La masonería en su filosofía, contempla como una de sus ideas
principales la inmortalidad del Alma, y que por medio de una
operación
natural de transformación de la energía, hecha dentro del hombre y
por el hombre mismo; pueda alcanzar a poseer una Alma inmortal,
según la enseñanza masónica, el ser humano no nace con una
alma inmortal, sino que con esfuerzos, estudios y dedicación la
obtiene.
El hombre puede elegir la aceptación de la responsabilidad de
transformar energías muy altas y, de esta forma, adquirir un “ un ser
superior interno” o alma inmortal, mientras que, al mismo tiempo,
está sirviendo al proceso natural como un ser biológico.
El principio de la transformación de energías se expresa con esta
frase: “Lo superior se mezcla con lo inferior para producir un
medio”.
Esto significa que hay en el hombre un doble origen: uno refinado que
se degrada por un proceso involutivo y otro tosco que se puede
sublimar,
que se mezcla con el refinado en un proceso evolutivo. El mundo está
hecho de tal forma que las energías están continuamente evolucionando
e involucionando, pasando por diferentes estructuras y sistemas.
La vida terrestre es uno de esos sistemas de transformación. El
hombre, como individuo,
también participa en este intercambio universal, cuya totalidad está
comprendida en el proceso de transformarse. La máxima de Heráclito de
que “todo fluye” adquiere un nuevo significado, que no figura para
nada en lo que se conserva del pensamiento y especulaciones de los
primeros filósofos, y que ahora nos hacen saber que estaban buscando
una clave para descifrar el enigma de la existencia.
El alma es algo que se puede llegar a medir y a pesar, el alma es un
lujo que pocos poseen, y que se puede incluso perder.
La masonería ofrece así una esperanza de que se puedan reconciliar
los dos enfoques del hombre y del universo: el material o mecanicista,
el
religioso o el espiritual. Esta doctrina masónica sugiere también que
el
hombre tiene una gran responsabilidad.
Los dos conceptos, de naturaleza biológica y de transformación
intencionada en energía, son válidos, y nos dotan de un esquema de
valores que no dependen de ningún tipo concreto de creencia.
Responden a la pregunta del sentido y significado de la vida del
hombre,
diciéndonos que eso depende de nuestra propia decisión. Podemos
transformar energías hasta nuestra muerte,y cuando se
desprenda una energía superior y dejemos de existir como individuos,
podemos transformar esta energía por nuestra propia voluntad, y vivir
en niveles cada vez más altos, hasta que lleguemos a ser
verdaderamente almas inmortales.
Esta doctrina masónica es, al mismo tiempo, herética para la religión
e inaceptable para la ciencia ortodoxa. Los cristianos y los
musulmanes enseñan la inmortalidad incondicional para el alma, que
resucitará con un cuerpo físico. Las religiones orientales también
predican la inmortalidad incondicional, según el principio de la
reencarnación. El destino que espera al alma en todos estos casos
depende de la conducta moral, que es una norma de conducta, regulada
por la Ley Divina o la Ley del Karma.
La masonería por su parte asegura que el principio de la inmortalidad
del hombre no es más que una posibilidad, a esto el símbolo de la
piedra pulida, pues mientras la piedra este sin desbastar; la piedra
no será inmortal, en la masonería el alma no es inmortal de facto,
sino
que la inmortalidad se alcanza por merito propio, que sólo se
convierte en plena realidad en raras ocasiones, lo que se produce si
el individuo puede conseguir la completa transformación de su
naturaleza, mediante su “trabajo consciente y sufrimiento
intencionado”.
La doctrina masónica que acabo de exponer es básicamente la que
mantienen las escuelas sufíes de Asia Central y es lo que las
diferencia de los sufíes ortodoxos de los países árabes. Si
estudiamos las escrituras iraníes y védicas, veremos
en ellas claras referencias a la transformación de la energía, por
medio de la alimentación y el fuego, con la única finalidad de
alcanzar la inmortalidad. Los antiguos masones estuvieron
familiarizados con esta idea, pero actualmente sólo pocos masones la
comprenden , pero no se pude relacionarlas con “el sentido y
significado de la vida en la tierra” hasta que un masón sea admitido
en niveles masónicos superiores que están más allá de los grados y
que nada tienen que ver con éstos. Esta es la clave para una misión
nueva
y satisfactoria de la vida humana en la tierra. Si podemos aceptarla,
tenemos una piedra de toque que nos sirve para valorar todas las
actividades, grandes o pequeñas. Con nuestra propia voluntad y
nuestros actos, podemos conseguir un triple propósito: salvarnos
nosotros mismos, ayudar a la humanidad a evolucionar y aliviar el
sufrimiento.
La idea universal está expresada por la masonería, de un modo
ligeramente alterado, en la siguiente fórmula: “Todo procede de todo
y termina en todo”. No hay salida posible de este proceso circular
que
encadena unos con otros todos los acontecimientos del universo. La
causalidad es el principio central del mecanicismo clásico. El masón
sabe perfectamente las implicaciones de este principio en su búsqueda
del “sentido y significado” de la vida en la Tierra. Por otra parte,
no hay pruebas de que los antiguos masones, ni sus sucesores ni, por
descontado, cualquier otra escuela esotérica tuviesen esto en cuenta
en sus formulaciones científicas; aunque tampoco significa esto que,
por su parte, no reconociesen el problema. Los islámicos ortodoxos
mantienen en su doctrina que los designios de Dios son absolutos y no
permiten excepción; pero también mantienen que el hombre puede elegir
y, por consiguiente, es responsable de las consecuencias de sus
actos.
Los primeros gnósticos decían que Dios, con Su omnipresencia, hace
posible que todo cumpla su propio destino, aunque hay que deducir que
esto sólo es posible en el caso de que no haya nada predeterminado
por la Voluntad Divina. Tal vez hubiese una doctrina secreta, que no
aparece de forma explícita en la literatura gnóstica, según la cual
la armonía del mundo necesita la contribución del hombre, por medio
de
ejercicios espirituales y austeridad. Esto queda comprobado de forma
indirecta por los poderes atribuidos a los gnósticos, como
consecuencia de la realización de ejercicios espirituales. Estos
poderes son de dos clases: adquiridos con el trabajo y recibidos como
una gracia. Los primeros están asociados siempre con la aceptación
del sufrimiento y las penalidades.
EL SECRETO MASÓNICO DE LA MAESTRÍA.
Nuestra Liturgia del Tercer Grado dice:
Prim:. Vig:.- La acacia me es conocida.
Muy R:. M:. _ ¿Qué significa esta frase, Muy Ven:. H:.Seg:. Vig:.?
Seg:. Vig:.- Que sé cómo se alcanza la inmortalidad-
Esto quiere decir que es posible alcanzar la inmortalidad por medios
especiales. Solamente conocidos por Maestros <Masones-
De ahi parte si ustedes leen las Liturgias a conocer el Secreto
Masónico - luego la liturgia del Tercer grado nos dice:
Muy Resp:. Maest:. - ¿Cuál es , pues el secreto de la Masonería en
el grado tercero de perfección a que hemos llegado - Luego contesta
el
Prim:. Vig:. dandonos catedra del Secreto Masónico.-
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La inmortalidad, es una de esas cualidades que el hombre se atribuye
sin tener una
comprensión suficiente de lo que quiere decir. Otras cualidades de
este género son la
«individualidad», en el sentido de una unidad interior, el «Yo
permanente e inmutable», la
«conciencia» y la «voluntad». Todas estas cualidades pueden
pertenecer
al hombre —puso
acento sobre la palabra "pueden"— pero por cierto que esto no
significa que le pertenecen ya
efectivamente o que pueden pertenecer a cualquiera.
"Para comprender qué es el hombre hoy en día, es decir al nivel
actual
de su desarrollo, es
indispensable poder representarse hasta un cierto punto lo que puede
ser, es decir lo que
puede alcanzar. Porque es sólo en la medida en que un hombre llega a
comprender la
secuencia correcta de su posible desarrollo como puede dejar de
atribuirse lo que todavía no
posee, y que no podrá alcanzar, quizás, sino tras grandes esfuerzos y
grandes labores. "Según
una antigua enseñanza, de la que subsisten trazas
en numerosos sistemas de ayer y de hoy, cuando un hombre alcanza el
desarrollo más
completo que en general le es posible, se compone de cuatro cuerpos.
Estos cuatro cuerpos
están constituidos por substancias que se hacen cada vez más y más
finas, interpenetrándose y
formando cuatro organismos que tienen entre sí una relación bien
definida sin dejar de ser
independientes, y que son capaces de actuar independientemente.
"Lo que permite la existencia de cuatro cuerpos es que el organismo
humano, es decir el
cuerpo físico, tiene una organización tan compleja que, bajo ciertas
condiciones, se puede
desarrollar en él un organismo nuevo e independiente que ofrezca a la
actividad de la
conciencia un instrumento mucho más adecuado y más sensible que el
cuerpo físico. La
conciencia que se manifiesta en este nuevo cuerpo es capaz de
gobernarlo, y tiene pleno poder
y pleno control sobre el cuerpo físico. Bajo ciertas condiciones en
este segundo cuerpo se
puede formar un tercero que tiene también sus características
propias.
La conciencia
manifestada en este tercer cuerpo tiene pleno poder y pleno control
sobre los dos primeros; y
el tercer cuerpo puede adquirir conocimientos inaccesibles tanto al
segundo como al primero.
En el tercer cuerpo, bajo ciertas condiciones puede crecer un cuarto,
que difiere tanto del
tercero como éste del segundo, y el segundo del primero. La
conciencia
que se manifiesta en
el cuarto cuerpo tiene completo control sobre su propio cuerpo y
sobre
los tres primeros.
"Estos cuatro cuerpos son definidos por las diversas enseñanzas de
diferentes maneras
El alma puede describirse como una estructura de finas materias o
energías
conectadas juntas y ligadas al cuerpo físico. Mientras esté en el
cuerpo físico, el cuerpo está
vivo, y el cuerpo y el alma constituyen una sola cosa. Cuando se
separan, decimos que el
cuerpo muere. Es esto lo que distingue un pedazo de carne muerta de
la
carne viva. Cuando
un centro está trabajando bien, el alma se concentra allí. Pero en el
hombre común y corriente, el alma
no tiene cualidades psíquicas elevadas , ni le es de utilidad alguna
que conozca algo más acerca de eso.
El alma, que consiste en sustancias
superiores, debe ser alimentada. Tal como el cuerpo debe
ser alimentado, aunque el cuerpo vive de algo diferente. Las
sustancias e hidrógenos
superiores pueden extraerse del aire, pero las impresiones (las
impresiones especiales,
purificadas) pueden dar mucho más. El organismo humano está
construido
sobre principios
ordenados, de modo que la cantidad y calidad son importantísimas.