RAICES BIBLICAS DEL TRONCO DE LA VIUDA

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Belino

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Nov 29, 2009, 11:33:07 PM11/29/09
to SECRETO MASONICO
RAICES BIBLICAS DEL TRONCO DE LA VIUDA

Diezmo y el Tronco de la Viuda

Jorge Gutkind, m:.m:.


El término "diezmo" en el hebreo es la palabra "Maaser" (Mem, Ayin,
Sin y Resh), el cual por supuesto proviene de la palabra "diez", que
en el hebreo existe en su forma femenina como Asarah (Ayin, Sin, Res y
Jei), y en su forma masculina Eser (Ayin, Sin y Resh). En el griego
hay al menos tres vocablos que aluden al diezmo, el principal es el
verbo Apodekato, que es el acto de precisamente dar el diez por
ciento, el adjetivo Dekate y el verbo Dekató, de ahí que si deseamos
estudiar lo que la Escritura opina al respecto del "Diezmo" o en
hebreo "Maaser", es importante revisar textualmente todas las veces en
donde aparecen todos estos vocablos tanto en el Tanaj (Mal llamado
Antiguo Testamento), como en el Brit Jadashá (Pacto renovado).

La Torá nos ordena que después de que el agricultor cosecha los
productos del campo o recolecta la producción de los árboles (en este
último caso a partir del quinto año de vida del árbol), él deba
separar lo que se llama las terumot y los maaserot (las ofrendas y los
diezmos).
Primero se separa la terumá guedolá (gran ofrenda). Ésta equivale a un
dos por ciento de la producción total y es entregada a un cohén
(sacerdote). Luego, se separa el maaser rishón (primer diezmo) para
dárselo a los leviim (levitas). Y por último, él debe separar del
sobrante otro maaser (diezmo), pero la calidad de este diezmo depende
del año en el cual nos encontremos, como explicaremos a continuación:

La Torá nos ordenó que uno de cada siete años la tierra debe descansar
y esta prohibido trabajarla. Este ciclo de siete años - seis de
trabajo y uno de descanso - es llamado "el ciclo de la shemitá (el año
sabático de la tierra)". Respecto de la mitzvá de los diezmos, en el
primero, segundo, cuarto y quinto año del ciclo de la shemitá, este
segundo diezmo que debemos separar se denomina el maaser shení y su
dueño debe comerlo en la ciudad de Jerusalén.
Pero en el tercero y sexto año de este ciclo, este segundo maaser debe
ser entregado a los pobres, y es por eso que se llama maaser aní (el
diezmo de los pobres).

Y en este punto es donde Tu Bishvat juega un papel fundamental, pues
la Torá pidió que no se mezcle la producción de un año con la del año
siguiente, y es por eso que era necesario determinar una fecha que sea
considerada el límite entre el año anterior y el año posterior
respecto de la mitzvá de las ofrendas. Asimismo, como explicamos
anteriormente, en el primer y segundo año del ciclo de la shemitá se
debe separar el "segundo diezmo", pero el tercer año se debe separar
el "diezmo de los pobres", y necesitábamos saber cuándo comienza el
tercer año

Es sabido que en la repartición de la tierra de Israel entre todas las
tribus que componen nuestro pueblo, a diferencia del resto de las
tribus, la tribu de Leví no recibió ninguna parte de la tierra, sino
que las otras 11 tribus tomaron la parte que le hubiera correspondido
a la tribu de Leví.
De aquí resulta que los diezmos que el resto de las tribus le deben
entregar a los levitas, no son considerados como un regalo o un
presente, sino como una obligación por el "alquiler" de sus tierras.

La Escritura nos enseña que el "Diezmo" o "Maaser", bien podría ser de
lo producido en la tierra, como así mismo de la reproducción del
ganado que se tuviera.
Hay autores que consideran el diezmo como décima parte de las
ganancias, cantidad designada para mantener el clero o para otro uso
religioso. Si bien el diezmo es ofrecido a Dios es entregado a sus
sacerdotes o ministros.
El diezmo no es una costumbre o una buena acción del buen judío, sino
que es una obligación religiosa a cumplirse en forma rigurosa.

Hay alguna relación entre el diezmo y el tronco de la viuda, pero
también son grandes sus diferencias.
En el pueblo judío hay numerosas obligaciones con respecto a los menos
afortunados económicamente, estas reglas u obligaciones son:

1) maaser -diezmo;
2) shejejá y leket -rastrojos y olvidos en las cosechas;
3) peá -puntas de los campos;
4) peret -olvidos en la cosecha de la vid;
5) olelut -regalos a los pobres;
6) shemitá -moratoria de deudas en el año sabático;
8) iobel -restitución de propiedades en el jubileo;
9) tzedaká -dar de acuerdo a las necesidades del que recibe.

Tzedaká se traduce comúnmente como caridad, es el aporte que nosotros
podemos realizar en procura de la justicia social, es decir, que la
sociedad encuentre un equilibrio (salud) en la distribución de sus
riquezas. Todos, pobres y ricos, viejos y jóvenes, mujeres y hombres,
están obligados a la misma; en toda ocasión que se pueda.

Sin lugar a dudas que la tzedaká es uno de los pilares del judaísmo.

Ocho niveles de caridad

De mayor a menor:

1) Antes que necesite pedir caridad, lo mejor es dar lo que necesita
como un regalo, prestarle dinero, tomarlo como socio o encontrarle
trabajo.
2) Dar caridad mientras ambos, el que da como el que recibe, no
conocen la identidad del otro.
3) El que da conoce la identidad del que recibe, pero éste no conoce
la de quien da.
4) El que recibe conoce la identidad del que da, pero el que da no
conoce a quien recibe.
5) Dar caridad aún antes de serle solicitado.
6) Donar a la persona pobre, después de que ésta haya pedido caridad.
7) Donar menos de lo que debería, pero hacerlo con un semblante
amable.
8) El que dona, da caridad quejándose.
Recordemos estos niveles cuando tratemos el tronco de la viuda.


10 Reglas básicas de la caridad

* Debe sacarse el diezmo de todas las ganancias, de los regalos o
herencia que se reciban y darlo en caridad.
* Si el pobre o necesitado no acepta la caridad como un regalo, se lo
debe dar en préstamo.
* Se debe dar caridad con un semblante alegre y feliz, reconfortando y
aliviando al pobre de sus sufrimientos.
* Quien da con ceño fruncido es como si nada hubiera dado y pierde
todo su mérito.
* Debe tenerse mucho cuidado en el modo en que se conduce con el
pobre, sin menospreciarlo, burlándose o hacerle pasar vergüenza.
* .No destacar lo que damos para ser alabados, sino por el contrario,
ocultarlo lo máximo posible

* Hacerlo porque así lo sentimos y para ayudar al pobre; hacerlo de
buen corazón y con las mejores intenciones.
* Dar caridad en momentos de abundancia y también cuando es necesario
un esfuerzo para lograrlo.
* Si no es posible ayudar con todo lo que se pide, dar aunque sea una
contribución mínima.
* Si no se le puede dar al pobre dinero, que por lo menos le de frutas
o comida, para que no se vaya con las manos vacías.


Tronco de la viuda

Antes del cierre de los Trabajos, el Venerable Maestro ordena al
Segundo Experto que haga circular el llamado “Tronco de la Viuda” para
recoger los aportes de los Hermanos con propósitos beneficiarios. La
expresión “Tronco” es francesa. Tronc, significando Tronco (como el
del árbol). Utilizada también para definir la “caja de limosnas” que
se encuentra a la entrada de las Iglesias para que los fieles
introduzcan su óbolo. La palabra correcta en castellano es “Cepillo”.
Se afirma que este uso fué adoptado en el Concilio Lateranense, en
1215, durante el papado (1198-1216) de Inocencio III. Sin embargo su
origen lejano está en el diezmo judío (del que se habla en la Biblia).

La Masonería francesa adoptó el uso del "Tronco de la Viuda" en el
siglo XVIII. En ningún documento anterior se hace referencia a él:
Quizás los masones operativos se preocupaban principalmente de cubrir
los gastos de la institución y de ayudar a compañeros en dificultades.
Cuando hoy decimos: "Tronco de la Viuda", estamos honrando la memoria
de Hiram Abiv, el constructor del Templo del Rey Salomón, “hijo de una
viuda de la tribu de Naftali”. Según la mitología masónica, Hiram Abiv
fué el primer Maestro Masón.

El Segundo Experto deberá desviar su mirada cada vez que un Hermano
introduzca su puño derecho cerrado dentro del “Saco” (por eso el
Hermano no se para, pues tendría que hacer la señal “al Orden”, y no
puede pues tiene en su mano derecha la “medalla” que aportará.
(“Saco”: “especie de bolsa abierta por arriba”. “Bolsa”: “especie de
saco para guardar una cosa”.
De acuerdo a esto, sería aceptable el uso de ambas palabras).

Es el mismo Saco que se utiliza para las Proposiciones y sustituye por
comodidad al Tronco (caja) por la ventaja de que las monedas que se
aportan (o no) no resuenan. Los Hermanos deberían hacer su aporte en
silencio. Sin embargo, en algunas logias se acostumbra a poner
“medallas” en nombre de un Hermano ausente, demostrando con ello el
afecto fraternal que el se ha ganado. Igualmente se ha explicado
repetidamente a los Aprendices que al "Tronco de la Viuda" se puede
aportar o retirar: ello contradice la norma por la cual la mano se
introduce cerrada y se retira abierta, indicando que el Saco no es la
fuente de ayuda para un Hermano en dificultades, quien en estos casos
puede recurrir al Venerable Maestro, con la discreción que
corresponde.

Para completar estas ideas agrego lo escrito por R.•.H.•. Pedro
Vásquez de Velasco Elías: Durante la Ten.•. se recorren dos sacos. El
Saco de Proposiciones y el Saco de Beneficencia, su recorrido es
básicamente igual, pero existe una diferencia fundamental: en el Saco
de Proposiciones la mano se introduce cerrada y se retira abierta,
aquí se depositan solicitudes de ingreso, TTrab.•. para ser leídos,
etc.; por lo tanto ningún documento que se ha depositado deberá ser
retirado por ningún HH.•., razón de la mano abierta al retirarla del
saco, a diferencia del Saco de Beneficencia los HH.•. introducirán la
mano cerrada y la retiran cerrada ya que el H.•. puede dejar su
contribución o sacar si lo necesita.

El Segundo Experto hará circular, tanto el “Tronco de la Viuda como la
“Bolsa de Proposiciones e Informaciones”, comenzando por el Venerable
Maestro Pasado (sentado a la izquierda del Venerable Maestro) y
finalizando por el Venerable Maestro.

El Diccionario simbólico de la masonería, nos da más luz sobre el
significado del tronco de la viuda:

Los Masones acostumbran, al final de todas sus reuniones o tenidas,
circular ritualmente, junto con el llamado Saco de Proposiciones, otro
saco que lleva el Hermano Hospitalario (en nuestra logia el Segundo
Experto) en el que depositan óbolos, de acuerdo a sus posibilidades
materiales.
Este saco es llamado Tronco de la Viuda, de beneficencia, o de
solidaridad. El dinero recogido de esta manera, al que se llama
"unidades de medallas profanas" ha de ser utilizado para socorrer a un
hermano que se encuentre en necesidad, o a su viuda y familia en caso
de que éste haya pasado al Oriente Eterno, o, en general, para otras
obras de beneficencia que el Taller considere conveniente realizar.
Esta es una antigua costumbre masónica.

Sin embargo, es importante recordar que la Masonería no es una
institución de beneficencia. Que es una Orden que busca la Verdad, una
Escuela de Iniciación en los Misterios. Si hace además en determinados
casos obras de caridad, esto es por añadidura; y si se circula este
saco o tronco es porque, al igual que todos y cada uno de los objetos
que se utilizan y que decoran la Logia, tiene un triple significado:
uno práctico, uno psicológico y otro interno o espiritual.

El sentido práctico del Tronco es que con su auxilio material se
solventa una necesidad: que cuando un Masón está en dificultades,
puede contar con los hermanos que le tienden la mano.

Su efecto psicológico, que inculca la caridad, la solidaridad y la
fraternidad entre los miembros del taller que concientemente realizan
estos ritos; y que enseña a no ostentar, pues el óbolo se da de manera
espontánea y secretamente, de modo "que no sepa la mano izquierda lo
que hace la mano
derecha".

Y su significado espiritual consiste en enseñar el desapego de los
bienes materiales; que muestra cómo compartir, no sólo las monedas,
sino, sobre todo, las experiencias espirituales y los conocimientos
que con ausencia de egoísmo se transmiten los Masones los unos a los
otros, procurando, en la medida de lo posible irradiarlos hacia la
humanidad. Y a compartir un elevado Ideal, que es el que mueve a
construir el templo de la armonía universal, con el Amor que nace
entre aquéllos que saben que todos, en esencia, son uno.

Mis humildes conclusiones que si bien el diezmo y el saco de
beneficencia tienen cierta relación, son formas de caridad , el diezmo
en la tradición judía y en hebreo denominado Maaser, tiene sus reglas
bíblicas y religiosas muy marcadas, mientras que nuestro saco o tronco
es mas cercano al concepto de caridad y en hebreo Tsedará.
Volviendo a lo escrito anteriormente, de los ocho niveles de caridad,
con respecto a el Tronco de la Viuda lo colocaría en el segundo grado,
antepenúltimo en importancia, en el cual el que da como el que recibe
no conoce la identidad del otro.
A su vez se cumplen varias de las reglas básicas de la caridad, como
dar con semblante alegre y feliz, tratando al necesitado sin
menospreciarlo, ni burlándose, etc.
Además lo que damos no es para ser alabados, sino por el contrario
ocultándolo al máximo posible, haciéndolo porque así lo sentimos y
para ayudar al pobre, hacerlo de buen corazón y con las mejores
intenciones.

http://www.logia-masonica-fraternidad62.com/PrintVersion.php?id=29&tbl=trabajosMasonicosArticles

Kadyr

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May 20, 2016, 5:30:03 PM5/20/16
to SECRETO MASONICO

Kadyr

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Jun 24, 2017, 12:18:46 PM6/24/17
to SECRETO MASONICO
 El SACO DE BENEFICENCIA
Como parte del ritual y hacia el final de las tenidas en el R:.E:.A:.A:. el V..M:. indica a los Vigilantes que dispongan que el Hermano Hospitalario circule el Saco de Beneficencia. Quizás como un acto automático, los Hermanos del taller colocan “los metales” o “las unidades de medallas profanas” dentro de dicho saco.
Es importante recordar que la Masonería no es una institución de beneficencia y como los mismos textos nos dicen:
“La Francmasonería es una institución esencialmente filantrópica, filosófica y progresista, tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la ética y la practica de la solidaridad; y trabaja por el mejoramiento material y moral de la humanidad”.
Entonces cuando hablamos de beneficencia a que nos estamos refiriendo?
En realidad la circulación del saco de beneficencia representa la posibilidad de que los HH:. Reunidos puedan dar ayuda y socorro al que más lo necesite o a la viuda de un H:. y a su familia en caso de que éste haya pasado al Oriente Eterno, o, en general, para otras obras de beneficencia que el Taller considere conveniente realizar. Esta es una antigua costumbre masónica pero no es simplemente el hecho de poner un óbolo; como todo elemento ritualistico y simbólico debemos de efectuarlo de la misma manera; darle el verdadero significado y ejecutarlo como es debido.
El recorrido del saco de beneficencia tiene un triple significado: uno práctico o material, uno psicológico y uno espiritual.
  • El significado práctico es que con su auxilio material se solventa una necesidad; la de un H:. cuando está en dificultades y asimismo es la mejor forma de decirle que todos estamos para darnos la mano.
  • El significado psicológico, que inculca la caridad, la solidaridad y la fraternidad entre los miembros del taller que conscientemente realizan estos ritos; y que enseña a no ostentar, pues el óbolo se da de manera espontánea y secreta.
  • El significado espiritual consiste en enseñar el desapego de los bienes materiales; que muestra cómo compartir, no sólo las monedas, sino y sobre todo, las experiencias espirituales y los conocimientos que con ausencia de egoísmo se transmiten los Masones los unos a los otros, y en la medida de lo posible a la humanidad entera.
El introducir el óbolo no es en realidad un acto de beneficencia o generosidad sino mas bien debemos tomarlo como parte del proceso de aprendizaje de todo masón que es el de “Dar” o el de “ayudar a nuestro prójimo”, no como un acto obligado sino mas bien de desprendimiento.
En la tradición judía, el diezmo llamado en hebreo Maaser, tiene sus reglas bíblicas y religiosas muy marcadas como: dar con semblante alegre y feliz, tratando al necesitado sin menospreciarlo, ni burlándose; asimismo lo que se da no es para ser alabados, sino por el contrario ocultándolo al máximo posible, haciéndolo porque así lo sentimos y para ayudar al pobre, hacerlo de buen corazón y con las mejores intenciones.
En la Masonería el saco de beneficencia es más cercano al concepto de caridad, recordemos que una de las virtudes teologales es precisamente la caridad, que no es más que el amor desinteresado hacia los demás; Y como el viejo refrán lo dice: “la caridad empieza por casa”, empecemos entonces por dar de nosotros y como si fuera para nosotros, es decir parte de lo nuestro, no lo que nos sobre o simplemente por cumplir; si bien el acto de colocar metales en el saco de beneficencia es simbólico, el hecho de introducir la mano hasta el fondo del saco tiene un sentido mágico que es de de encontrar dentro nuestro algo para dar a los demás, pero algo realmente nuestro y útil para el prójimo: “ama a tu prójimo como a ti mismo” , trata a tu vecino como quieres que te traten.

Recordemos asimismo que los actos de beneficencia de un Mason no son actos de ostentación o vanidad, que enorgullecen al que da y humillan al que recibe; por lo tanto deben ser un secreto; es por eso que en los rituales se nos dice que uno introduce la mano en el fondo del saco y de la misma forma retira la mano cerrada no haciendo ruido con el metal, ni haciendo ostentación de haber dejado algo; así poder cumplir con ello de “que la mano derecha no sepa lo que hace la mano izquierda”.
En la literatura Masónica de la misma manera se nos refiere que el saco de beneficencia es también llamado el tronco de la viuda. Los Francmasones, haciendo referencia a Hiram el arquitecto, son "los hijos de la viuda". Hiram fue hijo de una viuda, tal como se indica en el libro de "Reyes" y también en el libro de las "Crónicas" del Antiguo Testamento: “Hiram era hijo de una viuda de una tribu de Neftalí y de un nativo de Tiro experto en trabajar el bronce”.
De igual modo, en el paralelismo simbólico de la masonería con la mitología egipcia, encontramos a Isis, viuda de Osiris (muerto por Seth) representativa de la luz, la búsqueda de cuyos restos esparcidos por todo el mundo representa la búsqueda de unidad del masón, identificado con Horus, hijo de la Luz, y, por tanto, hijo de la viuda.
No deja de ser inquietante el observar que Jesús de Galilea fue probablemente un hijo de viuda la mayor parte de su vida. Su padre José quien se menciona muy mayor en los relatos bíblicos pues aparece muy poco en la vida adulta de Jesús. Mateo y Lucas, por ejemplo, solamente mencionan a José durante el nacimiento y niñez de Cristo. Juan escasamente lo nombra y Marcos no hace alusión a él. Por ello, se asume que José habría muerto antes de que Jesús iniciara su vida pública.
Retomando la Leyenda del Maestro Hiram abiff, fue muerto por tres compañeros albañiles Jubelun, Jubelas y Jubelos; representativos de la ignorancia, la hipocresía y la ambición; tres flagelos contra los que lucha el masón y que si se apoderan de sus ideales pueden dejarlo huérfano de espíritu.
El maestro Hiram tuvo un hijo con La reina de Saba llamado Menelik “hijo del sabio”; es en realidad el primer llamado “Hijo de la Viuda” según la tradición Masónica y Templaria. Esteseudónimo es usado hasta nuestros días para designar a los francmasones, puesto que nosotros los masones somos hijos espirituales de la unión mágica de Hiram Abiff descendiente de la Serpiente y la Reina de Saba hija del Sol. Al quedar sin padre Menelik paso a ser socorrido por los demás maestros e introducido en los misterios de la Masonería., en realidad recibió la ayuda y el socorro de los Hermanos.
La leyenda pues nos pone de manifiesto la importancia de asistir a ese H:. o a ese hijo de la viuda que en realidad somos nosotros mismos; el dar es parte de la formación de todo masón y es una norma que se origina de generar nuestro propio bienestar, nuestra paz y nuestra felicidad quizás representada simbólicamente en un metal, ese mismo metal que los alquimistas tienen que transformar en un ser mejor, en un ser bueno.
RR:. Y QQ:. HH:. Introduzcamos nuestro puño cerrado a nuestro saco de beneficencia ytambién hacia nuestros corazones, saquemos el puño cerrado en señal de discreción y en señal de que estamos dando a nuestros hermanos algo útil y no lo que nos sobra o es innecesario; démosle a nuestro Hermano lo mas valioso que tenemos que es nuestro amor y nuestro tiempo; ese tiempo que nos pertenece y que solo se lo daríamos a alguien como muestra precisamente de amor y desprendimiento; compartamos en nuestras tenidas ese momento de unión y fraternidad que en la mayoría de casos no tiene nada que ver con el valor monetario; asistamos a nuestras tenidas que es el verdadero dar, con nuestra presencia y nuestro aporte espiritual, quizás nuestro H:. que esta al lado nuestro hoy necesita que todos pongamos el puño dentro de nuestro saco como acto de unidad y así se reconfortara en saber que ese tronco esta fortalecido y representa que no está solo y que todos los masones somos uno solo; y que los pesares de uno son los de todos y que las alegrías de uno son también de todos.

R:.L:.S:. INTEGRACION No 149
Q:.H:. Gerardo Bouroncle Mc Evoy
Vall:. De lima 21 de agosto e:.v:.

El domingo, 29 de noviembre de 2009, 22:33:07 (UTC-6), Vicente Alcoseri escribió:
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