El Tigre , el Zorro y el Masón

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Alcoseri Vicente

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Feb 3, 2026, 9:30:47 PM (12 hours ago) Feb 3
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El Tigre , el Zorro y el Masón

En las profundidades de una selva espesa y oscura, donde los árboles guardaban secretos milenarios y la niebla danzaba como velos que ocultan misterios, vivía un viejo zorro astuto. Hacía años que había perdido su pata delantera en una trampa humana, un artefacto profano colocado por cazadores. Sorprendentemente sobrevivió contra todo pronóstico, moviéndose con sigilo entre raíces retorcidas y sombras de los árboles. Nadie sabía cómo: ¿acaso una fuerza oculta lo sustentaba en la oscuridad?
Un venerable masón, que habitaba en el borde de aquella selva misteriosa —un masón de mandil  bien colocado y corazón buscador de luz—, lo observaba de vez en cuando. Intrigado por el enigma, se preguntaba en silencio: "¿Cómo se las arregla este zorro para alimentarse? ¿Será que Dios el Gran Arquitecto del Universo , en su infinita providencia, le envía sustento de maneras invisibles y milagrosas?"
Una tarde brumosa, el masón se ocultó tras un tronco centenario y vio al zorro asomarse cauteloso de su madriguera, iluminada por rayos filtrados como columnas de luz en un templo. De pronto, un rugido sacudió la selva: un tigre feroz emergió de las sombras, con una presa fresca aún sangrante en sus fauces. El masón contuvo el aliento, temiendo lo peor para el zorro. Pero el tigre, en un acto enigmático, devoró su caza permitiendo que el zorro se acercara y tomara los restos jugosos, como si una ley oculta de la naturaleza dictara esa generosidad inesperada.
Al día siguiente, en meditación profunda bajo el dosel estrellado, el masón reflexionó: "Si el Gran Arquitecto del Universo envía al tigre para proveer al zorro discapacitado, ¿por qué no podría yo, hijo de la luz, esperar en quietud mi sustento divino? Yo valgo más que un animal; Él me cuidará". Con fe ardiente, abandonó sus labores y se retiró a una cueva oscura de la ciudad cercana, esperando el milagro.
Pasaron días de ayuno involuntario y sed . Su cuerpo se debilitó en apenas  3 días y relamía las piedras húmedas en busca de algo de agua en la caverna, su fuerza se desvaneció hasta convertirse en una delgada sombra de sí mismo. Al borde del desmayo, en la penumbra de su agonía, una voz resonó como trueno: "¡Oh, hijo mío! Has confundido el sendero iniciático. Abre los ojos a la verdad: debiste imitar al tigre, el proveedor activo, no al zorro que espera pasivo".
Despertado por esta revelación, el masón regresó a su hogar, comió y recuperó fuerzas. Pero un resentimiento sutil lo acompañaba. Días después, en las calles empedradas, vio a un niño huérfano y a su madre viuda  tiritando ambos  de frío, hambrientos y sin esperanzas. La ira lo invadió, y elevó su voz al cielo: "¿Por qué permites esto, Gran Arquitecto de los mundos? ¿Por qué no intervienes?".
El silencio divino duró hasta la noche, cuando una voz serena, como eco en logia, respondió: "Ciertamente he actuado, hijo mío. Te creé a ti para ser el tigre: el que provee, el que actúa con virtud y fraternidad".
Desde entonces, el masón dedicó su vida a obras benéficas, comprendiendo que la verdadera fe masónica no es espera pasiva, sino acción iluminada: ser instrumento del Gran Arquitecto en el mundo profano.
Esta parábola resuena con enseñanzas masónicas de "fe activa" (trabajo interior y exterior), similar a la transición de Aprendiz (purificación pasiva) a Compañero (acción constructiva). En un mundo de pasividad digital, nos recuerda que la luz se manifiesta mediante esfuerzo fraternal.
El tigre no actúa por bondad instintiva ni alianza secreta. Representa alegóricamente  la providencia divina en acción: caza (trabaja activamente) y deja restos al zorro cojo, permitiendo su supervivencia. El zorro simboliza al que recibe pasivamente, mientras el tigre encarna al proveedor fuerte y generoso.
La moraleja es que Dios (o el Gran Arquitecto) provee, pero a través de instrumentos activos. El hombre del cuento malinterpreta: imita al zorro (espera milagro pasivo) y casi muere. La voz reveladora le corrige: "¡Sé el tigre! Actúa, provee, sé canal de bien".
No es caridad animal; es alegoría de fe activa vs pasividad ilusoria. La Tradición masónica , enseña que la gracia divina fluye mediante esfuerzo consciente y generosidad, no  una espera mágica.
Este cuento resuena perfectamente con masonería —no esperamos luz pasivos; la construimos con herramientas (virtud, trabajo).
¡Sé el tigre: provee luz a "zorros" necesitados!
Alcoseri
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