Guillermo Salinas, subsecretario general de la CUT:
Paro nacional para protestar por las desigualdades

A unos quince días del Paro Nacional convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) para el 24 y 25 de agosto, la multisindical prepara la jornada reuniéndose con organizaciones sociales y políticas para que la movilización sea el inicio de una plataforma transformadora del actual modelo. El tema central es la desigualdad que sufren todos los chilenos de sectores vulnerables y medios, a quienes llama a expresar su descontento y demostrar que nuestro país “puede y debe ser distinto”.
El subsecretario general de la CUT, Guillermo Salinas, desmenuza el momento político del país, caracterizado por un profundo malestar de la ciudadanía hacia el gobierno de Sebastián Piñera, y critica que la administración de la derecha siga insensible y sin respuesta a las demandas de la ciudadanía.
-¿Qué motiva la idea de un Paro Nacional?
El Paro es una decisión del IX Congreso Nacional de la CUT, que se realizó en abril. En él se discutió el panorama político, social y sindical del país, se evaluó la actitud del gobierno de derecha de Sebastián Piñera frente a los temas laborales y sociales, y las posibilidades que tenía una agenda de los trabajadores en un gobierno como éste. Frente a ese debate, se decidió que éste sería el año de las movilizaciones, porque no había otro camino para abrirle espacio a esos temas, y se decidió convocar a un Paro Nacional de dos días, originalmente para octubre, pero luego se adelantó tomando en cuenta la situación política que se agudizaba.
-¿Y cómo es acogida la convocatoria?
Nos hemos reunido con las CUT zonales y provinciales y realizado distintas actividades en las que recibimos una confirmación de la necesidad de la gente de reaccionar a la situación que se vive en el país, que una sensación de malestar, de repudio, desencanto y rechazo a las grandes desigualdades que se viven y que se han expresado muy bien por el movimiento de los estudiantes, profesores y trabajadores de la educación, logrando una de las mayores convocatorias en los últimos 30 años.
-¿El movimiento del mundo de la educación ha marcado un referente?
Las desigualdades en Chile son muchas y la educación es una de las principales. Por eso este movimiento ha logrado un gran apoyo ciudadano, respaldo de masas y ha concitado un consenso nacional de que la educación está en crisis y que se requiere un cambio. Pero lo que reclama la gente son por las desigualdades frente a todo. Hemos recorrido sindicatos, asambleas, distintos sectores que coinciden en que éste es el país de las desigualdades en materia de educación, salud, distribución de la riqueza. Por lo tanto, lo que el paro viene a expresar es eso, y la recepción por parte de la gente es alta. Hay muchas ganas de participar, hay planificación, la gente se está reuniendo, en comunas, sindicatos, juntas de vecinos, organismos sociales. Se han creado comités de Paro en algunos lugares llamados Consejo de Derechos Ciudadanos; en otros, parlamentos semi políticos.
-¿Qué efectos esperan que genere la paralización?
El objetivo es instalar en la agenda nacional y en la discusión política, los temas de verdad y no los de mentira, porque este gobierno se caracteriza mucho por los titulares, por los dichos, comisiones, pero no ha hecho nada. En materia laboral, por ejemplo, no ha habido ni un solo tema en la agenda, salvo el postnatal que murió en la letra chica. Entonces, tenemos que demostrar que la gran mayoría de los chilenos no queremos seguir viviendo en un país como éste. Chile, como dice la consigna principal del Paro, “debe” ser distinto porque “puede” ser distinto, por lo que urge instalar en la escena nacional esas demandas. El movimiento estudiantil abrió una tremenda puerta, la de la movilización para instalar temas estructurales, que no tendrán solución en el sistema vigente en el país porque la posibilidad de cambios de fondo pasa por que cambie la institucionalidad del país.
-Entonces, ¿cómo evaluarán los resultados?
El gran triunfo del Paro sería instalar en la gente y en la discusión política la necesidad de una nueva Constitución Política del Estado, una reforma tributaria que permita que los grandes consorcios, las empresas extranjeras y los más ricos tributen más, paguen más impuestos para poder resolver los problemas sociales de nuestro país. Un nuevo sistema previsional, para detener la especulación con el dinero de todos los trabajadores y donde se ha llegado al colmo de pagar con él las deudas de La Polar. También debe haber una amplia discusión sobre el sistema de salud, y por supuesto un nuevo Código del Trabajo.
Ese punto debe ser fundamental para la CUT. Es que nuestro país ya no necesita una pequeña reforma laboral. Chile requiere un nuevo Código Laboral, que se funde sobre las siguientes ideas principales: libertad de sindicalización, porque nuestro país no se puede dar el lujo de tener un actor fuera de la discusión y hoy los trabajadores temen al despido, por lo que debe haber una ley que permita sindicalizarse sin que esté de por medio tu trabajo. También, donde pueda darse de manera real la negociación colectiva, y por sectores, como alimentación, comercio, interempresas. Y el verdadero derecho a huelga, porque se dan situaciones increíbles como el de la empresa Plasval, donde el empresario contrató matones para que golpearan a los huelguistas. Debemos tener un Código Laboral que se funde en ideas colectivas, y no individuales como fue lo que hizo el hermano del actual presidente, cuando creó el Código vigente durante la dictadura.
-¿Están llamando a todos los sectores a sumarse para este 24 y 25 de agosto?
El gran triunfo del Paro estará en aunar fuerzas. Esto no es sólo una movilización de la CUT, es una convocatoria que se pone al servicio de la ciudadanía, por lo tanto será un Paro Nacional Ciudadano, y por eso estamos llamando a todos aquellos que quieran expresarse a que lo hagan de distintas formas, algunos paralizando, otros marchando, movilizándose o protestando. Queremos que sea una gran demostración de masas, ciudadana, para decir que en Chile estamos por que terminen las desigualdades, por un país más justo, más democrático y que logremos construir en torno a esta convocatoria una gran plataforma que se encamine hacia una democracia social, donde la toma de decisiones en los grandes temas nacionales queden en la ciudadanía. Es muy importante dejar claro que no queremos que se sumen a la CUT, sino sumar fuerzas y que la CUT sea un elemento más en un bloque social que se plantee “Democracia Social Ahora para Chile”. El 24 y 25 es el inicio de un proceso de convergencia de personas y de temas. Lo que corresponde de verdad es plantearse cambios profundos. Estamos convocando a una gran reacción de masas ante las desigualdades que viven afiliados o no afiliados, dueñas de casa, ambientalistas, estudiantes, trabajadores, por lo que queremos establecer puentes con todos. Queremos que tengan espacio todos los que sientan que esas desigualdades no pueden seguir y crean que Chile puede ser distinto. Estamos conversando con las afiliadas, con estudiantes, el mundo social, con los pequeños y medianos empresarios, y que el Paro sea una gran Asamblea Nacional por la dignidad.
Crisis de representatividad
-¿Cómo creen que reaccionará el gobierno?
Este gobierno tiene una hoja de ruta muy clara y es que llegó a profundizar el modelo neoliberal. Es algo que se está viendo en salud, en educación, con el traspaso a privados de empresas del estado. Entonces, el gobierno intentará deslegitimar la convocatoria, como ya ha intentado hacerlo con su interlocutor, que son los trabajadores agrupados en la CUT. Así es que uno no espera mucho, además porque éste es un gobierno en crisis, que a menos de un año debe hacer un cambio de gabinete y luego debe hacer otro para meter al sector más duro de la UDI que presionó y sigue presionando. Entonces, parece que el problema es de “Director Técnico”, porque entra un jugador, pero después tiene que modificar y lo cambia. El gobierno tiene pocas posibilidades de respuesta porque su visión es conservadora. En su espíritu, en su ADN, está lo que dejó instalado Pinochet: el modelo neoliberal y el actual sistema de representación democrática.
-¿Y por parte de los partidos políticos?
Nosotros tenemos una política de alianzas resuelta por el Congreso de la CUT. Apostamos por que en Chile debe constituirse una nueva mayoría democrática, con un programa con claro y marcado sentido social y de reformas democráticas y políticas. Aspiramos a una alianza político social, en que las organizaciones ciudadanas y los partidos progresistas formen un gran referente que permita construir una nueva sociedad en la que no existan desigualdades.
-¿El mundo político comienza a tomar más en serio al mundo social?
Hoy en día el factor más importante, y así lo demuestran las movilizaciones, es el mundo social que se agrupa alrededor de ideas de fondo, estructurales, de transformación, y los partidos políticos deben entender que la lógica de los consensos, sin considerar a los que representan, ya fracasó. Los partidos tienen que hacer política con la gente, porque el que tiene la batuta en este momento es el mundo social. Hoy las encuestas muestran que baja la aprobación al gobierno y a la Concertación, pero no se pregunta por otros actores. En una encuesta anterior se demostraba que los que tenían un alto nivel de credibilidad y legitimidad eran los sindicatos. El mundo social goza de buena salud y los partidos deben acercarse a él. Por esto hacemos un llamado a los partidos para que hagan una reflexión sobre si de verdad la forma como se hace la política es la correcta, o si corresponde hacer un viraje y fundirse con la gente que vive las desigualdades en Chile, y ser parte de la construcción de una gran propuesta, de un gran programa con ideas transformadoras
-¿Quiénes debieran sentirse llamados a unirse a la convocatoria de la CUT?
Nosotros queremos que todos los que estén descontentos, lo manifiesten de alguna forma esos días. Quienes son víctimas del populismo aberrante de Piñera, respecto a la reconstrucción, que dijo tardaría un año y hay gente que está pasando su segundo invierno en la calle. A los allegados, a los deudores, a los que fueron afectados por el “asalto” de La Polar o Presto, a los que sufren el alza de la locomoción colectiva, a los que sufren cobros abusivos en los servicios básicos, a los sectores medios que sufren el alza de los combustibles, a las Pymes. Es una convocatoria amplia que llama a paralizar, a no comprar en el comercio, no asistir a los servicios públicos, a marchar. Las actividades centrales se están basando en la idea de que el 24 nadie venga al centro, y que el 25 todos vengan al centro.
Las 6 razones para el Paro Nacional
1- Por una Reforma Tributaria. Las trasnacionales, los consorcios nacionales y extranjeros, las grandes empresas, los más ricos, pueden y deben pagar más impuestos que permitan al país tener recursos para enfrentar los problemas sociales. Esos impuestos deben servir para el desarrollo de las regiones donde están instaladas dichas empresas.
2- Cambio del sistema de previsión social. En el actual sistema de pensiones radica el empobrecimiento de millones de pensionados y de la gente de la tercera edad. El sistema de pensiones de capitalización individual con fines de lucro, permite el enriquecimiento de los grupos económicos que administran las AFPs y las empresas donde estos capitales se invierten. El estado debe jugar un rol preponderante en materia de previsión social y las empresas deben aportar para las pensiones de sus trabajadores y trabajadoras.
3- Mejorar la salud de todas y todos los chilenos. Las Isapres tienen planes especulativos y no logran satisfacer las necesidades de los usuarios y, además producen endeudamiento. Se requiere una profunda reforma a la Ley de Isapres para terminar con los planes abusivos y el estado debe aumentar los recursos para una salud pública de calidad y oportuna.
4- Nueva institucionalidad para la educación. La CUT respalda las justas y coherentes demandas de estudiantes, profesores y asistentes de la educación y exigimos una nueva institucionalidad para la educación pública. Exigimos terminar con el lucro a costa de platas del estado, y garantizar el real acceso a la educación y la participación de todos los estamentos en las decisiones de la educación.
5- Nuevo Código del Trabajo. Es en el trabajo donde se producen las grandes desigualdades sociales, afectando a millones de trabajadoras y trabajadores con empleo precario, de mala calidad y con salario de pobreza. Demandamos un nuevo Código Laboral que garantice una verdadera libertad sindical, negociación colectiva sectorial y por servicios, real derecho a huelga, término al despido por necesidades de la empresa y fin al MultiRut, entre otros.
6- Nueva Constitución Política. Chile como país requiere de una nueva Constitución Política, que dé rango constitucional a los derechos fundamentales de los trabajadores y trabajadoras y que establezca el plebiscito como una forma de resolver los grandes temas nacionales para que chilenas y chilenos puedan opinar y decidir.

Diversidad de sectores de trabajadores apoyan movilización del 24 y 25 de agosto
En las últimas semanas de julio y las primeras de agosto, agrupaciones de los trabajadores como el Consejo de Trabajadores de la Educación, Colegio de Profesores, Consejo de Trabajadores del Transporte, organizaciones de subcontratados y de los trabajadores del cobre, profesionales y sindicatos de los sectores público y privado, expresaron su total adhesión y participación en las jornadas de Paro Nacional del 24 y 25 de agosto.
Representantes de diversidad de organizaciones del mundo del trabajo comprometieron ya su incorporación a la jornada de movilización y paralización en todo el territorio nacional y en una gran gama de sectores laborales.
El objetivo es que el 24 y 25 de agosto haya protesta, asambleas, movilizaciones, paralizaciones, acción de calle, en empresas del transporte, en escuelas y universidades, en centros laborales, en empresas privadas, en entidades del sector público en todo el país, en calles de todas las ciudades.
Incluso, el día 24 se planteó desde la CUT que se produzcan movilizaciones y asambleas barriales y comunales donde todas y todos los ciudadanos salgan a expresar su repudio a las políticas privatizadoras y neoliberales del gobierno de la derecha, su rechazo a las alzas en alimentos, energía y salud, y a demandar mejoras para los trabajadores y respeto a los derechos laborales y sindicales.
Esta paralización seguirá en la huella dejada ya por el movimiento estudiantil, por el Paro de la Educación del 9 de agosto, por las salidas a la calle de los medioambientalistas, defensores de derechos sexuales y reproductivos, por las huelgas y protestas de sindicatos de empresas privadas y por diversidad de movimientos sociales y ciudadanos.
El 24 y 25 de agosto se podrán expresar en barrios y comunas los mismos ciudadanos que protagonizaron el cacerolazo del 4 y 5 de agosto, expresión masiva y transversal del descontento del pueblo con la gestión de Sebastián Piñera, que cayó a 26 puntos en su nivel de aceptación, el peor de un mandatario en los 20 años de democracia.
Entre las organizaciones de trabajadoras y trabajadores que ya apoyaron el Paro Nacional están: Federación de Trabajadores de LanChile, Confederación Bolivariana de Trabajadores de Buses del Transantiago, Trabajadores de Ferrocarriles del Estado, Federación de Sindicatos de Camiones, Federación de Taxis Colectivos y Sindicato de Trabajadores del Metro Nº1, Confederación Nacional Campesina y del Agro (Ranquil), Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (Anamuri), Asamblea Nacional Mapuche de Izquierda (A.N.M.I.), Federación Tierra Nueva, Confederación Nacional de Trabajadores Forestales (CTF), Federación Cordillera, Colegio de Profesores, Consejo Nacional de Trabajadores de la Educación, y decenas de sindicatos de empresas privadas y del sector público.
Entre las demandas más sentidas del mundo del trabajo está que se tenga una ley de postnatal que realmente beneficie al conjunto de madres trabajadoras; que se avance en un proyecto para terminar con el MultiRut; discutir y aprobar democráticamente un nuevo Código del Trabajo que contemple sindicalización automática y posibilidad real y segura de negociación colectiva; mejoras salariares que den cuenta de las alzas y de la economía nacional; fin de despidos por razones de la empresa; cumplimiento del Convenio 169 sobre derechos indígenas; reforma estructural a la educación; presupuesto y mejora del sector de salud pública; garantizar completos los derechos políticos del mundo sindical; fin a los abusos en las empresas y la represión policial; renacionalización del cobre.
Como ha venido ocurriendo en las movilizaciones de defensa del medioambiente y los recursos naturales de Chile, de exigencia de una nueva educación sin fines de lucro, de promoción de derechos de las minorías sexuales, de exigencia de profundización democrática, en el seno de los trabajadores y de la ciudadanía se levanta con más fuerza la necesidad de que el país cuente con una Nueva Constitución Política y que sea fruto de una Asamblea Constituyente, de la participación ciudadana y de una discusión en todo el país y con todas y todos.
Gran parte de lo que hoy afecta a los estudiantes, a los trabajadores, a las familias chilenas, es producto de la vigencia de la Constitución heredada de la dictadura y que sólo ha tenido parches, sin terminar con artículos nocivos para el pueblo.
Esto, por lo tanto, viene siendo una demanda transversal en el país, que inclusive respaldan gran número de parlamentarios y la mayoría de partidos de la oposición.