Logia "Montecristi", de Los Palacios, Provincia de Pinar del Río, Cuba.

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Oct 1, 2010, 8:44:20 AM10/1/10
to SECRETO MASONICO
Respetable Logia Montecristi y su Historia
Contenido parcial del Libro Resp. Logia "Montecristi", de Los
Palacios, Provincia de Pinar del Río, Cuba.

I.H:. Luis Romero Márquez

Por VH:. Jesús Marcos García

Dentro del amplio abanico de maravillas que nos presenta la masonería
para el mejoramiento de nuestra condición de personas y el disfrute
espiritual, está el de ser un medio ideal para establecer una sólida
amistad y fecunda fraternidad con hombres virtuosos pertenecientes a
sus filas, que en la mayoría de los casos, fuera de ella, hubieran
vivido constantemente separados.
El hombre que le interesa el ordenamiento de su vida
socialmente, sabe: que la vida no se limita solamente al nacimiento.
Que está en la obligación de buscar en su propia existencia los
elementos que le permitan fijar y mantener principios permanentes de
conducta y relaciones adecuadas con los demás.
La masonería, además de enseñarnos a amar, exaltar y
defender los valores morales, también nos sirve de vehículo para
aumentar nuestras relaciones humanas con hombres, que sin su concurso,
pasarían inadvertidos en nuestras vidas por no pertenecer a nuestro
entorno social, laboral, familiar y de vecindad.
Entre las grandes y fructíferas relaciones de amistad
y fraternidad, cual rico trofeo ha conquistado “Montecristi” en su
bregar masónico para su membresía, se encuentra la mantenida con el
IH:. Luis Romero Márquez, Ex-Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba.
Los primeros contactos fraternales de la logia
palaceña con el IH:. Romero Márquez fueron a través del VH:. René
Nardo Ipsán, durante su veneratura y presencia en la Gran Logia como
Gran Segundo Diácono, en la década de los años sesenta.
El VH:. Fausto A. Rodríguez Echevarría al ocupar el
sitial salomónico de “Montecristi” amplió y robusteció estas
relaciones. En igual sentido se han proyectado los venerables maestros
sucesores.
Hermano de personalidad distinguida, afable, educado
en su trato, servicial y adornado con otras tantas virtudes humanas
que hacen de él un legítimo masón y excelente ciudadano. De su
profesión médica ha hecho un sacerdocio; prodigando servicios y
favores al que lo ha necesitado y estando presente en todo momento su
desinterés sin límites. Solamente se ha dejado guiar en su humano
proceder por el sentimiento del deber cumplido.
Muchas son las deudas de gratitud contraídas por los
masones palaceños con el hermano Romero. Los hermanos de “Montecristi”
nunca podrán olvidar aquellos difíciles años de la década de los
setenta, que ante la carencia de especialidades médicas en la
provincia, este querido hermano, haciendo uso de sus grandes
relaciones, siempre estaba dispuesto a buscar la hospitalización y el
especialista requerido para los hermanos de esta logia, sus familiares
y, en algunos casos, sus amigos. Durante veinte años le estuvo
realizando las instalaciones a “Montecristi”, como también se ha
contado con su asidua presencia en los actos aniversarios.
Nace en la ciudad de Pinar del Rio en el seno de una
familia humilde y llena de virtudes ciudadanas. Su padre fue un
distinguido masón del cuatro de la Logia “Solano Ramos”.
En su niñez visitaba Los Palacios. Estas visitas iban
dirigidas al hogar de la Señora “Loló” (la conserje). Desde muy
temprana edad dio muestras de su inteligencia y el deseo de superación
cultural. Contó en todo momento con el respaldo y apoyo de sus padres,
sobre todo su abnegada y dulce madre; quienes hicieron grandes
sacrificios para que Luisito estudiara y se convirtiera en médico.
A los 18 años de edad se graduó de Bachiller en
Ciencias y Letras en el Instituto de Segunda Enseñanza de la capital
pinareña. Ingresa en la Facultad de Medicina de la Universidad de La
Habana y se recibe como médico en el año 1959.
Guiado por su afán de saber y ansias de superación
emprende de inmediato la carrera de especialización, graduándose en el
año 1961 de Especialista en Diagnósticos Radiológicos.
Al ejercicio de la profesión de radiólogo ha dedicado
su vida laboral y la mayor parte de su existencia. Obteniendo tanto
prestigio y reconocimiento en su trabajo profesional, por su
dedicación y rigor científico, que lo llevaron a formar parte del
claustro de profesores de la Universidad de La Habana.
A la temprana edad de catorce años comienza su larga y
meritoria vida masónica, al ingresar en la Logia Ajefista “Paz y
Fraternidad” de Pinar del Río, permaneciendo en ella hasta cumplir su
mayoría de edad. En el día 5 del mes de Junio del año 1951 ve la luz
masónica en la Resp., Meritísima y Centenaria Logia “Amor Fraternal”
de los valles de La Habana. En el mes de Octubre del propio año
ascendió al grado de Compañero Masón y la Cámara del Medio de “Amor
Fraternal” lo enviste del Sublime Grado de Maestro Masón en el mes de
Marzo del año 1953.
En esta logia, la más antigua del occidente del país,
de una ejecutoria ejemplar y brillante historial, ocupó los cargos
siguientes: Segundo Diácono en el año 1966, Segundo Vigilante en el
año 1967, Primer Vigilante en el año 1968. En pago a su destacada
labor y méritos adquiridos en el año 1969 ocupa el cargo de Venerable
Maestro de la centenaria logia.
Perteneció a esa pléyade de hermanos que en los
momentos más difíciles que le tocó vivir la masonería cubana en el
presente siglo, etapa que estuvo marcada por la incomprensión e
intolerancia en el campo ideológico para con nuestra augusta orden,
supo luchar tesoneramente para mantener vigente los ideales y
postulados masónicos en nuestra patria.
Como resultado de su fecunda y fraternal actividad
masónica, ocupa en el año 1967 la vice-presidencia de la Comisión de
Asistencia Social de la Gran Logia; en el año 1968, Presidente de la
Comisión de Divulgación y Publicidad y en el año 1970 es nombrado
Presidente de la Comisión de Relaciones Fraternales de la Gran Logia.
En el año 1970 ingresó en la Asociación de
Constructores Masones y en el año 1971 pasa a ser miembro de la
Meritísima Asociación de Veteranos Masones, donde ocupa el cargo de
Orador.
El nombre de Romero Márquez ya sólo no permanece en el
marco de su logia y en la región habanera, sino que traspasa todas las
fronteras del territorio nacional y se convierte en una figura
masónica nacional.
Como pago a sus desvelos, su capacidad organizativa,
su constancia y su incesante batallar masónico en las Elecciones
Generales de la Gran Logia, en el mes de Marzo del año 1971, resulta
electo para ocupar el cargo de Diputado Gran Maestro de la Gran Logia
de Cuba. Desde cuyo cargo trabaja intensamente en rescate de la
estabilidad masónica, que se había quebrantado profundamente motivado
por una serie de situaciones adversas que gravitaban desfavorablemente
en contra de la masonería.
Gran parte de los masones cubanos esperaban confiados
que el Gran Maestro apoyado en las Elecciones Generales de la Gran
Logia en el año 1973, por las principales figuras de la Gran Logia en
ese momento, fuera el IH:. Romero Márquez. Por una parte, por ser el
Diputado Gran Maestro y corresponderle la nominación, como
tradicionalmente se había hecho anteriormente y, por otra parte, en
reciprocidad a su magnífico trabajo, popularidad y profesionalismo
competente para desempeñar el cargo.
Fue todo lo contrario. Se actuó con ligereza por parte
de los que en ese momento estaban obligados a dar muestras de mesura y
no precipitarse pasionalmente en actuaciones que condujeran a la
masonería cubana a la desestabilización por el descontento e
inconformidad de una gran parte de la membresía. Era de vital
importancia el mantener la unidad, preservar los valores fraternales
de la institución y no alterar el ritmo de convivencia armoniosa y
espiritual de los masones cubanos. El momento así lo exigía.
El hermano Romero, apoyado y respaldado por una
inmensa cantidad de logias y hermanos en todo el país, aspira a la
Gran Maestría. Esto trajo por consiguiente momentos muy difíciles y de
quebrantos a la masonería cubana. Se desbordaron las pasiones, muchas
logias vieron divididas sus filas, al ocupar los hermanos posiciones
antagónicas, con los correspondientes enfrentamientos. Tambien se
vieron logias afectadas en sus relaciones con otras logias hermanas.
En la propia Gran Logia no existió una posición generalizada, al
apoyar varios Grandes Funcionarios a Romero Márquez.
La Logia “Montecristi” desde el primer momento marcó
su derrotero a seguir: apoyar al VH:. Luis Romero Márques en sus
aspiraciones por considerarlas correctas y justas. Posición que
mantuvo inalterable en los años siguientes, hasta que el querido
hermano se coronó con el triunfo merecido.
En las Elecciones Generales de la Gran Logia del año
1973 el IH:. Romero no alcanzó el triunfo deseado. Tenaz y estoico
prosiguió en sus aspiraciones y cada día se distinguía por un trabajo
fraternal más intenso. Visitaba logias a todo lo largo y ancho del
país, impartía conferencias y aumentaba su trabajo filantrópico. En
las elecciones del año 1975 tampoco pudo ceñirse en su frente la
corona de laurel.
En las Elecciones Generales del año 1977 recibe el
fruto de su incesante batallar, sus desvelos y su fecundo y amoroso
trabajo fraternal, es elegido Muy Resp. Gran Maestro de la Gran Logia
de Cuba.
Desde la más alta posición de la masonería cubana,
supo darle esplendor a la institución. Mantuvo y defendió con
valentía, dignidad y firmeza los principios masónicos y los Antiguos
Límites, afrontando con firmeza todas las dificultades que se le
presentaron.
El IH:. Luis Romero Márquez, durante su paso por la
Gran Maestría, así como su vida masónica, se ha caracterizado por una
constante preocupación por la disciplina logial, la superación
integral del masón a través de programas culturales, filosóficos y
espirituales.
Deseando transitar por la masonería filosófica, para
ensanchar aún más y pulimentarse en este mundo, ingresa en el mes de
Octubre del año 1966 en su filas. Recibiendo de la Masonería Escocesa
en el año 1975, como culminación a su fructífero trabajo en el seno de
la misma, el Grado 33 que le otorga el Supremo Consejo del Grado 33
para la República de Cuba.
Por su proyección en su larga vida masónica, que está
identificada y avalada por una magnífica conducta, identificación y
abnegación, le han valido para que una gran cantidad de logias, en
justo reconocimiento, lo hayan nombrado Miembro de Honor de su cuadro.
La Resp. y Meritoria Logia “Montecristi” le concedió
esta condición el día 5 del mes de Marzo del año 1975. En este propio
año recibe de la Gran Logia de Cuba el Premio al Mérito Masónico.
Una personalidad masónica de la magnitud alcanzada por
Romero, trasciende las fronteras del ámbito nacional y ocupa espacio
internacionalmente. En el mes de Diciembre del año 1982 la Resp. Logia
“Máximo Gómez No. 38” de República Dominicana lo nombra Miembro de
Honor y el día 24 del mes de Octubre del año 1983, la Gran Logia de la
República Dominicana le otorga el Gran Mérito Masónico, recibiendo
medalla y diploma.
En la actualidad es el Gran Representante de la Gran
Logia “Valle de México”, ante la Gran Logia de Cuba.
Los masones cubanos, y muy especialmente los de
“Montecristi”, podemos a diario exclamar: “Gracias Masonería, muchas
gracias, por servirnos de puente y poder llegar a hombres como Luis
Romero Márquez”.

http://ogepemonte.blogspot.com/2010/09/i.html

SECRETO MASONICO

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Oct 19, 2021, 10:25:46 PMOct 19
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Las Logias Masónicas no son para inventar más creencias y suposiciones, sino descubrir lo mejor que hay dentro de ti
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