Bajo el ttulo Andaluces de Ahora y enmarcado en las fechas previas a la celebracin en la comunidad autnoma del Da de Andaluca, el Instituto Municipal de las Artes Escnicas `Gran Teatro de Crdoba presenta tres espectculos de creadores e intrpretes andaluces, tres propuestas artsticas de hoy que pasarn por el escenario del Teatro Gngora entre el jueves 23 y el sbado 25 de febrero. Los protagonistas del ciclo son la cantaora Roco Mrquez y la msica electrnica del jerezano Bronquio, el actor cordobs Antonio Aguilar y su ltimo proyecto teatral y, por ltimo, el tambin cordobs Javier Estvez, que presenta el tercer lbum de Subtnica, su personal proyecto musical.
El ciclo contina en el Teatro Gngora el viernes 24 de febrero con la obra del argentino Mximo Huerta Moiss: un homenaje a la infancia, un montaje protagonizado por el actor cordobs Antonio Aguilar, acompaado en el reparto por Jos Emilio Vera, y con direccin del propio autor junto con Constanza A. de Arnguiz y Nicols Rivero. El texto es, como su ttulo indica, un homenaje a la infancia que mezcla el ftbol, la Espaa moderna y la superacin personal del protagonista para mostrar que nunca es tarde para volver a empezar.
Por ltimo, Andaluces de Ahora se centra en la msica de Subtnica, el proyecto de Javier Estvez, que presenta el sbado 25 de febrero en el Gngora su tercer trabajo: Creer para ver, estrenado este 2 de febrero en plataformas digitales. El disco rene canciones cuidadosamente seleccionadas de todas las compuestas por el msico desde 2018, incluidas las nuevas y ms recientes. Adems del sbado en Crdoba, el lbum ya tiene confirmada su presentacin a lo largo del mes de marzo en salas de Madrid, Granada, Mlaga y Sevilla.
Cuando yo pasaba la primavera en Londres se me ocurra a menudo, a la una de la noche,tomar un cab. El cochero est detrs, invisible, y las grandes piernas del caballo os llevanviolentamente, con una carrera mecnica y rgida, sin que se sepa adnde ni cmo. El auriga tenaorden de no detenerse; ordinariamente volva por London-Bridge y el Strand. Probablemente,ningn espectculo de mundo es tan grandioso y tan horrible.
La vida se ha extinguido; queda un cementerio desmesurado. Aqu y all, en un rincn, unpoliceman se mantiene rgido y mudo, como un guardin de los muertos; de vez en cuando, unamiserable figura de mujer errante, algunos espectros con viejo traje negro se deslizan vagamenteen la sombra. Una luna sepulcral relumbra, toda turbada por encima del aire, cargado deemanaciones humanas.
No es el sueo de una ciudad meridional voluptuosamente reposada entre los brazos de lapacfica Naturaleza: es el olor de la criatura postrada por la angustia y la fiebre; es la veladamalsana prolongada por las antorchas al lado de la pesante muerte. Incesantemente, eternamente,las calles montonas alargan sus filas de casas monumentales; calles en pos de calles, otras any siempre otras; despus squares, plazas, medias lunas, todos desconocidos, todos silenciososbajo la claridad lvida, con sus peristilos, sus pilastras, sus frontones, sus aceras y eldesenvolvimiento o el entreveramiento de sus formas inesperadas. Parece que el abismo humanovaya ensanchndose a medida que uno se hunde ms en l.
Y todo eso est vaco. Nunca, al verle lleno y ruidoso, se haba sentido su inmensidad. Alcruzar los puentes colosales, el horror redobla; el ro reluciente y viscoso chapoteaindistintamente en la niebla, levantando sobre su dorso ftido los montones de buques que sepegan al rozar el agua. Los mecheros de gas tembletean sobre los remolinos, y sus reflejos, comocolumnas retorcidas que se hunden, van a perderse en lo infinito. A derecha, a izquierda, arriba,abajo, se adivina, bajo este catafalco de obscuridad, de luz, una gigantesca fila abollada dealmacenes y fbricas ennegrecidos. Cuntas piedras y ladrillos, cuntas casas e invenciones, quamontonamiento de clculos y de labores entrechocando unos contra otros, infatigablementelevantados y sobrelevantados, sin que jams tregua ni reposo pueda suavizar o suspender elencarnizamiento de su conflicto! Maana, las guaridas van a soltar sus hormigueros y volvera comenzar el combate, ms spero, para exasperarse todava ms al da siguiente; pero elpensamiento ms negro es que ese combate va a entablarse cuerpo a cuerpo, segn rutinas fijas,en un terreno medido, dividido y cerrado, cada hombre en su compartimiento, doblado poradelantado bajo el peso de la tradicin y del aprendizaje, tan mecnico y tan artificial como sumonstruosa crcel de ladrillos. Hoy hay en el mundo demasiados hombres, demasiadacompresin y demasiados esfuerzos.
La misma sensacin experimento a veces por la noche en Pars, aunque menor; tal es elaspecto de este mundo moderno. Por el asombroso engrandecimiento del edificio humano, lascercas han ocupado los terrenos antes libres. Por la asombrosa multiplicacin de los concurrentes,la muchedumbre ha llenado el recinto; el individuo se pliega bajo el peso de la masa y seencuentra emparedado en un orden establecido. Antao, no hace mucho tiempo an, un hombrede buena voluntad haca fcilmente su boquete y escoga su camino. Las filas eran flojas y habasitio fuera de las filas. Mi padre, en 1800, con un bagaje matemtico ordinario, lleg a ser uningeniero reputado, y hubiera hecho una gran fortuna si no hubiese preferido ms pasearse ybailar. Treinta aos despus los sitios estaban tomados, y me he tenido que ir a Amrica. Hoy,si mi sobrino monsieur Anatolio Durand o d'Rand no me hubiese tenido detrs, no pasara entoda su vida de supernumerario.
El mundo se parece ahora a esa muchedumbre que se amontona en la plaza de la Concordiael da de los fuegos artificiales. Un hombre se halla all perdido y derrengado; su fuerza esdemasiado pequea. Sus codazos, sus destrezas no le sirven de nada para adelantar; es menesterque siga la fila paso a paso, como un carnero, bajo la mirada de un municipal. Esta prodigiosamultitud moviente le arrastra en sus ondulaciones o le encadena en su inercia. Por una parte, lereglamenta; por otra, le ahoga. Despus de haber forcejeado se resigna; desde ahora aguanta suvida, y ya no la hace.
No se roba ya en las carreteras reales a cintarazos. Han encontrado que este medio de decidirquin tendra el dinero y las cosas buenas era demasiado sencillo; en cambio, han adoptado losprocedimientos siguientes:
Primer medio, que es legal: la oposicin. Mi amigo Eduardo S..., hombre eminente, pero demediana fortuna, tiene un hijo laborioso y de espritu ordinario; este hijo, al cabo de diez aosde estudios, bachiller en letras y en ciencias, se presenta a exmenes de supernumerarios en elministerio de Hacienda; hay inscritos doscientos catorce opositores; hay trece plazas. Los treceafortunados cobrarn anualmente, durante dos aos, una gratificacin de ciento cincuentafrancos, mediante lo cual estarn obligados a hacer copias ocho horas al da; al cabo de dos aos,si se portan bien, alcanzarn el colmo de la gloria de poner en sus tarjetas el ttulo de empleadoy embolsarse cien francos cada mes.
He encontrado este ao a un viejo camarada, el doctor N..., antiguo interno, laureado, autorde muchos manuales, agregado, cirujano de los hospitales, etc. Este pobre hombre concurre desdehace treinta aos a oposiciones para una ctedra de la Facultad. Desde hace diez aos, como esmetdico, lleva un registro de sus visitas a los jueces y sus confinantes; ha hecho tres milsetecientas veinticinco. Adems, desde su internado, compone, aprende, recita y repasa multitudde cuadernitos provistos de notas, tiritas, corchetes y signos mnemotcnicos; como el ejercicioconsiste en una leccin hecha al cabo de algunas horas de preparacin, en objeciones hechas aquemarropa, etc., hay que tener siempre en la cabeza la mayor masa de hechos y de frmulasposibles sobre cada pequeo distrito del dominio inmenso que abrazan las ciencias mdicas ynaturales. A causa de eso, los candidatos recortan la materia por adelantado en compartimientos,la aprietan con pequeos resmenes compactos y se atiborran de ella. Eso hace como un montnde piedras indigestas que acumulan en su inteligencia y les inquieta, abrumndoles, pues envirtud de su peso tiende sin cesar a escaparse por todos los agujeros de la memoria. Con esteoficio ha ganado mi amigo todos los grados; ahora aspira al ltimo, y lo obtendr, si la apoplejano le derriba al suelo, como caballo de carga, segn es.
Paso por alto cincuenta rasgos semejantes. La oposicin funciona a la entrada de todas lascarreras, en el ejrcito, en la marina, en la enseanza, en montes, en el profesorado, en losministerios, en los diversos servicios de la industria privada o poltica; es un torniquete, no doble,sino triple, cudruple, o hasta indefinidamente repetido y continuo; continuo para lasclasificaciones, para las notas y los escalafones en todas las grandes escuelas del Gobierno, entoda la Administracin y aun en todo el ejrcito.
Contad que en cada salida se encuentra un concurso especial: un oficial halla uno para sercomandante o entrar en la intendencia; un artista, para ingresar y permanecer en la Escuela deBellas Artes, para ir a Roma, para entrar en la Exposicin, para alcanzar medalla una primeravez, una segunda, una tercera, para tener la cruz.
Hete ah que para las otras exposiciones el concurso penetra hasta en las profesionesindependientes. El seor marqus de... quiere ser premiado por sus vacas; la duquesa, su prima,obtiene una mencin honorfica por un lote de pavos. Tal es el molde al presente; la vida humanaentra en l por entero, como una bala de algodn en rama que, arrojada a las mquinas, a laentrada, en una gran fbrica, pasa a ser regularmente, infaliblemente, de peine a rodillo y dedevanadera a broca, sucesivamente hilo, tejido, tela, servilleta y pauelo de bolsillo, pronto alimpiar los muebles o la nariz del primero que llega. Y hasta son previstas las evoluciones de larueda del asador; un oficial sabe, salvo dos o tres probabilidades en contra, si ser coronel ogeneral a los cincuenta aos.
No es que yo condene el procedimiento en s mismo; es menester uno, y ste vale lo que losotros; en toda asociacin se trata de escoger en la masa los poseedores de los grandes lotes, y,segn los pases, los medios de eleccin son diferentes; pero segn son, diversos, desarrollan unaaptitud diversa. En Liliput, donde para llegar arriba haba que bailar sobre la cuerda, era, sinduda, el grosor de las pantorrillas. En China, donde hay que sobresalir en los viejos textos y enlos versos latinos, es la pedantera clsica. En Francia es el agobio cerebral y el flujo de lengua.Ved el trabajo maquinal y monstruoso de los opositores que aspiran a las grandes escuelas, ydespus, al salir de esas mismas escuelas, la fatiga profunda, la languidez, la ociosidad en el cafo en casa, la inercia burocrtica o provincial. Comparad el alumno de la Escuela Politcnica,clavado durante catorce horas al da ante frmulas, y el ingeniero que se va a bostezar, con sumujer de bracero, para ver si sus guijarros estn bien machacados. Con ese embarazo de lascarreras y esta reglamentacin de las etapas llegamos primero a dejar sin resuello a nuestroscaballos de carrera, y despus a cambiarlos en jamelgos de simn. Entra, amigo, si eres pacientey quieres arrastrar un simn; busca en otra parte si eres nervioso y quieres conservar tus bros decarrera.
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