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Om Sai Ram Esta es una pequeña parte del hermoso libro escrito por Jack Hawley por sugerencia del mismo Bhagavan Sri Sathya Sai Baba, El Bhagavad Gita para todos. Editado por Deva´s.
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“Estoy totalmente perplejo”, prosigue Arjuna, “y ya no sé cuál es mi deber. No encuentro remedio para este dolor terrible que ha consumido toda mi energía, Krishna. Si obtuviera gran riqueza y poder, ¿qué probaría eso? Te estoy pidiendo ayuda, no que me instes a pelear. ¡Te ruego que me digas qué debo hacer! Soy tu discípulo, ¡sé tú mi maestro, mi gurú! Me refugio en ti, a ti me someto. ¡Por favor, instrúyeme, amado Krishna, muéstrame el camino!”
El gran príncipe guerrero, que no conocía el repliegue en la batalla, se sume más profundamente aún en su oscuro desconsuelo. Murmura: “No he de pelear”, y a continuación guarda silencio.
Viendo que Arjuna se ha entregado a él como discípulo, Krishna asume su papel de Maestro Divino. Toma con fuerza las riendas en sus manos, mira largamente a los ojos al alicaído guerrero, y comienza a hablar.
“Puedes condolerte con sinceridad, Arjuna, pero no hay motivos para ello. Tus palabras tal vez parezcan sabias, pero el sabio auténtico no se apena por los vivos ni por los muertos.
Jamás hubo un tiempo en que tú, o yo, o cualquiera de los reyes y soldados, no hayamos existido, ni habrá jamás un tiempo en que cesemos de existir. Los cuerpos físicos aparecen y desaparecen, pero no el Atma, la fuerza vital que mora en ellos.
“Esta fuerza vital viene con el cuerpo y en él vive por un tiempo. Mientras está allí, conoce la infancia, la niñez, la juventud, la madurez y la vejez, y luego de la muerte pasa a un cuerpo nuevo. La muerte es un cambio como otros, que pertenece al cuerpo, no al Atma. La persona sabia no es víctima de la ilusión de que ella es ese cuerpo, Arjuna. Ésta es sólo una ilusión del ego..
“El contacto de los sentidos con los objetos y tentaciones del mundo crea el calor o el frío, la tristeza o la felicidad; pero todo ello es transitorio, impermanente, va y viene como pasan las nubes por el cielo. Sopórtalo con paciencia y valentía, y aprende a que ello no te afecte.
“La persona serena, no alterada por estas sensaciones y sentimientos mundanos, es la misma en el placer y el dolor, no permite que nada de esto la perturbe ni la aparte de su camino. Así debe obrar quien quiera hacerse acreedor a la inmortalidad. Compréndelo, Arjuna, y reafirma tu fuerza. ¡No identifiques tu Verdadero Ser con tu mero cuerpo mortal!
“Lo que la espiritualidad llama Real no cambia nunca, es eterno, indestructible. Ésa es la definición misma de la Realidad. Lo Real nunca cesa. Lo impermanente, por más que parezca prolongarse y perdurar mucho tiempo, a la larga se modifica; no tiene, entonces, verdadera Realidad. El sabio conoce la diferencia entre lo Real y lo no Real. Si comprendes este hecho profundo, habrás alcanzado la cúspide de todo saber.
“De acuerdo con este razonamiento, el cuerpo de cada cual no es Real. Sin embargo, dentro de él mora algo que lo es: el Atma, que es la existencia misma, la conciencia pura.
“Apréstate a conocer esta Realidad que penetra el cosmos entero y es indestructible e inmodificable. Ningún poder es capaz de tocarla. Nadie modifica lo inmodificable.
“Este Atma, Arjuna, es como el espacio o el cielo, su presencia no hace que el cielo se aparte para dejarles sitio. Del mismo modo, el Atma, el Verdadero Ser Interior, permanece siempre igual a sí mismo. Los objetos del universo material aparecen y desaparecen, van y vienen, pero el Atma nunca cambia.
“Sólo el cuerpo es mortal, sólo él llega a su fin. El Atma nunca llega a su fin, es inmortal. ¡Lucha, pues, oh guerrero!
“Tú hablas de matar o morir. Debes saber que puede matarse el cuerpo pero no la Realidad que mora dentro de él. Desde el punto de vista físico y mundano, quizá sea correcto decir que una persona mata y otra muere, pero no es ésa la Realidad.
“El Atma, eso Real que somos, nunca nació ni morirá jamás. En verdad, esta Realidad eterna que llevamos dentro no se destruye no sufre cambio alguno. Cuando tu ego se entroniza y tu identificas equivocadamente tu ser con tu cuerpo, piensas que la muerte física es la muerte de tu ser, y eso te resulta aterrador. Pero al Ser, al Atma, no se lo puede matar. Por más que se mate el cuerpo, el Atma permanece intacta.
“Quien comprende este principio, difícil de captar, del Atma eterno, indestructible e inmodificable, se da cuenta de que en este nivel de comprensión ni puede hablarse de matar ni de ser matado.
“Así como una persona se saca una ropa que ya está muy gastada, lo que mora dentro del cuerpo se saca su gastada vestidura humana y se pone una nueva.
“El morador interno no es afectado por los cambios del mundo. Las armas no lo hieren, el fuego no lo quema, el viento no lo seca, el agua no lo moja, este Ser interior lo permea todo [esto significa es omnipresente]. Es además eterno e inmutable, porque está más allá de la dimensión terrenal del tiempo. El tiempo no tiene acceso a él.
“Para que cesen tu dolor y tu aflicción actual, Arjuna, tendrás que superar tu ignorancia del Ser Verdadero que llevas dentro de ti. |