¿Siente Dolor el Espíritu durante la Cremación?
por Edgar Cayce:
18.3.1877 - 3.1.1945
Conocido como el Profeta
dormido
Transcripción y traducción: M.
Cristina Cáffaro
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Bienvenido al Otro Lado
La pregunta que estás a punto de hacer te ha mantenido despierto en la noche, ¿no es así? Cada vez que piensas en ella, tu pecho se tensa. La idea de las llamas, la finalidad, el antiguo miedo primitivo tal vez, solo tal vez, alguna parte de ti permanece cociente, sintiendo, experimentando, lo que le ocurre al cuerpo después de la muerte.
Tu madre eligió la cremación, o tu padre, o tú la estás considerando para ti mismo. Y no importa cuántos te digan que ellos se han ido, que no sienten nada. Algo en lo profundo de tu alma necesita una respuesta mejor. Una respuesta real. Nada de lugares comunes, ni suposiciones, sino la verdad, de alguien que realmente pudo ver más allá del velo.
Edgar Cayce vio más allá del velo más de 14.000 veces, y lo que descubrió sobre la cremación, sobre lo que realmente le ocurre a la consciencia cuando el cuerpo se encuentra con las llamas, no es lo que enseña la religión. No es lo que te dicen los directores de funerales. Ni siquiera es lo que la mayoría de los maestros espirituales se atreven a discutir.
Pero es exactamente lo que tu alma necesita oír, porque la verdad no solo alivia tu miedo, sino que transforma completamente tu manera de entender la danza sagrada entre el cuerpo y el espíritu, entre la materia y la consciencia, entre el vehículo temporal y el tú eterno.
Otros están aquí porque les aterroriza haber elegido mal para alguien a quien amaban. Otros, porque están planeando con anticipación y necesitan saber. Si alguno de ustedes está aquí porque ha sentido algo, una presencia, una señal que les hace preguntar si les estarán tratando de decir algo sobre lo que han experimentado.
Hoy todos esos miedos terminan. Hoy aprenderán lo que realmente ocurre. Hoy Edgar Cayce habla a través del tiempo para responder a la pregunta que quema en sus corazones.
Cuando el cuerpo se quema, ¿dónde está el alma?
La verdad de la separación.
Déjame empezar con lo que Cayce vio que cambió todo. La muerte no es un evento. Es un proceso. Y este proceso comienza mucho antes de lo que la medicina llama el momento de muerte.
El alma, explicó Cayce en la lectura 57564, comienza a retirarse de la forma física, no en el momento en que el corazón se detiene, sino a menudo días, a veces semanas antes. Como una mariposa emergiendo de su crisálida, la separación es gradual, suave, natural. Piensa en eso.
Piensa que mientras estás sentado a su lado viendo a alguien entrar y salir de la consciencia, no solo está muriendo. Está literalmente en transición entre mundos. Esos momentos en los que parecen ver a personas que no están allí. Están parcialmente en el reino próximo. Esos momentos en los que parecen distantes, desconectados. Están aflojando su adherencia a lo físico, preparándose para el viaje. Para el momento en que el cuerpo toma su último aliento, Cayce reveló que el alma suele estar ya desconectada en un 90%.
El cordón de plata, ese lazo energético entre el alma y el cuerpo, que los místicos han descripto durante milenios, se ha reducido a un hilo. Y esta es la parte crucial. Una vez que se corta ese codón, una vez que se toma ese último aliento, el alma ya no habita en el cuerpo en absoluto. Punto.
El cuerpo, dijo Cayce claramente, se vuelve una casa vacía en el momento que el alma se va plenamente. Lo que queda ya no es la persona, tal como su ropa abandonada no es ella.
Pero luego la gente preguntaba a Cayce lo que yo sé que te trajo aquí. ¿Qué pasa con la cremación? Si el alma no se ha ido por completo instantáneamente, si hay un proceso, ¿podría la cremación interrumpirlo? ¿Podría causar dolor? Su respuesta sorprendió a todos.
El Misterio de los Tres Días
En múltiples lecturas, Cayce mencionó algo que se correlaciona con antiguas tradiciones de todo el mundo. El período de 3 días después de la muerte. El cristianismo habla de la resurrección de Cristo después de tres días. El budismo tibetano describe el Bardo como durando tres días. La tradición hindú espera tes días antes de la cremación. Las culturas indígenas de todo el mundo tienen vigilias de tres días. Todos sabían algo, lo mismo que Cayce vio en sus trances. Durante aproximadamente tres días después de que el cuerpo deja de funcionar, Cayce reveló que el alma, especialmente si la muerte fue repentina o inesperada, puede permanecer cerca del cuerpo, no por apego a él, sino por confusión ante la transición. Pero, y esto es crucial, esta permanencia no es en el cuerpo. El alma se cierne cerca del cuerpo, como alguien que se para fuera de su antiguo hogar, procesando la realidad de que ya no habita allí.
Una mujer acudió a Cayce en terrible angustia. Su marido había sido cremado a pocas horas de su muerte. Era una necesidad de guerra, y a ella le atormentaba de que no le habían dado tiempo a su alma a “irse” adecuadamente. La respuesta de Cayce fue profunda. El alma no se puede quemar. No se puede cortar, no se puede dañar por ningún proceso físico. Su marido observó la cremación de su cuerpo como uno podría observar cómo desguazan su viejo coche, con desapego, tal vez nostalgia, pero sin dolor. El alma observa, pero no experimenta lo que le ocurre a la carne. Pero luego Cayce agregó algo que explica por qué tantas culturas instintivamente esperan.
El período de tres días no es para que el alma escape. Ya ha escapado. Es para la aceptación del alma de que es hora de darse cuenta plenamente de la transición. Es hora de decir adiós a lo físico. Es hora de volverse completamente hacia la luz.
Lo que las Almas Experimentan Realmente
Ahora, aquí es donde las revelaciones de Cayce se vuelven casi increíbles, sin embargo de algún modo suenan como verdad absoluta. Describió múltiples casos en que las almas comunicaron su experiencia de la cremación del cuerpo, no a través de médiums o sesiones, sino a través del estado de trance de Cayce. Y lo que informaron cambiará por completo lo que piensas sobre esto.
Un joven que murió en un accidente en una fábrica y fue incinerado, habló a través de Cayce: Observé con curiosidad. Las llamas eran hermosas desde mi perspectiva, no destructivas sino transformadoras. Como ver el hielo convertirse en agua, luego en vapor. De hecho, sentí orgullo realmente de que mi cuerpo volviera a sus elementos tan rápidamente, tan completamente.
Una mujer que había elegido la cremación antes de su muerte por cáncer, comunicó: “el fuego se sintió como una liberación. No para mí. No sentí nada físicamente, pero percibí que los átomos de mi cuerpo se liberaban, regresando a la tierra y al cielo más rápido que lo que permitiría el entierro. Fue eficiente, limpio, como cerrar adecuadamente un libro en lugar de dejarlo abierto para que acumule polvo.
Pero la comunicación más profunda vino de un anciano que había temido la cremación toda su vida, solo para su familia ignorara sus deseos. Uno pensaría que estaría enojado. En cambio, el miedo a la cremación es el miedo a quedar atrapado en un cuerpo quemándose, pero durante la cremación no estás más en tu cuerpo muerto, así como no estás en tu pelo que queda en la peluquería. Y como las llamas consumían lo que yo había usado durante 80 años, solo sentí gratitud de que pudiera devolver los elementos tan puramente.
Esas almas no estaban traumatizadas, No sentían dolor. Eran observadores, contemplando la transformación final de su antiguo vehículo, con el desapego de alguien que ve cómo se reciclan sus ropas viejas.
La Realidad Energética.
Pero Cayce fue aún más profundo dentro de la mecánica energética de por qué la cremación no puede dañar al alma. “El cuerpo del alma” explicó, “vibra a una frecuencia que el fuego físico no puede tocar. El fuego es un fenómeno físico de baja frecuencia. El alma existe en una frecuencia billones de veces superior. No pueden interactuar. Es como intentar quemar una onda de radio. La mera idea no tiene sentido.”
Piensa en eso científicamente por un momento. Tu consciencia, tu alma, opera a través de impulsos eléctricos en tu cerebro, cuando estás vivo, pero no es esos impulsos de por sí. Cuando se estropea tu televisor, la señal de transmisión no siente dolor. Cuando tu teléfono muere, la señal no sufre. Tu cuerpo es el receptor, no la señal. Y cuando el receptor deja de funcionar, cuando está destruido, la señal simplemente continúa, intacta, ilesa, no disminuida.
Cayce usó una hermosa analogía. La cremación es como quemar una fotografía. La imagen se destruye, pero la persona de la foto no siente nada. El cuerpo es solo una fotografía que el alma usó por un tiempo.
Una mujer le preguntó a Cayce si su hija, que murió en un incendio, sufrió espiritualmente por la quemadura. Su respuesta la hizo llorar de alivio, En el momento de un trauma físico extremo, el alma se evacúa al instante. Es un mecanismo automático integrado en la trama misma de la consciencia. Ningún alma presencia su propia muerte violenta desde el interior del cuerpo. Es expulsada como un piloto de un avión que falla, observando dese afuera cómo se destruye el vehículo. Esto concuerda con miles de experiencias cercanas a la muerte en que las personas afirman observar su propia reanimación desde arriba, sin sentir dolor ni siquiera mientras los médicos practican una RCP violenta o cirugía de emergencia en su cuerpo allá abajo.
Si has estado llevando culpa o miedo por la cremación de un ser querido, deja que ese peso caiga de tus hombros ahora mismo. No sintió nada. No sufrió nada. Observó, tal vez con interés, quizás con alivio, posiblemente con total indiferencia, cómo su antiguo vehículo regresaba a sus elementos.
Comenta abajo si esto te trae paz. 11.04
A veces la sanación sucede simplemente por saber la verdad.
La Ilusión del Apego.
Ahora bien, algunos estarán pensando “Pero ¿qué pasa con aquellos que quieren ser enterrados? Quienes pidieron específicamente no ser cremados. ¿Violar sus deseos no causa angustia espiritual?” Cayce se refirió a esto directamente, y su respuesta podría sorprenderte. El apego del alma a preferencias funerarias, explicó, se disuelve con el ego al morir. Lo que parecía críticamente importante desde la perspectiva humana se vuelve irrelevante desde la perspectiva del alma. Es como un niño que quería desesperadamente un juguete específico, luego crece y no puede entender por qué alguna vez le importó.
El alma una vez liberada del cuerpo, ve al cuerpo como lo que realmente es, un vehículo temporario. Si ese vehículo es enterrado, cremado, donado a la ciencia, o perdido en el mar, se vuelve tan insignificante como lo que ocurre con la piel que mudó una serpiente.
Una poderosa lectura involucra a un hombre judío cuya familia ortodoxa estaba devastada porque él había sido cremado contra la ley religiosa. El alma del hombre se comunicó a través de Cayce. “Diles que su amor me llega, no su culpa. Las reglas sobre el cuerpo fueron para que los vivos crearan orden y significado. Desde aquí, veo que todos los cuerpos regresan a la tierra eventualmente. El fuego simplemente acelera lo que la Tierra haría lentamente. El pecado que ellos temen, no existe desde este lado.”
Pero Cayce sí reconoció un escenario en que el método de eliminación del cuerpo puede afectar al alma, no a través del dolor, sino de la energía. Si se incinera a alguien que tenían un apego sumamente fuerte a su cuerpo, que no podía aceptar la muerte, que luchó con la transición con cada fibra de su ser, la destrucción repentina del cuerpo puede ser discordante, no dolorosa pero sí desorientadora.
Como explicó Cayce, alguien que se aferra a una balsa y de pronto descubre que la balsa se disuelve, no se ahoga. Las almas no pueden ahogarse, pero deben aceptar más rápido que la balsa nunca fue su salvación. En estos casos, Cayce recomendó que los seres queridos pasan tiempo en oración y meditación, enviando pensamientos de paz y aceptación al que ha partido, ayudándolo a soltar cualquier apego persistente a la forma física.
La Programación Cultural.
Aquí hay algo que reveló Cayce que explica por qué la cremación aterroriza a tanta gente, aun a aquellos que entienden intelectualmente que el alma sobrevive a la muerte. “El miedo a la cremación,” afirmó, “es una memoria celular de tiempos antiguos cuando ser quemado vivo era una amenaza real. El cuerpo guarda recuerdos ancestrales del fuego como un peligro, y esta programación biológica influye en nuestros pensamientos sobre la cremación. Aunque la cremación solo ocurre después que el alma ha partido.”
Piensa en eso. Tu miedo no es intuición espiritual. Es programación evolutiva. Tus antepasados, que temían al fuego, sobrevivieron para pasarlo en sus genes Ese miedo está programado en tu ADN, pero no tiene nada que ver con la realidad de tu alma. Más aún, Cayce reveló que mucho del miedo a la cremación en la cultura occidental proviene de siglos de programación religiosa que confundió lo simbólico con lo literal.
“La resurrección del cuerpo de la que se habla en la Cristiandad”, Cayce explicó, “es la resurrección del cuerpo espiritual, no de la forma física. Que el cuerpo físico esté intacto o en cenizas no hace diferencia para el viaje del alma o la eventual resurrección en espíritu.
Un sacerdote vino a Cayce, torturado porque había permitido que incineraran a su hija a pesar de las enseñanzas de su denominación en contrario. La respuesta de Cayce lo liberó. “Dios, que crea los cuerpos desde el polvo y los devuelve al polvo, no se confunde con la cremación. La misma consciencia que ensambló esos átomos en tu hija puede volver a reunirlos si es necesario. Pero no será necesario. El cuerpo de resurrección está hecho de luz, no de carne.”
La Verdad Medioambiental
Interesante, Cayce también tocó algo que se ha vuelto cada vez más relevante hoy en día, el aspecto medioambiental de la disposición de los cuerpos. Varias almas que se comunicaron a través de Cayce expresaron su preferencia por la cremación, n desde la perspectiva del alma, sino por su amor a la Tierra. Un alma declaró: “El entierro en cajones tratados químicamente, impidiendo al cuerpo retornar a la tierra durante décadas, se siente como una prisión de los elementos que desean regresar al servicio. El fuego los libera instantáneamente para volver a unirse al ciclo de la vida.”
Otra dijo: “Los átomos de mi cuerpo quieren convertirse en árboles, aire, lluvia. La cremación lo permite más rápido que el entierro. No se trata de mi alma. Se trata de devolver lo que se tomó prestado.” Esto agrega otra dimensión a considerar.
Al alma nole importa lo que le pase al cuerpo para su propio bien. Pero las almas que amaron a la tierra a veces prefieren métodos que permitan que sus elementos físicos regresen a la naturaleza de manera más rápida y limpia.
Signos de las cenizas.
Ahora bien, Cayce descubrió algo extraordinario. A las almas cuyos cuerpos han sido cremados les resulta más fácil enviar señales a sus seres queridos. ¿Por qué? Porque no tienen la conexión energética persistiendo con el lugar del entierro. Son completamente libres, desvinculadas de cualquier ubicación física.
Un cuerpo enterrado, explicó Cayce, puede crear un punto focal energético que atrae a algunas almas, como una habitación familiar en una vieja casa. Esto no es negativo, pero puede retrasar la progresión completa del alma hacia los reinos más elevados. La cremación elimina este posible anclaje. Las familias suelen informar más sueños, más señales, más sensación de presencia de los seres queridos incinerados, que de los enterrados. No porque la cremación sea mejor, sino porque representa una liberación completa. Una libertad final que algunas almas celebran con un aumento de la comunicación.
Una mujer le dijo a Cayce que se sentía culpable por sentirse más conectada con su madre cremada que con su padre enterrado. La respuesta de Cayce fue iluminadora. “Tu madre está más presente porque está más libre. Tu padre divide su atención entre la tumba y el más allá.” Ni uno ni otro está mal, pero la cremación crea claridad. 18.00 El cuerpo se ha ido. Solo el espíritu permanece. Esta claridad puede fortalecer la comunicación. Si has elegido la cremación para un ser querido y te preocupas de haber cometido un error, considera esto. Puedes haberle dado la libertad última, la liberación completa que le permite estar más presente en espíritu que lo que podrían estar si parte de su energía permaneciera concentrada en el lugar de entierro.
La Enseñanza del Fuego Sagrado
Al acercarnos al final de este viaje, Cayce reveló algo profundo sobre el fuego mismo que completamente reconfigura la cremación. “El fuego” dijo, “es el único elemento que transforma la materia directamente en energía. La tierra contiene, el agua disuelve, el aire dispersa, pero el fuego transmuta.”
En la cremación, el cuerpo no desaparece simplemente, se transforma de materia en energía, de la forma a la fuerza. Las culturas antiguas sabían esto. Es por eso que los fuegos sagrados han sido parte de las tradiciones espirituales en todo el mundo. El fuego es el elemento de la transformación, la liberación, el regreso a la fuente.
“Cuando un cuerpo es cremado,” explicó Cayce, “sigue el mismo camino que la luz del sol. La materia se vuelve energía, la forma se vuelve irradiación. No es destrucción; es transformación, en el nivel más fundamental.”
Es por esto que muchas almas, cuando se les preguntó a través de Cayce sobre su cremación, la describieron en términos de luz, no de pérdida. Vieron a sus cuerpos volverse luz, calor, energía. regresando a las fuerzas fundamentales del universo de la manera más directa posible.
La Elección es el Amor
Pero aquí está la enseñanza más importante de Cayce sobre la cremación versus el entierro.
El método no importa. El amor sí. Ya sea que elijas entierro o cremación, ya sea para ti mismo o un ser querido, lo que importa es el amor detrás de la elección. El alma siente tu amor, no lo que sucede con su antiguo cuerpo. Un cuerpo enterrado con amor es bendecido. Un cuerpo cremado con amor es bendecido. Un cuerpo perdido en el mar, llorado con amor, es bendecido. El amor trasciende todos los procesos físicos. El amor es lo que el alma lleva consigo, no el destino de la carne y los huesos.
Un hombre agonizaba y dijo a Cayce de no ser capaz de afrontar un entierro adecuado para su esposa, y tener que elegir la cremación por razones económicas. La respuesta de Cayce debería ser tallada en piedra. “Tu mujer quiere tu amor, no tu cuenta bancaria. Ella ve tu corazón, no los arreglos funerarios. El amor que le envías vale más que todos los mausoleos de mármol que se hayan construido. Envíale tu amor, no tu culpa.” Esta es la verdad última.
Cómo manejamos al cuerpo solo les importa a los vivos. Por qué hacemos nuestras elecciones, eso es lo que alcanza al alma.
El conocimiento de tu Alma.
Al finalizar, quiero dirigirme a aquellos de ustedes tomando esta decisión para sí mismos. Se pregunta: ¿debiera elegir la cremación? ¿Lo lamentaré en el otro lado? ¿Lo sentiré?
Esto es lo que Cayce te diría: Tú ya lo sabes. Tu alma ya sabe qué prefiere. No tu mente con miedo, no tus creencias programadas, sino el conocimiento profundo de tu alma. Siéntate en silencio. Imagínate como consciencia pura, libre de tu cuerpo, Desde esa perspectiva, ¿Qué pasa con tu anterior vehículo? ¿Puedes verlo? Enterrado, cremado, desparramado. ¿Qué es lo que para ti se siente como la libertad? Esa sensación, ese saber profundo intuitivo, esa es la preferencia de tu alma. Confía en eso y sabe que, lo que sea que elijas, no lo sentirás. No lo lamentarás. No sufrirás por ello. Estarás demasiado ocupado experimentando la increíble expansión de la consciencia que llega al dejar caer el pesado traje de la carne. Estrás demasiado asombrado por la reunión con los seres queridos, por entender el propósito de la vida, la inmersión en el amor incondicional, para que te importe qué sucede con el traje que usaste en el juego terrenal.
La Liberación Final
Esta es la verdad que Edgar Cayce quiere que tú lleves adelante. La muerte es segura. Como sea que suceda, donde quiera que vaya el cuerpo, el alma está segura. La cremación no duele. El entierro no atrapa. La donación no fragmenta. La pérdida en el mar no pierde al alma. El alma, tu esencia, el tú real, es absolutamente, completamente, eternamente indestructible. El fuego no puede quemarla. La tierra no puede contenerla. El agua no puede ahogarla. Nada en el universo físico puede tocar, dañar o disminuir lo que realmente eres.
¿Ese cuerpo que tanto te preocupa? Solo era alquilado. Un bello, hermoso alquiler, pero temporario por designio. Ya sea que se devuelva a la tierra por el entierro, o el fuego o el agua, no cambia al conductor que se baja del vehículo.
¿Tus seres queridos que son cremados? Están libres. Completamente libres. No sufren. No están atrapados. No extrañan a sus cuerpos. Se han expandido hacia algo magnífico que la pregunta de qué pasó con la carne parece tan relevante como lo que pasó con sus dientes de leche. Y si estás planeando por anticipado, eligiendo para tu propia transición eventual, elige lo que te traiga paz. Elige lo que esté alienado con tus valores. Elige lo que se sienta bien para tu alma. Pero no elijas desde el miedo porque o hay nada que temer.
El fuego de la cremación es solo la manera del universo de decir “Bienvenida al hogar, alma pura, transformemos esta forma temporaria de nuevo en polvo de estrellas para que otra alma pueda usar los átomos para su viaje”
No es un final. No es dolor. No es pérdida. Es transformación. Es liberación. Es la cosa más natural en el universo. La energía cambiando la forma, pero nunca, nunca siendo destruida.
Tu Permiso Para la Paz
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El cuerpo se quema, el alma vuela alto, y el amor. El amor es el único fuego que importa, la única llama que es eterna. La cremación que nos transforma de lo humano en lo divino.
Viniste aquí con una pregunta que no te dejaba dormir en la noche. ¿El espíritu siente dolor durante la cremación? Ahora tienes la respuesta de Cayce. El espíritu no siente la cremación. El espíritu solo siente el amor, solo la libertad, solo la expansión infinita de regresar al hogar. Deja que esa verdad te haga libre. Deja que ese conocimiento te traiga paz. Deja que esa respuesta termine con el miedo para siempre.
El cuerpo es temporario. El alma es eterna. Y nada, absolutamente nada que suceda en lo temporario puede tocar a lo eterno.
Eso no es solo la verdad de Cayce. No es solo su enseñanza espiritual. Eso es Física. Eso es realidad. Es el fundamento de todo ser. Y ahora es tu verdad también. Llévala adelante. Compártela ampliamente. Y vive sabiendo que la muerte, como sea que venga, donde quiera que vaya el cuerpo, es solo el alma sacándose un zapato ajustado y recordando cómo se siente volar.
La pregunta está respondida. El miedo ha terminado. La verdad te ha hecho libre.
Te vemos en el próximo video… o en la próxima vida.