Un Templo Masónico Interdimensional (Parte 2)

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Alcoseri Vicente

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Feb 21, 2026, 8:13:51 PM (9 hours ago) Feb 21
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Un Templo Masónico Interdimensional (Parte 2)

Las 22 letras del alfabeto hebreo poseen un valor numérico que traduce realidades ontológicas profundas. Un ejemplo clásico de guematría (el método cabalístico que establece correspondencias numéricas entre letras, palabras y versos bíblicos): la palabra "nombre" (shem en hebreo) suma 300 (shin) + 40 (mem) = 340; la palabra "número" (sefar) suma 60 (samej) + 80 (pe) + 200 (resh) = 340. Esta equivalencia abre horizontes interpretativos insospechados en los textos sagrados, revelando conexiones ocultas.
Las sefirot, emanaciones del poder divino, son diez y, junto con las 22 letras, forman los 32 caminos misteriosos de la Sabiduría por los cuales Dios creó el mundo (según el Sefer Yetzirah). Cada sefira es arquetipo de un aspecto humano o cósmico; su unidad se denomina Adam Kadmon, el Hombre Primordial o "hombre de arriba". Las sefirot son diez aspectos del Uno manifestado: intermediarios entre el Ser absoluto y la creación.
El esquema comienza con Kéter (Corona), el Punto Supremo; desciende hasta Malkut (Reino), el mundo material. De Kéter emanan las 22 letras, junto con Jojmá (Sabiduría, el Padre) y Biná (Inteligencia, la Madre). Siguen Jesed (Misericordia, fuego luminoso aspirante a lo divino), Guevurá (Rigor, juicio verdadero), Tiféret (Belleza, serenidad y amor), Netsaj (Eternidad, poder espiritual), Hod (Gloria, fuerza natural), Yesod (Fundamento, actividad generativa) y Malkut (Presencia divina o Shejiná). Las seis sefirot inferiores también simbolizan los cuatro puntos cardinales y los dos polos.
En esta etapa de mis estudios masónicos reconozco la complejidad del tema: exige un dominio profundo de la Torá, la cultura hebrea y el judaísmo. En logia siempre hay un hermano judío que guía; en mi Gran Logia del Estado de Nuevo León (México), un querido QH judío (cuyo nombre guardo por discreción, pero que ya pasó a ocupar su columna en el Eterno Oriente ) me reveló aspectos profundos de la cábala —incluso más allá de lo habitual— y me hizo jurar silencio sobre ciertos secretos.
Sin embargo, mi búsqueda de las causas fundamentales de la Creación me confrontó con la idea cabalística del Ain Sof (o Ein Sof): más allá de las sefirot, existe el mundo oculto del Ain (Nada absoluta), el Ain Sof (Espacio infinito sin límite) y el Ain Sof Aur (Luz infinita). Al principio era el Ain, el vacío absoluto. Luego surgió el Ain Sof, y finalmente el Ain Sof Aur llenó todo... hasta que se contrajo (tzimtzum), retirándose Dios en Sí mismo para crear un "espacio vacío" donde pudiera emerger el universo finito.
Comentarios de expertos en cábala judía
Gershom Scholem (fundador de los estudios académicos modernos de la cábala) describe el tzimtzum como innovación de Isaac Luria (siglo XVI): no una creación ex nihilo literal, sino un retiro divino que genera espacio para la diferenciación y el mal (por "rotura de los vasos" o shevirat ha-kelim). Moshe Idel, sucesor crítico de Scholem, enfatiza su dimensión experiencial y teúrgica: el tzimtzum no es sólo cosmología, sino proceso dinámico donde el hombre participa en el tikún (reparación) del mundo divino fracturado mediante acciones éticas y meditativas.
Esta contracción divina resuena con la mecánica cuántica moderna, que describe un "vacío cuántico" no vacío: fluctuaciones espontáneas de partículas virtuales (materia y antimateria) que aparecen y desaparecen. Físicos como Edward Tryon (1973), Stephen Hawking (con James Hartle en el modelo sin frontera) y Alexander Vilenkin proponen que el universo surgió de una fluctuación cuántica en ese vacío estructurado por leyes físicas —no de una nada absoluta, sino de un potencial latente. La alegoría cabalística del tzimtzum parece anticipar esta idea: Dios se retrae para que el "vacío" permita la emergencia de lo finito, como si el aliento divino activara fluctuaciones cuánticas primordiales.
La mecánica cuántica revolucionó la visión del microcosmos: desafió la física clásica (Newton, Galileo) al mostrar que partículas carecen de posición y velocidad definidas simultáneamente (principio de incertidumbre de Heisenberg), existen en superposición (dos estados a la vez) y permiten fenómenos como el entrelazamiento o la teletransportación cuántica. El universo no surgió de un átomo primigenio, sino posiblemente de fluctuaciones en un vacío cuántico "embarazado" de potencial.
Esta convergencia entre cábala y cuántica sugiere que la alegoría esotérica podría describir un proceso físico real: el "retiro divino" como colapso de infinitud en finitud, activando partículas latentes para la Creación.
Quedan muchas preguntas abiertas —la Creación merece estudio continuo—, pero comparto humildemente lo que he comprendido hasta ahora.
Recordando mi iniciación masónica, sentí un teletransporte a otra dimensión. Al dormir luego de esa noche de iniciación , el ritual continuó: me encontré en una Logia Interdimensional, con hermanos que conocía de siempre y que me reconocían. Los años pasaron. En una ocasión, un hermano en trance hipnótico describió exactamente esa Logia —no como ficción, sino como realidad— y predijo eventos políticos que se cumplieron al pie de la letra. No eran profecías: parecían manipulaciones desde allí, como si masones de otras dimensiones orquestaran el curso de los acontecimientos.
Hace una semana soñé de nuevo ese Templo Interdimensional, pero con viveza extrema: palpaba las paredes de piedra fría y rugosa, veía las columnas J y B sobre el piso ajedrezado, sin sillas ni tronos. El techo era luminoso, translúcido, dejando pasar luz exterior. Sentí frío (alrededor de 20 °C), soledad absoluta... pero una presencia sutil, como si el Templo estuviera Vivo y me  esperara.
Y aquí viene lo sorprendente: si esa Logia Interdimensional existe —no como alucinación, sino como plano accesible mediante conciencia elevada—, entonces cada ritual masónico no es sólo alegoría... es un puente real entre dimensiones. El iniciado no construye un templo simbólico: abre una puerta que ya estaba allí, esperando el momento en que el buscador deje de buscar con la mente y comience a "ser" la luz. ¿Y si el Gran Arquitecto del Universo no diseña desde fuera, sino que se manifiesta precisamente cuando el vacío interior se contrae lo suficiente para dejar entrar lo infinito? El Templo no se construye... se recuerda.
Alcoseri
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