El Karma del Aborto – Quién Paga el Costo - Egar Cayce - El Profeta durmiente (Se adjunta archivo Word)

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graciela....@gmail.com

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Jun 21, 2026, 4:44:54 PM (4 days ago) Jun 21
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Hace una semana vi el video de Edgar Cayce sobre el tema del aborto y me ha parecido muy importante compartirlo con todos por considerar su contenido muy esclarecedor.

Gracias a M. Cristina Caffaro contamos con su traducción,

 

El Karma del Aborto – Quién Paga el Costo

Egar Cayce - El Profeta durmiente:
Tomado del video que puedes encontrar en:

https://youtu.be/8OCxeJw3uXg?is=UWZwbtTsivDfhe3N

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Transcripción y traducción: M. Cristina Cáffaro
www.traduccionesparaelcamino.blogspot.com.ar
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¿Qué tal si te digo que cada elección que haces resuena a través de la eternidad?


No solo en esta vida, sino a través de las vidas que aún no has vivido. ¿Qué tal si las decisiones más controversiales que enfrentamos no son realmente sobre lo correcto y lo equivocado en absoluto, sino sobre algo mucho más profundo? Algo que las religiones antiguas entendían, pero la sociedad moderna ha olvidado.


Hoy nos introducimos en una de las enseñanzas más desafiantes y profundamente malentendidas. La enseñanza que no juzga, no condena, sino que revela una verdad espiritual  tan profunda que cambiará cómo tú ves cada relación en tu vida. Esto no se trata de política, no se trata de  tomar partido, Se trata de entender los hilos invisibles que atan a las almas a través del tiempo mismo.


Y debo prevenirte: lo que estás por descubrir puede sacudir el fundamento mismo de cómo entiendes el amor, la pérdida, y las elecciones que nos definen.


Entonces toma una respiración, abre tu mente, porque vamos a explorar una pregunta que Edgar Cayce respondió de una manera que nadie esperaba.


El misterio comienza. Todo empieza con una carta, una carta desesperada enviada a Edgar Cyace en 1939. Una mujer, llamémosla Sara, ese no era su nombre real, le escribió con una pregunta que la había estado persiguiendo durante años. Ella había hecho una elección, una elección que enfrentan muchas mujeres. Una elección envuelta en dolor, circunstancia, e imposibilidad. Ella había terminado un embarazo, y ahora, años más tarde, no podía desprenderse de la sensación de que algo permanecía sin terminar. Que alguien todavía estaba esperando. Todavía conectado con ella de maneras que no podía explicar. Ella preguntó a Cayce: “¿Esta alma me culpa? ¿Estoy siendo castigada? ¿Pagaré por esto por siempre?”


Cuando Cayce entró en su estado de trance y empezó a hablar, lo que surgió no era lo que se esperaba. Nada de fuego ni azufre, nada de juicio cósmico, ni condenación eterna.


En cambio, él reveló algo mucho más hermoso y mucho más complejo. Habló del karma no como castigo, sino como relación. Habló de las almas no como víctimas, sino como seres eternos en sus propios viajes. Y habló de una verdad que cambia todo.


El precio del aborto no es pagado por una sola persona. Es compartido. Es mutuo. Es parte de una danza cósmica que empezó mucho antes de esta vida, y continuará mucho después.


Pero antes de profundizar, necesito que hagas algo por mí. Si este tema resuena contigo, ya sea que traiga dolor, curiosidad, o solo un deseo de entender las dimensiones espirituales de las elecciones más difíciles en la vida, toca ese botón de “like” (se refiere al video del que ha sido tomado, y que he querido compartir con ustedes su contenido). Me dice que estás listo para estas conversaciones más profundas. Y suscríbete, porque vamos a explorar los misterios que otros tienen miedo de abordar.


El profeta durmiente habla.


Edgar Cayce nunca se dispuso a ser controversial. Este hombre, este sencillo fotógrafo de Kentucky, se acostaba en un sofá, aflojaba su corbata, cruzaba sus manos sobre su pecho, y entraba en un estado de consciencia que parecía conectarlo con algo más allá. Algunos lo llamaron los registros akáshicos. Otros lo llamaron la Mente Universal. El mismo Cayce simplemente lo llamó la fuente de todo conocimiento.


Y desde este estado, él dio más de 14.000 lecturas sobre todo, desde la salud, o  las vidas pasadas, o la naturaleza del alma misma. Pero sus lecturas sobre el aborto fueron diferentes, porque Cayce nunca hablaba en blanco y negro. Él nunca decía: “Esto está bien”, o “Esto está mal”. En cambio, revelaba la intrincada red de causa y efecto espiritual que rodea a cada elección humana. Déjenme compartir con ustedes lo que él dijo.


En una lectura tras otra, Cayce  dejo una cosa tan clara como un cristal.  Un alma entra en el proceso de encarnación desde el momento de la concepción. No al nacer. No con el primer latido del corazón. No cuando la ley dice que es viable. Desde la concepción, esa alma inicia su viaje hacia la existencia física, dirigida por lazos kármicos, propósitos espirituales, y lecciones que ha elegido aprender.


Pero aquí se vuelve profundo. Cayce también dijo que esta alma conoce las circunstancias en que entra. Conoce a la madre que ha elegido. Conoce los desafíos que le esperan.  Y algunas veces – oigan esto cuidadosamente – a veces el propósito de esa alma se cumple, incluso si el embarazo no llega a término.


Probablemente tu mente está ahora a la carrera. Piensa: “Espera; ¿cómo puede ser? ¿Cómo se puede cumplir el propósito de un alma si nunca llega a tomar una respiración?” Quédate conmigo; vamos a profundizar.


El Hilo Kármico


Para entender la enseñanza de Cayce, tienes que entender qué es realmente el karma. La mayoría de las personas piensan que es una amortización cósmica. Haces algo malo, el universo te castiga. Haces algo bueno, recibes recompensa. Pero eso no es karma.


El karma es relación; es el hilo invisible que conecta a las almas a través del tiempo, a través de vidas, a través de misma trama de la existencia. Cada interacción que tienes con otra alma crea karma. No porque hayas hecho algo malo, sino porque has creado un vínculo. Una conexión energética, una historia que quiere completarse. Piensa en alguien que conociste y que instantáneamente sentiste que lo conocías desde siempre. Eso es karma.


Piensa en alguien que presionó tus botones de una manera que nadie más pudo hacerlo. Eso también es karma. Esas conexiones no terminan cuando el cuerpo muere.  Continúan. Evolucionan. Buscan resolución., crecimiento, entendimiento. Y según Cayce, el alma que encarna, o intenta encarnar a través de ti, nunca lo hace al azar. Es un alma que has conocido antes.  Tal vez en una vida pasada, fueron hermanas. Tal vez fueron enemigas. Tal vez se debían una a otra una deuda de amor o aprendizaje que solo podía pagarse por medio de la relación más íntima posible. Padre e hijo. Aquí es donde todo cambia.


Cuando un embarazo es terminado, Cayce dijo, el lazo kármico no desaparece. La relación entre esas dos almas no termina. Se transforma. Si alguna vez experimentaste el aborto, ya sea como la mujer que hizo esa elección o la pareja que fue parte de esa decisión, sabes que no desaparece simplemente. Lo llevas. Algo dentro de ti sabe que una conexión se hizo y luego se alteró. Eso no es culpa. Eso no es tu imaginación. Es tu alma, reconociendo lo que Cayce enseñó. La relación continúa.


Antes de seguir adelante, quiero oír de ustedes. ¿Alguna vez has sentido una conexión con un alma que nunca encarnó del todo? Tal vez un aborto natural, tal vez una elección, tal vez solo una sensación de una presencia. Déjame un comentario abajo. Creemos un espacio donde podamos hablar de estas verdades sin juzgar. Recibiré los comentarios que agreguen a este entendimiento, porque tus experiencias importan.


¿Quién Paga el Costo?


Entonces, vamos directamente a la pregunta. ¿Quién paga el costo? La respuesta que dio Cayce puede sorprenderlos.  Todos, y ninguno. Déjenme explicar.


En la dimensión espiritual que describió Cayce, no hay un precio como nosotros lo entendemos. No hay un juez cósmico contando tus errores y exigiendo el pago. En cambio, hay experiencia. Hay crecimiento. Es el despliegue natural de causa y efecto.


Cuando se interrumpe la encarnación de un alma, suceden varias cosas. Primero: el alma entrante enfrenta una elección. Puede esperar otra oportunidad con los mismos padres en una vida futura. Puede elegir encarnar por un camino totalmente diferente, o puede trabajar con el alma de ese padre/madre desde el reino espiritual, guiándola y apoyándola de maneras que podrían llamarlas “ángeles guardianes” o “guías espirituales.”


Cayce reveló en múltiples lecturas que algo de la guía espiritual más fuerte que recibimos viene de almas que casi se encarnaron a través de nosotros. Piensa en eso un momento. Esa presencia que a veces sientes, esa sensación de ser observado por alguien que te ama incondicionalmente. Podría no ser un pariente fallecido o un ángel tradicional. Podría ser un alma que compartió tu cuerpo por un momento breve y sagrado.


Segundo: la madre y sí, el padre también, experimenta lo que Cayce llamó “la lección de elección y consecuencia.” Esto no es castigo; es crecimiento. Cada elección que hacemos da forma a nuestra alma. Algunas elecciones nos traen lecciones inmediatas. Otras ondulan a través de vidas.


Cayce dijo que las mujeres que experimentaron un aborto solían llevar una profunda sensibilidad a los niños en sus vidas futuras. A veces se hacían sanadoras. A veces se hacían maestras. A veces experimentaban conexiones intensas, casi kármicas con los niños que sí daban a luz.


El precio no era sufrimiento. Era percepción conciente. Era una  profundización de la capacidad del alma para la compasión, para entender lo precioso de la vida. Para enfrentarse con elecciones imposibles.


Y tercero, y esto es crucial, el karma creado no es de un solo lado. Recuerden: el alma que intenta encarnar, también eligió este camino. Conocía las circunstancias. Consintió, en algún nivel, a ser parte de esta experiencia. Tal vez necesitaba enseñar a la madre sobre la elección.  Tal vez necesitaba experimentar el umbral entre la vida y la muerte. Tal vez tenía su propio karma que atravesar.


Cayce describió el universo como un lugar de equilibrio perfecto. Sin víctimas. Sin villanos. Solo almas ayudándose unas a otras a crecer. Entonces, ¿quién paga el precio? Ambas almas lo pagan, creciendo, aprendiendo, profundizando su conexión a través del velo. Y ese precio también es un regalo.


El Sendero de Sanación


Ahora bien, aquí es donde la enseñanza de Cayce se vuelve verdaderamente transformadora.  Porque el no solo describió el problema; ofreció un sendero de sanación.


Si eres alguien que ha experimentado el aborto, o si amas a alguien que lo pasó, escucha cuidadosamente lo que sigue.


Cayce dijo que el vínculo entre almas trasciende el nacimiento y la muerte física, lo que significa que la sanación siempre es posible. No a través del olvido, no a través de la negación, no por ahogarse en la culpa. Sino a través del reconocimiento y la conexión.


En sus lecturas, Cayce recomendó varias prácticas para sanar heridas kármicas relacionadas con embarazos interrumpidos. En primer lugar, reconoce al alma, háblale, en meditación, en oración, en los momentos tranquilos antes de dormir. Dile que reconoces su intento de encarnar. Agradécele la conexión. Pregúntale si hay algo que necesita de ti. Puede que pienses que esto suena extraño, pero innumerables personas que han hecho esto informan de experiencias que desafían a la explicación. Sueños, señales. Una sensación de paz que los había eludido durante años.


Segundo, entiende que el perdón es un proceso, no un destino. Cayce enseño que debemos perdonarnos a nosotros mismos, no solo una vez, sino otra y otra. Cada vez crecemos hacia un nuevo nivel de entendimiento. Hoy podrías perdonarte por hacer una elección imposible. Mañana podrías perdonarte por ser humano. El año próximo, podrías perdonarte por todas las maneras que podrías haber sabido mejor. Cada capa de perdón sana una dimensión diferente de la herida.


Tercero: transforma la experiencia en servicio. Cayce enfatizó repetidamente que nuestras mayores heridas se vuelven nuestros mayores dones. Cuántos terapeutas, consejeros, y sanadores han elegido su sendero debido a su propio dolor. ¿Cuántos defensores de la compasión y la elección han sido forjados en el fuego de decisiones imposibles?


Tu herida no está para definirte. Está destinada a refinarte.


Y cuarto: confía en la inteligencia del universo. Las lecturas de Cayce están llenas de ese mensaje. Nada sucede por accidente. Cada encuentro de almas, cada pérdida, cada elección que te mantiene despierto en la noche, es parte de un patrón más grande. No puedes verlo todo desde donde estás, pero tu alma sabe.  La otra alma sabe. Y en algún nivel, fuera del alcance del juicio humano, existe acuerdo, hay propósito. Hay amor.


Si estás sintiendo algo que cambia dentro de ti ahora mismo, si estas palabras tocan un lugar en tu corazón que ha estado cerrado demasiado tiempo, no te lo guardes para ti. Comparte este video con alguien que necesite oírlo. A veces, la sanación más poderosa viene de saber que no estamos solos.


El Cuadro Más Grande


Alejémonos por un momento. Porque la enseñanza de Cayce sobre el aborto es realmente parte de algo mucho más grande. Su entendimiento de la naturaleza eterna del alma. Tú no eres tu cuerpo; tu cuerpo es un vehículo, un hogar temporario, una escuela a la que tu alma viene a aprender lecciones específicas.


Y cada alma que encuentras, ya sea que pasen una vida contigo o solo nueve semanas en tu útero, es una maestra. Algunas maestras se quedan durante décadas. Son tus padres, tus hijos, tus compañeros álmicos, Algunos maestros se quedan por unos momentos. El extraño que te sonrió cuando más lo necesitabas.  La persona que te atascó en el tránsito y te enseñó la paciencia. El alma que golpeó en la puerta de la existencia física y luego… eligió algo diferente.

 

En la cosmología de Cayce, nada se desperdicia. Cada experiencia añade a la riqueza del viaje de tu alma. Las almas que casi encarnan a través de ti, no están perdidas. No están esperando en algún limbo cósmico, culpándote por siempre.  Continúan sus propios viajes. Creciendo. Evolucionando. Y posiblemente están ahora más cerca de ti que lo que habrían estado si hubieran nacido.


Porque aquí hay una verdad que Cayce reveló una y otra vez: los lazos del espíritu son más fuertes que los lazos de la carne. Esa alma podría estar guiándote ahora mismo. Podría ser ese murmullo que oyes cuando estás tomando una decisión difícil. Podría ser el amor que sientes rodeándote cuando estás solo en la oscuridad. La relación no se terminó. Se transformó. Y esa transformación es parte del programa de tu alma. Parte de lo que viniste a aprender aquí.


Ahora bien, sé que algunos de ustedes están pensando: “Esto es hermoso, pero ¿cómo sé que es verdad? ¿Cómo puede Cayce conocer estas cosas?” Es una pregunta justa.


La verdad es que no puedes saberlo con la mente racional. Las verdades espirituales no se prueban como las ecuaciones matemáticas, pero sí puedes sentir su resonancia. Puedes probarlas contra tu propia experiencia.

¿Alguna vez supiste algo que no podías explicar? ¿Alguna vez sentiste una conexión que desafiaba a la lógica?  ¿Alguna vez experimentaste una pérdida que, de algún modo, inexplicablemente, te hacía más completo? Eso es tu alma hablando. Eso es tu saber interior, reconociendo una verdad que tu mente no consigue captar bien. Las enseñanzas de Cayce no son para creerlas ciegamente. Son para ser contempladas, sentidas, integradas en tu propio viaje de entendimiento.


Y si resuenan, si te traen paz, si te ayudan a dar sentido a lo sin sentido, entonces están sirviendo a su propósito.


La Perspectiva del alma.


Ahora déjame compartir contigo algo que Cayce reveló en una de sus lecturas más profundas. Algo que cambiará completamente cómo piensas  sobre todo este asunto.


Una mujer le preguntó directamente: “¿Qué experimenta el alma cuando su encarnación es interrumpida?” La respuesta de Cayce fue impresionante. Dijo que, desde la perspectiva del alma, existiendo fuera del tiempo lineal, la experiencia de casi encarnar es tan valiosa como toda una vida. Piensa en eso.


Medimos la vida en años; en latidos del corazón, en respiraciones. Pero el alma no mide la experiencia en duración; la mide en intensidad. En significado, en la profundidad de la conexión formada. Esa alma, en esas breves semanas de existencia, experimentó la unión con otro ser en el nivel más íntimo posible. Sintió el ritmo de latidos de un corazón que no era el suyo. Compartió la consciencia, la energía, la fuerza de vida, con otra alma. Y luego experimentó la separación, la transición, el movimiento desde el potencial físico volviendo a la realidad espiritual.


“Para algunas almas”, explicó Cayce, “esta es exactamente la experiencia que necesitaban. Algunas almas no requerían 70 años de vida para aprender lo que vinieron a aprender. Algunas almas solo necesitan tocar el umbral  de la existencia física para completar su misión. Tal vez esa alma necesitaba enseñar a su madre el peso de la elección. Tal vez necesitaba despertar su conciencia espiritual Tal vez necesitaba mostrarle la profundidad del amor que puede existir  incluso en la pérdida. O tal vez – y esto es igualmente profundo – tal vez esa alma necesitaba aprender algo para sí misma, sobre el apego, sobre dejar ir, sobre la naturaleza de la existencia misma.”


Cayce enseñó que planeamos nuestras encarnaciones con precisión increíble. Antes de nacer, elegimos nuestros padres, nuestras circunstancias, nuestros desafíos. No porque seamos masoquistas, sino porque estamos comprometidos a crecer.


¿Qué tal si algunas almas eligieran encarnar sabiendo que no nacerán? ¿Qué tal si eligen esa experiencia  deliberadamente como parte de su propia evolución?


Esto no es para que nadie se sienta mejor. Esto no es elusión espiritual o dorar la píldora de la realidad dolorosa. Esto es para reconocer que la consciencia es mucho más vasta, mucho más misteriosa, mucho más inteligente que lo que nos han enseñado a creer.


Cuando entiendes esto, todo cambia. De pronto no eres el villano en una historia ajena. No eres el destructor de la posibilidad de vida de un alma. Eres un participante en un acuerdo sagrado que se hizo mucho antes de que ocurriera la concepción. Eres cocreador en un drama espiritual que sirve al crecimiento de todos los involucrados.


¿Significa esto que no hay duelo?  ¿Significa esto que no debiera haber reflexión sobre tales elecciones? Absolutamente no.  Pero sí significa que puedes liberar al alma de la carga aplastante de creer que has cometido un pecado imperdonable. Significa que puedes honrar la complejidad de lo que sucedió sin ser destruido por ello. Significa que puedes reconocer que, incluso en tu momento más difícil, eres parte de algo más grande que tú mismo.


Cuando las Almas Regresan.

 

Aquí hay algo más que Cayce reveló, que podría asombrarte. Dijo que en muchos casos, el alma que no encarnó plenamente la primera vez, va a regresar, a menudo a la misma madre, en un futuro embarazo.


He oído innumerables historias de gente que ha experimentado esto. Una mujer tiene un aborto o un aborto natural, y años más tarde, cuando sí tiene un niño, existe este extraño sentido de reconocimiento. Esta sensación de “Te conozco. Nos hemos encontrado antes.”. A veces está en los ojos, a veces es en la personalidad. A veces es un saber inexplicable de que esta es la misma alma que tiene una segunda oportunidad, o completando un plan que ha de desplegarse en etapas. Cayce llamó a esto “citas de las almas”. Almas que hacen acuerdos de encontrarse en tiempos específicos, bajo condiciones específicas, y a veces el primer encuentro no resulta en un nacimiento. Es algo previo. Una misión de reconocimiento. Una manera de que ambas almas se preparen para lo que vendrá.


Sé que esto podría sonar imposible para algunos de ustedes, pero quiero que se pregunten: ¿Alguna vez les pasó conocer a su hijo y sentir que lo han conocido por siempre? ¿Han mirado a sus ojos y sentido un reconocimiento que iba más hondo que la biología? Eso no es mero apego; eso es memoria del alma. Y es totalmente posible que tu alma  haya encontrado a esta alma antes. Tal vez incluso en un embarazo que no continuó. Entender esto trae una paz muy profunda a muchas personas, porque significa que nada se pierde verdaderamente. Ninguna conexión es cortada jamás. El universo es mucho más generoso, mucho más perdonador, mucho más inclusivo que lo que nos han enseñado.


También significa que la cronología de todo, incluso el tiempo de los embarazos interrumpidos, podía ser parte de una sabiduría más grande que no podemos ver plenamente. Tal vez no estabas lista para ser madre a los 20 años, pero esa alma necesitaba conectarse contigo entonces, para poder prepararte para el hijo que tendrías a los 30. Tal vez ese primer embarazo fue un llamado a despertar que puso a tu vida entera en una trayectoria diferente, una que en último caso serviría a tu más alto bien. Tal vez. Tal vez. Tal vez. No podemos saberlo con seguridad. Pero podemos confiar. Podemos abrirnos a la posibilidad de que hay inteligencia entretejida en cada experiencia. Incluso en aquellas que nos rompen el corazón


La Enseñanza de la Compasión


Hay una capa más en la enseñanza de Cayce que todavía no he compartido, y es quizás la más importante. Casi en cada lectura que él dio sobre temas difíciles, aborto, muerte, tragedia, pérdida, Cayce enfatizó una cualidad por encima de todas las demás. La compasión. Compasión por ti mismo. Compasión por los demás. Compasión por el alma en su viaje.


Él dijo que el Universo no juzga de la manera que lo hacen los humanos. El universo no condena. Solo ama, solo enseña, solo nos guía hacia mayor entendimiento.


Cuando alguien hace una elección con respecto al embarazo, por cualquier razón, en cualquier circunstancia, el universo responde, no con castigo sino con oportunidad. La oportunidad de crecer en compasión. La oportunidad de entender la naturaleza sagrada de la elección. La oportunidad para reconocer el valor de la vida sin condenar a quienes enfrentan situaciones imposibles.


Esto es muy importante, porque vivimos en un mundo que quiere que todo sea simple. Bueno o malo.  Correcto o equivocado. Negro o blanco. Pero Cayce enseñó que la dimensión espiritual está pintada en matices infinitos. El contexto importa. La circunstancia importa. El estado del alma importa.


Una mujer que termina un embarazo porque ha sido violada, está teniendo una experiencia espiritual diferente de otra mujer que lo termina debido a anormalidades fetales. Y ambas son diferentes de una mujer que hace esa elección porque no está lista para ser madre. Estas situaciones, ¿son todas lo mismo kármicamente?. ¿El universo condena alguna de ellas?. Cada situación encuentra exactamente la enseñanza, la sanación y el crecimiento que requiere.


Esta es la enseñanza de la compasión, y se extiende no solo a las mujeres que tienen abortos, sino a todos nosotros, porque todos nosotros enfrentamos elecciones imposibles. Todos tomamos decisiones que después cuestionamos. Todos llevamos el peso de caminos no transitados y vidas no vividas.


El mensaje de Cayce es claro. Eres sostenido por un universo que entiende tu humanidad. Eres guiado por fuerzas que ven la totalidad de tu viaje. No solo este momento. Eres amado por la consciencia que sabe por qué hiciste las elecciones que hiciste. Y no estás solo.


El Llamado a la Transformación.


Estamos llegando al final de nuestro tiempo juntos, pero realmente esto es solo el comienzo. Porque todo lo que he compartido contigo hoy no es solo información. Es una invitación. Una invitación a ver tu vida, toda ella, incluso las partes dolorosas, como sagradas. Una invitación a reconocer que eres parte de un vasto, intrincado tapiz de las almas ayudándose una a otra a crecer.


Una invitación a soltar la carga de la culpa, y entrar en el poder de la sabiduría.


Si has experimentado el aborto, oye esto claramente. No se te está castigando. El universo no está  llevando la cuenta. Esa alma no te está culpando. En cambio, se te está invitando a una relación más profunda con el misterio mismo de la existencia.


Se te pide que sostengas la tensión entre la elección y la consecuencia, entre la limitación humana y el crecimiento espiritual, entre el dolor de la pérdida y la posibilidad de la transformación. Esto es trabajo sagrado. Este es el trabajo que forja la madurez espiritual.


Si estás apoyando a alguien que ha experimentado esto, tu rol es igualmente sagrado. No es arreglarlos. No es quitar su dolor, sino presenciarlo. Sostener espacio para ello. Recordarle que no está solo y que no está condenado.


Y si este tema no te toca personalmente, pero te has quedado conmigo hasta aquí, quiero que consideres por qué. Tal vez estás aquí porque el universo  te está preparando para apoyar a alguien en el futuro. Tal vez estás aquí porque tu alma sabe que entender el karma y la elección será importante en tu viaje en adelante.


O tal vez solo estás aquí porque, como todos nosotros, estás buscando la verdad en un mundo lleno de ruido. Lo que sea que te trajo aquí, eres parte de esta conversación ahora. Eres parte de esta comunidad de buscadores que se niegan a aceptar respuestas simples a preguntas complejas.


El Alma Busca Conocerse a Sí Misma

 

Edgar Cayce dijo una vez: “El alma busca conocerse a sí misma”. Cada experiencia, cada relación, cada elección, incluso aquellas que lamentamos, es parte de ese conocimiento.


El karma del aborto no es una deuda a ser pagada. Es una relación a ser honrada, una conexión de almas a ser reconocida. Una lección a ser aprendida. Y tal vez más importante, es una oportunidad para descubrir que el amor no se termina en los límites de la vida física. Las almas que hemos llevado, ya sea por nueve meses o por nueve semanas, siguen siendo parte de nuestro viaje. No como fantasmas, no como fuentes de eterna culpa, sino como compañeras en el camino. Como maestras. Como recordatorios eternos de que nunca estamos solos, aun cuando nos sentimos más aislados.


Entonces, ¿quién paga el precio? Todos lo hacemos. Todos pagamos con nuestro crecimiento, nuestra percepción conciente, nuestra capacidad  expandida para la compasión. Y todos recibimos el don, el conocimiento de que este vasto, misterioso universo, toda conexión importa. Toda alma tiene propósito. Y el amor, el amor verdadero, trasciende todos los límites que podamos imaginar.


Gracias por tener la valentía de explorar esto hoy conmigo. Si este documento u escrito te conmovió, si te ayudó a ver algo de una manera nueva, por favor compártelo. Alguien en tu vida necesita oír este mensaje.
Hasta la próxima vez, sigue buscando, sigue preguntando, sigue abriendo tu corazón a los misterios que hace que la vida valga la pena. Eres mucho más que lo que conoces, y tu historia, toda ella, es más bella que lo que puedas imaginar.

 

Gracias por leer!

 


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