo
Británico. Se compone de setenta y cuatro hojas de vitela, en las cuales se
hallan magníficamente transcritos setecientos noventa y cuatro versos en
inglés arcaico. De autor desconocido, se puede admitir también en este caso
que se trata de un sacerdote del oeste de Inglaterra. Perteneció en otro
tiempo a los soberanos de Gran Bretaña, de ahí su sobrenombre de
"manuscrito real". Su título exacto en latín es: Hic incipiunt
constitutiones artis geometriae secundum Euclyde, y está dividido en nueve
secciones (tres veces tres). 52
La francmasonería especulativa actual ha conservado para los hijos e hijas
de Maestros o Maestras masones un rango privilegiado, con el bautismo del
lobezno (hijo de masón), su acceso al primer grado (Aprendiz) a partir de
los dieciocho años y la exención de las pruebas físicas: viajes, paso por
los elementos, etc. (reglamento de 1856 del Rito Francés).
241
La primera parte (ochenta y seis versos) da un resumen de la historia de la
masonería desde Euclides. Sólo citaremos el pasaje que nos interesa: “La
masonería es el arte derivado de la Geometría, la más noble de las artes.
Fue enseñada por nobles maestros a los hijos de familias distinguidas que,
cargadas de hijos, se veían en la imposibilidad de asegurar su existencia.
El aprendizaje de este arte entre gente de tal calidad se hacía en común, y
los que lo estudiaban se daban unos a otros el nombre de Compañero o de
Querido Hermano, reservando el término de Maestro para su profesor". La
segunda parte (ciento setenta y tres versos) comprende quince artículos: 1.
El Maestro masón debe ser firme, concienzudo y de buena fe. Dará pruebas de
honradez en la distribución de los salarios y de imparcialidad cuando actúe
como juez. 2. Salvo en caso de fuerza mayor, el Maestro masón está obligado
a asistir a las asambleas generales. 3. No se admitirá a ningún Aprendiz a
menos que se comprometa para siete años de aprendizaje como mínimo. 4.
Ningún siervo puede ser admitido como Aprendiz; sólo se admitirá a jóvenes
de condición superior, de sangre noble, como lo quiere la Tradición53. 5.
Los Aprendices deben gozar de una buena constitución física. 6. Los
Aprendices reciben un salario especial, inferior, naturalmente, al de los
Compañeros, pero que aumentará con los años de aprendizaje. 7. Ningún
Maestro puede acudir en ayuda de un 53
De ahí la negativa a iniciar a un doméstico (ya no hay siervos) en el siglo
XVIII.
242
ladrón, de un asesino o de un malhechor cualquiera54. 8. Si un miembro de
la corporación no posee las cualidades requeridas, el Maestro lo
reemplazará por alguien más capaz. 9. El Maestro debe ser hábil y
cuidadoso, a fin de realizar su trabajo lo mejor posible en beneficio de la
reputación de la corporación y de los intereses del señor55. 10. Los
Maestros sostendrán entre sí relaciones fraternales; no se harán la
competencia y no hablarán mal unos de otros, bajo pena de multa 11. El
trabajo nocturno está prohibido para los masones. 12. Los masones
respetarán su honor recíproco; no hablarán mal unos de otros, al contrario,
se recomendarán de manera honorable. 13. El Maestro está obligado a dar al
Aprendiz una enseñanza completa e inteligente. 14. Por lo demás, el Maestro
observará, en diversos órdenes, las capacidades del Aprendiz. 15. El
Maestro debe actuar siempre con toda honradez y rectitud frente a los
Compañeros. La tercera parte (doscientos nueve versos) se componen
igualmente de quince artículos, que reglamentan el trabajo considerado
desde el punto de vista moral y religioso, de acuerdo con el viejo axioma:
"Trabajar es orar". Son las Constituciones propiamente dichas, de ahí su
subtítulo en latín, 54
Ciertos francmasones de nuestra época, que se muestran indulgentes con los
terroristas de toda ralea, no caben en la masonería. 55 En aquella época
las grandes obras eran siempre encargadas y pagadas por grandes personajes.
El término señor se aplicaba también al soberano; la reina llamaba a su
esposo "mi querido señor …".
243
Plures constitutiones: 1. Todo masón debe amar a Dios, a la Santa Iglesia y
a su Maestro y Compañeros. 2. Trabajará convenientemente los días no
feriados, a fin de asegurarse un salario que le permita atender en todo
tiempo a sus necesidades, comprendidas las de los días feriados56. 3. El
Aprendiz debe guardar fielmente los secretos de su Maestro y de sus
Compañeros. No debe contar a nadie del exterior lo que ocurre en la logia o
en el domicilio privado. 4. Todo miembro se mostrará verídico dentro de la
corporación. No tolerará los errores difundidos a su respecto y no causará
perjuicio a su Maestro o a sus Compañeros. 5. El masón recibirá su salario
de manera amistosa, y el Maestro le advertirá en tiempo oportuno si no
quiere seguir empleándole en las mismas condiciones de antes. 6. Si se
impone una investigación a consecuencia de una querella, sólo podrá
efectuarse a la salida del trabajo o durante los días de fiesta. 7. El
Aprendiz no sostendrá relaciones culpables con la esposa de su Maestro o de
un Compañero. 8. Cumplirá fielmente sus deberes y mantendrá relaciones
leales con su Maestro y sus Compañeros. 9. Las relaciones entre Compañeros
estarán basadas en la honradez; no vivirán unos a expensas de otros, y
pagarán con lealtad sus cuentas recíprocas57. 56
En el siglo XIX la burguesía "advenediza" hacía trabajar a la "criada para
todo" quince horas diarias, los siete días de la semana, con solo una tarde
al mes de libertad … 57 En la masonería moderna esto justifica la exclusión
del que pide dinero con mala fe o del que, pudiendo, no paga lo que debe a
la obediencia.
244
10. Si un masón falta a sus deberes, de cualquier orden que sean, social o
profesional, se le hará comparecer ante la asamblea general de la
corporación y, si se niega, se le expulsará de la cofradía. 11. Un masón
hábil que ve a uno de sus compañeros a punto de cometer una falta
profesional debe darle indicaciones necesarias para que el trabajo se
efectúe sin daño. 12. Las asambleas generales están formadas por los
Maestros y los Compañeros, el sheriff del distrito, el lord alcalde de la
ciudad, los caballeros y los nobles locales. Los reglamentos decretados
deben ser escrupulosamente respetados58. 13. Todo masón está obligado a
jurar que no robará, que no ayudará a los ladrones y que no actuará como
perista59.58 14. El que quiera afiliarse a la corporación tendrá que jurar
ante el Maestro de la logia y los Compañeros que se someterá de manera
general a todos los reglamentos, que será fiel al rey, y si falta a este
juramento, que lo declarará ante toda la asamblea. 15. El que cometa
cualquier infracción contra las Ordenanzas y los artículos de las mismas y
se niegue a aceptarlo ante la asamblea tendrá que abandonar la corporación.
Si se resiste, el sheriff le hará encarcelar, y sus bienes permanecerán
confiscados tanto tiempo como le parezca bien al rey. 58
Dado que la cofradía está inserta en la ciudad y que sus miembros son de
origen noble, el comportamiento de los miembros de la logia interesa a la
nobleza local y a las autoridades civiles. 59 Este artículo condena sin
recursos el laxismo y la indulgencia de ciertos masones frente a los
miembros que se deben excluir. Para ellos, la fraternidad se confunde con
complicidad, y por lo tanto merecen la censura de su logia. La masonería no
es la Mafia, no hay que olvidarlo. Habría que inscribir esta regla en las
Salas de Reflexión …
245
La cuarta parte (veinticinco versos) lleva el título bastante vago de Alia
ordinatio gemetrie. Trata de la asamblea general, que se reúne una vez al
año y decide sobre las posibles modificaciones que conviene aportar a las
Ordenanzas y decretos relativos a la vida de la corporación. La fecha y el
lugar se precisan en cada ocasión. En la sesión de apertura, los presentes
juran respetar las Constituciones. La quinta parte (treinta y siete versos)
se llama Ars Quatuor Coronatorum, del nombre de los cuatro albañiles que se
negaron a levantar templos a los ídolos y fueron por ello martirizados. Su
fiesta se celebra el octavo día después de Todos los Santos. Se cuenta
brevemente su leyenda en esta parte del manuscrito. Los masones pedirán al
"Dios Todopoderoso" y a "Su dulce madre María" que les dé la fuerza
espiritual necesaria para respetar los artículos y los puntos particulares
de las Constituciones, como lo hicieron los cuatro albañiles mártires,
honor de la cofradía. La sexta parte (veinticinco versos) vuelve a la
leyenda de la francmasonería de los tiempos bíblicos. Por ella sabemos que
el rey Nabucodonosor hizo construir la torre de Babel "para proteger a los
hombres contra un nuevo diluvio". En aquella época la historia no disponía
de ningún medio para comprobar lo que afirmaba. La séptima parte
(veintinueve versos) regresa al principio y enseña que se puede ganar el
cielo con las siete Artes liberales (gramática, dialéctica, retórica,
música, astronomía, aritmética, geometría), siempre que nos sirvamos bien
de ellas, para el Bien. La octava parte (ciento once versos) es un sermoneo
que no tiene ninguna relación con el arte de construir. Se cree que procede
de un poema del siglo XIV titulado Instrtuctions for Parish Priests
(instrucciones para los párrocos).
246
La novena y última parte (ciento un versos) consiste en un resumen de
buenas maneras y urbanidad, un plagio de uno de esos Tractatus urbanitatis
corrientes en los siglos XIV, XV y XVI en Gran Bretaña. Los artículos se
refieren a la cortesía, la educación, la distinción en el comportamiento,
las buenas costumbres60 y el dominio de sí mismo. Como se puede comprobar
por la lectura de este código corporativo, los masones de la época sabían
aunar la habilidad profesional con una conducta llena de elegancia y
dignidad. Permítase a un miembro del Compagnonnage decir que las cosas
siguen igual en el seno de éste. Todos los "países" que he conocido en este
campo han conservado la nobleza de comportamiento que les hace tan
distintos de los "sindicalistas" de taberna … El manuscrito Cooke Cabe
fecharlo aproximadamente en el período de 14301440. Compuesto de cuarenta
hojas de pergamino, comprendiendo novecientas sesenta líneas de prosa en
inglés antiguo, es propiedad del Museo Británico. El autor, originario del
centro de Inglaterra, parece versado en el conocimiento de la Biblia y del
latín. El manuscrito es a su vez una copia de otro más antiguo. Fue la
fuente principal del de Anderson. La primera parte es una historia más o
menos legendaria 60
Lo que se llamaba entonces la bougrerie, la "bribonada" (homosexualidad),
suponía un obstáculo para la entrada en la corporación. La vida privada de
cada uno debe ser preservada y es exclusivamente cosa suya. Pero entonces
no se hubiese visto desfilar de la Bastilla a la plaza de la República,
como se vio en 1982, al FHAR (Frente Homosexual de Acción Revolucionaria),
con una pancarta obscena a la cabeza, seguido por una banderola con el
indicativo "Las tortilleras rojas" precediendo a dos compañías de lesbianas
desenfrenadas …
247
de la masonería y la Geometría. Empieza por una acción de gracias a la
Divinidad: "Gracias sean dadas a Dios, nuestro glorioso Padre, autor y
creador del Cielo y de la Tierra y de todo lo que ambos contienen". El
autor exalta la importancia de la Geometría, lo que parece insinuar que,
tras el enunciado de fórmulas trivialmente prácticas, se perfila una
metafísica derivada de ella. La segunda parte constituye el Libro de los
Deberes. Se trata de un conjunto más antiguo, que el autor ha unido a la
parte de su propia creación. Encontramos en él las mismas prescripciones
que en el código precedente, con el mismo espíritu de rectitud y gran
moralidad. El manuscrito William Watson Descubierto en 1890 por éste en
Newcastle-upon-Tyne, en el norte de Inglaterra, forma parte de la
biblioteca de la Gran Logia Provincial del West Yorkshire. Está fechado en
1687, pero se trata de la copia muy exacta de un documento más antiguo, del
último tercio del siglo XV, redactado en inglés común. Por consiguiente, en
1687, época de la masonería jacobita, de la que formaban parte ya masones
aceptados (no operativos), la francmasonería estuardista conservaba los
usos de la masonería operativa de los antiguos tiempos. Resulta importante
señalarlo. Se divide en dos partes. La primera trata de la historia de la
masonería; la segunda es una exposición de los deberes de los masones,
absolutamente conforme con los precedentes. De modo que, a lo largo de los
siglos, fue constituyendo una doctrina tradicional, transmitida por los
afiliados sin ninguna modificación en cuanto al fondo.
248
El manuscrito Tew Entró en 1888 en la biblioteca masónica del West
Yorkshire, donado por J. William Cocking, y tomó el nombre del antiguo
gobernador de la provincia, masón y benefactor de dicha biblioteca. Data de
1680 aproximadamente, está redactado en inglés, y comprende doscientas
ochenta líneas, transcritas sobre pergamino. Idéntico en su forma a los
precedentes, demuestra una vez más que la francmasonería jacobita vivía su
vida ritual de acuerdo con los antiguos Deberes, invariables desde hacía
siglos. Las versiones impresas del siglo XVII Dejando aparte los
manuscritos que acabamos de analizar rápidamente, hubo en el siglo XVII
algunas ediciones impresa. Un historiados masón belga, Adolphe
PeetersBaertsoen (Gante, 2-3- 1826 - Nápoles, 8-12-1875), autor de una muy
importante Bibliografía ocultista y masónica, menciona: • •
The Constitutions of the Fraterniti (sic) of the Free and Accepted Masonry,
Londres, 1689, in 4º. El mismo título (Constituciones de la Cofradía de la
Masonería Libre y Aceptada, Londres, 1701, in 8º).
Otro erudito bibliógrafo de la masonería, G. Kloss, al no lograr descubrir
estas ediciones, pretendió que no existían, cosa que nos parece muy
imprudente, ya que hubo otra que se había hecho tan rara que, durante mucho
tiempo, se dudó de su existencia.
249
Se trataba de las "Antiguas constituciones relativas a la antigua y
honorable sociedad de los masones francos y aceptados, tomadas de un
manuscrito escrito hace quinientos años, en Londres, impreso y vendido por
J. Roberts, en Warwick-Lane, 1722". Ahora bien, no quedaba de esta edición
más que un solo ejemplar, totalmente ignorado. Fue descubierto por un
editor londinense, Richard Spencer, masón de la Gran Logia de Inglaterra,
que lo encontró encuadernado en un volumen, al final, con la edición de
Anderson de 1723 … Richard Spencer reeditó la obra en 1871, bajo la
dirección de J. E. Cox. Comprende dos partes: 1. una exposición de la
historia de la francmasonería; 2. una exposición de los Deberes masónicos.
Se ajustan por completo a todo lo que hemos oído precedentemente. Pero la
edición impresa de 1722 añade obligaciones especiales para los Aprendices y
unos Estatutos adicionales, decretados en la asamblea del 8 de diciembre de
1663, durante el reinado de Carlos II Estuardo, que no hacen sino precisar
los antiguos artículos. En esta edición, que nos transmite las reglas, usos
y tradiciones de la masonería del siglo XVII, llamada todavía masonería
jacobita o estuardista, hemos descubierto las fórmulas sacramentales de su
ritualismo sabio y sencillo. Vamos a analizarlas.
250
251
21 Los antiguos rituales operativos Que vuestra palabra sea sí, sí, o no,
no. Todo lo que se añade viene del Maligno. MATEO Evangelio, 5, 37
Es muy probable que los ritos descritos por C. Stretton, Th. Carr y J.
Yarker ya citados (véase anteriormente, p. 47) no hayan pertenecido jamás a
la verdadera masonería operativa anterior al siglo XVII. Aunque no se deban
a un diestro montaje posterior, fueron sin duda propios de un medio muy
cerrado y muy poco numeroso. Porque no cabe duda de que los usos
iniciáticos de la masonería operativa de los siglos XIV, XV y XVI eran
extraordinariamente sencillos. Ningún rito de carácter ocultista, mágico,
podía ser integrado en las diversas ceremonias de las corporaciones, ya que
no hubiesen sido tolerados por la mentalidad de la época, íntimamente
impregnada del cristianismo más ortodoxo. No olvidemos que, cuando el rey
Enrique VIII de Inglaterra rompió con Roma, la Nueva Iglesia llamada
anglicana permaneció conforme a la liturgia y a las actividades
sacramentales. Enrique VIII no quería que se creyese que, al sacudirse el
yugo del papa, pretendía atacar a la religión católica y a las verdades que
la Iglesia de Inglaterra había confesado siempre. Ordenó, pues, que se
siguieran observando los libros contra los
252
herejes y, en el curso de ese año (1531), se quemó a tres protestantes61
(cf. Abate Pluquet, Dictionnaire des Hérésies, des Erreurs et des Schismes,
Besançon, 1917, dedicado a Monseñor de Choisuel, arzobispo de Albi). Y
hasta tal punto es cierto que, cuando la nueva Gran Logia de Londres adoptó
el ritual del grado de Maestro que conocemos, se alzó una protesta general,
aunque los historiógrafos de la francmasonería omitan prudentemente hablar
de ella. Hubo en primer lugar el panfleto de Samuel Pritchard ya citado
(véase anteriormente, p. 31); después, la protesta vehemente de la Logia de
York, logia inmemorial, cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos. A
fin de poner a la Gran Logia de Londres en su lugar, se proclamó Gran Logia
de toda Inglaterra, afirmando su existencia desde el siglo X y demostrando,
por medio de documentos, que había instalado ya logias en 1705. Por último,
como ya señalamos en la pág. 11, algunos masones tradicionalistas formaron
en 1730 la Orden Real de Escocia (Royal Ordre of Scotland), con objeto de
"contrarrestar la descristianización introducida por las Constituciones de
Anderson" (cf. H. J. Ostiak, Cahier de Villard de Honnecourt, número 2).
Además, mientras que se formularon censuras religiosas contra ciertos usos
relativos a las "recepciones" en diversas corporaciones, no hubo ninguna
condenación contra los ritos 61
Las múltiples sectas protestantes se mostraron tan intolerantes como los
católicos (Calvino hizo quemar vivo en Ginebra a Miguel Servet). Se podría
escribir un libro sobre el tema, que sigue sin ser solucionado en ciertos
estados de Norteamérica, donde se encarcela a los esposos demasiado
"refinados" en el amor …
253
seguidos por la francmasonería operativa de Gran Bretaña. Habría que
esperar a la condenación ex cathedra de 1755 para ver al papado pronunciar
la excomunión contra los que aplicasen los nuevos ritos establecidos por la
Gran Logia de Londres en 1723. Y sin embargo, si bien la antigua masonería
operativa carecía de todo ritual esotérico u oculto, conservaba usos que se
convirtieron en ritos a causa de su antigüedad. El capítulo de la catedral
de San Pedro de York, en su Ordenanza de 1352, impone a los masones de la
Logia de York la obligación de conservarlos, señalando a los Maestros como
responsables de esa conservación y haciéndoles jurar ante el capítulo que
los harán respetar (véase anteriormente p. 116). A este respecto, se nos
ocurre una pregunta: ¿existía una enseñanza esotérica entre los Maestros,
sólo transmisible por vía oral? Es prácticamente seguro. La prueba está en
la prohibición impuesta a los Compañeros, durante su recepción, de
modificar la forma de los útiles. Sin duda se trataba de mantener una
identidad absoluta entre la enseñanza oral práctica y el útil al que se
refería. Pero resulta asimismo evidente que las antiguas Ordenanzas no
hacen constante alusión sin motivo a las enseñanzas de Euclides, matemático
griego cuyo magisterio se sitúa hacia el 300 antes de Cristo en Alejandría,
durante el reinado de Ptolomeo Soter. Sólo se conservan quince libros de
sus Elementos de Geometría. En cuanto a sus demás obras, en especial los
Porismas, han desaparecido. No le demos más vueltas, el fanatismo cristiano
de los primeros siglos pasó por allí, con su odio contra el neoplatonismo
alejandrino, cuyo fundador, Ammonio Saccas, tuvo como discípulos a Plotino,
Porfirio y Jámblico. Y las sangrientas revueltas del populacho fanatizado
condujeron,
254
en 389, a la destrucción del Serapeion, centro de la enseñanza
neoplatónica, para terminar, en 415, con el odioso linchamiento de
Hipathia, hija de Theón, por instigación del patriarca Cirilo62. Ahora
bien, como hemos dicho, del estudio de los postulados de la Geometría
presentados por Euclides se derivan tradicionalmente una filosofía y una
metafísica. Y Matila C. Ghyka ha establecido en nuestra época las
relaciones evidentes entre la geometría y el ocultismo del ciclo faustiano
en su célebre obra El número de Oro. Un francmasón, siempre que tenga
nociones de una gnosis nacida de la Geometría, sabrá trasponer la creencia
religiosa exotérica a un nivel en que se transformará en conocimiento
metafísico, del que se desprenderá un esoterismo religioso. Y esto se
transmite con gran facilidad. No hay necesidad de copiosos manuscritos, ya
que, como dijo el propio Platón, bastan algunos aforismos para perpetuar el
mensaje. A lo que Pascal añadió que "la Lógica ha tomado sus reglas de la
Geometría …" (cf. El espíritu de la Geometría). ¿Y por qué los miembros de
la cofradía habían de añadir el término "franc" (libre) al de masón si no
pretendían reivindicar una cierta libertad de pasaje, que significaba al
mismo tiempo una cierta libertad de pensar? Todo ello no dependía de ritos
más o menos complicados. Se daba al impetrante una enseñanza exotérica,
como se lanza una semilla al suelo. Si era iniciable, sabía sacar de ella
secretamente, por su propio trabajo interior, la enseñanza 62
El historiador inglés Edward Gibbon (1737-1794) lo demostró en su gran obra
Historia de la decadencia y caída del Imperio romano (tomo I, capítulos XV
y XVI). En nuestra época, Maurice Magre incluyó el asesinato de Hipathia en
su bello libro Priscila de Alejandría.
255
que constituía su riqueza. Si no lo era, se contentaba con ser un manual,
sin convertirse nunca en un espiritual. No obstante, se puede admitir que
existían ciertos usos (no decimos ritos) reglamentarios (una expresión que
habla también por sí misma) durante las ceremonias de recepción de un
Aprendiz o un Compañero. Abordaremos la cuestión. Recepción de un Aprendiz
Primero le examinaba el Médico de logia, a fin de comprobar que no tenía
ninguna malformación corporal que se opusiese al ejercicio del oficio.
Estaba ya previsto el ostracismo de la letra B (véase anteriormente, p.
105). Si le recibía exclusivamente el Maestro de la logia, éste le leía el
Reglamento de la corporación. A continuación, el Aprendiz prestaba
juramento. Si era recibido en presencia de miembros de la logia por el
Maestro de la misma, probablemente se le vendarían los ojos, a fin de que
no pudiese decir quiénes eran esos miembros. El Maestro le leía el
Reglamento, y él prestaba juramento. He aquí el texto: "Yo, N…. (nombre y
apellido), en presencia de Dios Todopoderoso y de los Compañeros aquí
presentes, prometo y declaro que en ningún tiempo venidero, por ningún acto
y en ninguna circunstancia, cualquiera que sea, directa o indirectamente,
publicaré, descubriré, revelaré o daré a conocer alguno de los secretos,
confidencias o consejos de la Fraternidad o Cofradía de Francmasones que en
este momento o en cualquier momento del porvenir podría llegar a conocer.
Que Dios me ayude, lo mismo que las verdaderas y santas materias de este
libro". Y aquí acababa todo. No recibía ninguna sacralización
256
ritual. En ciertos textos antiguos se le llama un Aspirante, y no un
Aprendiz. El Compagnonnage todavía conserva el término en la actualidad.
Recepción de un Compañero Al término de sus siete años de aprendizaje, el
Aspirante podía ser recibido como Compañero, grado equivalente entonces al
de Maestro masón del siglo XVIII. En este caso, le recibía la logia, pero
podía hacerlo el Maestro de logia solo, siendo la recepción igualmente
válida. Se procedía en primer lugar a la invocación de apertura,
pronunciada en general por el Capellán de la logia. Veamos el texto:
"Santísimo y muy Glorioso Señor Dios, Tú, Gran Arquitecto del Cielo y de la
Tierra, dispensador de todos los buenos presentes y de todas las gracias,
que has prometido que allí donde dos o tres se reúnan en Tu Nombre estarás
entre ellos, en Tu Nombre nos juntamos y reunimos, suplicándote muy
humildemente que nos bendigas en nuestras empresas, que nos des el Espíritu
Santo, que ilumines nuestras mentes con sabiduría e inteligencia, a fin de
que podamos conocerte y servirte rectamente, y que todas nuestras acciones
tiendan a Tu gloria y a la salvación de nuestras almas”. “Y Te suplicamos,
oh, Señor Dios, que bendigas esta nuestra empresa presente y que concedas a
nuestro nuevo Hermano que pueda dedicar su vida a Tu Servicio y que sea un
verdadero y fiel Hermano entre nosotros. Gratifícale con la divina
sabiduría, a fin de que sea capaz de esclarecer, por medio de los secretos
de la masonería, los secretos de la piedad y el cristianismo. Así Te lo
rogamos humildemente en el nombre y por el amor de Jesucristo, nuestro
Señor y Salvador.
257
Amén". Esta fórmula de apertura de los trabajos y de investidura se hallaba
todavía en uso en la Gran Logia de Irlanda en 1730 (cf. Constituciones de
1730, Dublín, por el Hermano J. Pennell). Se observará la importancia
concedida a la frase "por medio de los secretos de la masonería" para
esclarecer la parte misteriosa de la religión cristiana, prueba de que,
detrás del exoterismo de las fórmulas y los usos, se disimulaba el
esoterismo al que aludimos hace un momento. Si se limitaban a abrir la
logia, se saltaban simplemente el párrafo que constituía la sacralización
del impetrante. La misma fórmula sería para la instalación de una nueva
logia. La clausura de la logia se lleva a cabo mediante una fórmula más
sencilla y más concisa: "Que el Padre Todopoderoso del cielo, con la
sabiduría de su glorioso Hijo, a través de la bondad del Espíritu Santo, o
sea, tres Personas en un solo Dios, sea con nosotros en el origen y nos dé
Su Gracia para gobernar nuestras existencias, a fin de que podamos llegar a
su beatitud, que nunca tendrá fin. Amén". Se sabe que el candidato a la
recepción como Compañero se presentaba con el seno izquierdo descubierto.
Apoyaba la rodilla derecha en una escuadra situada a los pies del Maestro
de logia, con la rodilla izquierda doblada en ángulo, constituyendo así una
doble escuadra. Sostenía el compás con la punta apoyada en el seno
izquierdo (sobre el corazón) y la mano derecha apoyada sobre el Evangelio
de Juan. Pronunciaba el mismo juramento que el Aprendiz. El Maestro de
logia daba entonces tres ligeros golpes con su mallete sobre la cabeza del
compás apuntado hacia el corazón del recipiendario y pronunciaba la fórmula
de investidura al mismo tiempo que el Capellán.
258
Encontramos los mismos ritos desde el comienzo de la masonería jacobita en
sus logias francesas. Dado el carácter conservador de los británicos, se
puede admitir que no modificaron nada al trasladarse con el rey Jacobo II a
Francia, a Saint-Germain-en-Laye. Los tres ligeros golpes del mallete del
Maestro de logia eran dados de la manera que repetirá (muy erróneamente) el
rito francés, o sea: 00--0. En efecto, hay en esto un simbolismo de origen
religioso. Según la teología católica romana, el Espíritu Santo procede por
inspiración del Padre y del Hijo, coeternos y consustanciales. El término
latino spiratio expresa la idea de una comunicación por el hálito. Aunque
ejerciéndose eternamente, por el hecho de su coexistencia, el Espíritu
Santo conserva a pesar de todo un aspecto de sucesión con referencia a las
dos primeras Personas divinas. Como se sabe, el término latino persona
significa "máscara", "apariencia". La fórmula invocatoria que presidía la
apertura de los trabajos era la misma que presidía la creación de una nueva
logia, modificada muy ligeramente. Como toda fórmula ritual, formaba parte
de las obligaciones del Capellán. Ciertas Ordenanzas precisan que el
Compañero que se permita transmitir la investidura a un Aprendiz, o recibir
a un candidato como Aprendiz, a espaldas del Maestro de logia y de esta
última, queda incapacitado para recibir el cargo de un oficio y, con mayor
razón, para llegar a ser nunca Maestro de logia. Lo mismo ocurre con el
beneficiario irregular. Sin embargo, dado que el carácter de la investidura
es indeleble, no podía ser borrada. Esta regla demuestra que la masonería
operativa transmitía efectivamente una filiación iniciática, en contra de
lo afirmado hace poco por ciertas autoridades
259
masónicas de opiniones muy avanzadas. Por lo demás, la Iglesia católica
adopta la misma actitud al declarar ilícita (irregular) la acción de otras
iglesias autocéfalas, pero considera dicha acción como válida, ya que la
sacralización de sus ministros es imborrable, transmitida in aeternum, por
toda la eternidad. Exaltación de un Maestro de logia El término exaltación
designa la proclamación de un Compañero al rango de Maestro de logia y
procede del latín exalto, que significa "elevar", "glorificar". El rito
-pues se trata en efecto de un rito- existía ya en la antigua masonería
especulativa. No necesitamos más prueba que la afirmación al respecto de
las Constituciones de Anderson en su primera edición de 1723. El ritual iba
asociado al de la constitución de una nueva logia. Lo incluiremos completo.
"Manera de constituir una nueva logia, como la practica Su Gracia el duque
de Warthon, el muy venerable Gran Maestre actual, y conforme a los antiguos
usos de los masones. "Para evitar un gran número de irregularidades, una
nueva logia debe ser constituida solemnemente por el Gran Maestre, asistido
por su Diputado y los Vigilantes. En ausencia del Gran Maestre, el Diputado
actuará en lugar de Su Honor y elegirá a un Maestro de logia para
asistirle; o bien, en caso de que el Diputado esté ausente, el Gran Maestre
designará a un Maestro de logia para actuar a título de Diputado interino.
"Mientras los candidatos, es decir, el nuevo Maestro y los Vigilantes, se
encuentran todavía entre los Compañeros, el Gran Maestre preguntará a su
Diputado si los ha examinado y si considera al candidato al grado de
Maestro perfectamente
260
hábil en la noble Ciencia y el Arte Real, debidamente informado de nuestros
misterios, etcétera. "Entonces el Diputado, respondiendo afirmativamente,
apartará (por orden del Gran Maestre) al candidato de los Compañeros que lo
rodean y lo presentará al Gran Maestre, diciendo: "Muy venerable Gran
Maestre, los Hermanos presentes desean formar una nueva logia, y yo os
presento, para ser su Maestro, a este digno Hermano mío, que yo sé de
buenas costumbres y de gran habilidad, sincero y fiel, y que ama a toda la
cofradía, en cualquier lugar en que se halle dispersa sobre la superficie
de la Tierra". "El Gran Maestre, situando al candidato a su izquierda, y
después de haber pedido y obtenido el consentimiento unánime de todos los
Hermanos, dirá: "Yo constituyo y formo a estos buenos Hermanos en una nueva
logia, y os nombro su Maestro, no dudando en absoluto de vuestra capacidad
ni de vuestra solicitud para conservar el cemento de la logia, etc.",
añadiendo algunas expresiones más que convienen y son de uso en estas
ocasiones, pero que no resulta oportuno relatar por escrito. "Después, el
Diputado repetirá las obligaciones de un Maestro, y el Gran Maestre
interrogará al candidato de la manera siguiente: "¿Os sometéis a estas
obligaciones, como han hecho en todo tiempo los Maestros?". Cuando el
candidato haya asegurado su cordial sumisión a tales deberes, el Gran
Maestre le instalará siguiendo ciertas ceremonias significativas y antiguos
usos y le hará homenaje de las Constituciones, del registro de la logia y
de los instrumentos de su cargo, no todos juntos, sino uno tras otro, y a
propósito de cada uno de ellos, el Gran Maestre o su Diputado le repetirá
de manera breve y enérgica la obligación vinculada a los objetos
presentados. "Tras esto, los miembros de la nueva logia se inclinan al
261
mismo tiempo ante el Gran Maestre y dan las gracias a Su Honor;
inmediatamente después, prestan homenaje a su nuevo Maestro y le aseguran
su sumisión y su obediencia, según las fórmulas ordinarias de felicitación.
"El Diputado y los Grandes Vigilantes, y todos los demás Hermanos presentes
que no sean miembros de la nueva logia, felicitarán entonces al nuevo
Maestro. Y él, por su parte, testimoniará a cambio las gracias que
convienen, en primer lugar al Gran Maestre y luego a todos los demás, según
su rango. "A continuación, el Gran Maestre rogará al nuevo Maestro que
ejerza de inmediato las funciones de su cargo eligiendo a sus Vigilantes.
Así, el nuevo Maestro llamará a dos Compañeros y los presentará al Gran
Maestre, con vistas a su aprobación, y a la nueva logia, con vistas a su
aceptación. “Una vez acordado el consentimiento, el Primer o el Segundo
Gran Vigilante, o cualquier otro Hermano en su lugar, repetirá las
obligaciones de los Vigilantes; y los candidatos, tras haber sido
solemnemente interrogados por el nuevo Maestro, le expresarán su sumisión.
"El nuevo Maestro les presentará los instrumentos de su cargo y les
instalará, en debida forma, en sus puestos respectivos. Después, los
Hermanos de la nueva logia asegurarán a los nuevos vigilantes su
obediencia, conforme a los cumplimientos de uso. "Y esta logia, al quedar
así completamente instalada, será registrada en el libro del Gran Maestre
y, por orden de éste, se enviará notificación a las demás logias". Tal es,
traducido con toda exactitud de la edición original en lengua inglesa de
1723, el texto que describe todo lo concerniente a la instalación de una
nueva logia y, sobre todo, a la exaltación de un Compañero al rango de
Maestro de logia.
262
René G…y, presidente de la Asociación Fraternal de Maestros Instalados
(París, 1961), expuso en un opúsculo de once páginas, titulado Notas sobre
la ceremonia esotérica de instalación de los Maestros de logia, la
evolución y la involución de esos ritos a través de la historia de la Gran
Logia de Inglaterra. De la francmasonería inglesa, para ser exactos, pues
no cabe imaginar una obediencia inmutable en su perennidad. En todo caso, a
partir del 19 de octubre de 1810 adoptó el siguiente principio: "La
ceremonia de instalación de los Maestros de logia es uno de los verdaderos
Land-Marks del Métier, y debe ser preservada". Dicho principio deriva de
una tradición que se remonta a 1726, según la cual la instalación de
Maestro de logia conlleva secretos particulares, y de otra tradición de
1739, que concede un rango privilegiado al Maestro Consumado, es decir, al
antiguo Maestro de logia que haya transmitido su cargo. Por lo tanto,
podemos concluir que, para la masonería operativa antigua, al igual que
para la masonería heterogénea del siglo XVII, no había más Maestro que el
que lo era de una logia, el único que llevaba este título, que se ganaba en
función de sus conocimientos y de su valía en diversos aspectos. En cuanto
a los dos Vigilantes de dicha logia, seguían siendo simples Compañeros. A
partir de 1723 se llamó al Primer Vigilante el Segundo Maestro. Por lo que
se refiere a los "secretos particulares", evocados como el privilegio de
los Maestros de logia y de los Maestros Consumados, consistían en
conocimientos ocultos, correspondientes a una magia animista venida del
fondo de los tiempos, relativa a los ritos propiciatorios de la cimentación
de un edificio, las etapas de su construcción y su sacralización final,
ritos en que la primera piedra y la clave de bóveda
263
representaban un papel de primer plano. De esta ciencia misteriosa que
permitía al Homo faber, asimismo Homo sapiens, dominar las fuerzas de la
naturaleza no queda otra cosa que la tradición del ramo de flores y de la
bandera que los albañiles de nuestro tiempo siguen plantando en lo más alto
del tejado una vez terminado el edificio. En cuanto a los fundidores de las
campanas de nuestras iglesias, ¿conocen los ritos de sus antepasados
medievales, que precedían a los que la Iglesia católica observa todavía
para la consagración y la bendición de dichas campanas? Nos permitimos
dudarlo … En efecto, puede decirse que la construcción de un edificio tenía
dos fases bien delimitadas: 1) Un sacrificio de cimentación, efectuado de
noche, en secreto. Se trataba de hacerse perdonar la eventración del suelo,
análoga a la apertura del seno de la Tierra Madre, al desfloramiento de la
virgen en la noche de bodas, a la tala de un bosque, etc., actos
considerados como una agresión contra las fuerzas de la Naturaleza y, por
consiguiente, peligrosos, en virtud de tradiciones milenarias. Ese
sacrificio de cimentación (en la Edad Media se sacrificaba un gallo negro)
acompañaba a la colocación y sacralización de una piedra cúbica en un hoyo
excavado en el centro de la obra futura. De esta creencia en cuanto a la
Tierra Madre nacieron los usos de confiar a matronas el cuidado de
desflorar a la joven desposada, asimilada a la gleba nutricia, tierra
virgen que el esposo fecundará después como en la época de la siembra. En
ciertos lugares y épocas, el papel de las matronas era confiado al soberano
local o al señor, a los sacerdotes (e Asia), al extranjero de paso
(Babilonia), incluso a los compañeros de armas del esposo (África negra).
De ahí nació el derecho de pernada, que en su origen sólo fue un peligro
aceptado por
264
deber por el protector. De ahí viene también el privilegio que en ciertas
regiones francesas tiene el caballero de honor de una boda y que consiste
en ser el primero, antes que el marido, en quitarle la liga izquierda a la
recién casada y conservarla como un trofeo. Y asimismo, la antigua
costumbre del matrimonio por poderes de numerosos reyes, que obligaba a su
representante a posar la pierna izquierda sobre el lecho en que se acostaba
la futura esposa. 2) Un sacrificio de inauguración, efectuado de día,
públicamente. Se trataba en este caso de obtener la protección y el acuerdo
del Cielo Padre, para hacerse perdonar la tentativa de elevarse en la
atmósfera, de interrumpir la carrera libre de los vientos, de humillar el
orgullo agresivo de los lugares altos, como le ocurrió a Nemrod, el
constructor de la torre de Babel, según la tradición de los Compañeros
constructores. La palabra latina inauguratio significa "comienzo",
"principio", pero expresa también "lo que sigue a una consulta a los
augures". Por lo tanto, el ceremonial de inauguración incluía por fuerza
fórmulas de propiciación, que revestían un aspecto augural, impuesto
solapadamente al Cielo Padre, haciéndolas preceder por ofrendas
propiciatorias que éste no podía rechazar (¿y cómo hacerlo?) a menos de
violar las leyes naturales. Consistían en la sacralización de una última
piedra, reservada para la última ceremonia y depositada en un lugar
preciso. La clave de la bóveda es también, desde el punto de vista
esotérico, la llave que abre la Bóveda … Y hay una cierta Bóveda que
desempeña un gran papel en un alto grado de la francmasonería escocesa. Se
conserva un recuerdo de este uso en la ceremonia de consagración de una
iglesia católica. Tras proceder a la sacralización del exterior del
edificio y luego a la del interior, el obispo consagrante procede a
consagrar el altar mayor, situado en el centro del coro de la
265
iglesia y, a continuación, a la de la pequeña piedra que contiene reliquias
corporales de algún santo y que será finalmente insertada y sellada en el
altar mayor. Clave de bóveda simbólica del edificio, será ella la que se
convertirá en la tabla de resonancia de las influencias procedentes del
Cielo Padre. Estos dos tipos de rituales, el de cimentación y el de
inauguración, orientados hacia la Tierra y el Cielo, evocan inevitablemente
la antigua adjuración de los sacerdotes de Babilonia, fórmula que acompaña
a todos sus ritos: "¡Espíritu del Cielo, recuerda! ¡Espíritu de la Tierra,
recuerda!". Las tradiciones gremiales, que nuestro mundo racionalista
limita con frecuencia a la Edad Media y las catedrales, son sin duda mucho
más antiguas de lo que se supone. La Iglesia católica poseía antaño un
ocultismo sagrado. Pero sus obispos politiqueros y sus curas futbolistas
serían hoy incapaces de comprender nada de nada. Se cometería un gran error
si se pensase que los maestros de obras medievales no eran cristianos
fervientes. La dedicatoria que el maestro cantero Jehan de Chelles consagró
a Notre-Dame de París lo demuestra: "Anno Domini MCCLVII Mense februario
Idus secondo, Hoc fuit inceptum Cristis genitus honore: Kallensi Lathomo
vivente Joanne Magistra" 63. Se trataba de la reconstrucción de los
pórticos del transepto de la catedral, ya que la primera piedra había sido
puesta en 1182, e ignoramos el nombre del verdadero maestro de obras al que
correspondió el rito inicial. Sabemos únicamente que fue el obispo Maurice
de Sully, hijo de una pobre leñadora de Sully-sur-Loire, el que procedió a
la bendición. 63
Véase la traducción más adelante, p. 151
266
En la mente de los constructores medievales se trataba simplemente de
neutralizar mediante esos ritos extraños a lo que consideraban como
potencias subterráneas desconocidas, sin duda demoníacas. De ahí los
sacrificios nocturnos de un gallo negro para la cimentación. Llegado el
día, le tocaba a los sacerdotes y los obispos cumplir con su oficio. Por lo
demás, ese estado de ánimo era común a todos nuestros antepasados de la
Edad Media, incluso de la época que la siguió. Para ellos, Dios y el Diablo
se disputaban el imperio del mundo. La prudencia exigía que el Hombre, la
apuesta del juego, se conciliase la benevolencia de ambos … Recordemos que
hay tanta diferencia en cuanto a la mentalidad entre la gente de la época
de Luis XIV y nosotros como entre la del rey Sol y los hombres del reinado
de Carlos VII. Tres siglos cuentan mucho en la historia de las mentalidades
…
267
22 La francmasonería jacobita
La masonería llamada de "Saint-Germain", es decir, constituida
esencialmente en 1688 por las logias militares de los regimientos
irlandeses y escoceses que siguieron al rey Jacobo II en su exilio, no es
ya la masonería operativa de las cofradías de los constructores. El aporte
de los masones aceptados, los nobles o los burgueses de formación más o
menos intelectual, la convirtió en una masonería especulativa, término que
expresa los diversos tipos de debates abordados en sus logias. Esta
masonería se refleja en las logias militares de SaintGermain-en-Laye, donde
los temas tratados se refieren a la vida de la guarnición, a las eventuales
actividades en campaña, a la evolución posible de las técnicas de combate y
a las necesidades de la fortificación. Su hermana gemela se quedó en Gran
Bretaña, habiendo elegido como dinastía reinante la Casa de Orange, en
lugar de a los Estuardo, con Guillermo III, esposo de María II Estuardo,
hija del exiliado Jacobo II. Todo induce a creer que ambas masonerías
mantuvieron contactos discretos, ya que sólo se conoce una Ordenanza
General para gobernar las logias de este período. Anderson y Désaguliers no
habían llevado a cabo todavía su revolución doctrinal. Nos hallamos, pues,
en posesión de dos versiones de dicha Ordenanza. La primera se titula
Estatutos y Reglamentos generales
268
de la Cofradía de los Francmasones, compilados en el año 1720 por Georges
Payne, entonces Gran Maestre, y aprobados el día de san Juan Bautista de
1721 por el muy noble Hermano Jean, duque de Montagu, y por la Gran Logia
que le eligió como Gran Maestre. Este primer texto comprende treinta y
nueve artículos. La segunda versión se titula Ordenanzas generales de los
Francmasones, tomadas de los archivos de la Orden y redactadas en 1720 por
orden del Gran Maestre, el Hermano Georges Payne, caballerizo, y leídas el
21 de junio del mismo año en la asamblea de Stationers Hall, las cuales,
por la conformidad con los usos de las logias más antiguas, fueron después
comparadas con los antiguos documentos de la Fraternidad; y a las cuales el
Gran Maestre, el muy esclarecido Hermano Jean, duque de Montagu, ha hecho
añadir notas y aclaraciones que han sido recibidas con un consentimiento
unánime y confirmadas por todos los Hermanos de la Gran Logia el 25 de
marzo de 1722 y, en consecuencia, son comunicadas y puestas en práctica por
todas las logias legales. Nuestro texto corresponde al del manuscrito que
perteneció al príncipe Murat, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia de
1848 a 1860, manuscrito de comienzos del siglo XVIII, reproducido por G.
Bord. Se trata evidentemente de la traducción francesa de un texto inglés,
y presenta giros a veces incorrectos, pero que resultaba arriesgado
modificar sin alterar su sentido. Hemos respetado las abreviaturas
tradicionales de los textos masónicos. Al lector le bastará recordar que
G∴M∴. significa Gran Maestre, G∴L∴ Gran Logia y F∴M∴ francmasón. Los
Grandes Vigilantes son, a nivel de la Gran Logia, lo mismo que los
Vigilantes a nivel de la logia ordinaria Del mismo modo, la Gran Logia no
se reúne jamás para
269
"recibir" en un grado cualquiera a un profano o a un masón. Las
iniciaciones se llevan siempre a cabo en las logias ordinarias. La segunda
versión comprende setenta y un artículos, en lugar de treinta y nueve. I.
El G∴M∴ o su Diputado, tiene derecho y autoridad no sólo para estar
presente en cualquier logia, sino también, si lo juzga oportuno, para
gobernarla, haciendo colocar a su izquierda al Maestro de la logia y
admitiendo a los hermanos Grandes Vigilantes para ejecutar sus órdenes; no
obstante, los hermanos Grandes Vigilantes no pueden ejercer sus funciones
en ninguna logia particular, o ser mirados como revestidos de alguna
autoridad, sin la presencia y el mandato expreso del G∴M∴, mientras que
éste puede ordenar a los hermanos Vigilantes ordinarios de la logia e
incluso a otros Hermanos que hagan el servicio pro tempore. II. El G∴M∴ de
una logia particular tiene derecho y autoridad para convocar a sus miembros
con tanta frecuencia como lo juzgue oportuno, y para fijar el tiempo y el
lugar de la asamblea; en caso de muerte, enfermedad o ausencia del G∴M∴ o
de su Diputado, el hermano Primer Vigilante toma su lugar y ejerce sus
funciones. III. Cada logia debe llevar un libro registro en que se anoten
las decisiones y todo lo que merezca ser anotado, con una lista de los
Hermanos y de las logias del mismo lugar. La prelación de las logias se
basa en su antigüedad. IV. Sin una autorización expresa del G∴M∴ o de su
Diputado, ninguna logia debe recibir a más de cinco
270
Hermanos en un mismo día, ni admitir a ninguno que no tenga veinticinco
años cumplidos y que no sea su propio amo64. V. Ningún Hermano podrá ser
miembro de más de una logia en el mismo circuito; a decir verdad, está
permitido adoptarle en otras e invitarle a distintas logias de recepción y
de instrucción, pero no puede ser admitido en ninguna asamblea económica,
excepto en la logia de la que es miembro y de la que ha recibido el
hábito65. VI. Nadie puede ser adoptado en calidad de miembro de una logia
si no ha sido anunciado con un mes de anticipación, de manera que se haya
tenido todo el tiempo necesario para pedir informaciones sobre su carácter
moral. Sin embargo, el G∴M∴ puede dispensar de esta regla. Para procurar
una tal dispensa a un Hermano que viaje por países extranjeros, las logias
acostumbran a proporcionarle, a petición suya, una carta de recomendación.
VII. Nadie puede ser recibido como miembro de una logia sin el
consentimiento unánime de todos los Hermanos que estén presentes cuando le
propongan. Es un derecho que no admite ninguna dispensa, y el Maestro de la
logia no puede declarar válida una elección si uno de los Hermanos se niega
a dar su voto y alega para ello buenas razones; pues, si se forzase a una
logia a recibir en calidad de miembro a alguien que no fuese aceptado 64 65
No se iniciaba entonces a los criados, puesto que no eran hombres libres.
El mandil.
271
por todos en general, el descontento que resultaría perjudicaría la unión y
la libertad, tan necesarias a los Hermanos obreros, y podría causar así la
destrucción de la logia, cosa que todo buen Hermano debe evitar
cuidadosamente. VIII. No se debe conceder nunca la entrada en la logia a un
Hermano visitador, aunque esté instruido en el arte de la masonería, si no
se le reconoce previamente como verdadero masón, o su logia o cualquier
Hermano le recomiendan. IX. Todo Hermano que ha sido recibido como masón, o
que ha obtenido el derecho de burguesía en una logia, está obligado a
vestirla, es decir, debe entregar algo para las necesidades y el
mantenimiento de la logia, en proporción a sus facultades y según la
exigencia de los casos, y comprometerse además a conformarse a los usos y
los estatutos de la logia, que le serán comunicados en el tiempo y el lugar
debidos. X. Ninguna sociedad de masones ni ningún Hermano en particular
deben separarse de su logia, a menos que ésta sea demasiado numerosa, y
entonces se requiere la dispensa del G∴M∴ o de su Diputado; pero si,
después de haberla obtenido, se separan, tienen que entrar en una logia
legal o reunirse formando una nueva, con la autorización del G∴M∴ XI.
Cuando una sociedad de masones se reúne para formar una logia, sin tener
derecho o la autorización del G∴M∴, las demás logias no están obligadas en
modo alguno a
272
reconocerlos como verdaderos FF∴MM∴., y menos aún a aprobar sus obras y sus
decisiones; al contrario, deben mirarlos como sediciosos hasta que se hayan
sometido a la verdadera logia y a las ordenanzas del G∴M∴, y hasta que
éste, después de dar su aprobación a su obra, lo haya comunicado a todas
las logias legales. XII. Todo Hermano que, sin estar autorizado, haya dado
a otros el grado de masón, no debe ser admitido en ninguna logia, ni como
miembro ni como visitador, hasta que haya expiado su falta; no obstante, un
Hermano que haya sido recibido de esta forma puede obtener la entrada en la
logia con tal que ella le juzgue digno y que todos los Hermanos den su
consentimiento. XIII. Los que hayan erigido sin permiso una logia no deben
ya ser recibidos en ninguna logia legal, a menos que hayan reconocido con
sumisión su falta y que hayan obtenido el perdón. XIV. Si una logia no ha
trabajado o no se ha reunido durante meses, se la considera suprimida, y si
solicita ser incluida de nuevo en el número de las logias regulares, pierde
sin embargo su antigüedad, que empieza a contar otra vez desde el momento
en que ha vuelto a trabajar. XV. Como se ha sabido que se han establecido
logias en distintos lugares muy ilegalmente, sin autoridad ni el
consentimiento de ningún G∴M∴, se ha concluido que los que deshonren el
arte de esta manera no podrán jamás obtener ningún oficio, ya sea en las
logias grandes o en las particulares, y que no deben esperar conseguir
273
socorros, en la necesidad, de ninguna logia debidamente constituida. XVI.
Si un Hermano se olvida de sí mismo hasta el punto de que la logia tenga
motivos para estar descontento de él, el Maestro y los Hermanos Vigilantes
están obligados a exhortarle por dos veces en plena logia a volver a su
deber; y en el caso de que se niegue a obedecer y a someterse a la voluntad
de los Hermanos, la logia tiene derecho a actuar con él conforme a las
leyes o, si el Maestro y los Hermanos lo juzgan oportuno, enviar el asunto
a la G∴L∴. XVII. Cuando una logia particular remite un asunto a la G∴L∴, se
redacta la instrucción por escrito por pluralidad de votos, en presencia
del Maestro y de los Vigilantes de la logia, y se da la aprobación, a menos
que la logia encargue a éstos dar la información oralmente. XVIII. En la
medida de lo posible, las logias obreras deben ser uniformes en sus obras;
con estas miras, hay que convocar con frecuencia a Hermanos expertos en
calidad de visitadores, a fin de vigilar que se trabaje en todas partes
sobre los mismos modelos. XIX. La G∴L∴ está formada por todos los Maestros
y los Hermanos Vigilantes de las logias particulares; tiene además su G∴M∴,
su Diputado y sus Grandes Vigilantes; ningún Hermano puede ser admitido en
ella a menos que sea miembro de dicha logia. Cada uno de los miembros tiene
su voto en todo lo que se decide, y el G∴M∴ tiene dos, excepto en el caso
en que el asunto se remita
274
enteramente a su decisión. XX. Además de las asambleas extraordinarias, que
pueden tener lugar de vez en cuando, la G∴L∴ se reúne regularmente siete
veces al año, a saber, una vez al trimestre66 y tres veces en las grandes
fiestas de la orden. XXI. Ninguna nueva logia es reconocida, ni se admite a
sus tres Oficiales en la Gran Logia, si no ha sido primero legalmente
constituida en presencia de la G∴L∴ y se ha dado parte después a las demás
logias. XXII. En general, todos aquellos que han sido o que son todavía
Grandes Maestres, Diputados o Vigilantes son siempre miembros de la G∴L∴. y
tienen voto en ella. XXIII. Los Maestros de las logias particulares y sus
Vigilantes han de presentarse siempre en la G∴L∴ con sus ornamentos en
torno al cuello. Sin embargo, en 1728, el 26 de noviembre, se concedió la
entrada a uno de los tres Oficiales, aunque no fuese decorado con su
ornamento, porque lo había dado a guardar a un Hermano que se hallaba
ausente. Cuando uno de esos Oficiales tiene algún motivo que le impide
presentarse en la G∴L∴, le está permitido hacerse representar por un
Hermano Maestro al que encarga de su ornamento, pero es preciso que el
Hermano al que elige haya sido anteriormente Oficial calificado para ser un
miembro de la G∴L∴ XXIV. 66
En las asambleas de la G∴L∴, que se celebran
En los equinoccios y los solsticios.
275
cada tres meses, todos los asuntos que afectan a la Fraternidad o la Orden
en general, lo mismo que los que conciernen a las logias particulares o a
algunos Hermanos en particular, han de ser tratados y decididos con mucha
reflexión, unión y amistad. Se pone punto final a las diferencias que no se
hayan podido resolver en las logias particulares y, si un Hermano no queda
satisfecho con lo que se decide, corresponde al Maestro apelar en la
primera asamblea del trimestre siguiente y presentar su apelación por
escrito. XXV. En los grandes días de fiesta no se reciben ni solicitudes,
ni apelaciones, ni nada susceptible de turbar la concordia o el placer de
esos días. XXVI. El G∴M∴ nombra todos los años al Secretario, el Tesorero,
el Orador y el Maestro de Ceremonias, o bien confirma en su introducción a
los precedentes, entregándoles con esta ocasión los libros y las marcas de
sus dignidades. XXVII. Aunque el Tesorero tenga voto en todas las
ocasiones, no puede, sin embargo, darlo en la elección de un G∴M∴ y de los
Vigilantes. XXVIII. Cuando un G∴M∴, un Maestro de logia y el Diputado están
ausentes, toma el martillo un G∴M∴. o un Diputado anteriores. En ausencia
de un G∴M∴ más antiguo, éste está representado por el Gran Vigilante, en su
defecto por el segundo y, en caso de que este último falte también, por un
Gran Vigilante anterior; pero si faltan todos ellos, toma su lugar el
Maestro de logia más
276
antiguo y, en una logia particular, el Maestro más antiguo. XXIX. En
ausencia de los Grandes Vigilantes o de los Vigilantes ordinarios, toman su
lugar los Grandes Vigilantes o Vigilantes ordinarios anteriores y, cuando
no están, el G∴M∴ o el Diputado nombran a algún Hermano para ejercer sus
funciones pro tempore67. XXX. Tanto para comodidad del G∴M∴ y de los
Maestros de las logias como para el mantenimiento del honor y la dignidad
de los Diputados, se ha encontrado bien que los Vigilantes (a menos que el
asunto no sea de importancia), cuando tengan algo que anunciar, se dirijan
a los Diputados, y que sólo por negativa de éstos a proponer el caso se
dirigirán al G∴M∴ XXXI. Cuando se produce alguna diferencia entre el
Diputado y los Vigilantes u otros Hermanos, ambas partes, después de
ponerse de acuerdo, acudirán al G∴M∴, el cual allanará las dificultades;
esto no ha sucedido nunca todavía, y el G∴M∴. ha ejercido siempre sus
derechos más por amistad general que en virtud de su autoridad. XXXII. Ni
el G∴M∴ ni los Oficiales de la G∴L∴ pueden ejercer al mismo tiempo las
funciones de Maestro u Oficial de una logia particular; pero tan pronto
como cesan en las que ejercían en la grande, reemprenden de nuevo, en las
logias a las que están vinculados, las funciones que ejercían
precedentemente. 67
Por un tiempo dado.
277
XXXIII. Un Gran Oficial, cuando es Oficial de una logia particular, no está
privado de los derechos vinculados al puesto que ocupa en la logia
particular y, en consecuencia, ha de encargar a uno de los Hermanos
calificados (cuando está ausente) que le represente pro tempore en la G∴L∴,
si la necesidad lo exige. XXXIV. Si un G∴M∴ abusase de sus derechos y se
hiciese indigno de la obediencia y la devoción de la logia, habría que
proceder contra él según las nuevas ordenanzas que se formularían en
semejante caso, puesto que hasta ahora no han sido necesarias. La antigua
sociedad de los FF∴MM∴ está también firme y plenamente convencida de que
nunca se precisará tal ordenanza. XXXV. El G∴M∴ ha de hacer con sus
cofrades, mientras ocupa el cargo, al menos una visita a todas las logias
particulares que dependen de él. XXXVI. Este antiguo y muy loable uso hace
que sea indispensablemente necesario para el G∴M∴. disponer de un Diputado,
al cual ceder de vez en cuando su puesto y confiarle su autoridad cuando se
erige una nueva logia. XXXVII. Los Hermanos de todas las logias y todos los
verdaderos masones dispersos están obligados a reunirse, cada uno en su
lugar, para la celebración general de un día que se ha elegido, el de la
fiesta de san Juan Bautista68. 68
El día de san Juan Bautista (24 de junio) corresponde en realidad a la
fecha media del solsticio de verano, fiesta de la Luz, "madre" de los
francmasones, que se llaman a sí mismos "Hijos de la Luz".
278
XXXVIII. Si algún impedimento no permite celebrar ese día, habrá no
obstante que reunirse, a fin de proceder al nombramiento del G∴M∴ de la
G∴L∴. XXXIX. Cada logia debe tener su día de fiesta particular; pero no hay
que tomar el de la fiesta general, en el que se reúnen los Hermanos de
todas las logias. XL. Cuando el G∴M∴ y la logia juzgan oportuno celebrar la
gran fiesta de acuerdo con el antiguo uso masónico, los Grandes Vigilantes
hacen distribuir boletines de invitación con el sello del G∴M∴ y se
preocupan, en compañía de aquellos a quienes las logias han nombrado para
este efecto, de comprar y preparar todo lo necesario para la celebración
del día. XLI. No se debe servir vino ese día antes de que la comida esté
preparada; después de las 8 de la tarde no se sirve más vino ni ningún
licor fuerte. XLII. Las entradas de las habitaciones destinadas al trabajo
están cubiertas y vigiladas por buenos Hermanos Guarda Templo y sirvientes,
cuya fidelidad está demostrada y que lo vigilan todo para evitar el
desorden. XLIII. Se debe tomar a buenos Hermanos para el servicio, ya que
ese día no está permitido servirse de nadie que no sea verdadero masón, a
fin de gozar de toda la libertad posible. XLIV.
Se nombra a Hermanos de todas las logias para
279
recibir a los que llegan, recoger los boletines, hacer los honores,
introducir o negar la entrada, según lo exijan las circunstancias; sin
embargo, no les está permitido despedir a nadie sin exponer los motivos a
todos los Hermanos de la logia, a fin de prevenir todo descontento y que
sea excluido un verdadero Hermano o se admita a un impostor. Los que están
encargados de esta tarea se presentan temprano en el lugar de la
asignación, antes que los que tienen boletines y antes que los visitadores.
XLV. Los miembros de la G∴L∴ vienen antes de la comida, temprano, al lugar
asignado y se separan de los demás hermanos, con el G∴M∴., para deliberar
durante algún tiempo sobre los puntos siguientes: a) Recibir las
apelaciones y, después de haber pesado las razones alegadas por ambas
partes, ver si es posible reconciliar aún, antes de la comida, a los
Hermanos que tienen una diferencia o aplazar el asunto para un momento más
conveniente. b) Prevenir las disputas y los desórdenes que podrían
producirse en ese día y solucionarlo todo en general, de manera que nada
perturbe la unión y el placer de la sociedad. c) Celebrar consejo sobre lo
relativo al decorum, a fin de que no ocurra nada, en una asamblea tan
numerosa, que vaya en contra de las costumbres y la decencia. XLVI. 69
No hace mucho tiempo, el 25 de noviembre69de
El 25 de noviembre es la fiesta de santa Catalina, patrona de las jóvenes
solteras, de los carreteros y de los filósofos. Tanto los francmasones
especulativos como los operativos la han adoptado por este último título.
El hecho resulta significativo del clima interior de la masonería
estuardista, y sobreentiende, como ya hemos dicho, una tradición esotérica
transmitida
280
1723, se decidió no recibir apelaciones el día de la gran fiesta.
Antiguamente, los Hermanos se reunían el día de san Juan, al amanecer, en
un convento o en una alta montaña de la vecindad y, tras haber elegido a
los Grandes Oficiales, se dirigían al lugar de la fiesta, que era también
ordinariamente un convento70, o la casa de un masón distinguido, o bien un
albergue espacioso y bien construido. A veces, los Maestros de las logias y
los Vigilantes de las logias particulares esperaban en la entrada al G∴M∴ y
a su séquito para recibirle, cumplimentarle e introducirle en su logia.
Pero, también con frecuencia, el G∴M∴ precedía a los Hermanos y delegaba en
sus Vigilantes para invitarles a entrar. Se puede hacer una u otra cosa;
sólo se exige que la logia esté en orden antes de la comida. XLVII. Una vez
hecho esto, el G∴M∴, los Grandes Vigilantes y los Grandes Oficiales se
retiran por breve tiempo y dejan a los Maestros y los Vigilantes de las
logias particulares en libertad de elegir a un nuevo G∴M∴ o de confirmar al
precedente (se entiende, si la elección no está ya hecha). Si se confirma
al precedente por consentimiento unánime, se le invita a volver y se le
ruega, con los testimonios de respeto que le son debidos, que haga a la
sociedad el honor de ejercer de nuevo, durante un año, las funciones de su
cargo, y después de la comida se hace saber si ha aceptado o rechazado el
gobierno, ya que sólo entonces uno de los G∴M∴ anteriores lo declara a la
asamblea. En 1720, el 27 de oralmente 70 La elección de un convento subraya
el carácter católico de la masonería estuardista
281
diciembre7170, se concluyó que en adelante se elegiría al G∴M∴ unos días
antes de la fiesta y que el nuevo G∴M∴ acudiría a la fiesta llevando a su
izquierda al que abandona su cargo, de manera que la elección de la que se
acaba de hablar sería simplemente una confirmación o una simple ceremonia.
XLVIII. Se pasa luego a la mesa y, después de levantarse, se abre la G∴L∴
en presencia de todos los Hermanos reunidos. XLIX. Cuando se ha requerido
al G∴M∴ precedente antes de la comida que continúe en el cargo durante el
año siguiente y él ha aceptado, un Hermano nombrado a este efecto expone a
la asamblea las ventajas de las que ésta ha disfrutado bajo el gobierno de
dicho G∴M∴ y, dirigiéndose a él, le ruega, en nombre de la G∴L∴, que haga
el honor a los Hermanos de seguir siendo su G∴M∴ durante el año siguiente,
y una vez que él da su consentimiento mediante el signo de aprobación, el
que está a su derecha le declara en voz alta G∴M∴; todos los Hermanos le
saludan de acuerdo con el uso y se acercan a él por separado para
testimoniarle su alegría; tras lo cual, cada uno vuelve a su sitio. L. Pero
si los Maestros de la logia y los Hermanos Vigilantes no han pedido aquel
día o anteriormente al G∴M∴ que conserve su puesto, o si él se ha negado a
conservarlo, nombra al Hermano que le sucede por elección y, tan 71
Fiesta de san Juan Evangelista, patrón de los escritores y de los
impresores, ambos difusores del pensamiento.
282
pronto como la logia ha dado su consentimiento unánime, se procede de la
misma manera que se acaba de decir en el artículo precedente. LI. Si la
elección del G∴M∴ no es aprobada unánimemente, los Maestros de las logias y
los Vigilantes proceden a elegirlo por segunda vez, y si se rechaza de
nuevo ésta, hay que rogar insistentemente por tercera vez al G∴M∴
precedente que conserve el martillo, lo que no podrá rehusar entonces. LII.
Dicha elección se hace por sorteo de la manera siguiente: cada Maestro de
logia, Diputado o Vigilante, escribe el nombre de su candidato en un papel
y el que es el G∴M∴ para el año siguiente (sic). LIII. Tan pronto como el
G∴M∴ ha sido confirmado, o se ha instalado el nuevo y sentado en la cátedra
de Salomón, nombra primero a su Diputado, que es proclamado de inmediato,
saludado e instalado por el otro. Se nombra después a los hermanos Grandes
Vigilantes, que deben ser asimismo unánimemente aprobados por la G∴L∴, o
instalados por sorteo, en caso de que dicha elección no haya sido
confirmada. Nombra además a sus otros Oficiales, que ocupan su lugar. Para
concluir, los Maestros de logia presentan a sus hermanos Vigilantes,
nombrados en sus logias o elegidos por sorteo, los cuales son recibidos en
su calidad de miembros de la G∴L∴. y felicitados de la manera ordinaria.
LIV. Si el Hermano que el G∴M∴ nombra como su sucesor no puede estar
presente en la asamblea, por
283
enfermedad o por otros motivos, no podrá ser proclamado G∴M∴, a menos que
el antiguo G∴M∴ u otro Maestro de logia asegure, bajo palabra de masón, que
el susodicho, nombrado o elegido, acepta el cargo en cuestión, y en ese
caso el G∴M∴ precedente nombra en calidad de plenipotenciario al Diputado y
a los hermanos Grandes Vigilantes, así como a los demás Grandes Oficiales,
ya que los puestos no pueden permanecer vacantes; recibe también, en nombre
del G∴M∴ actual y en la forma usual, los homenajes de los Hermanos. El G∴M∴
anterior o uno de los antiguos G∴M∴ es plenipotenciario del nuevo hasta que
éste haya ocupado la cátedra, ya que ni el Diputado ni los Grandes
Vigilantes pueden ocupar su lugar, a no ser por su orden expresa. Además,
pone en persona entre las manos del nuevo G∴M∴ el ornamento y los útiles.
LV. A continuación, el G∴M∴ permite a los Hermanos que están presentes
proponer cualquier cosa tendente al bien de la Orden, y se decide en
consecuencia o se remiten las cuestiones a la primera asamblea ordinaria o
extraordinaria de la G∴L∴ LVI. Después, el G∴M∴, su Diputado o cualquier
otro encargado de ello dirigen a los Hermanos las exhortaciones
convenientes. LVII. Luego, se pueden hacer los brindis ordinarios y entonar
las canciones de los FF∴MM∴, con acompañamiento de música, y cuando todo lo
relativo a los deberes y las obligaciones del G∴M∴ y los Vigilantes ha
salido ya a relucir y se ha deliberado sobre esos temas, cada Hermano es
libre de retirarse o quedarse, con tal que
284
la logia se cierre temprano. LVIII. El Maestro de una logia particular es
siempre Maestro de la logia que ha creado, ya sea en virtud de su propio
derecho, o por autorización de la G∴L∴., o porque ha sido llamado a serlo.
Cuando renuncia al gobierno, puede transmitirlo a quien quiera, a menos que
prefiera que los Hermanos elijan por sorteo a su sucesor. Nombra o confirma
todos los años a su Diputado y sus Vigilantes, tras el consentimiento
previo de la logia o, en caso de que sea rechazado, por sorteo. Por lo
demás, esas ordenanzas generales tienen vigencia en todos los casos para
las logias particulares. LIX. Cuando, por ser demasiado numerosa, una logia
particular toma el partido de separarse (ya que la separación no puede
tener lugar en la G∴L∴), debe comunicarlo al Maestro de la logia, que pide
en consecuencia el signo de aprobación de su logia, el cual debe ser
unánime a este efecto; comunica después su decisión a la G∴L∴., solicita su
consentimiento y le ruega que cree una nueva logia una vez que los Hermanos
que se separan hayan elegido a su Maestro y que éste haya sido aceptado por
la logia madre o por el G∴M∴'. del país. LX. Tras haberse efectuado la
separación y establecerse la nueva logia, la antigua no puede solicitar
ningún privilegio de la nueva, ni ésta de la otra, y un miembro de la una
no puede ser al mismo tiempo miembro de la otra. LXI.
Cuando el G∴M∴ da el tercer golpe de martillo,
285
todo debe estar en profundo silencio en la logia, y cualquiera que falte a
la regla será castigado en el acto. LXII. Ningún Hermano puede ser admitido
en la G∴L∴ sin ser miembro de ella, a menos que esté obligado a comparecer
por alguna cuestión, como suplente o como testigo, o hubiera que llamarle
para dar explicaciones y hacer aclaraciones en un caso particular. LXIII.
Nadie, excepto los que tienen algún oficio, se atreverá a cambiar de lugar
durante las deliberaciones y la obra (sic). LXIV. No está permitido a un
Hermano hablar más de una vez sobre el mismo tema, a no ser para dar
aclaraciones y tras haber obtenido el permiso del Maestro de la logia. LXV.
Nadie debe hablar sin permiso y sin haber levantado y vuelto hacia la
cátedra; nadie se atreverá a interrumpir al Hermano que habla; pero cuando
se aparte de su tema, el Maestro tiene derecho a corregirle, tras lo cual
se sentará hasta que haya obtenido de nuevo permiso para continuar su
discurso. LXVI. Si alguien falta por dos veces a las ordenanzas en el mismo
día y cae por tercera vez, se le ordena severamente ausentarse aquel día de
la logia. LXVII. Si alguien se burla de un Hermano o pone en ridículo lo
que él propone, debe ser excluido de la sociedad de los Hermanos y
declarado indigno de llegar
286
a ser nunca miembro de la G∴L∴, a menos que reconozca su falta y que
obtenga el perdón. LXVIII. No se debe tratar ningún tema en la logia que no
haya sido comunicado por escrito al G∴M∴; después que él haya reflexionado,
los Hermanos pueden enjuiciarlos, y el G∴M∴ propone el pro y el contra.
LXIX. El 25 de noviembre de 1728 se restableció el oficio de Intendente o
Steward, que durante algunos años había estado fuera de uso, y se ha
conservado después a causa de su utilidad, ya que sobre él recae
particularmente el cuidado de hacer los preparativos y los arreglos
necesarios para las grandes fiestas. Visto, pues, lo penoso de este cargo y
las ventajas que los Hermanos obtienen de él, se concluyó que, para evitar
disputa y altercado, bastante frecuentes en ocasiones semejantes, se
confiaría enteramente a los dichos hermanos Stewards el cuidado de
solucionar en general todo lo que se refiere a las fiestas, y además se les
dio por reconocimiento, el 24 de junio de 1735, el derecho de formar parte
y establecer una logia particular72, y se estatuyó: 1) Que esta logia sería
inscrita en todos los registros y en todas las listas de la G∴L∴ . bajo el
nombre de logia intendente o de Stewards. 2) Se le concedió el privilegio
de enviar doce Hermanos a la G∴L∴ en calidad de síndicos, a saber, el
Maestro, los dos Vigilantes de su logia y nueve Hermanos más, cada uno de
los cuales tendría su voto. 3) Se les decoró con una banda roja,73
añadiendo el permiso de poner un forro de 72
Se reunía en "El Cuerno de la Abundancia" y figura en el cuadro de Steele.
La banda roja punzó, que se lleva del hombro derecho a la cadera izquierda,
sigue correspondiendo al Early Grand Scottish Rite (Rito Escocés
Primitivo). El 73
287
seda roja a sus mandiles, con prohibición para toda otra logia de llevar el
mismo hábito. 4) Los Hermanos de la logia de Stewards (a excepción del
Maestro y los hermanos Vigilantes) no tienen voto en la G∴L∴, salvo en las
cuestiones económicas. 5)Esta logia recibe el dinero para los días de
fiesta y se ocupa de los arreglos; pero si los fondos no bastan, está
obligada a suplirlos, sin que repercuta en las demás logias. Desde que fue
establecida, se ha encargado siempre ella sola de solucionar lo necesario
para el día de la gran fiesta. LXX. Toda G∴L∴ tiene pleno derecho -y
autoridad- de crear nuevas ordenanzas y de cambiar éstas para sostenimiento
de la antigua sociedad masónica, de manera, sin embargo, que no se lesionen
las antiguas ordenanzas y que los nuevos estatutos que se establezcan sean
presentados por escrito a la deliberación de los Hermanos en una de las
primeras asambleas, y eso antes del día de la gran fiesta, ya que es
absolutamente necesario el consentimiento unánime de todos los Hermanos
para dar fuerza de ley a dichas ordenanzas; dentro de esta óptica, se debe
pedir primero solemnemente este consentimiento después de la comida; por lo
demás, no está permitido a nadie, ni a ninguna sociedad, hacer por su
propia autoridad alguna innovación en la calle. LXXI. A consecuencia de una
decisión y declaración hecha en debida forma el 25 de noviembre de 1723,
toda Rito Escocés Antiguo y Aceptado ha adoptado la banda azul turquesa,
bordeada de rojo. Corresponde a la Gran Logia de Francia, mientras que la
banda del Rito Francés (Grande Oriente de Francia) es azul lisa.
288
logia reunida legalmente tiene derecho a perfeccionar o adaptar las
circunstancias particulares contenidas en el libro impreso de las
Constituciones; que se publicó por orden de la G∴L∴ de Inglaterra74, pero
no se puede alterar nada en este libro sin el consentimiento de la logia
más antigua; y no se debe reconocer en ninguna logia legal un libro de
Constituciones que haya sido reimpreso con cambios. En el manuscrito que
perteneció al príncipe Murat, Gran Maestre del Grande Oriente de Francia,
como ya se ha dicho, figura un documento a continuación de las Ordenanzas
Generales. Se titula Lois du Ballottage, término derivado de la palabra
francesa balle, "bola", alusión a las bolas negras y blancas utilizadas
para los escrutinios. Cuando se trata de dar una opinión importante, el
Maestro de Ceremonias de una logia entrega a cada uno de los Maestros
masones que participarán en el escrutinio una bola negra y una bola blanca.
La primera significa una opinión desfavorable; la segunda, una aprobación.
Después, vuelve a pasar llevando una caja blanca y una caja negra. Los
Maestros masones deseosos de dar una opinión positiva meten la bola blanca
en la caja blanca y la negra en la caja negra. Si las invierten, expresan
una opinión negativa. Hecho esto, se vuelca el contenido de las dos cajas
en la bandeja del Venerable que preside la logia y se cuentan los votos a
favor y los votos en contra. En el antiguo texto la operación recibe el
nombre de ballottage. En las circunstancias importantes se procede a dos
escrutinios sucesivos, con objeto de que no haya ninguna 74
Aquí no se trata de la de Désaguliers y Anderson.
289
posibilidad de discusión después de la decisión final. I. Cuando un extraño
que se presenta como aspirante ha obtenido el ballottage y éste resulta en
su favor, desde ese mismo momento tiene derecho a ser recibido en la Orden.
II. En una logia de elección y ballottage, todos los Hermanos deben
permanecer tranquilamente sentados en sus puestos, y nadie se atreverá a
dejar el suyo, bajo pena de la multa reglamentaria. III. Todo aspirante
acusado públicamente en justicia de aceptar opiniones contrarias a la
verdadera doctrina apostólica, o cargado de vicios vergonzosos y de
crímenes contra natura75, queda excluido de la orden por una sola bola
negra. IV. Si alguien, después de que se haya votado en su favor, deja
transcurrir tres años sin haber solicitado su recepción, se borrará su
nombre y tendrá que anunciarse de nuevo para obtener el ballottage. V. El
hijo de un F∴M∴ tiene derecho a ser recibido con preferencia a los
príncipes y los reyes y, por consiguiente, a obtener el ballottage antes
que ellos, siempre que esté dotado de las cualidades exigidas a todo
Hermano de la Orden. VI. 75
Un extraño puede obtener el ballottage a los
Desde 1981 muchas personas sexualmente normales se preguntan si por
casualidad no serán ellas las que representan la anormalidad.
290
veinticuatro años, y el hijo de un F∴M∴ a los veintiuno; incluso, si
demuestra tener una conducta honrada y propia de un hombre cabal, se puede
fijar el término de veintiuno para el primero y de dieciocho para el
último; pero nunca por debajo de esta edad, y se debe tener esta
condescendencia muy raramente. VII. Un Hermano no debe proponer a nadie
como Hermano sirviente a menos que éste haya permanecido por lo menos tres
años a su servicio, de manera que esté bien seguro de su capacidad y pueda,
por lo tanto, ser su primer padrino después del ballottage. VIII. Después
de haber votado por un extranjero y cuando la recepción resulte en su
favor, se nombran tres padrinos, entre los cuales debe figurar siempre en
primer lugar aquel que lo ha propuesto. IX. Todos los Hermanos F∴M∴ en
general pueden proponer como aspirantes a extraños, con tal de que el
proponente esté en condiciones de cumplir las funciones de primer padrino y
tenga bastante capacidad y luces suficientes para instruir en sus deberes y
obligaciones al que debe ser recibido; a este respecto, un Hermano todavía
novicio debe tener cuidado en no usar su derecho antes de hallarse bien al
corriente de todas las partes relativas a los institutos y trabajos de
nuestra orden. X. Cuando todos los votos han sido reconocidos como
favorables, es decir, cuando todas las bolas han
291
resultado ser blancas, se felicita en la forma ordinaria a aquel a favor
del cual se ha hecho el ballottage, dirigiéndose para ello a quien lo ha
propuesto. XI. Cuando se encuentra una única bola negra, el G∴M∴ declara
que la recepción tendrá lugar, sin que sea necesario informarse de quién es
el Hermano que ha echado la bola negra. XII. Dos bolas negras tampoco
impiden declarar válida la recepción; basta con que la logia reconozca una
por buena, y el G∴M∴ la otra, según su derecho. En ese caso, no se exige
saber por qué se han puesto las bolas negras. XIII. Si se encuentran tres
bolas negras, la recepción se aplaza hasta la primera asamblea, a fin de
que en este intervalo los que han echado bolas negras puedan alegar al G∴M∴
los motivos que les han determinado. Éste indica después a la logia el día
en que debe reunirse de nuevo. XIV. En el caso de que aparezcan cuatro o
cinco bolas negras, la recepción se retrasa seis semanas, si se declara
G∴M∴ antes de la primera asamblea las razones que las han motivado. XV.
Cuando se encuentran seis o siete bolas negras y se indican los motivos
antes del primer día de logia, la recepción se aplaza tres meses. XVI. Si
hay más de siete bolas negras, y siete
292
Hermanos dan razones válidas para ellas, el aspirante queda excluido para
siempre, lo que se comunica a todas las logias. XVII. Cuando hay más de
siete bolas negras pero no hay siete Hermanos que aleguen el motivo de
haberlas echado y, además, esas bolas no exceden del tercio de los Hermanos
presentes, la recepción puede ser declarada favorable después de tres
meses. XVIII. Si alguno de los Hermanos que han echado las bolas negras no
se manifiesta en el tiempo prescrito, y según el número que determinan los
apartados XIII a XVII, la logia declara válida la recepción, con tal de que
el número de bolas negras no exceda del tercio de los Hermanos presentes en
la logia. XIX. Ningún G∴M∴ se atreverá, sin faltar a su fe y a su fidelidad
de F∴M∴, a nombrar a un Hermano que haya puesto una bola negra, si éste no
expresa su deseo al respecto en la logia, so pena de perder su puesto de
G∴M∴ . y de ser excluido por tres años de las logias de F∴M∴ XX. No se
niega nunca el ballottage a un aspirante extraño, a menos que haya sido
anunciado en otra logia y esté protegido por ella; por eso los secretarios
de las logias deben informarse mutuamente de los ballottages; pero si, por
error, se le hubiese votado en dos lugares diferentes, la logia que ha
concedido primero el escrutinio a un aspirante tiene en exclusiva el
derecho a recibirle.
293
XXI. Si se hubieran echado una o varias bolas negras por equivocación, los
Hermanos que se han equivocado pueden decirlo, tras solicitar permiso
previo, y declarar su bola blanca. XXII. El G∴M∴ y sus seis Oficiales
tienen derecho a retrasar el ballottage de alguien hasta otro momento, a
fin de no exponerle, cuando prevén que los votos no serían favorables.
294
295
23 El Supremo Consejo de los Ritos Confederados Siempre habrá
investigadores apasionados y orgullosos que querrán morder por sí mismos el
fruto del Conocimiento e, incidentalmente, la granada … MATILA C. GHIKA El
Número de Oro, II, 6
En medio siglo de actividad en el seno de los cenáculos esotéricos, he
podido comprobar que muy raras veces una filiación iniciática llegaba a
extinguirse. Y cuando se procede a investigar sobre una nueva formación, se
comprueba muy a menudo que no es más que el brote, bastardeado, de algo
mucho más antiguo. Así, el pensamiento se reencarna a lo largo de las eras,
adoptando los matices que le imponen las generaciones. Y lo mismo que el
juego de los cromosomas hace reaparecer un lejano antepasado en la
envoltura de uno de sus descendientes, lo que fue el alma de un aspecto de
este pensamiento vuelve a animar una corriente ideológica que se imagina
inédita. Ahora bien, la filiación de la francmasonería anterior a la
reforma de Anderson y Désaguliers no se ha extinguido. Subsiste en el seno
de un rito muy olvidado, el Early Grand Scottish Rite, o Rito Escocés
Primitivo, que fue recogido y albergado, con otros dos o tres, por un
organismo masónico creado en 1845 en Edimburgo. Se trata del Supremo
Consejo de los Ritos Confederados.
296
El Rito Escocés para Escocia lo cita en la página 106. Su autor es R. S.
Lindsay, grado treinta y tres, Gran Secretario General del Supremo Consejo
del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de Escocia. La obra lleva el imprimátur
del Gran Comendador y de los Grandes Oficiales, con fecha del 22 de julio
de 1957. Aparecía ya citado en la Cyclopaedia of Fraternities (2ª. Edición,
1907, p. 67), en Estudio sobre la francmasonería americana, de Arthur
Preuss, alto dignatario de ésta. En los Estados Unidos se denomina Soberano
Colegio de los Grados Masónicos Unidos. Lo citaban igualmente, con motivo
de la afiliación de René Guénon a su rama francesa, los números de enero,
febrero y septiembre-octubre de 1909 de la revista L'Acacia, portavoz del
Grande Oriente de Francia, bajo el nombre de Supremo Gran Consejo General
de los Ritos Unidos, llamado también Masonería Antigua y Primitiva. Y el
historiador masónico Albert Lantoine informa asimismo de su existencia al
citar la patente que el Supremo Consejo de los Ritos Confederados de los
Estados Unidos entregó al Gran Maestre Jean Bricaud (Gran Maestre del Rito
de Memphis-Misraim), el 30 de septiembre de 1919, para los ritos de Cernau,
Early Grand Scottish Rite, Royal Order of Scotland (Orden Real de Escocia)
e incluso Misraim (cf. A. Lantoine, La Franc-Maçonnerie chez elle, Éd.
Slatkine, Ginebra, 1981, p. 298). Mucho antes, en septiembre de 1909, el
Gran Maestre del Grande Oriente de Alemania, Gran Maestre mundial del Rito
de Memphis-Misraim, Theodore Reuss, había entregado una patente de esos
diversos ritos a Gérard Encausse (Papus), Gran Maestre de Memphis-Misraim
en Francia.
297
Sus sucesores fueron Charles Détré (Teder), Jean Bricaud, Constant
Chevillon (asesinado el 26 de marzo de 1944 por la milicia de Vichy),
Charles-Henry Dupont y el autor de estas líneas. El Early Grand Scottish
Rite, o Rito Escocés Primitivo, está representado por una logia y un
capítulo al oriente de París, bajo el título de Saint-André-d'Écosse.
Agrupa a algunos masones especializados en la historia de la francmasonería
y pertenecientes a la Gran Logia Nacional Francesa (Bineau y Öpera) y a
Memphis-Misraim. Ambos son cerrados. Antes de la segunda guerra mundial
existía en Francia, en ciertos regimientos de infantería, una compañía de
tradición. Dejando aparte el escudete del cuello con el número de su
regimiento, sus oficiales, suboficiales y soldados llevaban en la manga
izquierda otro escudete con el número de un antiguo regimiento, disuelto
después de la guerra anterior. En caso de conflicto, dicha compañía de
tradición se convertía en la unidad de partida del regimiento
reconstituido76. Desde este punto de vista hay que encarar la existencia de
ciertas logias de tradición. Tal es el caso de Saint-Andréd'Écosse. No se
trata de "logias salvajes" o independientes, sino de posibilidades de
renacimiento. Fue también el caso de la logia Alexandrie d'Égypte, célula
del futuro renacimiento del Rito de Memphis-Misraim, 76
Servimos durante la alerta del otoño de 1938 y la guerra de 1939-1940 en el
154º Regimiento de Infantería de Fortaleza, Reserva del 37º, que ocupaba
los "intervalos" en el bosque de Bitche. Ahora bien, se trataba del antiguo
Regimiento de Turenne, con el que este mariscal hizo todas sus campañas.
Como recuerdo de sus orígenes, el 154º RIF había conservado como marcha
reglamentaria la del Regimiento de Turenne, convertida en la "Marcha de los
Reyes" de La Arlesiana. Y como a todos esos regimientos de cobertura, el
ministerio de la Guerra le había adjudicado en 1938 un nombre: "Turenne
Regimiento de los Vosgos"
298
creada por nosotros en 1945 con masones pertenecientes a las diversas
obediencias francesas, disueltas por el Gobierno de Vichy. Sus tenidas y
las de su capítulo se celebraron en nuestro domicilio durante los cuatro
años de la Ocupación alemana, con insignias y accesorios. Y tras la
Liberación, la tenida del solsticio de invierno fue presidida por el Gran
Maestre de la Gran Logia de Francia, Michel Dumesnil de Gramont, entonces
relator del presupuesto del Gobierno de Argel y amigo del general De
Gaulle. Para subrayar mejor el retorno a las fuentes, esta tenida, solemne
entre las que más, tuvo lugar en la "Cayenne" de los Compagnons du Tour de
France des Devoirs Unis (Union Compagnonique), en la calle Pavée, ya que
los locales masónicos de antes de la guerra estaban inutilizables,
destrozados por la Milicia. He aquí algunas "supervivencias" de los
antiguos regimientos de la monarquía que tuvieron logias militares: Walsh:
92º RI; Hainault: 50º RI; Vivarais: 71º RI; Saintonge: 82º RI; Royal
Roussillon: 54º RI; Flandre: 19º RI; La Sarre: 51º RI; Auvergne: 17º RI;
Lyonnais: 27º RI; Guyenne: 21º RI; DauphinDragons: 7º de Dragones;
Chasseurs des Céyennes: 10º de Cazadores a Caballo.
299
24 Irregularidad de la Gran Logia de Inglaterra El medio más seguro para
acreditar una opinión es inventar algunas frases que los necios pueden
repetir, creyendo que dicen algo. D'ALEMBERT Éloges
A fuerza de distribuir certificados de regularidad o de negarlos, la Gran
Logia Unida de Inglaterra, sucesora de la Gran Logia de Inglaterra, la cual
había nacido a su vez de la Gran Logia de Londres y de Westminster, que fue
inicialmente la Gran Logia de Londres, ha terminado por creerse la única
regular. Pero como se dice con frecuencia, sólo puede transmitirse lo que
se ha recibido. Y aquí se plantea un problema, ya abordado en un capítulo
anterior. ¿La Gran Logia de Londres de 1717 pertenecía a la masonería
regular, es decir, fundada por francmasones auténticos, regularmente
iniciados y en posesión de los poderes necesarios para constituir logias?
La respuesta es "no". Nos referimos públicamente a este punto porque la
Gran Logia Unida de Inglaterra, basándose en criterios ocultos que
abordaremos al final del capítulo, afirma a menudo que los miembros de las
diversas obediencias francesas (y extranjeras), dejando aparte las que la
representan en el extranjero, "no son
300
masones" (sic). Ahora bien, si nos remitimos a los orígenes, los suyos lo
son menos todavía. Volvamos a las fuentes. En septiembre de 1714, en
Londres, el pastor presbiteriano James Anderson educa a profanos en las
ideas masónicas y, a finales de año, probablemente el día de san Juan de
Invierno, funda una logia con siete de ellos (véase anteriormente, p. 74)
Esta logia toma el nombre de la taberna en la que tuvo lugar la fundación:
Goose and Gridiron, o sea, La Oca y la Parrilla. Al año siguiente, 1715, se
convierte en la logia Antiquity. Ahora bien, Anderson no es Maestro de
logia. Por lo tanto, no puede transmitir la iniciación masónica. Ni
siquiera es masón regular, ya que no se ha encontrado ningún rastro de su
iniciación, sino Capellán de logia, cosa muy diferente. Lo mismo que el
Médico de logia, sólo participa de manera ocasional en las tenidas de las
logias, cuando se tiene necesidad de sus servicios particulares. Por
consiguiente, esas iniciaciones son totalmente irregulares, sin ningún
valor. Y aunque hubiera sido Compañero regular (lo que no es el caso),
seguirían siendo ilícitas, y ninguno de sus iniciados podría ir más lejos.
Tres años más tarde, en 1717, esos ocho masones irregulares constituirán
cuatro logias, tan irregulares como la primera: • • • •
La Oca y la Parrilla (Patio de la iglesia de San Pedro). La Corona
(Parker's Lane, Dary Lane). El Manzano (Charles Street, Covent Garden). El
Cubilete y las Uvas (Channel Row, Westminster).
Entre ellos hay un Compañero carpintero, Jacob Lamball. Se pretende Maestre
carpintero, pero nunca ha sido Maestro de logia. Y nuestros neófitos se
unen en una Gran
301
Logia de Londres. Eligen como Gran Maestre a Anthony Sayer, empleado como
diseñador arquitecto por el constructor de la catedral de San Pedro. Sin
embargo, como se desinteresa de sus tareas, le reemplazan al año siguiente
por Georges Payne. Estamos en 1718. Y al cabo de un año, en 1719, tendrá
que ceder su cargo a Désaguliers, uno de los siete iniciados con él, en
1714, por Anderson … Éste, que habrá necesitado cinco años para llegar a
sus fines, procederá de inmediato a un verdadero acto de fe de los archivos
que se le han confiado para el estudio de las tradiciones de la masonería
operativa. Quema ordenanzas, rituales y actas antiguas. Inútil decir que
esta destrucción no le atraerá las simpatías de las logias operativas. En
realidad, Désaguliers no es más que un Diputado Maestre. El título de Gran
Maestre corresponde al duque de Montagu, que cederá su puesto sin protestas
a un recién llegado, el duque de Philippe de Wharton, personaje muy
discutible, oportunista, que nadaba y guardaba la ropa entre orangistas y
estuardistas. Por último, será expulsado a causa de una serie de escándalos
(sin duda de costumbres). Y se quemarán solemnemente en la logia su mandil
y sus guantes. Pero el impulso está dado, y el 25 de marzo de 1722 serán
veinticuatro logias las que se reunirán en Londres para examinar el trabajo
presentado por Anderson sobre el proyecto de las Constituciones. Como
ocurre en nuestros días en ciertas obediencias, se ha reclutado lo más
posible, se ha "hecho número". Y las logias operativas, incluso las
inmemoriales como la de York, que se constituirá en Gran Logia de toda
Inglaterra, no pueden hacer nada frente a las nuevas, a las que se ha
sabido atraer con maña a personalidades susceptibles de sostener la nueva
formación masónica en el mundo profano. El pastos James Anderson (nacido,
según se cree, hacia 1679) murió a finales de mayo de 1739. El London Daily
Post
302
publicó el suelto siguiente en su número del 2 de junio: "Ayer por la tarde
fue enterrado, en una tumba anormalmente profunda, el cuerpo del doctor
Anderson, profesor no conformista. Los cordones del paño mortuorio iban
sostenidos por cuatro profesores de la misma religión y por el reverendo
doctor Désaguliers. Le seguían alrededor una docena de francmasones, que
rodearon su tumba. Después de que el doctor Earle pronunciara una alocución
sobre la incertidumbre de la existencia, sin que se dijese una sola palabra
sobre el difunto, los Hermanos, tomando una actitud fúnebre solemne,
alzaron las manos, suspiraron y golpearon tres veces sus mandiles en honor
del difunto". Ahora bien, en su número del 29 de mayo, en que anunciaba el
fallecimiento, el mismo London Daily Post había presentado a James Anderson
como un chistoso bromista … Lo que, vista la desenvoltura con que creaba
francmasones, no nos extraña demasiado. Tales fueron el nacimiento y la
infancia de la Gran Logia de Londres, es decir, de una obediencia que ni
siquiera se puede calificar de bastarda, puesto que los bastardos poseen la
sangre y la raza (que les reconocían las leyes de la nobleza), mientras que
la filiación masónica de esta obediencia aparece como totalmente
inexistente. Se trata, muy trivialmente, de un complot político tramado por
el pastor Désaguliers, que no hemos terminado de desenredar a finales del
siglo XX. En efecto, como observa Jean Baylot en su libro Dossier français
de la F∴M∴ régulière: "Las logias de Londres, al legislar para su círculo
limitado (ya que no todas eran adherentes y no había ninguna exterior a la
ciudad), no contando ni con el poder ni con la competencia para legislar en
nombre del conjunto, no pudieron tener en 1723 una instancia solemne, que
proclamase de una vez por todas el derecho y que
303
señalase un punto de partida" (op. cit. p.47). El autor, miembro de esta
masonería "regular", demuestra así involuntariamente su irregularidad. Pues
es evidente que la nueva "Gran Logia de Londres" se otorgó, como él mismo
subraya, una autoridad que no poseía, sobre todo teniendo en cuenta que
había sido fundada por profanos, no iniciados en las formas rituales y
regulares. Y puesto que tratamos de proyectar un poco de luz sobre la
legitimidad de las exigencias de la masonería inglesa en materia de
regularidad, terminaremos desvelando ciertas alianzas que sorprenderán.
Como se sabe, de vez en cuando se entablan relaciones episódicas entre la
Iglesia católica y la Iglesia anglicana con vistas a un eventual
acercamiento. Roma se muestra desconfiada, ya que al parecer no siempre se
ha observado la regularidad apostólica en los obispos anglicanos. La mayor
parte son miembros de la Gran Logia Unidad de Inglaterra. Y según se dice,
son ellos los que se niegan a mantener relaciones masónicas regulares con
las obediencias latinas, no reconociendo más que una obediencia por Estado,
la suya, emanada de Londres. Ahora bien, en mayo de 1985 murió un hombre
que conoció muchos secretos sobre esas actividades. En el curso de una
entrevista con un masón del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, de orientación
muy religiosa, le confió que él era el lazo secreto entre los obispos
anglicanos francmasones y el Vaticano. Los primeros dirigían la
correspondencia a su domicilio personal, y él la remitía a Roma,
probablemente por intermedio de un alto dignatario de la Orden de Malta,
también francmasón (en efecto, la Orden de Malta tiene su sede en Roma), ya
que este último se hallaba en estrecha relación con el hombre que murió en
mayo de 1985.
304
Destinatarios de esta correspondencia: algunos obispos de la curia romana,
con seguridad también francmasones, puesto que, según parece, los hay77.
Creo muy probable que apoyen a sus "hermanos" anglicanos en su negativa a
reconocer las obediencias masónicas que no dependen de la suya. Hay, por lo
tanto, alianza entre Roma y Londres a este respecto. Aún a riesgo de dejar
estupefactos a los buenos católicos ingenuos, diré que estoy convencido de
que los obispos de la curia romana que entraron en la masonería lo hicieron
obedeciendo a una orden, una orden procedente de la más alta autoridad de
la Iglesia católica, probablemente Pablo VI, tal vez incluso Pío XII … La
Iglesia mantiene el ostracismo contra las obediencias masónicas latinas, es
decir, Francia, Italia y ahora España, porque son "malpensantes" desde el
punto de vista de la fe. Su neutralismo en materia religiosa no puede ser
aceptado por Roma. Sin embargo, como ocurrió con la creación de los
sacerdotes obreros, mediante los cuales se pretendía luchar contra la
propaganda comunista y que, en general se convirtieron en perfectos
"marxistas cristianos", los obispos que se hicieron francmasones acabaron
por serlo realmente, planteando a Roma una serie de problemas. Las
negociaciones entre el Vaticano y la Iglesia anglicana se perciben con
mayor claridad en la primavera de 1985. El Labour Party, es decir, el
Partida laborista, inició una campaña contra la francmasonería. Esto
condujo a Scotland 77
Véase Au nom de Dieu, de David Yallop, sobre el asesinato de Juan Pablo I
por la curia romana y los lazos del Vaticano, a través de su sección
financiera, con la Mafia y la seudologia P2 (París, 1984, Edit. Christian
Bourgois, calle Garancière, núm. 8). El integrismo católico recomienda
particularmente la lectura de esta obra. En ella se muere fácilmente. Como
en tiempos de los Borgia …
305
Yard a prohibir a sus funcionarios la pertenencia a la misma. Los
ayuntamientos (Lewsham, Islington, Birmingham, Chester) lo imitaron.
Iglesias de segunda categoría (Church of England, Unitarian Church) les
siguieron los pasos. Los representantes de los laboristas británicos
presentaron una moción idéntica en el Parlamento europeo. Esto explica tal
vez la reticencia demostrada por el príncipe Carlos, heredero directo de la
corona inglesa, a entrar en la Gran Logia Unida de Inglaterra, y fue
precisa la prohibición de su augusta madre, la reina Isabel II, para que no
asistiese, él, que será a su vez "defensor de la fe" anglicana y luego Gran
Maestre de la masonería inglesa, a la misa privada de Juan Pablo II en el
Vaticano … Esto nos lleva a la fundación del Partido socialista unificado,
el PSU, donde la primera preocupación de los curas izquierdistas que se
afiliaron a él con entusiasmo fue establecer un fichero secreto de los
miembros de la francmasonería. Lo mismo sucede, por lo demás, en el Partido
comunista, que posee ficheros de todas las categorías en previsión de la
"gran noche". Por lo tanto, ¿cuándo dejarán los masones sinceros y
verdaderos de jugar alegremente a los cornudos satisfechos? Todo lo que
precede no disminuye en nada la cálida amistad fraternal que los masones
británicos han manifestado siempre a sus hermanos de las obediencias del
continente. Queremos subrayarlo, afirmando que se la devolvemos de todo
corazón. Después de todo lo que hemos revelado en ciertos capítulos, y
volviendo para concluir a los rituales masónicos actuales, no nos resta
sino formular un deseo, y es que la recepción de un Maestro masón (tercer
grado de la masonería simbólica) tenga lugar armándole solemnemente con la
espada, por mano del Venerable de la logia, y tras el simple recitado de
306
la Muerte de Hiram (¡si se empeñan!), ignorado por la antigua masonería.
Pero que se suprima la ceremonia solapadamente introducida hacia 1723 por
Désaguliers y Anderson, ceremonia de la que se ignora el autor, la fecha
exacta de su introducción y la autoridad legítima que pudiera justificar su
oficialización, que apareció de repente a la manera de un aguafiestas y en
la que se asocian la necromancia y el carácter morboso del ritual para
convertirla en un verdadero elemento de contrainiciación. Entre 1920 y 1939
fueron muchas las logias del Grande Oriente de Francia y de la Gran Logia
de Francia que recibieron así, simplemente con la espada, al nuevo Maestro.
Tenemos muchos testimonios a ese respecto. Y fue así como el Gran Prior de
Gaules del Rito Escocés Rectificado, el doctor Camille Savoire, me recibió
en la logia L'Arche d'Alliance (del que fue nombrado Venerable de honor)
como Maestro masón del Rito, simplemente arrodillado ante la triple
luminaria del Oriente, en espera de los golpes de espada simbólicos. La
Cámara del Medio estaba abierta, las nueve luces de Orden iluminaban el
templo, los Maestros se hallaban en sus puestos, en uniformes de duelo, y
el humo azul del incienso se alzaba suavemente entre el silencio general.
Se respetaba la Tradición … La logia tradicionalista del Grande Oriente de
Francia, Isis-Montyon, para sus ceremonias de recepción a la Maestría, en
una tenida ritual que reúne siempre a cerca de doscientos masones, hace
simplemente que artistas profesionales, masones también, mimen la tragedia
de la Muerte de Hiram, en presencia de los recipiendarios, que se contentan
con ser espectadores y son después armados por el Venerable de la logia, el
cual se limita a acompañar la interpretación de los
307
masones actores con el relato ritual. A nadie se le ocurriría poner en duda
la validez de estas ceremonias. En la Edad Media la Iglesia había formulado
un ritual de caballería, el de los miles Christi, largo y solemne, que la
nobleza se negó durante mucho tiempo a admitir, queriendo conservar el
simple gesto de armar caballero venido del fondo de los siglos, como aquel
al que Francisco I se sometió en la noche de Margnan a manos de Pierre
Terrail, señor de Bayard. aHora bien, ese simple gesto conforme a la norma
antigua constituía la materia del ennoblecimiento y por una autoridad
legítima, real o feudal. Por consiguiente, no se puede negar su alcance en
el dominio masónico78.
78
La ceremonia de armar caballero comprendía el espaldarazo, choque de la
espada o de la palma del guantelete del padrino sobre el hombro o la nuca
del recipiendario. Era la materia del sacramento; la forma consistía en las
palabras que acompañaban al gesto.
308
309
Conclusión El año del Señor 1257º, y el segundo día de los idus de febrero,
Jehan, el Maestro cantero de Chelles, dedicó esta iglesia a la Madre de
Cristo. Dedicatoria de Notre-Dame de París.
Durante el invierno de 1847-1848 el Grande Oriente de Francia adoptó una
nueva redacción del artículo 3 de sus estatutos: "La masonería reconoce y
proclama, como punto de sus investigaciones filosóficas y como hechos por
encima de toda duda, la existencia de Dios y la inmortalidad del alma".
Esto significa aceptar la postura del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, del
Rito Escocés Rectificado, del Rito de Misraim, del Rito de Memphis, que no
se habían planteado jamás el problema, puesto que no variaron jamás. Poco
importa que el Grande Oriente de Francia actual haya conservado o no este
dogma preliminar. La masonería universal lo conserva y lo conservará, so
pena de apartarse de la corriente de sus predecesores, de renegar así de su
herencia y de no ser digna ya de hablar en su nombre. Desde luego, se trata
de un simple deísmo, de una definición general, y no se impone la
aceptación de una religión "revelada". La masonería se pretende racional,
no racionalista, y lo que puede llamarse la mentalidad masónica se sitúa
entre el ateísmo y cualquier tipo de integrismo. El autor de estas páginas
no piensa de otro modo. Agnóstico, pero deísta, se aparta de todas las
confesiones religiosas, habiendo tenido muchas veces la ocasión, gracias a
310
su experiencia como historiador, de comprobar su valía. Pero cree en un
Dios, en su perfección infinita, y en la existencia de entidades
intermedias entre Él y el ser humano. Ahí se detiene su religión, con la
certidumbre de que la oración eleva al hombre. El estudio del universo al
que pertenecemos no ha aportado más que dos evidencias, a saber, que el
Espacio es necesariamente infinito, ilimitado, y que el universo está
limitado en ese Espacio. Queda un tercer término: en ese Espacio eterno e
infinito ¿existen otros universos sobre los que no sabemos absolutamente
nada? ¿No gira el nuestro, al mismo tiempo que los otros, a la manera de un
electrón, en torno a un macrouniverso que representa el papel del neutrón
en el átomo? Y ese nuevo conjunto, ese nuevo universo, ¿gira en torno a
otro macrouniverso central? No lo sabemos. Estamos limitados a las
hipótesis, como la hormiga que se aventuró en el interior del reloj de la
catedral de Estrasburgo … Lo ignora todo sobre el por qué y el cómo de ese
extraño conjunto y se pregunta qué hace en él. Se suscita además otra
cuestión. El Dios eterno e infinito en sus perfecciones ¿es, en efecto, el
regente del mundo material que perciben nuestros sentidos? ¿O bien hay un
dios secundario, a la vez su autor y su motor? No parece imposible.
Edington planteó muy claramente la ecuación: "La idea de un espíritu o
logos universal es, a mi entender, una inferencia bastante plausible, que
puede extraerse del estado actual de las teorías físicas. Al menos no está
en contradicción con ellas. Sin embargo, de ser así, todo lo que nuestra
investigación nos da derecho a afirmar es un puro panteísmo carente de
color, la ciencia no puede decir si el espíritu del mundo es bueno o malo,
y su argumento cojo a favor de la existencia de Dios podría también
transformarse en
311
argumento a favor de la existencia de un demonio” (cf. Edington, Naturaleza
del mundo físico). Las catástrofes naturales y las monstruosidades que
vemos tenderían a hacerlo creer ... De todas formas, este libro habrá
permitido al público extraño a la francmasonería percibir otro aspecto de
ésta, más auténtico y más tradicional que el que le ofrece a veces la
actualidad79. Y a los miembros de la Orden les servirá a la vez de mensaje,
de recordatorio y de aviso. ¿Los seguirán? Eso ya no es un problema del
autor. Ha obrado según su conciencia, limitándose a hacer suyo el voto del
poeta: “Yo no soy de aquellos a los que se ama; soy de aquellos a los que
se recuerda ...” (P.B. Shelley, 1792-1822).
79
La ceremonia de armar caballero comprendía el espaldarazo, choque de la
espada o de la palma del guantelete del padrino sobre el hombro o la nuca
del recipiendario. Era la materia del sacramento; la forma consistía en las
palabras que acompañaban al gesto. “A partir de ahora, Hermano mío, todo
vuelve al orden ordinario, en memoria de vuestra libertad recuperada ...”
(Ritual del Caballero de San Andrés, Londres, 1687). “He aquí que os relevo
de vuestros votos y juramentos masónicos ...” (Ritual del Caballero
Bienhechor de la Ciudad Santa, Lyon, 1778). El autor no ha violado ningún
compromiso en estas páginas.
312
313
Glosario de los principales términos masónicos
Arquitecto (Gran Arquitecto del Universo): definición general que dan los
francmasones de la Causa Primera. Oficial de logia, conservador de los
archivos y encargado del mobiliario del templo. Banda: cinta de muaré, de
diez a doce centímetros de ancho, con los colores correspondientes a los
diversos grados de la jerarquía masónica. La llevan los que están en
posesión de esos grados. Va de un hombro (derecho o izquierdo) a la cadera
del lado opuesto. Se le llama también “tahalí”. Bóveda de acero: cuando un
dignatario entra en una logia como visitador o para una inspección, el
Venerable hace levantarse a los presentes y ponerse “a la orden” (signo
ritual), y pide que se conduzca hasta él al dignatario visitador,
encuadrado por Maestros portadores de la espada y precedido por el Maestro
de Ceremonias, con el candelabro de tres brazos encendido. El Maestro de
Ceremonias va precedido a su vez por el Gran Experto, que lleva la espada a
la altura de los labios. Durante ese tiempo, el Venerable y los dos
Vigilantes riman con sus malletes la batería de entrada, y los masones de
las primeras filas forman con sus espadas masónicas la bóveda de acero. Una
vez que el dignatario ha subido al Oriente, el Venerable debe entregarle su
mallete, símbolo de la abdicación de su autoridad. Este último rito sólo se
practica cuando el visitador es dignatario de la misma obediencia. Se sigue
el mismo ceremonial para la salida del dignatario. Véase “Columna de
314
armonía”. Columna de armonía: conjunto instrumental o dispositivo de
reproducción musical destinados a la ejecución de la música masónica en el
curso de las ceremonias rituales. Columnas de orden: tres columnas enmarcan
el rectángulo. Simbolizan la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza, virtudes
determinantes en toda obra masónica. Columnas del templo: representan los
bancos situados al norte y al sur de un templo masónico, en los que se
sientan, en un orden preciso, los miembros de la logia, del capítulo, del
areópago, etc., de acuerdo con su jerarquía. Columnas J y B: columnas que
flanquean interiormente la puerta de un templo masónico, en recuerdo de las
dos columnas que adornaban la entrada del templo de Salomón en Jerusalén.
Collar: de la misma naturaleza que la banda, pero cortado y cosido en
ángulo, rodeando el cuello y los hombros de un masón. Corresponde a los
oficiales de la orden, y también a ciertos grados de la jerarquía masónica.
Mantiene colgando sobre el pecho la joya apropiada. Convento: asamblea
general anual, que se celebra normalmente durante el equinoccio de
septiembre y que reúne a los representantes de todas las logias que
constituyen una obediencia. Esta asamblea es a la vez deliberativa y
legislativa, en el marco de las Constituciones y los Reglamentos generales
de dicha obediencia.
315
Decoraciones: las diversas insignias utilizadas por los francmasones,
incluyendo el mandil del grado, la banda o la cinta, y los guantes, blancos
o negros según el grado practicado. Delta: gran triángulo luminoso, que
lleva en su centro un ojo rodeado de rayos, el cual expresa la presencia en
el templo del Gran Arquitecto del Universo, cuando los trabajos se han
iniciado según el rito y “a Su Gloria”, fórmula secular. Espada: espada de
hoja plana, con empuñadura en forma de cruz. Lleva símbolos masónicos y se
utiliza en las diversas ceremonias. Estrella flamígera: estrella simbólica
de cinco o seis puntas. Hace alusión al conocimiento esotérico masónico.
Estrellas: aparecen generalmente representadas en el techo pintado de azul
de los templos masónicos. El término indica también las luminarias (velas,
cirios), fijadas o portadas por los Oficiales durante las ceremonias. Gran
Logia: asociación de varias logias masónicas que practican el mismo rito.
Se necesitan como mínimo tres logias para constituir una Gran Logia o un
Grande Oriente. Grande Oriente: sinónimo de Gran Logia. Representa siempre
una obediencia. Véase este término. Guantes: los francmasones usan guantes
para las ceremonias rituales, blancos, negros o amarillos, según el ritual
y el grado jerárquico practicados. El día de su iniciación, el nuevo
Aprendiz recibe dos pares de guantes blancos, uno para él y otro
316
para “la mujer a la que más quiera”. Los correspondientes los Grandes
Oficiales están adornados con manoplas. Guarda Templo: Oficial de logia
encargado de vigilar a la entrada del templo la regularidad con que
penetran en él los miembros o los visitadores y la seguridad de los
trabajos: discreción, alejamiento de los inoportunos, etc. Joya: modelo
reducido de uno de los nueve útiles simbólicos de la francmasonería. La
llevan los Oficiales colgando del collar. Cada joya de logia designa una
función dentro de ésta. Joyas de la logia: las tres joyas de una logia son
el compás, símbolo del Hombre, del Espíritu; la escuadra, símbolo de la
Materia y también de la regularidad del trabajo, y el Libro Sagrado,
símbolo del Gran Arquitecto del Universo. En ciertos ritos, este último ha
sido reemplazado por la regla. Letra G: significativa del Conocimiento, de
la Gnosis, de la Geometría, de la Generación, según las tres virtudes
masónicas, Sabiduría, Fuerza y Belleza, sinónimas de utilidad, solidez y
armonía. Libro Sagrado: a veces reemplazado por la regla. Se trata siempre
de uno de los libros que sirven de base a una religión revelada: Biblia,
Evangelio, Corán, etc. Puede ser también, simplemente, el libro de las
Constituciones de la obediencia. Logia: reunión de francmasones bajo una
misma denominación, los cuales practican el mismo rito y pertenecen a la
misma obediencia (véase este término). Sinónimo de templo. Logia “salvaje”
o independiente: que no pertenece a
317
ninguna obediencia. Logia tradicional: que perpetúa un rito que ya no se
practica. Luces de orden: cirios encendidos sobre los pilares de la
Sabiduría, la Fuerza y la Belleza. Su número varía con el grado jerárquico
practicado. En encenderlos y el apagarlos constituye la parte esencial del
ceremonial de apertura y cierre de los trabajos. Mallete o Mazo: mazo de
boj, de ébano o de marfil que sirve para ir marcando, mediante un número
emblemático de golpes, las diversas fases de las ceremonias masónicas. Son
tres, el del Venerable y los del Primer y Segundo Vigilantes. Malletes
batientes: golpeteo cadencioso de los tres malletes que acabamos de citar,
conforme al ritmo de los tambores de antaño. Acompaña a la entrada solemne
de los dignatarios en la logia, bajo la bóveda de acero (véanse estos
términos). Mandil: emblema e insignia esencial de la cualidad masónica. De
piel de cordero, seda o satén, según el grado. Generalmente adornado con
franjas de oro para los Grandes Maestres, lleva símbolos bordados en
relación con la función o el grado a los que está asociado. Su ausencia
descalifica a una logia o a una obediencia. Mediodía: desde el punto de
vista de la hora, señala el comienzo simbólico de los trabajos masónicos.
Como sinónimo de sur, designa la columna ocupada por los Compañeros y los
Maestros. Está bajo el cuidado del Primer Vigilante. Norte: designa la
columna situada al septentrión. La primera
318
fila está ocupada por los Aprendices, la segunda por los Maestros, bajo el
cuidado del Segundo Vigilante. Obediencia: conjunto de una formación
masónica que comprende cierto número de logias sometidas a un mismo rito y
a una misma autoridad administrativa. Occidente: designa simbólicamente la
parte del templo por la que se entra en la logia, entre las dos columnas J
y B. está bajo la vigilancia del Guarda Templo. Oficiales de logia: Son
doce: el Venerable (presidente del taller), el Primer Vigilante, el Segundo
Vigilante, el Orador (guardián de las Constituciones y censor de las
ceremonias), el Secretario (memoria de la logia, asume el secretariado), el
Maestro de Ceremonias (dirige éstas), el Gran Experto (asume la
responsabilidad de las ceremonias de iniciación), el Tesorero (conserva los
fondos de la logia), el Limosnero u Hospitalario (conserva los fondos de
beneficencia, visita a los hermanos enfermos o necesitados), el Guarda
Templo (guardián de la entrada en el templo, controlador de las
identidades), el Arquitecto (conservador de los archivos, del mobiliario y
los accesorios, organizador de los banquetes), el Maestro Consumado
(Venerable que ha cumplido su mandato trienal; se sitúa a la izquierda del
Venerable en ejercicio y actúa como su consejero). Oriente: estrado formado
por tres escalones, situado al este de la logia y en el que se acomodan el
Venerable, el Secretario, el Orador, el Maestro Consumado y los dignatarios
visitadores. Designa también la ciudad en que se lleva a cabo la actividad
de una logia. Se dice: “al Oriente de ...”.
319
Oriente eterno: término que designa para la francmasonería el más allá. Es
el mundo de los muertos, el de los “Maestros Consumados”, agrupados en la
Logia Eterna. Significa también el fichero de los masones difuntos. Pasos
perdidos: término con que se conocen los vestíbulos, locales y corredores
que conducen a uno o más templos masónicos, y en los cuales no es necesario
adoptar el mismo comportamiento que en un templo cerrado. Preguntas de
orden, llamadas también testamento filosófico: Tras aislarse algún tiempo
en la sala de reflexiones, preliminar indispensable para la ceremonia de
iniciación al grado de Aprendiz, el candidato debe responder por escrito a
tres preguntas: - ¿Cuáles son los deberes del hombre con respecto al Gran
Arquitecto del Universo? - ¿Cuáles son los deberes del hombre con respecto
al universo, a los seres? - ¿Cuáles son los deberes del hombre con respecto
a sí mismo y a la humanidad? El testamento filosófico nunca ha significado
para la masonería la promesa, hecha por el profano candidato a la
iniciación, de ser enterrado o incinerado sin ningún rito religioso. Y en
nuestra época, no faltan masones que, a su fallecimiento, pasan por la
iglesia, el templo o la sinagoga. Recordemos que la Iglesia Católica
autoriza ahora la incineración póstuma. Lo cual, desde el punto de vista
ocultista, supone un error. La naturaleza no incinera. Devuelve al medio
ambiente el carbono, el oxígeno, el hidrógeno y el nitrógeno.
320
Rectángulo: gran rectángulo en forma de tablero de ajedrez, blanco y negro,
que incluye por regla general cierto número de casillas emblemáticas y que
ocupa el centro de un templo masónico. En sus ángulos se alzan las tres
columnas que soportan las luces de orden. Véanse estos términos.
Regularidad: clasificación arbitraria que ciertas obediencias masónicas
reservan para otras obediencias, en función de la diferencia de origen, de
ritos, de orientación. Los francmasones no observan esta noción entre
ellos, sino que es propia de las autoridades administrativas de dichas
obediencias. Rematar (tuiler): interrogar a un Visitador sirviéndose de
gestos y palabras secretas, con objeto de asegurarse de su cualidad
masónica y de su verdadero grado. Rito: conjunto de las ceremonias y los
usos propios de una familia masónica en particular, es decir una logia,
obediencia, etc. Ritual: obra que enumera en detalle las ceremonias que se
han de observar durante una tenida masónica. Cada oficial de logia posee el
suyo, el correspondiente a su función. Es el equivalente de un sacramental
o un pontifical religiosos. Sala o Cámara de reflexiones: cámara semioscura
en la que medita durante algún tiempo, ante los símbolos apropiados, el
candidato a la iniciación masónica. Septentrión: parte norte de un templo.
Su columna está reservada a los Aprendices y Maestros. Se halla a cargo del
Segundo Vigilante.
321
Supremo Consejo: asamblea formada por un número preciso de miembros, que
dirige los altos rangos de una obediencia. Las logias ordinarias están
dirigidas por un consejo federal, con las mismas prerrogativas. Taller:
sinónimo de logia. Véase este término. Tapiz de logia, llamado también
“cuadro”: lienzo pintado que simboliza el templo de Salomón y que se coloca
extendido sobre el rectángulo, entre las tres columnas de orden (véanse
estos términos). Los tapices de logia, que varían con el grado practicado,
reemplazaron el trazado con tiza sobre el suelo de las habitaciones en que
se celebran las ceremonias masónicas en los siglos XVI y XVII. Se trataba
entonces de un rito evocador del antiguo templo de Jerusalén, que en su
origen gozó de una sacralización excepcional. Dicho rito desapareció con la
masonería moderna, que ha perdido por completo la clave y que ni siquiera
sacraliza ya los tapices de logia. Templo: lugar cerrado en el que se
desarrollan las ceremonias masónicas. Pasa siempre por una ceremonia de
sacralización el día de su inauguración, ceremonia que se repite cada vez
que se lleva a cabo algún arreglo material. En su interior no se debe
fumar, comer ni beber, y hay que penetrar siempre en él con las
decoraciones. Tenida: una tenida masónica es una asamblea de masones
reunidos con una finalidad precisa, es decir, tenida ritual, tenida de
comité (Oficiales de logia), tenida de familia (no ritual). Testamento:
véase “Preguntas de orden”.
322
Venerable: presidente de una logia. Llamado antiguamente Maestro de logia,
su nombramiento solía ser vitalicio cuando se trataba del fundador de la
misma. En la actualidad lo eligen los miembros de la logia, y su mandato
dura tres años como máximo. En ciertas obediencias, la capacidad de
elección está reservada a los Maestros. Pero siempre se exigen como mínimo
cinco años de Maestría para ser elegible para ese puesto. La elección tiene
que ser aprobada y confirmada por la alta autoridad administrativa de su
obediencia. Su “instalación” es objeto de una ceremonia particular, en el
curso de la cual “instala” a sus Oficiales, tras haber prestado juramento
de fidelidad a las Constituciones. Le corresponde conferir a los nuevos
Aprendices la iniciación masónica, abrir y cerrar los trabajos, convocar la
logia, etc. En la cumbre de la obediencia, su lugar es asumido por el Gran
Maestre, quien disfruta del poder secular de “dar la luz” (es decir,
iniciar) a un profano y convertirlo en Aprendiz, y de conferir el grado de
Compañero o de Maestro a un Aprendiz bajo su propia responsabilidad, sin
dar cuentas a nadie. Ese privilegio sólo se ejerce en circunstancias
excepcionales.
323
El martes, 17 de junio de 2025 a las 18:05:38 UTC-6, SECRETO MASONICO
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>>> Vampirismo y Francmasonería
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>>> En la obra de “El vampirismo” Le Vampirisme: De la légende au réel
>>> (1977), El afamado escritor francmasón Robert Amberlain afirma que los
>>> miembros de la Fraternidad Rosacruz comenzaron indagando en la
>>> pneumatología que "no es más que la ciencia de los espíritus, lo que ahora
>>> llamamos metafísica, ciencia que abarca el conocimiento del alma". Él
>>> describe una hermandad de vampiros donde el marqués de Chefdebien
>>> describiría en una carta una iniciación ...
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