Cuando Encuentras Las Llaves Del Misterio Iniciático

1 view
Skip to first unread message

Alcoseri Vicente

unread,
Jul 24, 2026, 3:24:11 PM (11 days ago) Jul 24
to secreto-...@googlegroups.com
Cuando Encuentras Las Llaves Del Misterio Iniciático
“El hombre pasa su vida buscando llaves que ya lleva en el bolsillo, y preguntándose por qué las puertas cerradas no se abren.”
— Proverbio iniciático
Esta profunda reflexión señala cómo a menudo buscamos fuera (soluciones, respuestas o validación) lo que ya poseemos en nuestro interior (talentos, paz o claridad), pero ¿Qué es lo que nos impide avanzar?. Es una invitación a detenerse y mirar nuestros propios recursos antes de forzar puertas equivocadas.
¿Hay algún área o meta específica (personal, iniciática,  profesional o creativa) en la que sientas que estás buscando esas "llaves" en el lugar equivocado?
El umbral de la pregunta
En el primer rito de iniciación se nos recuerda que todo verdadero conocimiento comienza por una interrogante. No por una respuesta, sino por el temblor de no saber: ¿De dónde venimos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Hacia dónde van los pasos que damos? Vivimos arrastrados por rutas que no trazamos, deseando metas que no elegimos, y confundimos el eco de lo que esperan de nosotros con la voz propia de nuestro ser. Como decían los antiguos hermanos masones: “Lo que no se cuestiona, no se posee; lo que no se posee, nos domina”.
Fue en un Templo Masónico de muros gruesos y luz tenue, donde el humo del incienso dibujaba formas efímeras en el aire, cuando un hermano masón pidió  el uso de la palabra , le fue concedida; ya instalado en la Columna de la Elocuencia , nos miró a los ojos, uno por uno, y lanzó la pregunta que derriba toda certeza:
—¿Por qué están aquí? ¿Cuál es su meta? ¿Qué desean en verdad?
Las respuestas brotaron al principio, como agua que corre por cauce conocido:
—Liberarme de altibajos y pesares.
—Dejar atrás lo que me lastima y me arrastra.
—Llegar a ser algo real y autentico, no un reflejo de los demás.
—Independizarme de los fanatismos políticos que me aprisionan.
—Dejar de ser presa de dogmas sociales.
—Quiero salvar al mundo
El hermano masón que hizo las preguntas asentía levemente, y golpeaba con suavidad cada palabra:
—Sí, pero ¿por qué? ¿Por qué quieres eso? Puedes buscar paz sólo  para que te aplaudan, puedes querer ser fuerte sólo  para parecer superior. Pero en el fondo de tu fondo… ¿por qué lo deseas tú?
Una a una, las respuestas se apagaron. Las mentes, antes llenas de frases aprendidas y deseos prestados, quedaron desnudas, en un silencio que pesaba más que cualquier verdad dicha hasta entonces. Fue entonces cuando depositó en ese vacío la semilla que aún hoy crece en nosotros:
—Sólo  hay una tarea que importa: desplegar todo lo que ya llevamos dentro. No nos conformemos con menos, ni pidamos más de lo que podemos llegar a ser.
El camino de la atención y la voluntad
En ese clima de apertura de consciencia masónica, cuando el alma está lista para recibir, llegó al fin el turno donde debía hablar el venerable maestro Elías Vander González . Todos esperábamos citara de memoria textos antiguos, como era costumbre; pero él guardó los pergaminos en su cerebro  y habló desde la  consciencia y el corazón, sin notas  memorizadas ni guías.
—Todo el universo se mueve por cuatro fuerzas —dijo—: Atención, Deseo, Voluntad y Libre Albedrío. Quien no las distingue, será siempre una hoja arrastrada al viento. Quien las une, construye su propio destino.
Y así nos explicó, con palabras sencillas que penetraron más hondo que cualquier tratado:
¿Alguna vez te has preguntado por qué, entre mil formas y ruidos, tu mirada se fija en una sola? ¿Por qué ese sonido y no otro te llama? Hay un lazo invisible que te une a ese objeto, y nace de la atención. No es que tú elijas verlo: es que él te atrae, por tus ojos, tu oído, tu tacto. Y detrás de esa atracción, siempre hay un deseo: querer poseerlo, huir de él, o quedarse mirándolo por encima de todo lo demás.
—Esta mañana —nos contó— vi dos niños y su perro. Toda su atención estaba clavada en ellos: vigilaba cada paso, cada gesto, sin ver nada más, sin oír nada más. Esa atención animal es más fuerte y más entera que la que tenemos los hombres. Nosotros dispersamos nuestra mirada en cien cosas a la vez, y no nos quedamos en ninguna.
Luego pasó al deseo:
—El deseo es sólo  un punto en la inmensidad. Si te quedas sólo  en querer, no avanzarás ni un centímetro. Para llegar al punto, hay que trazar una línea: ese movimiento hacia lo que buscas es la voluntad.
Hay voluntad en todo lo creado, en grados distintos. El imán atrae al hierro sin dudar: es voluntad mecánica, ciega. El gusano avanza por la hoja hasta llegar a su alimento: es voluntad instintiva. Y hay voluntad tan firme que, cuando el amo muere, el perro se echa junto a su tumba y no se mueve hasta dejar la vida. Pocos hombres alcanzan esa entereza.
Pero la mayor parte de lo que llamamos “nuestra voluntad” no es nuestra en absoluto. Son las cosas las que nos mueven. Como decía un sabio masón : “No es la mujer la que elige un vestido de gala , es el bello vestido el que la elige a ella; no es el hombre el que fuma el tabaco, es el tabaco el que fuma al hombre”. Los objetos nos dominan desde fuera; la naturaleza nos usa para sus fines, hasta que aprendemos a usar sus leyes para nuestros fines. Esa atención, ese querer, esa fuerza que responde a lo que está afuera… no es libre. Es esclavitud disfrazada de elección.
Pero hay otra naturaleza en nosotros, más alta y verdadera. Y con ella, otra atención y otra voluntad:
—Esta atención no viene de fuera, nace en ti. Es la que te permite mirarte a ti mismo, recordar quién eres en medio del ruido. Esta voluntad no responde al llamado de las cosas, sino a la voz de tu esencia. Es el único libre albedrío que existe.
Saber no basta. Entender no basta. Ni siquiera querer basta. Puedes conocer todos los secretos del mundo masónico, puedes desear con toda tu alma ser libre… pero si no pones el esfuerzo, no avanzarás. La atención se agudiza sólo  cuando la ejercitas. La voluntad se fortalece sólo  cuando la usas.
—Somos como ese gusano que avanza milímetro a milímetro hasta llegar a su meta — y así concluyó el venerable maestro Elías Vander González: —Si concentras toda tu atención, todo tu deseo y todo tu esfuerzo en tu única meta verdadera, poco a poco, paso a paso, llegarás a lo que ya esperaba en ti desde siempre.
Alcoseri

 image.png
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages