Hace una semana vi el video de Edgar Cayce sobre el tema del aborto y me ha parecido muy importante compartirlo con todos por considerar su contenido muy esclarecedor.
Gracias a M. Cristina Caffaro contamos con su traducción,
El Karma del Aborto – Quién Paga el Costo
Egar Cayce
- El Profeta durmiente:
Tomado del video que puedes encontrar
en:
https://youtu.be/8OCxeJw3uXg?is=UWZwbtTsivDfhe3N

Transcripción y traducción: M. Cristina
Cáffaro
www.traduccionesparaelcamino.blogspot.com.ar
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¿Qué tal si te digo que cada elección que haces resuena
a través de la eternidad?
No solo
en esta vida, sino a través de las vidas que aún no has vivido. ¿Qué tal si las
decisiones más controversiales que enfrentamos no son realmente sobre lo
correcto y lo equivocado en absoluto, sino sobre algo mucho más profundo? Algo
que las religiones antiguas entendían, pero la sociedad moderna ha
olvidado.
Hoy nos
introducimos en una de las enseñanzas más desafiantes y profundamente
malentendidas. La enseñanza que no juzga, no condena, sino que revela una verdad
espiritual tan profunda que
cambiará cómo tú ves cada relación en tu vida. Esto no se trata de política, no
se trata de tomar partido, Se trata
de entender los hilos invisibles que atan a las almas a través del tiempo
mismo.
Y debo
prevenirte: lo que estás por descubrir puede sacudir el fundamento mismo de cómo
entiendes el amor, la pérdida, y las elecciones que nos
definen.
Entonces toma una respiración, abre tu mente, porque
vamos a explorar una pregunta que Edgar Cayce respondió de una manera que nadie
esperaba.
El
misterio comienza. Todo empieza con una carta, una carta desesperada enviada a
Edgar Cyace en 1939. Una mujer, llamémosla Sara, ese no era su nombre real, le
escribió con una pregunta que la había estado persiguiendo durante años. Ella
había hecho una elección, una elección que enfrentan muchas mujeres. Una
elección envuelta en dolor, circunstancia, e imposibilidad. Ella había terminado
un embarazo, y ahora, años más tarde, no podía desprenderse de la sensación de
que algo permanecía sin terminar. Que alguien todavía estaba esperando. Todavía
conectado con ella de maneras que no podía explicar. Ella preguntó a Cayce:
“¿Esta alma me culpa? ¿Estoy siendo castigada? ¿Pagaré por esto por
siempre?”
Cuando
Cayce entró en su estado de trance y empezó a hablar, lo que surgió no era lo
que se esperaba. Nada de fuego ni azufre, nada de juicio cósmico, ni condenación
eterna.
En
cambio, él reveló algo mucho más hermoso y mucho más complejo. Habló del karma
no como castigo, sino como relación. Habló de las almas no como víctimas, sino
como seres eternos en sus propios viajes. Y habló de una verdad que cambia
todo.
El
precio del aborto no es pagado por una sola persona. Es compartido. Es mutuo. Es
parte de una danza cósmica que empezó mucho antes de esta vida, y continuará
mucho después.
Pero
antes de profundizar, necesito que hagas algo por mí. Si este tema resuena
contigo, ya sea que traiga dolor, curiosidad, o solo un deseo de entender las
dimensiones espirituales de las elecciones más difíciles en la vida, toca ese
botón de “like” (se refiere al video del que ha sido tomado, y que he querido
compartir con ustedes su contenido). Me dice que estás listo para estas
conversaciones más profundas. Y suscríbete, porque vamos a explorar los
misterios que otros tienen miedo de abordar.
El profeta
durmiente habla.
Edgar
Cayce nunca se dispuso a ser controversial. Este hombre, este sencillo fotógrafo
de Kentucky, se acostaba en un sofá, aflojaba su corbata, cruzaba sus manos
sobre su pecho, y entraba en un estado de consciencia que parecía conectarlo con
algo más allá. Algunos lo llamaron los registros akáshicos. Otros lo llamaron la
Mente Universal. El mismo Cayce simplemente lo llamó la fuente de todo
conocimiento.
Y desde
este estado, él dio más de 14.000 lecturas sobre todo, desde la salud, o las vidas pasadas, o la naturaleza del
alma misma. Pero sus lecturas sobre el aborto fueron diferentes, porque Cayce
nunca hablaba en blanco y negro. Él nunca decía: “Esto está bien”, o “Esto está
mal”. En cambio, revelaba la intrincada red de causa y efecto espiritual que
rodea a cada elección humana. Déjenme compartir con ustedes lo que él
dijo.
En una
lectura tras otra, Cayce dejo una
cosa tan clara como un cristal. Un
alma entra en el proceso de encarnación desde el momento de la concepción. No al
nacer. No con el primer latido del corazón. No cuando la ley dice que es viable.
Desde la concepción, esa alma inicia su viaje hacia la existencia física,
dirigida por lazos kármicos, propósitos espirituales, y lecciones que ha elegido
aprender.
Pero
aquí se vuelve profundo. Cayce también dijo que esta alma conoce las
circunstancias en que entra. Conoce a la madre que ha elegido. Conoce los
desafíos que le esperan. Y algunas
veces – oigan esto cuidadosamente – a veces el propósito de esa alma se cumple,
incluso si el embarazo no llega a término.
Probablemente tu mente está ahora a la carrera. Piensa:
“Espera; ¿cómo puede ser? ¿Cómo se puede cumplir el propósito de un alma si
nunca llega a tomar una respiración?” Quédate conmigo; vamos a
profundizar.
El Hilo
Kármico
Para
entender la enseñanza de Cayce, tienes que entender qué es realmente el karma.
La mayoría de las personas piensan que es una amortización cósmica. Haces algo
malo, el universo te castiga. Haces algo bueno, recibes recompensa. Pero eso no
es karma.
El
karma es relación; es el hilo invisible que conecta a las almas a través del
tiempo, a través de vidas, a través de misma trama de la existencia. Cada
interacción que tienes con otra alma crea karma. No porque hayas hecho algo
malo, sino porque has creado un vínculo. Una conexión energética, una historia
que quiere completarse. Piensa en alguien que conociste y que instantáneamente
sentiste que lo conocías desde siempre. Eso es karma.
Piensa
en alguien que presionó tus botones de una manera que nadie más pudo hacerlo.
Eso también es karma. Esas conexiones no terminan cuando el cuerpo muere. Continúan. Evolucionan. Buscan
resolución., crecimiento, entendimiento. Y según Cayce, el alma que encarna, o
intenta encarnar a través de ti, nunca lo hace al azar. Es un alma que has
conocido antes. Tal vez en una vida
pasada, fueron hermanas. Tal vez fueron enemigas. Tal vez se debían una a otra
una deuda de amor o aprendizaje que solo podía pagarse por medio de la relación
más íntima posible. Padre e hijo. Aquí es donde todo
cambia.
Cuando
un embarazo es terminado, Cayce dijo, el lazo kármico no desaparece. La relación
entre esas dos almas no termina. Se transforma. Si alguna vez experimentaste el
aborto, ya sea como la mujer que hizo esa elección o la pareja que fue parte de
esa decisión, sabes que no desaparece simplemente. Lo llevas. Algo dentro de ti
sabe que una conexión se hizo y luego se alteró. Eso no es culpa. Eso no es tu
imaginación. Es tu alma, reconociendo lo que Cayce enseñó. La relación
continúa.
Antes
de seguir adelante, quiero oír de ustedes. ¿Alguna vez has sentido una conexión
con un alma que nunca encarnó del todo? Tal vez un aborto natural, tal vez una
elección, tal vez solo una sensación de una presencia. Déjame un comentario
abajo. Creemos un espacio donde podamos hablar de estas verdades sin juzgar.
Recibiré los comentarios que agreguen a este entendimiento, porque tus
experiencias importan.
¿Quién Paga el
Costo?
Entonces, vamos directamente a la pregunta. ¿Quién paga
el costo? La respuesta que dio Cayce puede sorprenderlos. Todos, y ninguno. Déjenme
explicar.
En la
dimensión espiritual que describió Cayce, no hay un precio como nosotros lo
entendemos. No hay un juez cósmico contando tus errores y exigiendo el pago. En
cambio, hay experiencia. Hay crecimiento. Es el despliegue natural de causa y
efecto.
Cuando
se interrumpe la encarnación de un alma, suceden varias cosas. Primero: el alma
entrante enfrenta una elección. Puede esperar otra oportunidad con los mismos
padres en una vida futura. Puede elegir encarnar por un camino totalmente
diferente, o puede trabajar con el alma de ese padre/madre desde el reino
espiritual, guiándola y apoyándola de maneras que podrían llamarlas “ángeles
guardianes” o “guías espirituales.”
Cayce
reveló en múltiples lecturas que algo de la guía espiritual más fuerte que
recibimos viene de almas que casi se encarnaron a través de nosotros. Piensa en
eso un momento. Esa presencia que a veces sientes, esa sensación de ser
observado por alguien que te ama incondicionalmente. Podría no ser un pariente
fallecido o un ángel tradicional. Podría ser un alma que compartió tu cuerpo por
un momento breve y sagrado.
Segundo: la madre y sí, el padre también, experimenta lo
que Cayce llamó “la lección de elección y consecuencia.” Esto no es castigo; es
crecimiento. Cada elección que hacemos da forma a nuestra alma. Algunas
elecciones nos traen lecciones inmediatas. Otras ondulan a través de
vidas.
Cayce
dijo que las mujeres que experimentaron un aborto solían llevar una profunda
sensibilidad a los niños en sus vidas futuras. A veces se hacían sanadoras. A
veces se hacían maestras. A veces experimentaban conexiones intensas, casi
kármicas con los niños que sí daban a luz.
El
precio no era sufrimiento. Era percepción conciente. Era una profundización de la capacidad del alma
para la compasión, para entender lo precioso de la vida. Para enfrentarse con
elecciones imposibles.
Y
tercero, y esto es crucial, el karma creado no es de un solo lado. Recuerden: el
alma que intenta encarnar, también eligió este camino. Conocía las
circunstancias. Consintió, en algún nivel, a ser parte de esta experiencia. Tal
vez necesitaba enseñar a la madre sobre la elección. Tal vez necesitaba experimentar el
umbral entre la vida y la muerte. Tal vez tenía su propio karma que
atravesar.
Cayce
describió el universo como un lugar de equilibrio perfecto. Sin víctimas. Sin
villanos. Solo almas ayudándose unas a otras a crecer. Entonces, ¿quién paga el
precio? Ambas almas lo pagan, creciendo, aprendiendo, profundizando su conexión
a través del velo. Y ese precio también es un regalo.
El Sendero de
Sanación
Ahora
bien, aquí es donde la enseñanza de Cayce se vuelve verdaderamente
transformadora. Porque el no solo
describió el problema; ofreció un sendero de sanación.
Si eres
alguien que ha experimentado el aborto, o si amas a alguien que lo pasó, escucha
cuidadosamente lo que sigue.
Cayce
dijo que el vínculo entre almas trasciende el nacimiento y la muerte física, lo
que significa que la sanación siempre es posible. No a través del olvido, no a
través de la negación, no por ahogarse en la culpa. Sino a través del
reconocimiento y la conexión.
En sus
lecturas, Cayce recomendó varias prácticas para sanar heridas kármicas
relacionadas con embarazos interrumpidos. En primer lugar, reconoce al alma,
háblale, en meditación, en oración, en los momentos tranquilos antes de dormir.
Dile que reconoces su intento de encarnar. Agradécele la conexión. Pregúntale si
hay algo que necesita de ti. Puede que pienses que esto suena extraño, pero
innumerables personas que han hecho esto informan de experiencias que desafían a
la explicación. Sueños, señales. Una sensación de paz que los había eludido
durante años.
Segundo, entiende que el perdón es un proceso, no un
destino. Cayce enseño que debemos perdonarnos a nosotros mismos, no solo una
vez, sino otra y otra. Cada vez crecemos hacia un nuevo nivel de entendimiento.
Hoy podrías perdonarte por hacer una elección imposible. Mañana podrías
perdonarte por ser humano. El año próximo, podrías perdonarte por todas las
maneras que podrías haber sabido mejor. Cada capa de perdón sana una dimensión
diferente de la herida.
Tercero: transforma la experiencia en servicio. Cayce
enfatizó repetidamente que nuestras mayores heridas se vuelven nuestros mayores
dones. Cuántos terapeutas, consejeros, y sanadores han elegido su sendero debido
a su propio dolor. ¿Cuántos defensores de la compasión y la elección han sido
forjados en el fuego de decisiones imposibles?
Tu
herida no está para definirte. Está destinada a
refinarte.
Y
cuarto: confía en la inteligencia del universo. Las lecturas de Cayce están
llenas de ese mensaje. Nada sucede por accidente. Cada encuentro de almas, cada
pérdida, cada elección que te mantiene despierto en la noche, es parte de un
patrón más grande. No puedes verlo todo desde donde estás, pero tu alma
sabe. La otra alma sabe. Y en algún
nivel, fuera del alcance del juicio humano, existe acuerdo, hay propósito. Hay
amor.
Si
estás sintiendo algo que cambia dentro de ti ahora mismo, si estas palabras
tocan un lugar en tu corazón que ha estado cerrado demasiado tiempo, no te lo
guardes para ti. Comparte este video con alguien que necesite oírlo. A veces, la
sanación más poderosa viene de saber que no estamos solos.
El Cuadro Más
Grande
Alejémonos por un momento. Porque la enseñanza de Cayce
sobre el aborto es realmente parte de algo mucho más grande. Su entendimiento de
la naturaleza eterna del alma. Tú no eres tu cuerpo; tu cuerpo es un vehículo,
un hogar temporario, una escuela a la que tu alma viene a aprender lecciones
específicas.
Y cada
alma que encuentras, ya sea que pasen una vida contigo o solo nueve semanas en
tu útero, es una maestra. Algunas maestras se quedan durante décadas. Son tus
padres, tus hijos, tus compañeros álmicos, Algunos maestros se quedan por unos
momentos. El extraño que te sonrió cuando más lo necesitabas. La persona que te atascó en el tránsito
y te enseñó la paciencia. El alma que golpeó en la puerta de la existencia
física y luego… eligió algo diferente.
En la cosmología de Cayce, nada se desperdicia. Cada experiencia añade a la riqueza del viaje de tu alma. Las almas que casi encarnan a través de ti, no están perdidas. No están esperando en algún limbo cósmico, culpándote por siempre. Continúan sus propios viajes. Creciendo. Evolucionando. Y posiblemente están ahora más cerca de ti que lo que habrían estado si hubieran nacido.
Porque
aquí hay una verdad que Cayce reveló una y otra vez: los lazos del espíritu son
más fuertes que los lazos de la carne. Esa alma podría estar guiándote ahora
mismo. Podría ser ese murmullo que oyes cuando estás tomando una decisión
difícil. Podría ser el amor que sientes rodeándote cuando estás solo en la
oscuridad. La relación no se terminó. Se transformó. Y esa transformación es
parte del programa de tu alma. Parte de lo que viniste a aprender
aquí.
Ahora
bien, sé que algunos de ustedes están pensando: “Esto es hermoso, pero ¿cómo sé
que es verdad? ¿Cómo puede Cayce conocer estas cosas?” Es una pregunta
justa.
La
verdad es que no puedes saberlo con la mente racional. Las verdades espirituales
no se prueban como las ecuaciones matemáticas, pero sí puedes sentir su
resonancia. Puedes probarlas contra tu propia
experiencia.
¿Alguna vez supiste algo que no podías explicar? ¿Alguna vez sentiste una conexión que desafiaba a la lógica? ¿Alguna vez experimentaste una pérdida que, de algún modo, inexplicablemente, te hacía más completo? Eso es tu alma hablando. Eso es tu saber interior, reconociendo una verdad que tu mente no consigue captar bien. Las enseñanzas de Cayce no son para creerlas ciegamente. Son para ser contempladas, sentidas, integradas en tu propio viaje de entendimiento.
Y si
resuenan, si te traen paz, si te ayudan a dar sentido a lo sin sentido, entonces
están sirviendo a su propósito.
La Perspectiva del alma.
Ahora
déjame compartir contigo algo que Cayce reveló en una de sus lecturas más
profundas. Algo que cambiará completamente cómo piensas sobre todo este
asunto.
Una
mujer le preguntó directamente: “¿Qué experimenta el alma cuando su encarnación
es interrumpida?” La respuesta de Cayce fue impresionante. Dijo que, desde la
perspectiva del alma, existiendo fuera del tiempo lineal, la experiencia de casi
encarnar es tan valiosa como toda una vida. Piensa en
eso.
Medimos
la vida en años; en latidos del corazón, en respiraciones. Pero el alma no mide
la experiencia en duración; la mide en intensidad. En significado, en la
profundidad de la conexión formada. Esa alma, en esas breves semanas de
existencia, experimentó la unión con otro ser en el nivel más íntimo posible.
Sintió el ritmo de latidos de un corazón que no era el suyo. Compartió la
consciencia, la energía, la fuerza de vida, con otra alma. Y luego experimentó
la separación, la transición, el movimiento desde el potencial físico volviendo
a la realidad espiritual.
“Para
algunas almas”, explicó Cayce, “esta es exactamente la experiencia que
necesitaban. Algunas almas no requerían 70 años de vida para aprender lo que
vinieron a aprender. Algunas almas solo necesitan tocar el umbral de la existencia física para completar
su misión. Tal vez esa alma necesitaba enseñar a su madre el peso de la
elección. Tal vez necesitaba despertar su conciencia espiritual Tal vez
necesitaba mostrarle la profundidad del amor que puede existir incluso en la pérdida. O tal vez – y
esto es igualmente profundo – tal vez esa alma necesitaba aprender algo para sí
misma, sobre el apego, sobre dejar ir, sobre la naturaleza de la existencia
misma.”
Cayce
enseñó que planeamos nuestras encarnaciones con precisión increíble. Antes de
nacer, elegimos nuestros padres, nuestras circunstancias, nuestros desafíos. No
porque seamos masoquistas, sino porque estamos comprometidos a
crecer.
¿Qué
tal si algunas almas eligieran encarnar sabiendo que no nacerán? ¿Qué tal si
eligen esa experiencia
deliberadamente como parte de su propia
evolución?
Esto no
es para que nadie se sienta mejor. Esto no es elusión espiritual o dorar la
píldora de la realidad dolorosa. Esto es para reconocer que la consciencia es
mucho más vasta, mucho más misteriosa, mucho más inteligente que lo que nos han
enseñado a creer.
Cuando
entiendes esto, todo cambia. De pronto no eres el villano en una historia ajena.
No eres el destructor de la posibilidad de vida de un alma. Eres un participante
en un acuerdo sagrado que se hizo mucho antes de que ocurriera la concepción.
Eres cocreador en un drama espiritual que sirve al crecimiento de todos los
involucrados.
¿Significa esto que no hay duelo? ¿Significa esto que no debiera haber
reflexión sobre tales elecciones? Absolutamente no. Pero sí significa que puedes liberar al
alma de la carga aplastante de creer que has cometido un pecado imperdonable.
Significa que puedes honrar la complejidad de lo que sucedió sin ser destruido
por ello. Significa que puedes reconocer que, incluso en tu momento más difícil,
eres parte de algo más grande que tú mismo.
Cuando las Almas Regresan.
Aquí hay algo más que Cayce reveló, que podría asombrarte. Dijo que en muchos casos, el alma que no encarnó plenamente la primera vez, va a regresar, a menudo a la misma madre, en un futuro embarazo.
He oído
innumerables historias de gente que ha experimentado esto. Una mujer tiene un
aborto o un aborto natural, y años más tarde, cuando sí tiene un niño, existe
este extraño sentido de reconocimiento. Esta sensación de “Te conozco. Nos hemos
encontrado antes.”. A veces está en los ojos, a veces es en la personalidad. A
veces es un saber inexplicable de que esta es la misma alma que tiene una
segunda oportunidad, o completando un plan que ha de desplegarse en etapas.
Cayce llamó a esto “citas de las almas”. Almas que hacen acuerdos de encontrarse
en tiempos específicos, bajo condiciones específicas, y a veces el primer
encuentro no resulta en un nacimiento. Es algo previo. Una misión de
reconocimiento. Una manera de que ambas almas se preparen para lo que
vendrá.
Sé que
esto podría sonar imposible para algunos de ustedes, pero quiero que se
pregunten: ¿Alguna vez les pasó conocer a su hijo y sentir que lo han conocido
por siempre? ¿Han mirado a sus ojos y sentido un reconocimiento que iba más
hondo que la biología? Eso no es mero apego; eso es memoria del alma. Y es
totalmente posible que tu alma haya
encontrado a esta alma antes. Tal vez incluso en un embarazo que no continuó.
Entender esto trae una paz muy profunda a muchas personas, porque significa que
nada se pierde verdaderamente. Ninguna conexión es cortada jamás. El universo es
mucho más generoso, mucho más perdonador, mucho más inclusivo que lo que nos han
enseñado.
También
significa que la cronología de todo, incluso el tiempo de los embarazos
interrumpidos, podía ser parte de una sabiduría más grande que no podemos ver
plenamente. Tal vez no estabas lista para ser madre a los 20 años, pero esa alma
necesitaba conectarse contigo entonces, para poder prepararte para el hijo que
tendrías a los 30. Tal vez ese primer embarazo fue un llamado a despertar que
puso a tu vida entera en una trayectoria diferente, una que en último caso
serviría a tu más alto bien. Tal vez. Tal vez. Tal vez. No podemos saberlo con
seguridad. Pero podemos confiar. Podemos abrirnos a la posibilidad de que hay
inteligencia entretejida en cada experiencia. Incluso en aquellas que nos rompen
el corazón
La
Enseñanza de la Compasión
Hay una
capa más en la enseñanza de Cayce que todavía no he compartido, y es quizás la
más importante. Casi en cada lectura que él dio sobre temas difíciles, aborto,
muerte, tragedia, pérdida, Cayce enfatizó una cualidad por encima de todas las
demás. La compasión. Compasión por ti mismo. Compasión por los demás. Compasión
por el alma en su viaje.
Él dijo
que el Universo no juzga de la manera que lo hacen los humanos. El universo no
condena. Solo ama, solo enseña, solo nos guía hacia mayor
entendimiento.
Cuando
alguien hace una elección con respecto al embarazo, por cualquier razón, en
cualquier circunstancia, el universo responde, no con castigo sino con
oportunidad. La oportunidad de crecer en compasión. La oportunidad de entender
la naturaleza sagrada de la elección. La oportunidad para reconocer el valor de
la vida sin condenar a quienes enfrentan situaciones
imposibles.
Esto es
muy importante, porque vivimos en un mundo que quiere que todo sea simple. Bueno
o malo. Correcto o equivocado.
Negro o blanco. Pero Cayce enseñó que la dimensión espiritual está pintada en
matices infinitos. El contexto importa. La circunstancia importa. El estado del
alma importa.
Una
mujer que termina un embarazo porque ha sido violada, está teniendo una
experiencia espiritual diferente de otra mujer que lo termina debido a
anormalidades fetales. Y ambas son diferentes de una mujer que hace esa elección
porque no está lista para ser madre. Estas situaciones, ¿son todas lo mismo
kármicamente?. ¿El universo condena alguna de ellas?. Cada situación encuentra
exactamente la enseñanza, la sanación y el crecimiento que
requiere.
Esta es
la enseñanza de la compasión, y se extiende no solo a las mujeres que tienen
abortos, sino a todos nosotros, porque todos nosotros enfrentamos elecciones
imposibles. Todos tomamos decisiones que después cuestionamos. Todos llevamos el
peso de caminos no transitados y vidas no vividas.
El
mensaje de Cayce es claro. Eres sostenido por un universo que entiende tu
humanidad. Eres guiado por fuerzas que ven la totalidad de tu viaje. No solo
este momento. Eres amado por la consciencia que sabe por qué hiciste las
elecciones que hiciste. Y no estás solo.
El Llamado a la
Transformación.
Estamos
llegando al final de nuestro tiempo juntos, pero realmente esto es solo el
comienzo. Porque todo lo que he compartido contigo hoy no es solo información.
Es una invitación. Una invitación a ver tu vida, toda ella, incluso las partes
dolorosas, como sagradas. Una invitación a reconocer que eres parte de un vasto,
intrincado tapiz de las almas ayudándose una a otra a
crecer.
Una
invitación a soltar la carga de la culpa, y entrar en el poder de la
sabiduría.
Si has
experimentado el aborto, oye esto claramente. No se te está castigando. El
universo no está llevando la
cuenta. Esa alma no te está culpando. En cambio, se te está invitando a una
relación más profunda con el misterio mismo de la
existencia.
Se te
pide que sostengas la tensión entre la elección y la consecuencia, entre la
limitación humana y el crecimiento espiritual, entre el dolor de la pérdida y la
posibilidad de la transformación. Esto es trabajo sagrado. Este es el trabajo
que forja la madurez espiritual.
Si
estás apoyando a alguien que ha experimentado esto, tu rol es igualmente
sagrado. No es arreglarlos. No es quitar su dolor, sino presenciarlo. Sostener
espacio para ello. Recordarle que no está solo y que no está
condenado.
Y si
este tema no te toca personalmente, pero te has quedado conmigo hasta aquí,
quiero que consideres por qué. Tal vez estás aquí porque el universo te está preparando para apoyar a alguien
en el futuro. Tal vez estás aquí porque tu alma sabe que entender el karma y la
elección será importante en tu viaje en adelante.
O tal
vez solo estás aquí porque, como todos nosotros, estás buscando la verdad en un
mundo lleno de ruido. Lo que sea que te trajo aquí, eres parte de esta
conversación ahora. Eres parte de esta comunidad de buscadores que se niegan a
aceptar respuestas simples a preguntas complejas.
El Alma
Busca Conocerse a Sí Misma
Edgar Cayce dijo una vez: “El alma busca conocerse a sí misma”. Cada experiencia, cada relación, cada elección, incluso aquellas que lamentamos, es parte de ese conocimiento.
El
karma del aborto no es una deuda a ser pagada. Es una relación a ser honrada,
una conexión de almas a ser reconocida. Una lección a ser aprendida. Y tal vez
más importante, es una oportunidad para descubrir que el amor no se termina en
los límites de la vida física. Las almas que hemos llevado, ya sea por nueve
meses o por nueve semanas, siguen siendo parte de nuestro viaje. No como
fantasmas, no como fuentes de eterna culpa, sino como compañeras en el camino.
Como maestras. Como recordatorios eternos de que nunca estamos solos, aun cuando
nos sentimos más aislados.
Entonces, ¿quién paga el precio? Todos lo hacemos. Todos
pagamos con nuestro crecimiento, nuestra percepción conciente, nuestra
capacidad expandida para la
compasión. Y todos recibimos el don, el conocimiento de que este vasto,
misterioso universo, toda conexión importa. Toda alma tiene propósito. Y el
amor, el amor verdadero, trasciende todos los límites que podamos
imaginar.
Gracias
por tener la valentía de explorar esto hoy conmigo. Si este documento u escrito
te conmovió, si te ayudó a ver algo de una manera nueva, por favor compártelo.
Alguien en tu vida necesita oír este mensaje.
Hasta la próxima vez, sigue
buscando, sigue preguntando, sigue abriendo tu corazón a los misterios que hace
que la vida valga la pena. Eres mucho más que lo que conoces, y tu historia,
toda ella, es más bella que lo que puedas imaginar.
Gracias por leer!