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La Masonería Gnóstica y la Iglesia Católica Desde hace siglos, dos corrientes de pensamiento caminan paralelas y, a la vez, enfrentadas: la Antigua Gnosis y la Francmasonería, por un lado, y la Iglesia Católica, por el otro. Ambas hablan de Dios, del origen del mundo y del destino del ser humano, pero lo hacen con lenguajes, símbolos y visiones tan distintas que han provocado condenas, misterios y acusaciones de herejía que perduran hasta hoy. Lo que sigue es un relato esotérico que desvela estas diferencias, explica por qué una Logia Masónica nunca ataca a la Iglesia y desentraña qué ocurre realmente, incluso dentro del mismo Vaticano, donde dicen que también ha existido vida masónica. Todo ello tejiendo historia, filosofía, ocultismo y las sombras de una guerra silenciosa que ha marcado la historia espiritual de Occidente. En el centro del símbolo masónico brilla la letra G. Para muchos significa Gran Arquitecto del Universo, pero para quienes conocen el fondo de la tradición, también representa Gnosis: Conocimiento. No un saber cualquiera, sino esa sabiduría profunda, interior, que no se aprende en libros ni se impone por dogmas, sino que se experimenta y se despierta. Y aquí comienza todo, porque esta palabra fue, desde el siglo II d.C., la gran enemiga de la Iglesia naciente. Los primeros Padres de la Iglesia, como Ireneo de Lyon, combatieron duramente a los gnósticos. ¿Por qué? Porque para ellos el mundo no era obra del Dios verdadero, perfecto y bueno, sino creación de un Demiurgo, un artesano menor, limitado y hasta imperfecto o malo, que hizo la materia como una prisión para el espíritu divino encerrado en nosotros. Decían que la salvación no venía por la fe ciega ni por sacramentos impuestos, sino por conocer nuestra naturaleza divina y cómo regresar a la Fuente Única. Para la Iglesia de entonces, esto era intolerable: ponía al ser humano como protagonista de su propia liberación y negaba que la institución fuera la única mediadora. Para la Gnosis, Jesús no era Dios hecho hombre que muere para redimirnos por su sacrificio, sino un Mensajero de Luz, un ser que parecía humano pero que no lo era realmente (doctrina del docetismo), que vino a enseñarnos el camino para despertar y recordar quiénes somos. Su valor no estaba en su muerte, sino en sus palabras secretas, reservadas sólo a iniciados. Aquí entra la Masonería, heredera de estas corrientes de sabiduría antigua, gnóstica, hermética y neoplatónica. Para nosotros los masones, Jesús el Cristo es uno de los Grandes Maestros de la Humanidad, un ser excepcional, un modelo de virtud y sabiduría, pero no lo elevamos a la categoría de Dios único y exclusivo. La Masonería no dice “creed”, dice “conoced, investigad, pensad”. Y esta diferencia es el origen de todo el conflicto. Lo que la Iglesia dice contra la Masonería Desde el siglo XVIII, con la bula In eminenti, y hasta documentos recientes, el Vaticano ha condenado la Masonería, llamándola hereje, perversa y peligrosa. El Papa Francisco, en Evangelii Gaudium y Placuit Deo, ha hablado del gnosticismo como un enemigo sutil: una forma de pensar que se encierra en la propia experiencia, que cree saberlo todo y que rechaza la fe simple y obediente. Acusan a las logias de enseñar que el ser humano puede salvarse a sí mismo, sin necesidad de Iglesia ni de gracia divina, y de mezclar ideas paganas, ciencias ocultas y filosofías contrarias al cristianismo. Hay documentos secretos, informes de la Conferencia Episcopal y estudios de la Curia que afirman: “La Gnosis y la Masonería son formas de pensamiento neognóstico que corrompen la fe, se creen dueñas de la verdad y quieren reconstruir el mundo a su imagen y semejanza”. Incluso se dice que buscan unificar todas las religiones bajo una sola filosofía universal, lo que para Roma es una herejía suprema. Pero hay algo que debes saber: aunque la Iglesia nos ataque y nos acuse, ninguna Logia Masónica ataca a la Iglesia Católica. Nunca lo hace, ni lo ha hecho, ni lo hará jamás. ¿Por qué? Porque nuestra filosofía es de respeto absoluto. Creemos que cada quien busca la verdad a su manera. Para nosotros, la Iglesia es una forma de búsqueda, una institución histórica, un camino para muchos, pero no el único. Nosotros no combatimos creencias; iluminamos conciencias. No decimos “esto es mentira”, sino “conozcamos más, pensemos mejor, seamos más libres”. Atacar una religión sería traicionar nuestro propio principio de tolerancia y fraternidad. ¿Existe Masonería dentro del Vaticano? Dicen los textos antiguos y documentos en todos los idiomas que circulan en archivos ocultos: sí, la Masonería ha estado y está dentro del mismo Vaticano. Se habla de la Logia Propaganda Due, de prelados, obispos , cardenales y hasta Papas que han sido iniciados masones . ¿Cómo será esto? Trabajan en secreto, como corresponde a toda verdadera escuela de misterios. Mantienen los mismos principios: búsqueda de la verdad, perfeccionamiento humano, libertad y caridad. No intentan destruir la Iglesia, sino transformarla desde adentro, devolviéndole su sentido original de fraternidad, pobreza y servicio, alejándola del poder político y la riqueza. Se reúnen en cámaras discretas, usan símbolos que sólo ellos comprenden y siguen las mismas reglas de silencio y respeto que en cualquier logia del mundo. Para nosotros, esto es maravilloso: demuestra que la luz entra por todas partes, incluso donde parece haber más oscuridad o cerrazón. La Masonería es universal, no tiene fronteras ni dogmas, y su obra se realiza donde haya un corazón dispuesto a pensar libremente. ¿Qué es realmente una Logia? Desde la visión ocultista, una Logia no es un edificio o lugar físico, ni un club, ni una sociedad: es una representación del Universo, un espacio intermedio entre el mundo material y el espiritual, donde aprendemos a ver más allá de las sombras. Recuerda el Mito de la Caverna de Platón: nosotros somos prisioneros que creemos que las sombras son la realidad. La Logia es el lugar donde te ayudan a salir, a ver el sol, a comprender que lo físico es sólo una proyección, y que lo verdadero está en tu interior. La Gnosis que practicamos es esa experiencia: saber que eres una chispa de luz atrapada en la materia, que tu espíritu viene de lejos y que tu misión es limpiarte, pulirte y volver a unirte a la Fuente. La letra G no es sólo una letra: es la puerta que se abre entre lo visible y lo invisible. Nosotros no creemos que el mundo sea malo, como algunos antiguos gnósticos, pero sí sabemos que está incompleto, que está cubierto de ignorancia y que nuestra tarea es mejorarlo, construyendo el Templo ideal aquí abajo, tal como está arriba. Somos constructores, no destructores. Y por eso, nunca atacamos nada ni a nadie: transformamos con la palabra, el ejemplo y la luz. No hay obra humana más grande, más noble ni más necesaria que la Francmasonería. Ha sido, es y será la única institución que hoy por la internet masónica nunca ha cerrado sus puertas a nadie, que no ha matado en nombre de Dios, que no ha impuesto dogmas y que ha dado al mundo las ideas más hermosas: libertad, igualdad, fraternidad, tolerancia, educación y progreso. Mientras otros luchan por imponer una sola verdad, nosotros enseñamos a buscar la propia. Mientras otros condenan, nosotros comprendemos. Mientras otros separan, nosotros unimos. La Masonería es la heredera legítima de todos los misterios antiguos, de Egipto, de Grecia, de la Cabalá, del Hermetismo y de la Gnosis, y los ha reunido en un sistema perfecto, ecléctico, ecuménica, ético y espiritual, que respeta todas las creencias y ayuda a todos los seres humanos a ser mejores. Es el refugio de los libres pensadores, la escuela de la sabiduría y la luz que nunca se apaga. La Gnosis y la Masonería comparten la idea de que la salvación o perfección llega por el conocimiento y la experiencia interior, no sólo por fe o dogmas, y ven a Jesús como maestro y mensajero, no como única divinidad. Por esto, la Iglesia Católica las ha condenado como herejes, acusándolas de alejar de la fe verdadera. Sin embargo, la Masonería nunca ataca a la Iglesia, pues respeta toda creencia y busca sólo la verdad y la libertad. Incluso se sabe que ha habido masones dentro del Vaticano, trabajando en silencio. Esotéricamente, una Logia es el espacio donde se pasa de la ignorancia a la luz, despertando la conciencia de nuestra naturaleza divina. Preguntas que debemos considerar ¿Ha influido realmente el pensamiento, las estructuras y los dogmas del mundo religioso en la filosofía original y pura de la Masonería, desviándola de su esencia? ¿O acaso lo que hoy se practica en muchas logias es sólo una sombra, una copia vacía, alejada de la verdadera sabiduría gnóstica y hermética? Y lo más grave y misterioso: ¿Qué hacen en realidad esos infiltrados católicos, esos fanáticos religiosos que se inician masones, conoce sus secretos, viste con banda y mandil, pero jamás piensan, actúan ni viven como un verdadero masón? ¿Por qué la Iglesia Católica ve en la Masonería y en la Gnosis una perversa herejía, cuando nosotros sólo hablamos de libertad, luz y amor fraterno? Alcoseri