¿Cómo Se Comenzó A Percibir A La Masonería Luego De La Aparición De La Internet?
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Alcoseri Vicente
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Apr 30, 2026, 8:22:48 PM (16 hours ago) Apr 30
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¿Cómo Se Comenzó A Percibir A La Masonería Luego De La Aparición De La Internet? La masonería ha sido percibida de formas muy distintas según la época y el lugar. En ciertos momentos se ha considerado como una de las expresiones más sublimes y nobles del pensamiento humano; en otros, se la ha perseguido y calificado con las acusaciones más infundadas y oscuras, como que es una organización diabólica y conspirativa . En España, durante la dictadura franquista, ser masón fue un delito castigado con prisión e incluso con la muerte: cientos de personas perdieron la vida o sufrieron represalias sólo por pertenecer a la orden. Hoy, décadas después del restablecimiento de la democracia, podríamos pensar que todo ha cambiado, pero lo cierto es que seguimos siendo, en gran medida, simplemente tolerados. Las ideas preconcebidas, los mitos y las sospechas siguen presentes en muchos colectivos y en la mente de muchas personas. Por desgracia, el cambio ha sido más lento de lo que cabría esperar. En los últimos 25 años han aparecido libros, artículos en revistas, páginas Web, videos en YouTube y medios de comunicación de prestigio, unos más ajustados a la realidad que otros, pero todos con algo en común: empiezan a tratar la masonería como un tema digno de interés público, como algo que forma parte de nuestra historia y nuestra sociedad, y se van quitando de encima esa pesada losa de décadas de mentiras y estigmatización, seguro la Internet ha jugado a favor de la Masonería. Como señalan muchos hermanos, obras como El símbolo perdido, de Dan Brown, contribuyeron a renovar la curiosidad por todo lo que representa nuestra orden, pero hoy en día hay algo más: la gente ya no acepta sin más lo que le dicen, sino que busca, compara y analiza la información que recibe, tanto a favor como en contra de la masonería, para sacar sus propias conclusiones. Esa es, al menos, mi convicción y mi esperanza. Iniciativas como en los Grupos Masónicos de Facebook, así como publicaciones rigurosas y espacios de diálogo abierto entre masones y no masones, ayudan a que podamos, poco a poco, "salir del armario" y afirmar con claridad: somos los masones simples personas tratando de hacer de este mundo un sitio mejor. Porque, a pesar de los avances, todavía hay muchos masones que no pueden decir abiertamente que lo son; el silencio sigue siendo, en demasiados casos, una medida de precaución impuesta por el entorno. Personalmente, he tenido la oportunidad de conocer cómo se vive y se percibe la masonería en otros países, y la diferencia sigue siendo notable. Por eso, tengo dos grandes deseos que guían mi trabajo y mi compromiso: Que, antes de morir, haya contribuido en algo a que ser masón en cualquier parte del Mundo tenga la misma normalidad y relevancia —para bien o para mal— que decir que uno es abogado, zapatero, albañil, futbolista o cualquier otra profesión o condición. Que la pertenencia a la orden se vea simplemente como una elección personal, una forma de entender la vida y de trabajar por el bien común, igual que cualquier otra. Que consigamos que la sociedad nos vea del mismo modo que ve a un budista, a un ateo o a cualquier persona con convicciones propias: como seres humanos normales y corrientes, con ideas, valores y preocupaciones, que merecen el mismo respeto que todos los demás. Si logramos esto, podré decir con tranquilidad: "Algo hemos adelantado. Ahora, que los demás sigan el camino". Y lo cierto es que ya hay señales positivas que nos animan a seguir adelante. En septiembre de 2025 se inauguró en Barcelona un nuevo centro masónico de más de 1.200 metros cuadrados, un espacio abierto y accesible que cuenta con el reconocimiento de medios como La Vanguardia o El País, y que se ha convertido en un símbolo de nuestra voluntad de estar presentes y visibles en la sociedad. También en los últimos años se avanzó en la creación de Museos masónicos por todo el mundo , proyectos apoyados por Grandes Logias y Grandes Orientes, todo en busca de recuperar nuestra historia y darla a conocer al público general. Y nuestras propias organizaciones han intensificado su presencia en redes sociales. Pero no basta con abrir espacios o difundir información; para llegar al corazón de los masones de todo el mundo y de la sociedad en general, creo que debemos centrar nuestros esfuerzos en tres líneas fundamentales: Transmitir nuestra esencia con claridad Mucha gente sigue confundiendo ser los masones reservados con el ocultarnos en las sombras, o nuestra labor espiritual y filosófica con agendas perniciosas ocultas. Debemos explicar con sencillez qué somos: una fraternidad que busca la mejora personal y el progreso de la sociedad a través de valores como la libertad, la igualdad, la fraternidad, la tolerancia y el respeto a la dignidad humana. No somos un partido político ni una confesión religiosa, sino un espacio de reflexión y trabajo interior que se proyecta hacia el exterior mediante acciones solidarias y educativas. En todos los rincones del mundo, los masones realizan trabajos silenciosos pero valiosos: apoyan la educación, ayudan a personas en situación de vulnerabilidad, promueven el diálogo entre culturas o defienden los derechos humanos. Dar a conocer estas iniciativas —sin protagonismos innecesarios, pero con orgullo— ayuda a romper estereotipos y a demostrar que nuestros ideales se traducen en hechos concretos. Masones unidos en la diversidad La masonería es plural: hay distintas obediencias, ritos y enfoques, pero todos compartimos los mismos principios fundamentales. Destacar esta unidad en la diversidad nos permite mostrar que nuestra orden es capaz de integrar personas de cualquier origen, creencia o condición, y que el respeto mutuo es la base de nuestra convivencia. Esto es un mensaje poderoso en un mundo cada vez más fragmentado. Si seguimos este camino, no sólo lograremos que ser masón sea algo normal y respetado, sino que recuperaremos el sentido profundo de nuestra vocación: ser constructores de un mundo más justo, más libre y más fraterno, como siempre hemos querido ser. La persecución de la masonería La persecución de la masonería ha sido un fenómeno recurrente en distintos momentos y lugares, motivada generalmente por la percepción de que se trata de una organización criminal, contraria a los valores dominantes o al servicio de intereses externos. A continuación, te detallo lo ocurrido y lo que sucede actualmente en las regiones: URSS y Rusia Pasado Antes de la Revolución de Octubre, la masonería ya había sido prohibida en varias ocasiones en el Imperio ruso: en 1822 por el zar Alejandro I y de nuevo en 1852, aunque volvió a permitirse a principios del siglo XX, llegando a tener cierta influencia entre intelectuales y políticos. Después de 1917, los bolcheviques consideraron que la masonería era un "relicto burgués" y una organización contrarrevolucionaria. En 1918, Lenin prohibió todas las logias, y sus miembros fueron perseguidos, detenidos, exiliados o ejecutados. En 1922, la Internacional Comunista declaró oficialmente la incompatibilidad entre ser comunista y masón, y esta política se mantuvo durante toda la existencia de la URSS: durante más de 70 años, la masonería no existió legalmente, y quienes se relacionaban con ella corrían graves riesgos. Además, se difundieron teorías de conspiración que vinculaban a los masones con el judaísmo y con supuestos planes para dominar el mundo, lo que reforzó la hostilidad hacia ellos. Presente Tras la disolución de la URSS en 1991, se volvió a permitir la masonería. Actualmente existen varias obediencias reconocidas, y sus actividades son legales y públicas en gran medida. Sin embargo, sigue habiendo oposición: algunos grupos nacionalistas y sectores de la Iglesia Ortodoxa Rusa siguen considerándola sospechosa o contraria a los valores nacionales, y de vez en cuando surgen propuestas para restringir su funcionamiento, aunque sin éxito hasta ahora. China Pasado En la época de la República de China (1912-1949), la masonería tuvo cierta presencia y aceptación; figuras importantes como Sun Yat-sen y Chiang Kai-shek eran masones. Sin embargo, tras la llegada al poder del Partido Comunista en 1949, se prohibió de inmediato. Se la consideró una organización extranjera, burguesa y contraria a los principios socialistas, y sus miembros fueron perseguidos, obligados a disolver las logias o huir del país. En las décadas siguientes, cualquier tipo de actividad relacionada con la masonería estaba estrictamente prohibida y castigada con penas de prisión o trabajos forzados. Presente En la China continental, la masonería sigue siendo ilegal en la actualidad. No existen logias autorizadas, y cualquier reunión que se identifique como tal se considera una actividad ilegal, lo que puede llevar a la detención de los participantes. En cambio, en regiones con mayor autonomía como Hong Kong o Macao, la situación es diferente: allí existen logias legales y activas desde hace mucho tiempo, que funcionan con libertad y reconocimiento legal. También hay grupos masónicos chinos en el extranjero, pero su actividad en el propio país sigue estando prohibida. Países árabes y mundo islámico Pasado La oposición a la masonería en este ámbito tiene orígenes antiguos: ya en el siglo XVIII, el sultán Mahmud I del Imperio Otomano la prohibió, considerándola contraria a la fe islámica y vinculada al ateísmo o a intereses occidentales. En el siglo XX, la situación empeoró en muchos países tras las revoluciones o los cambios de régimen: En Irak, después de la revolución de 1958 que derrocó a la monarquía, se prohibieron las logias que habían funcionado con libertad bajo el mandato británico. Bajo el régimen de Sadam Huseín, la pertenencia a la masonería se castigaba incluso con la muerte, al considerarse vinculada al sionismo y a enemigos del estado. En Egipto, tras la revolución de 1952, se cerraron las logias y se persiguió a sus miembros, acusados de ser agentes de potencias extranjeras. En Irán, después de la Revolución Islámica de 1979, se prohibió definitivamente: el régimen consideró que era una organización contraria al islam, creada para dominar el mundo musulmán, y muchos masones fueron detenidos, ejecutados o tuvieron que huir al extranjero. Presente Hoy en día, la masonería sigue siendo ilegal en la gran mayoría de los países árabes. Sólo en Líbano y Marruecos está permitida y funciona con cierta normalidad, aunque con limitaciones en algunos casos. En el resto de los países —como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Irak, Siria, Irán, Libia o Túnez—, su pertenencia se considera un delito, y las reuniones están prohibidas. Además, se sigue difundiendo la idea de que es una organización secreta que busca destruir el islam o imponer valores occidentales, lo que genera una fuerte hostilidad social. En algunos lugares, incluso se prohíbe la difusión de información sobre la masonería o el uso de sus símbolos. Otros países donde ha habido persecución o prohibición Países comunistas de Europa del Este: Durante la época de la Guerra Fría, todos los países del bloque soviético —Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Alemania Oriental, Albania y Yugoslavia— prohibieron la masonería y persiguieron a sus miembros. Tras la caída de los regímenes comunistas en los años 90, se volvió a permitir en todos ellos, y hoy existen logias activas y reconocidas legalmente. España: Como ya hemos comentado, durante la dictadura franquista (1939-1975), ser masón era un delito castigado con prisión o incluso con la muerte. Tras la llegada de la democracia, se legalizó y hoy funciona con total libertad, aunque sigue habiendo prejuicios. Alemania nazi: El régimen de Hitler consideró que la masonería era parte de una conspiración judía mundial. A partir de 1933 se prohibió, se cerraron las logias y sus bienes fueron confiscados. Miles de masones fueron detenidos, enviados a campos de concentración o ejecutados. Tras la Segunda Guerra Mundial, se volvió a permitir en las zonas de ocupación aliada. Italia fascista: Bajo el mando de Mussolini, la masonería se prohibió en 1925, acusada de ser contraria a los intereses nacionales y al servicio de potencias extranjeras. Sus miembros fueron perseguidos, y las logias disueltas. Sólo se volvió a permitir después de la caída del fascismo en 1943. Reflexión final Lo que se repite en todos estos casos es que la persecución casi nunca se basa en lo que realmente es la masonería, sino en lo que se cree que es: se le atribuyen malvadas intenciones ocultas, se le vincula a enemigos políticos o religiosos, o se le acusa de ser contraria a los valores de la nación o la fe. Aunque en muchos lugares ya se ha recuperado la libertad, en otros sigue siendo una realidad difícil, y la lucha por ser vistos como lo que somos: personas que comparten valores y trabajan por el bien común, una Masonería que sigue siendo necesaria. Alcoseri