Esta es la cuarta clase de trece sobre el evangelismo. Como hemos mencionado anteriormente, esta clase tiene como propsito ensearte las verdades teolgicas del evangelismo, pero ms que eso, est diseada para prepararte y exhortarte a ser activo e intencional en llevar el evangelio a las personas que Dios ha puesto a tu alrededor.
La semana pasada, pasamos algo de tiempo estudiando qu dice la Biblia del evangelio, y luego miramos cmo la Biblia define el evangelio antes de finalmente ver las cosas que necesitamos explicar claramente al compartir las buenas noticias. Si recuerdas, sugerimos un marco de cuatro pasos para comunicar el mensaje del evangelio: Dios, hombre, Jess y respuesta.
Como cristianos, consideramos que es una alegra y un privilegio recibir la responsabilidad de compartir este evangelio. CMO podramos no compartirlo? Es superior a cualquier otra noticia que podamos transmitir sobre el clima, nuestra salud, los deportes, una gran comida o un gran libro, la poltica o la economa, el evangelio es el nico mensaje en el mundo por medio del cual Dios trae almas de la muerte a la vida.
Si eres cristiano, sabes que eso es cierto, sabes cmo, como dice la cancin, estuviste perdido en la noche ms oscura, hasta que contemplaste el amor de Dios en el evangelio, y cmo, como resultado, ahora todo lo que conoces es la gracia. Lo cual nos lleva a nuestro tema del da: Qu significa compartir fielmente tu testimonio personal.
A lo que me refiero con testimonio personal es: la historia de cmo llegaste a reconciliarte con Dios a travs del evangelio. Desarrollaremos esto con ms detalle en unos minutos, pero desde el primer momento, deberamos tener claro algo para evitar cualquier malentendido. Compartir tu testimonio, en s mismo, no necesariamente constituye el evangelismo.
En Mateo 28, Jess comisiona a los cristianos a ir y hacer discpulos, en otras palabras, a compartir el evangelio con la gente, y luego a animar a quienes lo acepten a crecer en madurez espiritual en su relacin con Dios. Jess integra a los cristianos en la Gran Comisin para hablar a otros de su logro en la cruz. Ese es su encargo, no una opcin. El evangelismo, como hemos dicho varias veces, es el acto de compartir el evangelio de Jesucristo.
Entonces, aunque le dediquemos una clase completa, no queremos que pienses que compartir tu testimonio personal es un sustituto de compartir el evangelio. Nuestro pastor principal lo expres as en un mensaje hace unos aos:
Un testimonio personal es algo maravilloso. La Biblia est llena de ejemplos de ello, y deberamos testificar la asombrosa experiencia de recibir la misericordia de Dios. Pero considera Juan 9 y el hombre que naci ciego. l da su testimonio, pero ni siquiera sabe quin es Jess. Sus palabras glorifican a Dios, pero no presentan el evangelio. Esto no es evangelismo. A menos que seas explicito al hablar de Jesucristo y la cruz, entonces no es el evangelio.
Nuestros testimonios personales no son el evangelio, sino una prueba de cmo el evangelio demuestra ser una realidad en nuestras vidas. En lo que resta de tiempo, espero que podamos asimilar cmo el acto de compartir nuestros testimonios puede ser una herramienta efectiva para los fines del evangelismo.
Cada vez que comiences a sentir nervios con la idea de compartir el evangelio con alguien, o cuando empieces a dudar si Dios realmente tiene el poder de salvar a la persona que ha puesto en tu corazn con la cual hablar acerca del evangelio, tomar algo de tiempo para recordar cmo Dios se cruz en tu propia vida, puede ser un arma poderosa en tu lucha por encontrar valenta y fe. Piensa en esto, alaba a Dio porque la persona que comparti el evangelio contigo no se acobard, sino que fue lo suficientemente valiente para comunicarte la verdad en amor!
Luego maravllate de cmo Dios te salv. Maravllate de cmo, como contina Pablo en ese pasaje de Efesios: en Cristo Jess, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Maravllate de cmo, como escribi San Agustn en su libro Confesiones, Dios te liber de los grilletes de la lujuria que te mantenan [tan] fuertemente esposado y de [tu] esclavitud a las cosas de este mundo. Maravllate de cmo cambi tu trayectoria. Cmo te rescat. Cmo llen ese vaco persistente en tu vida. Cmo perdon tus pecados. Cmo rompi tu corazn de piedra y lo reemplaz con un corazn de amor por l. Cmo te hizo su amigo.
La verdad, si somos honestos con nosotros mismos, es que si Dios puede salvarnos a ti y a m, l puede salvar a cualquiera. Al recordar el milagro y el gozo de nuestra propia salvacin, nos sentimos alentados a procurar la salvacin de los dems.
De manera parecida, cuando nos encontramos con hermanos y hermanas que luchan por ser fieles en el evangelismo, o hermanos y hermanas que luchan con un sentimiento de apata hacia los perdidos, debemos compartir con ellos cmo hemos visto a Dios trabajar en nuestras propias vidas y desafiarlos a recordar la obra de salvacin y santificacin de Dios en ellos. Aydalos a recordar!
Es fcil para nosotros hablar de dnde venimos, qu hacemos o qu tipo de cosas nos gustan, las conversaciones entre cristianos deben estar llenas de testimonios acerca de lo que el Seor ha hecho y lo que est haciendo. Aqu hay una pregunta para ti:
Conoces las historias de cmo tus amigos, de cmo las personas en tu grupo pequeo, de cmo las personas con las que te sientas regularmente cerca en la iglesia, llegaron a conocer al Seor? Cuando oras por tus amigos, compaeros y miembros de la iglesia, agradeces a Dios por la forma en que l los salv, por la forma en que trajo un fiel testimonio del evangelio en sus vidas y los llev al arrepentimiento y la fe?
Si no es as, hazlo una tarea, incluso esta semana, pdeles que te cuenten su historia y comparte la tuya con ellos. Puedes descubrir que al hacerlo quiz sientas que el deseo de compartir tu fe crece nuevamente.
Aunque compartir un testimonio personal no reemplaza el hecho de compartir el evangelio, puede ser una forma extremadamente efectiva de iniciar el evangelismo. Es una excelente manera de conversar con un incrdulo con el que intentas construir una relacin profunda y significativa con el evangelio.
Para revelar este tercer punto, volvamos a la Biblia y dejemos que ella gue nuestro pensamiento. Entonces, si tienes tu Biblia, ve conmigo al cuarto captulo del Evangelio de San Juan. Este es el pasaje acerca de la interaccin de Jess con la mujer samaritana en el pozo. Lemoslo, comenzando en el versculo 4:
4 Y le era necesario pasar por Samaria. 5 Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo Jos. 6 Y estaba all el pozo de Jacob. Entonces Jess, cansado del camino, se sent as junto al pozo. Era como la hora sexta.
9 La mujer samaritana le dijo: Cmo t, siendo judo, me pides a m de beber, que soy mujer samaritana? Porque judos y samaritanos no se tratan entre s. 10 Respondi Jess y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quin es el que te dice: Dame de beber; t le pediras, y l te dara agua viva.
11 La mujer le dijo: Seor, no tienes con qu sacarla, y el pozo es hondo. De dnde, pues, tienes el agua viva? 12 Acaso eres t mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron l, sus hijos y sus ganados? 13 Respondi Jess y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volver a tener sed; 14 mas el que bebiere del agua que yo le dar, no tendr sed jams; sino que el agua que yo le dar ser en l una fuente de agua que salte para vida eterna.
21 Jess le dijo: Mujer, creme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusaln adoraris al Padre. 22 Vosotros adoris lo que no sabis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvacin viene de los judos. 23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarn al Padre en espritu y en verdad; porque tambin el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espritu; y los que le adoran, en espritu y en verdad es necesario que adoren.
25 Le dijo la mujer: S que ha de venir el Mesas, llamado el Cristo; cuando l venga nos declarar todas las cosas. 26 Jess le dijo: Yo soy, el que habla contigo. 27 En esto vinieron sus discpulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: Qu preguntas? o, Qu hablas con ella?
28 Entonces la mujer dej su cntaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: 29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. No ser ste el Cristo? 30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a l.
39 Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en l por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. 40 Entonces vinieron los samaritanos a l y le rogaron que se quedase con ellos; y se qued all dos das. 41 Y creyeron muchos ms por la palabra de l,
Hay muchas cosas que podramos decir acerca de este pasaje. (1) La forma en que Jess va directamente en contra de los estndares sociales y religiosos del da al entrar voluntariamente en un intercambio con una mujer samaritana, (2) la forma en que lee el corazn de la mujer y revela su pecado, (3) la forma en que l se presenta misericordiosamente a ella como la fuente de la vida, (4) la forma en que afirma la voluntad revelada de Dios a travs de la nacin de Israel, mientras que al mismo tiempo abre el reino de Dios a los gentiles. Bastante asombroso, este es el Jess al que servimos!
Pero miremos ms de cerca lo que hace la mujer en respuesta a su encuentro con Jess en el pozo. A partir de esto, presentaremos dos pautas generales para compartir nuestros propios testimonios personales con los incrdulos.
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