La Masonería Heredera De Antiguos Misterios Egipcios
6 views
Skip to first unread message
Alcoseri Vicente
unread,
Jan 21, 2026, 12:43:58 AM (3 days ago) Jan 21
Reply to author
Sign in to reply to author
Forward
Sign in to forward
Delete
You do not have permission to delete messages in this group
Copy link
Report message
Show original message
Either email addresses are anonymous for this group or you need the view member email addresses permission to view the original message
to secreto-...@googlegroups.com
La Masonería Heredera De Antiguos Misterios Egipcios La Orden Masónica custodia de los velos antiguos y constructor simbólico del templo eterno, la Masonería invita a adentraros en las luces enigmáticas de los misterios, donde la luz del Gran Arquitecto del Universo se revela en susurros alegóricos. En este relato sugestivo, tejeré los hilos ocultos de rituales que brotan de fuentes primordiales, como un río subterráneo que une el Nilo eterno con el Jordán místico, desvelando cómo la masonería y la Iglesia católica emergen de un mismo manantial gnóstico, heredero de los secretos egipcios. Seguidme por este laberinto de símbolos, donde cada paso evoca la muerte y resurrección del iniciado, y el velo se levanta solo para el alma preparada. En las arenas eternas del antiguo Egipto, donde los dioses susurraban verdades veladas en jeroglíficos, surgió una gnosis primordial, un conocimiento sagrado que fluía como el Nilo fertilizando el espíritu. De esta fuente mística brotaron los rituales masónicos y los de la Iglesia, gemelos separados por el velo del tiempo: la masonería, guardiana del cristianismo esotérico, perpetuó los misterios internos, mientras la Iglesia católica, nacida del paganismo exotérico, erigió sus altares visibles al mundo profano. Algunos susurran que la masonería se forjó en la leyenda de Hiram Abiff, pero esta no es más que un mito solar ancestral, tejido en el siglo XVIII con hilos de mitos más vetustos, cargado de enseñanzas profundas. Astrológicamente, los tres compañeros que asesinan a Hiram encarnan los meses otoñales, culminando en el solsticio invernal, mientras nueve maestros buscan su cuerpo, simbolizando el ciclo anual restante. Es la danza eterna de muerte y resurrección: la naturaleza yace inerte en los días oscuros del invierno, renaciendo con el sol creciente hacia la primavera, un eco del iniciado que muere al ego para renacer en la luz. La infusión del espíritu bíblico en la masonería, también del siglo XVIII, se entrelaza con este mito, proclamando a los masones como "hijos de la viuda", pues Hiram, convocado por Salomón para erigir el templo, era hijo de una viuda de la tribu de Neftalí, con padre tirio (1 Reyes 7:13). Mas, remontándonos a los orígenes egipcios, hallamos la sombra de Horus: su padre Osiris, asesinado por Seth, dejó a Isis viuda al nacer su hijo, una historia central en los misterios egipcios, adoptada por el gnosticismo y el cristianismo esotérico. Ragon, ilustre masón del siglo XIX y adepto del Rito de Misraim, escenificó estos arcanos en representaciones rituales teatrales. La primera, en 1817, recreó la iniciación de Horus; la segunda, su ascenso en cinco viajes al segundo grado; la tercera, su muerte simbólica, resurrección y coronación con lotos, marchando al frente de una procesión de Isis, manifestación del iniciado victorioso. Estas evocaciones desvelan los raíces egipcias de la masonería tradicional, un secreto masónico que palpita en el corazón de cada logia. Al igual que en templos egipcios donde se adoraba al sol y las estrellas, los techos de las logias masónicas se pintan de azul celeste, salpicados de astros, alegoría de la bóveda cósmica. Del Oriente surge el sol, portador de luz y vida, orientando iglesias y logias de este a oeste, con el altar al este simbolizando el paso de la luz. En masonería, este "Rey de la Gloria" es el sol, que en forma humana se transmuta en el Cristo. En tiempos de Constantino, al legalizar el cristianismo, prevalecía el culto al Sol Invictus, al que el emperador se aferró hasta su lecho de muerte. David lo cantó en el Salmo 95: "Quoniam magnus Dominus Solis et laudabilis valde terribilis est super omnes deos quoniam omnes dii gentium daemonia at vero Dominus caelos fecit", pero traducciones autorizadas lo velaron como "Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses", un eco politeísta disimulado. Los primeros cristianos gnósticos, aborreciendo clérigos, templos y altares, seguían a Valentín el Iniciado, rechazando orar en sinagogas como hipócritas vistos por hombres. Su luz superior era la imagen solar del Gran Arquitecto, el Geómetra Supremo, Conocedor del Universo, simbolizado por el astro rey. Según historiadores masónicos, como George Smith en 1783, la masonería obtiene varios de sus misterios de Egipto, donde Osiris e Isis representan ciclos de muerte y resurrección similares a los de Hiram Abiff, y Cagliostro proclamaba: "Toda luz viene de Oriente; toda iniciación de Egipto". En este tapiz enigmático, donde cada símbolo susurra un secreto, vemos cómo la masonería preserva la gnosis eterna, invitando al buscador a traspasar velos para hallar la unidad divina. Como asi, este relato sugestivo ilustra cómo los misterios masónicos, envueltos en enigma, fomentan una búsqueda interior que trasciende dogmas, uniendo mitos antiguos en una fraternidad universal. En un mundo profano de divisiones, tales cuentos encienden la curiosidad del alma, recordándonos que la verdadera luz reside en el equilibrio entre lo oculto y lo revelado, promoviendo tolerancia y sabiduría eterna. Cita de Eliphas Lévi, en "Dogma y ritual de la alta magia": "La masonería, heredera de los misterios egipcios, vela sus secretos en símbolos solares como Hiram, eco de Osiris, donde la muerte ritual inicia al adepto en la resurrección espiritual, uniendo gnosis y alquimia interna". Cita de Alice A. Bailey, en "La masonería esotérica": "Los rituales masónicos, nacidos del gnosticismo egipcio, preservan la luz del Gran Arquitecto a través de mitos como el de la viuda, simbolizando la búsqueda del alma por la divinidad solar, más allá de formas exotéricas como la Iglesia". Cita de Dion Fortune, en "Tratado de alquimia sexual": "La masonería gnóstica, raíz en los misterios de Isis y Osiris, transmuta el mito de Hiram en una alegoría de la viuda alquímica, donde el iniciado resucita del caos profano hacia la luz crística, heredando el secreto egipcio de la inmortalidad". La masonería gnóstica y diversas corrientes esotéricas, especialmente las influenciadas por el Rito de Memphis-Misraïm y la tradición rosacruz, establecen conexiones simbólicas profundas entre la antigua mitología egipcia y la leyenda masónica de Hiram Abiff. Aquí se detalla cómo se articula esta transmutación simbólica Muchos estudiosos masónicos consideran la leyenda de Hiram Abiff (el maestro constructor asesinado) como una paráfrasis o adaptación moderna del mito egipcio de la muerte y resurrección de Osiris, quien es asesinado y desmembrado por Set y luego reconstruido por Isis. La viuda alquímica representa la materia prima o el estado de desolación (nigredo) antes de la resurrección o transmutación (rubedo). Hiram es el arquetipo de la conciencia (Osiris/el Sol) que muere para renacer. Su muerte representa la caída del espíritu en la materia, mientras que su levantamiento en el tercer grado masónico simboliza la resurrección alquímica y la unión de los opuestos (el Sol y la Luna, o Hiram/Osiris e Isis) para crear una nueva fuerza. La masonería gnóstica interpreta el mito no como un hecho histórico, sino como una alegoría iniciática donde el masón, a través del drama de Hiram, busca reunir las partes dispersas de su propio ser y encontrar la "luz" o el conocimiento (gnosis) perdido, siguiendo el camino que Isis trazó. Alcoseri