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Fraternidad y Tolerancia en Masonería En cualquier rincón del mundo, ya sea en una gran capital o en un pueblo pequeño, una Logia Masónica transmite el mismo mensaje eterno: fraternidad y tolerancia. Quien entra descubre que no es un lugar de combates ni imposiciones, sino un espacio donde las diferencias no separan, sino que se convierten en riqueza. Aquí te cuento, con el lenguaje masónico del alma y la tradición de la Orden, qué significan realmente estos principios, cómo se viven y por qué son la esencia misma de nuestra Orden. En la masonería, la fraternidad y la tolerancia son las 2 columnas fundamentales y los vínculos morales que unen a todos sus miembros. Va más allá de la simple camaradería; implica practicar la solidaridad, el respeto mutuo, la tolerancia y el apoyo incondicional, tratando a los demás como iguales sin importar sus diferencias sociales, religiosas o políticas. El trato de "hermanos": Todos los miembros se consideran hermanos. Este lazo se basa en el afecto, la confianza y el respeto profundo, creando un ambiente donde se pueden expresar ideas libremente. Existe el compromiso moral de brindarse protección y apoyo. Esto abarca desde el consejo y consuelo espiritual en tiempos difíciles, hasta la asistencia material en momentos de necesidad. Desprendimiento de prejuicios Para lograr una verdadera hermandad, se exige dejar de lado la intolerancia y el egoísmo. Esto permite trabajar juntos en el "templo interior" y proyectar esos valores hacia el bienestar de la sociedad. Igualdad dentro de Logia Dentro de las logias, todos los miembros están al mismo nivel, sin importar sus grados masónicos obtenidos, sus puestos en logias, o su estatus en el mundo exterior, fortaleciendo asi el sentido de unidad. La masonería se entiende, en gran medida, como una escuela cuyo propósito es que sus miembros cultiven la fraternidad como un valor universal para mejorar tanto individualmente como a la humanidad en su conjunto. Donde todos somos hermanos, aunque pensemos distinto Hay una verdad que pocos comprenden desde fuera: la Masonería no busca que todos piensen igual, sino que, pensando distinto, todos se amen y se respeten. A menudo se nos presenta como enemigos de religiones o gobiernos, como quienes luchan contra ideas ajenas. Nada más lejos de la realidad. Una Logia no ataca ninguna idea; la recibe, la analiza, la purifica y toma de ella lo que es verdadero y bueno. Porque sabemos que la verdad es grande y tiene muchas caras, y que nadie posee la verdad entera, sólo fragmentos de ella. Más que un sentimiento, un estado superior de consciencia La fraternidad masónica no es sólo cariño o compañerismo. Es algo más profundo, iniciático y espiritual. Significa reconocer, bajo cualquier creencia, raza o condición, que todos venimos de la misma Fuente y caminamos hacia la misma Luz. “Ser hermano es saber que el otro, aunque piense lo contrario, es también tú mismo, en otro momento y otra forma”. En nuestras reuniones llamadas Tenidas conviven católicos, protestantes, judíos, musulmanes, agnósticos, personas de derecha y de izquierda, de todas las culturas. Y no hay conflictos. ¿Por qué? Porque hemos aprendido que las ideas son ropa que vestimos, pero el espíritu es el mismo en todos. La fraternidad nos enseña a mirar más allá de la forma, a ver la esencia. No nos unen las mismas opiniones, sino el mismo deseo de ser mejores y de construir un mundo más justo. Tolerancia, no es aguantar, no es soportar, es comprender Muchos creen que tolerar es soportar lo que no nos gusta. En Masonería, tolerancia es amor activo hacia lo diferente. Es decir: “Tu forma de ver el mundo no es la mía, pero te respeto, te valoro y aprendo de ti, porque tu verdad también es parte de la Verdad Una”. Dentro del Templo, hay muchas corrientes, visiones distintas, formas de entender la vida que incluso parecen opuestas. Sin embargo, nada choca, nada se rompe. Porque la tolerancia masónica no es pasiva: es una fuerza constructiva. Nos dice que la diversidad es necesaria, que el universo se hace más completo con cada mirada distinta. Esta es la clave de nuestra supervivencia de siglos: donde otros ven contradicción, nosotros vemos complemento. Cómo funciona una Logia con estos principios Según reglas y costumbres masónicas antiguas Antes de hablar: Se nos enseña a escuchar más que a decir, a entender antes de juzgar. Ninguna opinión es rechazada de entrada; todas son examinadas con la luz de la razón y el corazón. En la discusión: Nunca se trata de vencer al otro, sino de encontrar lo que hay de cierto en cada palabra. Si hay desacuerdo, se respeta, se aprende y se sigue siendo hermano. En la práctica: Ayudamos al otro no porque piense como yo, sino simplemente porque es mi hermano. La ayuda fraternal no pregunta por creencias, sólo por necesidad. Todo esto funciona porque hemos eliminado del recinto lo que divide: prohibimos en Logias pelear por religión o política , se puede hablar de política y religión en Logias pero no como temas de confrontación. No porque no nos importen, sino porque fuera en el Mundo Profano están para combatirse entre facciones; pero dentro de Logias, sólo estamos para unirnos. ¿Qué otra institución humana ha logrado esto? ¿Qué otro lugar en la tierra reúne a seres tan distintos y hace que vivan en paz, que se amen, que se ayuden y que crezcan juntos? La Masonería es la única obra maestra de la humanidad que ha convertido la diferencia en belleza y la diversidad en armonía. Nosotros enseñamos que el amor fraternal es la ley suprema, y que la tolerancia es su mejor expresión. Mientras el mundo pelea por imponer verdades, nosotros enseñamos a buscarlas juntos. Somos el refugio donde nadie es rechazado por pensar distinto, y la escuela donde se aprende que la grandeza del ser humano está en su capacidad de respetar y amar al otro, incluso cuando no lo comprende del todo. La Masonería es la prueba viviente de que es posible convivir en paz sin dejar de ser libre. La Masonería es igual en todo el mundo: su mensaje es fraternidad y tolerancia. No lucha contra ideas, sino que las analiza y respeta. La fraternidad significa reconocer la igualdad esencial más allá de diferencias externas. La tolerancia no es pasividad, sino comprensión activa y amorosa hacia lo distinto. En la Logia conviven todas las creencias y opiniones en armonía, porque se eliminan los conflictos que nos separan y se prioriza la unión y el perfeccionamiento mutuo. Es la única escuela que ha hecho de la diversidad su mayor fortaleza y de la paz su obra principal. Dudas y preguntas ¿Debemos tolerar también el mal, el error o la maldad en nombre de la fraternidad, o hay límites en nuestra tolerancia masónica? ¿Hasta qué punto el amor fraternal ha definido realmente la filosofía masónica, o ha sido sólo una palabra ahora sin profundidad? ¿Y lo que hoy se hace en muchas Logias, es verdadera fraternidad y tolerancia, o sólo son ya formas vacías que han olvidado el espíritu masónico? Y la pregunta esencial: ¿Quién es en realidad ese intolerante, ese fanático político, religioso o de otra índole que se inicia masón, conoce los ritos, lleva el mandil, pero jamás acepta la diferencia, jamás respeta otra opinión y sólo quiere imponer su verdad? ¿Cómo reconocer como autentico y legitimo masón a quien lleva la forma exterior, pero ha perdido el corazón de la fraternidad y la tolerancia? Aunque ellos mismos no se den cuenta, muchas personas “No Masonas” tienen afinidades con la masonería, especialmente todos aquellos que estando en tranquila reflexión, se esfuerzan por una existencia espiritualmente iluminada y a través de una búsqueda personal, libre de sistemas opresivos, se encuentran a sí mismos, tratando de conocer a los demás y al Universo: todos aquellos que tienen la impresión de que su búsqueda personal podría realizarse más fácilmente si se realizara en una sociedad fraterna, en una Orden que ofrece el camino iniciático al "saber". Muchos ven a la Francmasonería como una sociedad secreta que juega un papel importante en la lucha contra la influencia de las iglesias, especialmente contra la Iglesia Católica, o como una asociación que, sobre la base de la libre investigación, lleva a cabo una incansable lucha anticlerical o anti -religiosa , y un campaña de adoctrinamiento contra la Biblia. Además, a menudo se denuncia a la masonería como un notorio grupo de presión, que ejerce una gran influencia sobre el mundo político y las instituciones estatales para asegurarse un valioso apoyo para sí misma y para sus miembros. Esta es una imagen muy extendida pero distorsionada, que atrae a oportunistas de todo tipo, amantes ingenuos de secretos nefastos y obsesionados con el anticlericalismo, o a ciertas formas desviadas de la masonería. Esta imagen no tiene nada que ver con la verdadera masonería espiritual e iniciática. La masonería no proporciona ningún exótico sistema filosófico, ningún falso remedio psicológico, ninguna opción fanática religiosa, ni una forma de política profana. No ofrece a sus miembros claves infalibles para la felicidad, ni remedios mágicos o misteriosos. Su misión tradicional es la de transmitir una influencia espiritual que, en quienes estén aptos para recibirla, pueda contribuir a la realización evolutiva y a la liberación del individuo humano. La masonería ofrece así un método de trabajo, un medio que allana el camino de la búsqueda personal por parte de todos aquellos que desean liberar su mente, elevarse espiritualmente y reconocer y practicar la fraternidad humana. Quien quiera dar otra dimensión superior a su existencia puede realizar su objetivo gracias a la práctica ritual y al trabajo con símbolos que ofrece nuestra Orden, fuera del mundo profano, de la agitación mundana y de las luchas ideológicas en las que no se inmiscuye. La masonería se basa en la fraternidad. Este término se usa a menudo en un contexto diferente. Entonces su significado masónico necesita ser bien explicado. Para los masones regulares, el concepto de fraternidad significa ante todo que todos los hombres son hermanos y que por eso merecen nuestro respeto y nuestra ayuda. La fraternidad así entendida, sin embargo, es indistinguible de otros conceptos comúnmente expresados, como la fraternidad cristiana, la fraternidad de armas, la fraternidad universal, la fraternidad universitaria, o ideas luego que surgían de las Revoluciones como la Francesa o la Mexicana. Para los masones, la fraternidad se refiere definitivamente también al vínculo privilegiado que los une entre sí. Pero los masones consideran esta hermandad masónica como una iniciación. Este es su objetivo común. No sorprenderá a nadie que fuertes amistades personales crezcan y florezcan sobre la base de esta aspiración masónica. Alcoseri