Querido grupo, enviemos nuestras bendiciones a Marisol Garza y su familia. Ella se encuentra desaparecida, la última vez que se supo de ella estaba de vacaciones en el sureste de México. Bendiciones por su pronta aparición en completo bienestar y por la paz y el amor en su familia.
Les mando a todos un abrazo y todo mi cariño =)
Edy
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Gracias Paty, Judith, Idalia, Mary, Alba, Brenda =)
Gracias x sus bellas palabras y por estar unidas en oración, les mando un abrazo fuerte!
Feliz inicio de semana para todos!
Edy
Uno de los mayores regalos de esta vida, como seres humanos, es el libre albedrío. Hacer lo que queremos cuando queremos. Lástima que a veces hacer lo que uno quiere cuando quiere no siempre resulta fácil. Pero nadie nos impide que lo intentemos con todas nuestras fuerzas.
Cuando empecé a notar sincronicidades por doquier en mi vida en eventos y acontecimientos que me ayudaban a conseguir mis objetivos o a obtener lo que deseaba, empecé también a ver que, sin embargo, la fuerza de la sincronicidad, también obra para impedir que hagamos algo, sobre todo cuando es perjudicial para nosotros, aunque no lo sepamos.
Historias sobre atascos monumentales que te hacen perder un avión, sobre averías de transporte que te impiden llegar a un sitio al que quieres ir, papeles en la aduana que te piden sin saber por qué haciéndote perder valiosas horas, personas que te bloquean de mil maneras que hagas algo que tenías previsto, llamadas que te hacen cambiar los planes en el último momento, etc. Parece que este tipo de sincronicidades son aún más espectaculares, porque aquellos que las han sufrido se han dado cuenta, que, en algunos casos, les han podido llegar a salvar la vida.
Cuidan de nosotros
Es curioso cómo el universo, que siempre parece tenernos controlados, se las ingenia para obstruir nuestro camino cuando, debido a nuestro libre albedrío, actuamos o vamos por sendas por las que se supone no deberíamos pasar. En cierta manera, es gratificante sabernos protegidos de eventos extremos que pueden tener grandes consecuencias en nuestra vida, normalmente negativa, pero es también complicado entender cómo, y por qué, podemos llegar a encontrarnos en estas situaciones tan in-extremis que puedan suponer un peligro para nuestra vida.
La respuesta está en que nuestro libre albedrío prevalece por encima de todas las cosas. Nuestras decisiones sobre qué hacer, dónde ir, cómo actuar y demás son sagradas, para el universo, para la vida, para nuestro destino. Nada puede interferir en ellas, y nada nos impide que aun sabiendo que a un avión de hace 20 años le fallan los motores cada día, nos subamos en él e intentemos que nos lleve al otro lado del Atlántico ignorando el obvio peligro que el sentido común nos dice que corremos.
Pero en el caso de situaciones del día a día, viajes que planificamos, cambios de rumbo que decidimos tomar, etc., nuestro sentido común no tiene por qué avisarnos que algo puede pasar. ¿Por qué vamos todos los días por la calle principal y esa noche de vuelta a casa te da por meterte por los callejones más oscuros de tu barrio para acortar camino? ¿Y qué es lo que hace que de repente se cruce contigo un amigo y se ofrezca a llevarte en coche hasta tu casa?
El universo “vela” por nosotros, básicamente porque tenemos muchas cosas que aportar, muchas cosas que cumplir, y muchas cosas que hacer en nuestra vida, y evidentemente hemos de cumplirlas, en la medida de lo posible. ¿Por qué iba a dejar que nos montáramos en un avión que presumiblemente va a tener un accidente si nuestro camino no se encuentra en ese sitio? Es duro aceptar que a veces tengamos que sufrir accidentes o infortunios para que nuestra vida dé un giro radical, o para que nos demos cuenta de algunas cosas, pero ¿y si es necesario para las personas que van a viajar en ese avión pero no para ti?
Luchando contra viento y marea
He oído casos de personas que han luchado contra viento y marea para conseguir algo, y cada vez el obstáculo que se les aparecía delante era más complicado y más insalvable, por mucho que se empeñaran en superarlo. Cuando haciendo uso de su fuerza de voluntad, recursos y todo lo que se le venía a la cabeza conseguían solucionar el problema, de repente, aparecía otro.
Es de sabios reconocer este tipo de situaciones, es de sensatos no luchar contra ellas. Se dice que cuando la vida te pone pequeños obstáculos, son lecciones a superar, para hacernos más fuertes, para que aprendamos algo, para que evolucionemos. Es importante luchar contra esos obstáculos, eso es lo que hicieron al principio muchas de las personas con las que hablé, porque si todo fuera un camino de rosas nunca aprenderíamos a esforzarnos por nada, y nunca desarrollaríamos talentos, habilidades y herramientas para desenvolvernos por la vida. Pero cuando los obstáculos se convierten en montañas, hay que saber darse cuenta de que no es una indicación para que nos esforcemos más, sino para que demos la vuelta. Los grandes obstáculos indican un camino erróneo. Estamos totalmente perdidos, en otra parte del laberinto de la vida que nos aleja tanto de nuestro camino que el universo no tiene otro remedio que bloquear nuestras salidas, hacernos volver para atrás, y tratar de reconducir nuestros pasos.
En este caso nuestro libre albedrío sigue ahí, intacto, podemos seguir luchando contra los elementos, tomar rutas alternativas, saltar o excavar pasadizos para pasar por debajo de la montaña, pero de alguna forma, nuestra vida será ardua, dura, llena de complicaciones, con mil tormentas que capear y con ninguna ayuda para ello. Si así es como te sientes en tu vida en estos momentos, plantéatelo, quizás has tomado tantas decisiones en la dirección que no era la más adecuada, que estás fuera de pistas, en medio de un bosque en el cual cada vez hay más árboles que solo te invitan a que vuelvas hacia atrás sobre tus pasos y reconduzcas tu camino, porque entre ellos no hay ni un hueco para pasar. El universo no te obliga a que des la vuelta, pero si realmente vas errado, te pondrá todas las señales que pueda en forma de obstáculos hasta que te lo hagas por ti mismo y endereces tu dirección.
Este es el sitio donde lo encontre: http://davidtopi.com/sincronicidades-que-nos-bloquean/#.Ultw3NJLPnh
Bendiciones infinitas para ustedes y sus seres queridos.
Hola querido grupo, quiero compartirles este artículo que me parece de extraordinaria importancia en este momento de nuestra experiencia y que gentilmente me ha compartido mi hermana mayor, quién actualmente participa en el reto 9! Espero les sea de interés y beneficio:
SINCRONICIDADESpor Tom KenyonPuede que las hayas experimentado tú mismo – esas raras “coincidencias que de algún modo parecen ser más que mera coincidencia. Te dejan una extraña sensación, como si, tal vez, hubieras caído dentro de un episodio de Twilight Zone.Llevo más de tres décadas observando y estudiando las sincronicidades. Me han intrigado y me han desafiado. Como otros muchos, he experimentado unas cuantas. Pero como psicoterapeuta, he encontrado muchas más, tal vez cientos, en mi consultorio y en los talleres.Las sincronicidades son resultado de una conexión honda, profunda, entre la consciencia y nuestro mundo de la materia. Pero esta conexión desafía a nuestro sentido normal de lo lógico.Entre mis veinte y treinta años, me perturbaba la naturaleza paradójica de las sincronicidades. Pero ya no creo que la lógica sea el dios inapelable que antes me parecía. Algunas cosas no son ni blancas ni negras, y nuestras ideas de cómo funciona el universo sólo son ideas.Hace poco conocí en Suiza a un físico que me dio su visión de la ciencia y la percepción humana. Me encantó su analogía, de modo que la transmito. Dijo que somos como niños que observan a papá y mamá jugando a los naipes. Mientras juegan a la canasta, por observación calculamos algunas de las reglas. Sin embargo de repente cambian el juego, y empiezan un póquer. Han cambiado las reglas, y nosotros quedamos confundidos. La ciencia es el acto de observar el juego de naipes cósmico y tratar de entender las reglas. De acuerdo a él, no hay leyes cósmicas. Lo que parece una ley puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos cuando el jugador cambia de juego.Mis encuentros con las sincronicidades han cambiado “el juego” para mí de formas muy reales. Yo había experimentado unas cuantas a mis veinte años, pero durante mi práctica como psicoterapeuta graduado desaparecieron. Yo estaba concentrado en ser un profesional, no tenía lugar para coincidencias extrañas. En esa época ni siquiera sabía que hubiera una palabra para nombrar a esos raros sucesos. Mientras desarrollaba mi práctica privada estaba muy satisfecho – bien, gracias - con mi pequeña versión propia del “juego”. Tenía bien determinado mi nicho blanco y negro. Era un psicoterapeuta exitoso y tenía una lista de clientes en espera para verme. Me sentía seguro, cómodo, en mi posición. Aunque ocasionalmente todavía aparecían eventos sincrónicos, no sentía que amenazaran en absoluto mi visión lógica del universo. Y entonces llegó ella. Enviada por otro terapeuta, Sue (no es su verdadero nombre) venía a consultarme por una depresión y paranoia de larga data.La Provocadora de IncendiosEn su primera sesión, Sue me contó que a su alrededor solían iniciarse incendios inexplicablemente. Este inicio de fuegos insólitos era fuente de gran consternación para ella, y su presencia envarada se correspondía con una personalidad de tipo paranoide.Como terapeuta basado en la lógica, asumí que ella simplemente se engañaba con esto del fuego, pero la alenté a seguir hablando. Parece que cuando tenía unos siete años, accidentalmente quemó la casa familiar hasta sus cimientos. Desde entonces tenía miedo del fuego, especialmente del que parecía iniciarse en su cercanía sin causa aparente.Ahora bien, yo solía tener una vela prendida en mi consultorio, símbolo y recordatorio de “la luz de la consciencia”, luz que yo me esforzaba por lograr para mis clientes así como para mí. Esta vela estaba sobre una carpeta encima de la chimenea. Mientras estábamos hablando, oí una extraña explosión en mi consultorio. Al buscar, vi con horror que la vela había explotado y la cera en llamas corría por la carpeta. Sin poder creerlo, vi un río de cera ardiente cayendo sobre el piso de madera. Salté de mi silla y apagué el fuego. Ella soltó un “¡Se lo dije!”Le aseguré que esto era simplemente una coincidencia extraordinaria, y que estas cosas no suceden en la realidad. (Más tarde llegué a creer que no hay una sola realidad. Concuerdo con Chomsky en que sólo hay realidades perceptuales y que cada persona tiene la suya. Pero en aquel entonces estaba convencido de que había una realidad consensual que se podía usar como medida de todas las cosas). Armado con la cómoda justificación de mi percepción, le aseguré que yo podía ayudarla a librarse de la culpa por su incidente de la infancia así como de la ilusión de que ella era una provocadora involuntaria de incendios.Programamos otra sesión para la semana siguiente.Durante nuestra segunda sesión, mientras comentábamos los detalles del incendio de su infancia, oí el sonido de sirenas. Al asomarme a la ventana del consultorio, vi carros de bomberos frenando ante la casa del otro lado de la calle. ¡Se había prendido fuego!Le aseguré a mi desesperada clienta que, aunque admitía que esto era una coincidencia muy, muy bizarra, no era más que una coincidencia. No estaba y no podía estar conectada lógicamente con su relato del incidente de su infancia, aun cuando el incidente implicaba haber quemado la casa familiar. Le mostré cómo llevar un diario con su niña interior cargada de culpa, y le pedí que trajera el diario cuando nos volviéramos a encontrar. Programamos para la semana siguiente.Durante esos días traté de convencerme de que mi plan terapéutico para esta clienta era el curso de acción correcto. La mayor parte de las teorías terapéuticas estaban de mi lado. El trabajo terapéutico era claro: hacerla revivir ese evento suprimido de la infancia y hablar de ello, desenvolver su energía atrapada en la psiquis, tratar de traer a la mente consciente la agitación que estaba retenida en el subconsciente. Al hacerlo, se purgaría la culpa. También continuaría desensibilizándola con respecto al fuego, prendiendo otra vela y demostrándole así que yo confiaba en mi afirmación de que eso de provocar incendios era sólo una falsa ilusión.Cuando llegó nuestra tercera sesión, yo estaba un poco nervioso. Prendí la vela y me senté en mi sillón. Empezamos a hablar de sus sentimientos sobre su infancia y sobre nuestros dos encuentros recientes. La conversación era muy emotiva de su parte y juntos pudimos tocar sentimientos muy profundos. Sentí que había llegado el momento terapéutico y la conduje a un ligero estado hipnótico con objeto de revivir el incidente de la infancia.La sesión llegaba a su fin. No habían surgido fuegos en mi consultorio ni al otro lado de la calle. Estaba por anunciarle esto, victorioso, cuando – y juro que es verdad – una camioneta nueva se incendió justo frente a mi consultorio. Había venido a parar cerca de la intersección donde estaba mi consultorio y ¡estalló en llamas!Tartamudeando palabras de consuelo para ella, observé débilmente que el fuego se había mudado un poco más lejos de nosotros, lo que tal vez indicaba que estábamos progresando.Acordamos otra sesión. La próxima vez, una clienta muy nerviosa llegó al consultorio de un terapeuta muy nervioso. Pero nada sucedió. Y no volvió a suceder nada. Su trabajo de esas cuatro semanas transformaron el estigma de su infancia, y el extraño fenómeno de tipo poltergeist a su alrededor había llegado a su fin.
Nuestro trabajo conjunto había tenido éxito, pero yo me sentía incómodo. Mi cerebro lógico me dolía por tratar de entender este encuentro. ¿Sería posible que una consciencia humana realmente creara algo como incendios espontáneos? Me dije que tales cosas no eran reales, sólo eran coincidencias biyo me sentía incómodo. Mi cerebro lógico me dolía por tratar de entender este encuentro. ¿Sería posible que una consciencia humana realmente creara algo como incendios espontáneos? Me dije que tales cosas no eran reales, sólo eran coincidencias bizarras.
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Bendigo nuestro mejor y más alto bien,Patricia Jiménez B.
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Bendiciones para el pronto encuentro de Marisol y bendiciones de fuerza para su familia.
saludos
Angélica Rubio | Ejecutiva de Cuentas
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Me sumo al agradecimiento no solo a Patricia y Judith, si no , por todos las enseñanzas que cada uno de ustedes nos entrega . agradecimiento por estar en este grupo tan especial.
Bendiciones para todo el grupo y sus familias, bendiciones para un buen comienzo de semana , para la alegría y armonía en nuestros corazones… bendiciones para la solución a todas las dificultades que se nos puedan presentar….
Cariños para todos
Angélica Rubio | Ejecutiva de Cuentas
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