
TERCER ANIVERSARIO DEL GOBIERNO DE LUGO
Este 15 de agosto se cumplen 3 años de la asunción de Fernando Lugo como Presidente de la República.
Esta situación es de suma importancia para la historia de nuestro país porque constituye -tardíamente- el inicio de una verdadera transición democrática que avanzará o no hacia la verdadera democracia, hacia un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, en la medida en que logremos generar espacios de encuentro y organización que estimulen a la mayoría de las y los compatriotas.
No podemos dejar de observar que se cumplen tres años de Gobierno en una fecha que tiene una enorme significancia para todo el pueblo paraguayo y para todos los pueblos del mundo: la batalla de Acosta Ñu, ejemplar demostración de patriotismo en la defensa de la soberanía de parte de niños, niñas y adolescentes. Estamos seguros de que la dimensión que le demos a Acosta Ñu está directamente relacionado con la liberación del pueblo paraguayo. Cuanto más cerca estemos de ese sentimiento patriótico más cerca estaremos del Paraguay para todas y todos.
También consideramos importante recordar los tres años del Gobierno de Lugo porque en su inicio se inscribió en el marco de la oleada de cambios democráticos, progresistas y populares que se dieron y que se están dando en todo el continente latinoamericano, en respuesta al fracaso que significó el modelo ndeoliberal de achicamiento del Estado y precarización laboral. Este escenario sigue vigente y abona las posibilidades de avanzar en la profundización democrática que tanto necesitamos como pueblo.
En este breve período de nuestra convulsionada historia, se ha avanzado bastante en posibilidades de cambios democráticos, patrióticos y populares a partir de la victoria del 20 de abril de 2008.
Han habido modestos avances en un sentido democrático liberador.
Representantes del movimiento popular han alcanzado posiciones en el Poder Ejecutivo y en el Parlamento, aunque pequeñas en relación al Poder del Estado capitalista subordinado a intereses extranjeros, y al viejo aparato burocrático, manejados por la oligarquía.
En las resoluciones de nuestro VII Congreso, recientemente realizado, decimos “Encontramos que de enero a esta parte el Gobierno de Fernando Lugo a hecho cambios importantes de carácter democrático en su Gabinete, reorientando la política exterior desde una posición soberana que reivindica el multilateralismo, proponiendo la ampliación de la relaciones internacionales con la mayor cantidad de países del mundo; asumiendo una política social más compenetrada con los movimientos sociales; logrando la compensación parcial de los beneficios que nos corresponden como copropietarios de la Itaipú binacional; removiendo a dos exponentes de la política represiva y neoliberal del imperialismo, como lo son Rafael Filizzola y Efraín Alegre, en el Ministerio del Interior y el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones; y sentando un precedente importante en el caso Ñacunday al actuar (tan solo) conforme a derecho pidiendo que el supuesto dueño de la tierra demuestre que la zona ocupada por compatriotas campesinos es legalmente de su propiedad”, por citar algunas reorientaciones que se suman a una política de universalización de la salud y la educación gratuitas.
Sabemos que estos avances, aunque sean de mínimo corte democrático, son importantísimos para nuestro pueblo, al mismo tiempo en que entendemos que son pequeñas restituciones de soberanía que se dan gracias a las permanentes luchas del movimiento popular paraguayo en favor de la profundización democrática que no es otra cosa más que la instalación de garantías para el mejoramiento integral de la calidad de vida de la mayoría de nuestro pueblo.
Los avances, trabas y retrocesos guardan relación con la integración del Poder Ejecutivo, que es muy heterogénea y contradictoria, donde se juntan demócratas verdaderos con personas y sectores que representan a minorías privilegiadas e intereses del viejo sistema del autoritarismo, la explotación y la exclusión de las mayorías trabajadoras.
El Poder Legislativo y el Poder Judicial están dirigidos y compuestos en absoluta mayoría por representantes de las capas encumbradas, oligárquicas de la sociedad paraguaya.
Posiciones dominantes en la estructura económica y social ocupan los grandes estancieros y terratenientes, las transnacionales, el capital financiero internacional (FMI, Banco Mundial), los grandes empresarios.
En materia de Reforma Agraria se ha avanzado muy poco. En este sentido entendemos que es urgente una mayor insistencia sobre la necesidad de recuperar los bienes y tierras mal habidas para ponerlas al servicio de una política productiva incluyente y soberana. Nuestro pueblo necesita la reglamentación de la Ley de Frontera para movilizar a las FFAA en favor de nuestra soberanía, atendiendo a que son miles las hectáreas de tierras públicas en zona de frontera que están al servicio de intereses extranjeros, situación que en otros países no se permiten y que hacen al cuidado mínimo de la soberanía.
Necesitamos hacer mención especial a la política del Ministerio de Justicia y Trabajo, tanto en lo que hace al cuidado de los Derechos Humanos en las penitenciarías como a la política de persecusión y precarización laboral que sigue vigente. En este sentido exigimos al Gobierno que ejecute una política amplia, seria y publicitada de respeto irrestricto a la libertad de sindicalización y de combate y control a la precarización laboral. Vemos muy difícil que Humberto Blasco encabece políticas con ese nivel de democracia y patriotismo.
El aparato burocrático de los tiempos de la dictadura y de la transición continuista sigue trabando la necesaria política de los cambios que impulsan los sectores esclarecidos junto al pueblo.
La mayor presencia del Frente Guasu en el Gobierno de Lugo y en el escenario nacional y las potencialidades de cambios democráticos y patrióticos, despiertan resistencia y temores en los representantes de las transnacionales capitalistas, en la embajada norteamericana y en la oligarquía, que traban, sabotean y arbitran obstáculos, tractorazos, paros patronales y otras maniobras para atajar los cambios y frustrarlos. Operan mecanismos de ingobernabilidad y andanzas conspirativas.
Frente a esta situación, la única garantía de realizaciones populares y de avance en las transformaciones democráticas y patrióticas es organizar al pueblo desde abajo, en comités para impulsar y defender el proceso de cambios, generando una gran gira nacional de todo el Frente Guasu para diseñar, construir y defender colectiva y mayoritariamente un Proyecto Democrático Nacional que haga prosperar la perspectiva del socialismo en el Paraguay.
No hay otra forma de destrabar los proyectos y los planes de realizar la democratización y la justicia social que organizándonos los obreros y campesinos, los estudiantes, los trabajadores del campo y la ciudad, los demócratas y patriotas de todos los Partidos Políticos y del movimiento social. Este es el único camino para impulsar y realizar una justa política que nos beneficio a todos como pueblo.
¡Por el avance de la democracia con techo, pan, tierra, trabajo, salud y educación!
¡Por el diseño, la construcción y la defensa colectiva y mayoritaria de un Proyecto Democrático Nacional!
¡Por la recuperación de las tierras mal habidas!
¡Por el respeto irrestricto a la libertad sindical y el combate a la precarización laboral!
¡Por la unidad de todo el pueblo contra la exclusión, la explotación y la oligarquía mezquina y antipatriota!
Asunción, 16 de agosto de 2011
PARTIDO COMUNISTA PARAGUAYO