Los caporales del chavismo y la mentalidad criolla.
(Reflexiones para Maduro y Diosdado)
Juan Vicente Gómez, un campesino con aspiraciones de empresario, se montó en 1899, en una aventura, que a final de cuentas, le salió mejor de lo previsto; desarrollando su estrategia de caporal, fue el primer pelucón del país. Originario de una frontera difusa, heredaba en años de colonialismo, una mentalidad de esclavo y esclavista; no fue su culpa.
Su finca tuvo en él, el patrono y el caporal, desarrollando allí un conjunto de creencias y pensamientos que luego impondría en el país y que sin complejos la administración publica de la cuarta y quinta heredarían; acá sí hay culpas.
La mentalidad de caporal, una especie de esclavista, produce el “esclavocrata”. Es una herencia que nos arropa a todos sin distingos. De esa falencia esta lleno el chavismo, y con precisión quirúrgica, una guerra de cuarta generación, llevada por los EEUU, revela y explota con eficiencia, ya que ella desune, separa, crea distancia, dando como resultado ineficiencia gubernamental y a la larga, perdida de poder.
Esta guerra requiere un ejército del pueblo unido, pero el esclavo y el caporal son disonantes. En esta guerra no convencional “el caporal”, es un asunto de alta traición; sólo la alta dirigencia puede rotar este juego macabro que nos aniquila.
Lo caporal, mentalidad que domina todos los cuadros medios y altos de la burocracia chavista, crean distancias enormes entre lo que se dice y se hace.
Una mentalidad que desprecia al otro, discrimina al compañero, esto es descubierto por los sesudos de la oposición y apuntando hacia allí, encuentran desunión en los chavistas, el misticismo chavista tiene su flanco débil, el ejército del pueblo está dividido.
Mentalidad esclavista, que por su hacer, se resiste a los cambios sociales y políticos. Mentalidad que se redobla y se hace inteligente, cuando alguno de los impuestos por la dedocracia, es colocado en algún puesto: diputado, gobernador, ministro o como gerente o director de algún cargo de gobierno.
Si bien la magia chavista, inunda corazones, no hemos podido desprendernos de la mentalidad gomecista; un Gómez, que por su hacer se adueño del país y para algunos es digno de imitar. Hoy ese comportar se arraiga, ya que el hacer personalísimo rompe esperanzas y aleja de las bases populares cualquier política de bien para la sociedad.
Mientras ello pasa, vemos como los gobernadores y diputados, utilizan argumentos como este “esperen que ya les va llegar su carrito, su teléfono, su casita, ya tengo mil teléfonos para ustedes, no podemos darle a todos de un sopetón” palabras pronunciadas por el gobernador del Táchira”, otra, “nosotros pensamos y ustedes hacen”.
Es una historia que nos acompaña y difícil de deslastrarse, porque ella da dividendos personalísimos. Pero lo lamentable es sus directores, estos cantan e imitan el son que este toca. Pero distinto no es en otros estados, porque lo que aquí sucede por allá también pasa.
Hoy al comportar gomecista, para no hacer dura la cosa, le decimos, “mentalidad criolla”. Capturados como nos capturó el enemigo, desunidos, no sabemos que hacer, ellos están tomando la delantera, ayer nosotros creábamos los patrones de seguimiento, y ellos respondían a nuestros discursos, hoy estamos a la defensiva, hoy respondemos a los de ellos. Lo único que nos permitirá salir de este cerco es, la unidad, pero no en palabras y mandatos de silencio, o “no se diga nada, para preservar la unidad” no.
Es una unidad, que desmonte a las elites del gobierno, bajando a las bases, a las calles, se quiten su mentalidad de caporales y dejen de comportarse como pelucones de la política, si ello no sucede, los círculos de lucha serán mera vociferada, para bien del enemigo.
Sirvo presentar un conjunto de propuestas realizadas por 66 Jefes de Círculos de lucha en el Táchira, respecto a desmarañar esta historia que nos agobia
PLANTEAMIENTO POLITICO PARA LUCHA DE CALLE
Basados en estrategias de lucha del Libertador Simón Bolívar, planteamos a usted como máxima autoridad política del estado Táchira, un mecanismo de acercamiento de los Círculos de Lucha Popular (CLP) y Delegados, a la acción del gobierno regional;
entendiendo que estamos ante la presencia de una lucha ardua y prolongada, una lucha que no puede ser parcial de ningún modo, porque se cruzan en ella intereses inmensos esparcidos en todo el mundo.
Los CLP y los Delegados, ampliarían la base social de calle del gobierno, con un contingente de miles de hombres y mujeres, sistematizando una estrategia de carácter regional que permita concretar no sólo triunfos electorales, sino un hacer político y gubernamental a nivel de masas populares bajo una plan vigoroso,
que nos permita acortar las distancias y la concreción de acciones, en un pueblo que requiere ser escuchado y reconocido, para poder brindar mayores aportes; que permitirán triunfos sociales que nos darían fuerza moral, superioridad moral ante el enemigo; fuerza moral revolucionaria, que al final de cuentas es la que inclina la balanza política.
El núcleo principal de esta estrategia de lucha, es la combinación de todas las formas de lucha posible, la unión de todos los esfuerzos, mediante la articulación con las direcciones y entes políticos del gobierno regional, con las fuerzas de los CLP,
unión que permita una operación de pinzas contra el enemigo opositor e ir en búsqueda de la paz, con todos aquellos venezolanos, que hoy nos adversan o nos ven con indiferencia.
Pasando así de una táctica defensiva a una táctica ofensiva de gran escala, que permita en corto espacio de tiempo, buscar no un sólo triunfo electoral, sino igualmente afianzarnos en las bases del pueblo, para la construcción de la hegemonía popular por la que tanto luchó nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez Frías,
logrado ello, saldaremos una deuda histórica que tenemos con los pobres de esta tierra.
1.1. OBJETIVOS
-Acercar los luchadores sociales (CLP) y Delegados, a los diferentes entes regulares del gobierno regional y nacional.
-Crear mecanismos eficientes de comunicación que faciliten un proceso expedito, horizontal, no personalista, con menor gasto energético para todos y, una mayor eficacia en la práctica revolucionaria (EPR); que aligere los procesos necesarios para la resolución de problemas populares. (Metodología en reserva).
Gabriel Omar Tapias M.