
SIN ADMINISTRADORES DE JUSTICIA AJUSTADOS A DERECHO ESTAMOS CONDENADOS A LA BARBARIE
El caso de los 14 paraguayos que fueron sobreseídos por un juez y las derivaciones que tuvo, ilustran de forma clara el desamparo de un pueblo cautivo en una estructura de poder formal que flagrantemente quebranta todo atisbo que pretenda aproximarse a un Estado de Derecho.
Tanta bulla desgrana la oligarquía criolla cuando a tambor batiente exalta las virtudes del Estado de derecho, y sin ningún rubor sus exponentes más visibles, promueven desde sus poltronas de fiscales y magistrados, el pisoteo burdo del derecho desde resoluciones que no se compadecen de principios básicos jurídicos que hace tiempo fueron consagrados universalmente.
Dos órganos del aparato jurisdiccional local, aparecieron involucrados en una componenda perversa para sacrificar las garantías procesales consagradas tanto en la constitución, como en la legislación penal. El Jurado de enjuiciamiento sancionando al Juez que dictó el sobreseimiento por no encontrar elementos de prueba que vinculen de forma inequívoca con el hecho punible de la causa por la que están procesados; por falta de sustento jurídico y racional de los cargos esgrimidos por el ministerio público que desde una ligereza espantosa pretendió involucrarlos con un secuestro, por el mero supuesto cruzamiento de llamadas con los supuestos secuestradores, y la tenencia de alguna literatura considerada subversiva al más puro estilo de el luctuoso capítulo fascista de la dictadura de Stroessner.
El otro órgano es la cámara de Apelación, que anuló la resolución de dicho Juez.
Era difícil desde luego de creer que una sentencia ajustada a derecho y al sentido común más elemental, tuviera andamiento en una administración de justicia que en nada superó las macabras rémoras de las magistraturas cómplices del fascismo stronista.
Es imposible pensar ni remotamente en una evolución razonable hacia el establecimiento de ese tan mentado Estado de Derecho, con una administración de Justicia que a las claras más responde a los sectores que pretenden preservar aquel indeseable pasado que creímos fue definitivamente sepultado.
Ante tamaña falta de garantías, es natural que estos compatriotas busquen refugio en espacios en que sean consideradas las arbitrariedades de que son víctimas. Es más que obvio que cuando sus casos sean considerados en función del amparo del refugio, la razón les será favorecida. Y al mismo tiempo, se podrá de manifiesto el burdo manejo de nuestra administración de justicia para vergüenza del hemisferio.
El continente está viviendo un nuevo tiempo y el mundo no puede postergar su camino hacia la superación humana y lo menos que podemos hacer para dar pasos hacia esa evolución, es aspirar a una nueva administración de justicia.
Si así no fuera, estamos condenados a seguir soterrados en la barbarie.
Asunción, 18 de agosto de 2011
PARTIDO COMUNISTA PARAGUAYO