En el interior de cada mago despertado conviven dos diferentes espíritus, o lados bien diferenciados: el Avatar y el yo mortal. Ambas partes interactúan entre si de diversas maneras desarrollando una mecánica compleja que puede compararse, según sea el caso, a la que establece entre el profesor y el estudiante, los mejores amigos, o incluso rivales. Sea cual sea la forma que adopte esta relación, su objetivo eventual es conducir la Ascensión del mago.
La función del Avatar es engatusar, coaccionar o arrastrar al mago a la fuerza hacia la iluminación. Aquellos magos que posean un Avatar más poderoso serán empujados a la acción con mayor frecuencia que sus homólogos menos dotados místicamente. Aunque pocos de sus iguales envidiarían el constante aguijoneo de sus insistentes Avatares, de echo disfrutan de una ventaja sobre sus colegas. El constante acoso que sufren sirve para empujarlos a la excelencia. Se encuentran más preparados para enfrentarse a las dificultades que se les oponen durante las Búsquedas y, consecuentemente, suelen encontrar iluminación con mayor facilidad que sus hermanos más relajados. Volviéndose sabios con rapidez a lo largo de los años.
Otra propiedad del Avatar es la habilidad de conceder a su poseedor recuerdo de sus vidas pasadas. El Avatar es la parte eterna de un artesano de la voluntad. En su interior se esconden las experiencias de todas sus encarnaciones anteriores. Algunos magos aprenden a acceder a esta fuente de conocimientos y utilizan sus enseñanzas para obtener ventaja en el presente.
En tiempos pasados, muchos Avatares se aparecían a sus magos como entidades diferenciadas y tangibles. En forma de ángel, djinn, héroes, o dios, el Avatar podía conversar con su mago, llegando a comportarse como un amigo, o como un adversario material. En los tiempos modernos, se ha vuelto mucho más raro que un Avatar se manifieste físicamente. De hecho, como consecuencia del balance, tal acontecimiento resulta realmente insólito. Hoy en día, se comunica utilizando medios mucho más sutiles, como sueños o destellos de intuición. El tiempo de la materialización corpórea pertenece al pasado.
Los magos, como acostumbran a hacer muchas cuestiones, discuten sobre su es el Avatar el que permite utilizar la magia, o es la capacidad mágica innata de uno la que permite sentir la presencia del Avatar. Sea como sea, el yo de un durmiente debe despertar antes de que pueda explotar todo el potencial de la magia.