You do not have permission to delete messages in this group
Copy link
Report message
Show original message
Either email addresses are anonymous for this group or you need the view member email addresses permission to view the original message
to secreto-...@googlegroups.com
La Democracia hija de la Masonería Los Masones bajo la luz de los símbolos sagrados crearon la democracia que hoy conocemos, generada bajo la mirada atenta de quienes cuidan nuestros antiguos misterios, democracia que hoy permite que les comparta a ustedes una experiencia y una reflexión que marcaron profundamente mi paso por esta Orden Masónica, y reflexión que revela, sin lugar a dudas, los hilos invisibles que tejen el destino de las naciones y la estructura misma de lo que el mundo conoce hoy como democracia. Escuchen con mucha atención, porque lo que voy a decirles no es cosa de la imaginación, sino lo que he vivido, observado y entendido desde el mismo día en que tuve el honor de ser iniciado masón. Cuando entré a esta respetable Institución, hace ya muchos años, al principio todo me parecía envuelto en el misterio y en el simbolismo que caracteriza nuestros tan augustos trabajos. Pero conforme fui avanzando, conforme fui entendiendo nuestras reglas, nuestros estatutos y nuestra forma de gobierno en Masonería , me di cuenta de una verdad impresionante: el modelo que regía en Logia, dentro de las luminosas columnas, era puramente democrático, en su esencia más pura y perfecta. Vi con claridad cómo se elegía a cada uno de los hermanos para ocupar un cargo, cómo se designaban las autoridades, cómo se elegía al Gran Maestro de la Gran Logia mediante procesos ordenados, donde la voluntad de los miembros era la que mandaba, sin imposiciones ni poderes absolutos. Admirado, noté que existía una separación clara de poderes en Logias, una división de funciones y responsabilidades que evitaba la tiranía y aseguraba que todo se hiciera bajo el imperio de la ley y el equilibrio. Todo aquello que es la base de un sistema democrático, lo encontré dentro de Logia, funcionando con precisión y sabiduría. Pero también descubrí algo que no se dice en voz alta a los nuevos iniciados: cualquier cosa, cualquier idea, cualquier actitud o cualquier hermano que no se alineara totalmente con ese modelo, que rompiera sus normas o que intentara cambiar su orden establecido, era de inmediato reconocido como algo extraño a lo francmasónico, como un elemento que no encajaba y que, por lo tanto, quedaba aparte, era vigilado con celo masónico o, a fin de cuentas, rechazado. Porque en Logia, hermanos, el orden no es algo que se negocia: es la base misma de nuestra existencia, y lo que no se ajusta a él, simplemente no tiene cabida. Es fascinante cómo, al entrar en un círculo de librepensadores, al conocer de cerca una organización que muchos creen sólo teórica y hasta ya obsoleta, uno empieza a descubrir las estructuras ocultas que la sostienen, las reglas reales del juego que no se les muestran a los ojos de los profanos. Lo que yo viví y les cuento sobre mis observaciones , sobre encontrar este sistema democrático perfecto, no es un detalle sin importancia, es una clave maestra. Es como si, de repente, hubiera podido ver el plano original, el diseño primero que después se ha copiado en todo el mundo democrático . Me di cuenta de que esta estructura interna de la Masonería, esta forma de gobernarnos, de elegir a nuestros líderes —donde la autoridad no se hereda ni es para toda la vida, sino que se gana y se renueva—, esta separación de poderes que evita que una sola mano lo controle todo, estos procesos donde la participación y estar de acuerdo con el modelo son esenciales… todo esto no es algo aislado. Es como si dentro de esta Logia, dentro de nuestra Orden, hubiéramos construido y mantenido, desde hace siglos, una pequeña república, una democracia representativa en miniatura, que funciona a la perfección, mientras que para el mundo de afuera seguimos pareciendo sólo una sociedad de estudios o de ayuda mutua. Pero lo más revelador de todo fue entender aquello que yo noté: lo que no se alineaba, lo que se desviaba, lo que cuestionaba la norma, era visto con desconfianza, como un peligro para la armonía. Y es que, en el fondo, si algo no encaja con el sistema, si algo rompe la lógica que lo mantiene unido, entonces todo el edificio corre peligro. Y aquí surge la pregunta que muchos se hacen en silencio: ¿Qué tipo de desviaciones noté? ¿Eran ideas diferentes, formas de actuar que no seguían la tradición democrática masónica, o masones que, por su manera de pensar, no podían someterse a la estructura de la mecánica de la Logia? Y lo que es más importante aún: ¿Cómo influye esta lógica en lo que hacemos fuera de aquí, en cómo vemos y actuamos sobre el mundo? Porque yo mismo me sorprendí al encontrar este modelo tan claro, tan definido, en un entorno que muchos esperaban distinto, más jerárquico o cerrado, y entendí entonces que lo que aprendemos en Logia , lo que practicamos en un taller masónico , no se queda entre estas paredes: sale con cada uno de nosotros cuando cruzamos la puerta. Y llegó el momento en que la verdad se hizo aún más grande, y todo encajó como las piezas de un plano perfecto. Me di cuenta, con una mezcla de asombro y certeza absoluta, que este mismo modelo que nosotros hemos perfeccionado y conservado a lo largo de los siglos, fue adoptado tal cual, copiado y puesto en práctica por los Estados Unidos de América. Esa nación que se presenta ante el mundo como la cuna de la libertad, como el modelo a seguir, no hizo más que tomar nuestra estructura, nuestras reglas, nuestra forma de organizarnos, y llevarla a la escala de un Estado. Y entonces comprendí algo que explica todo lo que pasa hoy en día: cuando dentro de nuestra Logia las cosas no funcionaban como debían, cuando alguien o algo se salía del camino marcado por nuestro modelo democrático, de inmediato llegaba el caos, la confusión, se perdía la armonía, se rompía la paz que debemos mantener. Y es ahí, hermanos, donde se revela la conexión complicada y real con lo que vivimos ahora mismo en la historia mundial. Porque yo pienso, con toda la fuerza de mi convicción, que todo lo que vivimos en la actualidad, todas las guerras, todos los conflictos, todas las crisis que sacuden a la humanidad, son el resultado exacto de esta misma lógica. Lo que no se alinea con la democracia —ese modelo que nosotros creamos, perfeccionamos y transmitimos— es mal visto, es considerado una anomalía, un error, una amenaza que debe ser corregida. Y así como la Masonería, con su sabiduría y su necesidad de mantener el orden, aparta o combate lo que no logra ajustarse a su sistema, así lo hace hoy Estados Unidos y todas las potencias que siguen el camino democrático. Ellos atacan, presionan, intervienen o destruyen todo aquello que no se alinee con su visión de democracia, todo gobierno, todo sistema, todo pensamiento que se desvíe del patrón que nosotros diseñamos. No es casualidad, no es simple política ni es sólo por intereses económicos: es la aplicación exacta de una regla que nació entre columnas y sobre piso ajedrezado. La comparación es total y es innegable. Nosotros, en nuestra Orden, tenemos un sistema: elecciones, separación de poderes, normas claras, constituciones. Si te desvías, si no te alineas, si rompes el orden, hay caos y eres rechazado. Estados Unidos adoptó ese mismo sistema como base de su nación y como modelo universal. Y hoy, en el escenario mundial, funciona igual: promueve ese modelo, lo defiende, lo extiende, y todo lo que no encaja, todo lo que se opone, todo lo que es distinto, es etiquetado como enemigo, como peligro, como algo que debe ser cambiado o eliminado, aunque para eso haya que provocar lamentablemente conflictos o guerras. A lo largo de la historia, hemos visto cómo esta gran potencia ha impulsado la democracia liberal por todo el mundo, a veces por la fuerza, a veces por influencia, siempre bajo la idea de que es el único orden válido. Y así como nosotros entendemos que fuera del modelo sólo hay caos, ellos también lo creen: cualquier cosa que se salga de su línea es desorden, es caos, y debe ser corregida. Pero hay algo más profundo, algo que confirma lo que les digo: la estructura que nosotros practicamos en secreto, la forma en que organizamos nuestra autoridad, nuestra toma de decisiones, nuestra manera de entender el poder y cómo se reparte, no se quedó aquí. Fue la semilla. Fue el diseño original que después se plasmó en las constituciones, en las leyes, en las instituciones de las naciones democráticas modernas. La separación de poderes, la elección de gobernantes, la limitación de la autoridad, todo eso que hoy llamamos democracia y que se considera el mayor logro de la civilización, no es más que la copia pública de lo que nosotros los masones hemos tenido y hemos guardado durante siglos. Y de todo esto, hermanos, sacamos las conclusiones definitivas, esas que explican el Nuevo Orden Mundial que todos mencionan y pocos entienden: La Masonería es, sin duda alguna, el modelo original, el laboratorio silencioso donde se creó, se probó y se perfeccionó la estructura de gobierno que hoy rige a las naciones democráticas del mundo. Lo que dentro de una Logia Masónica se practica como parte de nuestra tradición y nuestra filosofía, fue el patrón que se tomó para organizar las sociedades modernas. La expansión de la democracia a nivel mundial no ha sido un proceso espontáneo ni fruto de la simple evolución de los pueblos: ha sido la extensión de nuestro sistema masónico , la aplicación a gran escala de las reglas que nosotros conocemos y que hemos transmitido a través de nuestros miembros, quienes ocupan puestos clave en la política, la economía y la cultura de todas las naciones. El conflicto constante que vemos hoy —la lucha contra lo que no es democrático, la presión para que todos se ajusten a ese modelo— responde a la misma lógica que rige en nuestra Orden: el orden es necesario, el modelo es el correcto, y todo lo que se desvía es una amenaza que debe ser neutralizada. El caos que sufrimos en el mundo no es un error, es la consecuencia inevitable de querer imponer un diseño único, tal como lo hacemos nosotros dentro de logias masónicas. Finalmente, entendemos que el llamado Nuevo Orden Mundial no es más que la culminación de este proceso: la instauración definitiva, en todo el planeta, de la estructura que nosotros inventamos, enseñamos y mantenemos. Las naciones democráticas no adoptaron un sistema nuevo, simplemente adoptaron el nuestro. Y hoy, todo lo que ocurre, todo lo que se decide, todo lo que se combate o se defiende, gira en torno a mantener ese diseño que nació en talleres masónicos, bajo símbolos masónicos, bajo leyes diseñadas por masones hace siglos, bajo la luz que nosotros guardamos y que hemos extendido, paso a paso, por todo el mundo. Esto es lo que he visto, lo que he entendido y lo que les digo hoy con toda certeza: lo que vivimos allá afuera, lo que sufrimos y lo que se construye, es sólo el reflejo ampliado de lo que hemos hecho siempre dentro de la misma Masonería . Nosotros pusimos la primera piedra, nosotros trazamos el plano, y hoy el mundo entero se construye sobre nuestras bases francmasónicas. Alcoseri