13 May Sevilla Estadio Olimpico
15 May Las Palmas, Estadio de Gran Canaria
17 May Barcelona Estadio Olimpico
18 May Barcelona Estadio Olimpico
...sigue por otros paises...
02 Jun San Sebastian Estadio Anoeta
...sigue por otros paises...
17 Jun Madrid Estadio Santago Bernabeu
... y acabara la gira europea el 31 Jul 2012 en
Helsinki, Finlandia, Olympic Stadium
http://brucespringsteen.net/category/live-dates
* Repertorio de http://www.pointblankmag.com/2012/05/13-05-2012-estadio-olimpico-de-la-cartuja-sevilla/
13.05.2012 Estadio Olímpico de La Cartuja, Sevilla
Badlands
We Take Care of Our Own
Wrecking Ball
The Ties That Bind
Death to My Hometown
My City of Ruins
Trapped
Out in the Street
Jack of All Trades
Candy’s Room
She’s the One
Darlington County
Shackled and Drawn
Waitin’ on a Sunny Day
The Promised Land
Apollo Medley +
Because the Night
The Rising
Lonesome Day
We Are Alive
Land of Hope and Dreams
BISES:
Rocky Ground +
I’m Goin’ Down
Born to Run
Dancing in the Dark
Bobby Jean
Tenth Avenue Freeze-out +
+ Con / with Michelle Moore
Sevilla ha sido el escenario del arranque de la gira europea de Bruce Springsteen. Y llegó con fuerza para presentar su nuevo disco y unirse a la indignación general que reina en el ambiente. Ya desde la rueda de prensa del día anterior quedaron claras sus posturas. Pero en el concierto se hicieron, si cabe, más patentes. Empezó a las 9 y 21 minutos, con “Badlands”, himno reivindicativo, cantado ahora con más fuerza que en giras anteriores, con convicción y sin concesiones banales. Media hora después se reafirmaba en sus principios, presentando “Jack of All Trades” en español: “Dedico esta canción a los indignados del 15-M y a todos los que está luchando en el sur de España“.
El público vibró desde el inicio, y no paró de saltar y cantar durante las siguientes tres horas. Springsteen recurrió a todas sus bazas: carreras por el escenario, acercamiento constante a las primeras filas y pasarelas laterales, y muchos éxitos reconocibles que funcionan con precisión ante un público masivo y dispuesto a participar: “Out in the Street”, “Darlington County”, “Bobby Jean”, “Dancing in the Dark” o la infalible “Waitin’ on a Sunny Day”.
Si algo domina Bruce es el escenario, y alterna éxitos con canciones nuevas, y lo adereza con joyas de tiempos pretéritos que los fans veteranos saborean. La mezcla surge efecto: quien quiere fiesta la tiene, y quien quiere disfrutar del talento de una banda tan inmensa como la E Street Band también lo consigue. Así llegaron con frecuencia momentos de gran intensidad emocional: “The Ties That Bind”, el primer guiño al pasado -magnífica-, “Trapped”, a petición de un fan de 14 años que logró que Springsteen viera su cartel, una hiper-electrificada “Candy’s Room” enlazada con “She’s the One” (E Street Band en su forma más apoteósica). Más adelante “Because the Night” encendió Sevilla, con Nils Lofgren sacando oro de su guitarra en un solo eterno y mágico, y el público cantando el estribillo como si fuera la canción más conocida de Springsteen.
Del repertorio nuevo destacaron la memorable “My City of Ruins”, donde recordó a los camaradas perdidos, esta vez en castellano: “Esta cancion es sobre aquello que perdemos y lo que queda para siempre. Si nosotros estamos aquí, y vosotros estáis aquí… Ellos están aquí“. Y “Shackled and Drawn”, impactante en directo y con gran participación de la sección de vientos y Cindy Mizelle, tomando protagonismo cantando a duo con Bruce. “Land of Hope and Dreams”, en su nueva versión, fue el broche a una actuación pletórica.
Sin apenas descanso llegan los bises, con “Rocky Ground”, uno de los momentos más brillantes del concierto. Con su sutil trompeta al principio, soul a raudales y la gran Michelle Moore junto a Bruce. A continuación llegan los himnos, con el estreno en la gira de “I’m Goin’ Down” enlazando con “Born to Run”, eterna, incansable, y ese final nostálgico y emotivo con “Tenth Avenue Freeze-Out”.
* de http://www.publico.es/433027/un-indignado-bruce-springsteen-revienta-sevilla , Manuel Rus (EFE) Sevilla 14/05/2012
Un indignado Bruce Springsteen revienta Sevilla
Ante los 34.000 asistentes 'El Boss' arranca su gira Europea. También pasará por Las Palmas, Barcelona, San Sebastián y Madrid
Bruce Springsteen ha comenzado hoy en Sevilla la gira europea de su último disco, The Wrecking Ball, y lo hizo en plena forma en un concierto en el que ha atrapado a un público joven y veterano con su rock potente y reivindicativo, que incluyó un homenaje a los "indignados del 15-M", dijo en español.
El músico norteamericano, acompañado de su legendaria E Street Band, exhibió durante tres horas una desenfrenada actividad para encadenar sin pausa los nuevos temas, con influencias irlandesas y toques de gospel y en los que critica la actuación de los banqueros de Wall Street, y también para recordar históricos éxitos de hace cuarenta años. Esa longevidad en la escena de Springsteen, de 62 años, que no aparenta, explica la legión de seguidores con más de medio siglo de vida que se dieron cita en el Estadio Olímpico de Sevilla, a los que se unieron veinteñeros embaucados por el poderío roquero de uno de los mitos de la música contemporánea, que también maneja con soltura las baladas.
'The Boss' se mezcló con los asistentes y cumplió lo prometido porque sudó "como un perro" en la actuación después de no parar de bailar y de moverse por el amplio y tradicional escenario de 800 metros cuadrados, coronado con una bandera de Estados Unidos y otra de España y dos pantallas en los extremos, todo ello bajo una temperatura veraniega, de unos 35 grados centígrados. Sin teloneros previos y vestido de riguroso negro, como el resto del grupo, Springsteen habló en algunos momentos en español en su segunda actuación en Sevilla, la primera fue en 2009, ante los casi 34.000 asistentes al concierto, que no se llenó y cuyas entradas más baratas eran de 65 euros.
Usó el español para subrayar los "malos tiempos" que han hecho perder "trabajo y casas"
Usó el español para subrayar los "malos tiempos" que han hecho perder "trabajo y casas", asegurar que "nuestro corazón está con vosotros" y recordar al saxofonista 'Big Man' Clarence Clemons, fallecido en junio pasado y que ahora sustituye su sobrino Jake Clemons, también enorme de estatura y que no desmerece a su tío. De su nuevo disco destacó Death of my hometown, calificada por medios especializados como canción protesta y en la que dice, respecto a los banqueros de Wall Street: "Destruyeron nuestras familias, fábricas y se llevaron nuestras casas, dejaron nuestros cuerpos en la intemperie, los buitres recogieron nuestros huesos".
Los quince músicos que acompañan a Springsteen en la banda -faltaba Patti Scialfa, su esposa, que se quedó en Estados Unidos por los estudios de un hijo y a la que citó- tienen rodado este pegadizo tema con aires irlandeses y que ya corea numeroso público a pesar de que el disco, el decimoséptimo de su carrera, se editó el 6 de marzo.
Acabó con 'Tenth Avenue Freeze-out', que recuerda, entre otras cosas, la incorporación a la banda de Clarence Clemons
También gustaron Shackled and Drawn y la canción que da título al disco, The Wrecking Ball, que podría traducirse como "Bola de demolicón", tema que compuso para el Giants Stadiums de New Jersey, la ciudad natal de Springsteen, recinto deportivo en el que tocó antes de ser demolido en 2010. "Los tiempos difíciles vienen, los tiempos difíciles van", reitera en el estribillo de esta canción, que se ha interpretado como una esperanza a una próxima salida de la crisis por su carácter cíclico.
De las peticiones que le hizo el público con carteles, aceptó Trapped y I'm going down, y fueron muy coreados éxitos como Waitin'on a sunny day, cuyo estribillo cantó una chiquilla desde el escenario. El público también agradeció Dancing in the dark, con otra pequeña bailando en escena, Born to run y She is the one, con los incombustibles Max Weinberg a la batería y Stevie Van Zandt, y su inseparable pañuelo a la cabeza, a la guitarra.
Conocedor como pocos de los secretos del directo ante públicos masivos, acabó con Tenth Avenue Freeze-out, que recuerda, entre otras cosas, la incorporación a la banda de Clarence Clemons, al que homenajea con un emotivo silencio a mitad de la canción mientras se exhiben imágenes suyas. "¿Ves por qué es el jefe?", resumía al final del concierto un asistente aún extasiado tras un espectáculo con 120.000 vatios de sonido y 600.000 vatios de iluminación.
Después de Sevilla, Springsteen irá a otras cuatro ciudades españolas: Las Palmas (14 de mayo), Barcelona (17 y 18 de mayo), San Sebastián (2 de junio) y Madrid (17 de junio), y el 31 de julio dará el último de sus 33 conciertos en Europa para regresar a Estados Unidos, donde ha actuado 22 veces y lo hará de nuevo otras trece.
* de http://cultura.elpais.com/cultura/2012/05/14/actualidad/1336948689_102230.html , por Fernando Navarro, Sevilla, 14 MAY 2012
Bruce ruge contra la crisis
The Boss denuncia la avaricia de los buitres de Wall Street y canta a los desfavorecidos en Sevilla
Toda la indignación de Bruce Springsteen se canalizó ayer en el rugido intratable de su rock fiero, crudo, reivindicativo, heredero de los sonidos primitivos del góspel, el rhythm and blues, el folk. Y, como en sus mejores épocas, hizo sentir a los miles de asistentes al Estadio Olímpico La Cartuja de Sevilla que era comunitario. Era de todos. “Grita hasta que lo entiendan y estas tierras empiecen a tratarnos bien”, se desgañitaba, con berrido muy escenificado hacia el público, nada más saltar al escenario con Badlands.
Hacía años que esta composición de los setenta no sonaba tan inconmensurable, mucho más cerca de la esencia de cómo fue concebida y muy lejos de la verbena de feria que había sido en sus últimas giras. Fue el preámbulo perfecto para lo que acontecía: un concierto de casi tres horas lleno de nervio, sin respiro, latiendo con gran intensidad, pese a que el recinto estaba lejos de llenar aforo. Con muchos más huecos de los deseados en las gradas y la pista, a ojo vista, se acercaba a un pinchazo en taquilla. Algunas fuentes hablan de una cuarta parte de las 40.000 entradas sin vender, cifra que una representante rebajó a 3.000. Habrá que ver qué sucede en el resto de conciertos españoles en Las Palmas de Gran Canaria, Barcelona, San Sebastián y Madrid.
Un acto de reclamación
El mensaje ha cambiado. La fiesta ahora es un acto de reclamación. Así se vio en We take care own, Death to my hometown o Wrecking ball, la canción que da título a su último disco, un alegato por los derechos y la dignidad de las víctimas de la peor crisis desde la Gran Depresión, que no son otras que los ciudadanos corrientes, la gente a pie de calle. A diferencia de lo que sucedió durante la gira de presentación del anterior Working on a dream, el músico de Nueva Jersey defendió con fuerza y honor su último trabajo. Y confirmó lo que ese plástico prometía: Wrecking ball, que en estudio estaba falto de uniformidad y empuje en conjunto, era un disco con alma de directo, compuesto para colmar al oyente en el escenario con ese extraño folk que en vivo goza de las más potentes guitarras y vientos.
El estadio rompió a aplaudir cuando el músico tuvo una dedicatoria para el Movimiento 15-M
Porque sobre el césped ayer no hubo más que una pócima: la del rock and roll fibroso, vitalista, salido de las tripas. Bajo el impulso de las cuerdas de Nils Lofgren y Little Steven, dos espadas afiladas para bregar en las grandes batallas, aquellas que dejan sabor a gloria, las composiciones del último álbum, más clásicos como Out the street, Candy’room o She’s the one o joyas escondidas como Trapped, se oyeron contundentes, arropadas con unos coros, vientos y percusiones sobresalientes, coloreando el sonido marca de la casa E Street Band en un coral de resonancias primitivas del góspel o el rhythm and blues.
Con ese festival de sonidos primarios, nada artificiosos, y un sinfín de ecos espirituales a través de las vocalistas negras, en Sevilla planeó el espíritu de América, aquella que el antropólogo francés Clotaire Rapaille bendijo “no como un lugar, sino como un sueño”. Springsteen, catapultado por la lujosa sección de vientos formada por saxos, trompetas y trombones, apeló ayer a la búsqueda de ese sueño por encima de todo drama, con el fin de desquitarse de esta losa que son estos tiempos duros que, como canta en su último disco, tiene unos responsables y son “los buitres avariciosos de Wall Street”.
Más allá fue el sábado en su encuentro con periodistas cuando afirmó: “Lo que ha pasado en Estados Unidos con esta crisis ha pasado en el resto del mundo, incluida España”. Y, entonces, el guiño llegó. El estadio rompió a aplaudir cuando el músico dedicó al Movimiento 15-M y “la gente del sur que lo pasa mal” Jack of all trades, una canción de su último disco que habla de un obrero que sobrevive como puede. “Demasiada gente ha perdido sus trabajos y sus casas. Nuestro corazón está con vosotros”, dijo como pudo en español. Con conciertos siempre estructurados bajo un discurso, anoche, como antaño, el autor de Born to run hizo su mensaje universal, recordando que el rock and roll tiene su razón de ser en su espíritu comunitario.
Esta banda de la calle E reformada sonó pletórica y contagiosa
Hubo momento para los recuerdos. Dolorosos recuerdos para grandes ausencias. Durante My city of ruins, algo larga, casi tediosa si no es por esa inclusión de vientos, Springsteen se acordó del saxofonista Clarence Clemons y el organista Danny Federici, ambos fallecidos. El público coreó el nombre de Clemons, nunca más ya a la derecha de Bruce, pero el punto emotivo llegó cuando en Tenth Avenue Freeze-Out se hizo el silencio y aparecieron imágenes al verso que habla de Big Man. Tampoco estuvo ayer Patti Scialfa, esposa del cantante, en casa con los niños y con un papel cada día más decorativo en la banda. Con todo, esta banda de la calle E reformada sonó pletórica y contagiosa. A destacar, el papel simbólico de Jake Clemons, sobrino del fallecido Big Man, que ejecuta solos con precisión y desparpajo. Un acierto, como se vio en varias fases de la actuación. Los momentos flojos llegaron con la cansina Waiting on a sunny day o la desfogada
Lonesome day.
Pero si hay algo que quedó claro es que Springsteen sigue apostando por la E Street Band, por los suyos, por comprometerse con su música y con su público. Intentando seguir siendo él mismo, con todos sus defectos y virtudes, pero con lo que le ha hecho ser grande en el mundo del rock, esto es, apelar a los corazones y, en tiempos de crisis, hacerlos rugir de emoción.
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Reportaje en informe semanal, TVE, SA, 12-5-2012, 22h y repetido el domingo en 24h-TVE:
* de http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/informe-semanal-springsteen-espana-30-anos-lealtad/1403808/
informe Semanal - Springsteen y España: 30 años de lealtad , 12 may 2012
Bruce Springsteen comienza su gira europea y una vez más ha elegido España como punto de partida. Mañana el Boss y la E Street Band presentarán su último trabajo en el estadio de La Cartuja de Sevilla. Después, Las Palmas, Barcelona, San Sebastián y Madrid. No es casualidad que nuestro país sea, dentro de Europa, el que acoge un mayor número de conciertos. Desde hace treinta años el cantante de New Jersey mantiene una relación muy especial con su legión de seguidores españoles. Admirado por sus fans tanto por su música, como por su entrega y personalidad inconformista, Springsteen sigue siendo a sus 62 años uno de los grandes iconos del rock. Repasamos su trayectoria a través de algunos de los 40 conciertos que ha dado en España.