235 / 26 - El nuevo atlantismo de Marco Rubio ( Aleksandr Duguin ) / Ref. 224 y 225

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Red GeoEcon

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Feb 19, 2026, 5:29:05 PM (20 hours ago) Feb 19
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RGE 235 / 26


" La política de Estados Unidos durante el último año se ha alejado mucho de los proyectos revolucionarios de MAGA y se está acercando a la versión radical de los neoconservadores y los realistas atlantistas (...) La administración estadounidense recurrió a estrategias neoconservadoras (en esencia, al intento de salvar la hegemonía occidental y el mundo unipolar) en todos los demás ámbitos: presión sobre el BRICS, ataques a Irán, secuestro de Maduro, aumento de la presión sancionadora sobre Rusia. Se trata del mismo mundo unipolar y en ningún caso de un nuevo orden mundial de grandes potencias."

El nuevo atlantismo de Marco Rubio


18.02.2026

El discurso del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, en la Conferencia de Seguridad de Múnich el 14 de febrero de 2026 fue muy diferente al que dio el vicepresidente Jay D. Vance un año antes en la misma conferencia.

El discurso del año pasado de Vance fue, en esencia, un triunfo de MAGA, la ideología bajo cuya bandera Donald Trump llegó al poder al ganar nuevamente las elecciones presidenciales. El vicepresidente de los Estados Unidos justificó ante los europeos (la mayoría de los cuales eran globalistas) el nuevo rumbo tomado por Washington para fortalecer a los Estados Unidos como un polo totalmente soberano en el contexto de un mundo multipolar, así como el fin del globalismo. Vance no ocultó su desprecio por los europeos y criticó duramente su ideología liberal de izquierda. La ausencia de conjuros y maldiciones rusófobos histéricos en su discurso fue percibida por la élite euroglobalista casi como una «posición prorrusa». Se creó la impresión de que el atlantismo se había derrumbado y que el Occidente colectivo se había dividido en dos sistemas independientes: el nacionalismo estadounidense (America First) y los fragmentos del globalismo fracasado representado por la UE.

En esta ocasión, el secretario de Estado Marco Rubio pronunció un discurso en Múnich que reflejaba las transformaciones que ha experimentado la política de la Administración estadounidense en los últimos tiempos. Es importante destacar que Rubio es un neoconservador, orientado al fortalecimiento de la solidaridad atlántica, la continuación e incluso el refuerzo de la política hegemónica en América Latina (fue precisamente Rubio quien promovió la invasión de Venezuela, el derrocamiento de Maduro, así como la intervención y el cambio de régimen en Cuba), además de la escalada con respecto a Rusia. Pero, al mismo tiempo, Marco Rubio intenta encajar en la retórica conservadora de Trump y critica (aunque de forma mucho más suave que MAGA y, concretamente, Vance) la agenda liberal de izquierda.

En primer lugar, Rubio tranquilizó a los líderes de la UE en cuanto al mantenimiento de la solidaridad atlántica. Según él, «en una época en la que los titulares proclaman el fin de la era transatlántica, que quede claro para todos que ese no es nuestro objetivo ni nuestro deseo, porque para nosotros, los estadounidenses, nuestro hogar puede estar en el hemisferio occidental, pero siempre seremos hijos de Europa». Y añadió: «Europa y Estados Unidos se pertenecen mutuamente».

La era transatlántica, por lo tanto, continúa. Al mismo tiempo, Rubio, en el espíritu de los neoconservadores clásicos, destacó precisamente el aspecto estratégico de Europa. Así lo expresó: «Queremos que Europa sea fuerte. <...> Nuestro destino siempre ha estado y estará entrelazado con el suyo. Porque el destino de Europa nunca nos será indiferente». El secretario de Estado también aseguró que nada amenaza a la OTAN. «No queremos separarnos de Europa, sino revivir la alianza».

Rubio se mostró crítico con el sistema de valores liberal de izquierda, pero más bien explicó lo erróneo de las falsas esperanzas de los demócratas liberales, su tranquilidad y su confianza en el dominio mundial garantizado tras la desintegración de la URSS. Rubio dijo: «La euforia por esta victoria nos llevó a la peligrosa ilusión de que ahora todas las naciones se convertirían en democracias liberales, que los vínculos formados exclusivamente por el comercio y los negocios reemplazarían la identidad nacional, que el orden global basado en normas sustituiría los intereses nacionales y que viviríamos en un mundo sin fronteras, donde todos serían ciudadanos del mundo. <...> La idea de vivir en un mundo sin fronteras era una idea estúpida».

Aunque Rubio no mencionó directamente a Rusia en su discurso, al margen de su visita se lamentó de los «horrores de la guerra», afirmando que «no sabemos si los rusos se toman en serio el fin de la guerra» y que «seguiremos comprobándolo», y aseguró que Estados Unidos seguirá presionando a Rusia con sanciones económicas y con el suministro de armas a Europa, que finalmente acabarán en Ucrania. Y en esta cuestión, Rubio se puso más bien del lado del Viejo Continente: «... Europa y nosotros seguimos tomando medidas para presionar a Rusia para que se siente a la mesa de negociaciones».

Sin embargo, Rubio se saltó la reunión de los líderes europeos con Zelensky sobre Ucrania, que se celebró al margen del foro, y se fue a reunirse con Orbán, lo que provocó críticas por parte de los euroglobalistas, que consideraron este comportamiento como un «desafío».

Rubio terminó su discurso en la conferencia con optimismo, insinuando que el «nuevo sheriff», Donald Trump, no es tan terrible como se cree y que, en realidad, su agenda internacional no difiere mucho de los planes de los globalistas, aunque se presente de una manera especial y extravagante. La figura del neoconservador y globalista Rubio estaba llamada a confirmar esta tesis. Concluyó con las siguientes palabras: «Estados Unidos está allanando el camino hacia una nueva era de prosperidad, y queremos hacerlo junto con ustedes, nuestros queridos aliados y amigos más antiguos».

Si dejamos de lado las emociones, la visita del secretario de Estado Marco Rubio a Europa para asistir a la Conferencia de Múnich marca un cambio significativo en la política de la Administración estadounidense con respecto al año pasado. La nueva estrategia de seguridad nacional declaró que, a partir de ahora, Estados Unidos se centrará en el «hemisferio occidental», lo que se interpretó como un retorno a la doctrina Monroe (América para los estadounidenses) y una ruptura con el Viejo Mundo. Rubio aclaró que no es así y que todas las estructuras atlantistas se mantienen.

Por lo tanto, se puede afirmar con cierta seguridad que la política de Estados Unidos durante el último año se ha alejado mucho de los proyectos revolucionarios de MAGA y se está acercando a la versión radical de los neoconservadores y los realistas atlantistas.

En las condiciones con las que Trump empezó su segundo mandato presidencial, Rusia y Estados Unidos tenían posibilidades de ponerse de acuerdo sobre las nuevas bases del orden mundial. Sobre todo porque tanto nosotros como Vance, Trump y Rubio estamos de acuerdo en que el antiguo orden mundial liberal y globalista, basado en «las reglas», ya no existe. No nos opondríamos especialmente al fortalecimiento de Estados Unidos en el hemisferio occidental y Vladimir Putin tuvo la oportunidad de discutir su visión global con el presidente de Estados Unidos en Anchorage. Es poco probable que se resolviera el problema de Ucrania, pero Washington podría perfectamente salir de esta guerra y centrarse en sus propios problemas. El deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea también nos convenía y el retorno a los valores tradicionales coincidía plenamente con nuestra propia ideología patriótica y conservadora. Con MAGA teníamos todas las posibilidades de encontrar un lenguaje común.

Pero, en algún momento Trump comenzó a alejarse de MAGA en su política y a acercarse a los neoconservadores. Paralelamente, creció el papel de Marco Rubio en el sistema político. Las negociaciones sobre Ucrania, que ya eran problemáticas e incluso ambiguas desde el principio, llegaron gradualmente a un punto muerto.

Lo más importante es que esto no solo afectó a las relaciones ruso-estadounidenses. La administración estadounidense recurrió a estrategias neoconservadoras (en esencia, al intento de salvar la hegemonía occidental y el mundo unipolar) en todos los demás ámbitos: presión sobre el BRICS, ataques a Irán, secuestro de Maduro, aumento de la presión sancionadora sobre Rusia. Y ahora Marco Rubio, en la conferencia de Múnich, presenta un programa de nuevo atlantismo, menos liberal y más realista, pero un programa al fin y al cabo. Se trata del mismo mundo unipolar y en ningún caso de un nuevo orden mundial de grandes potencias.

Los caminos de la civilización rusa y la civilización occidental se alejan cada vez más (aunque este proceso comenzó hace muchos siglos). Y debemos estar preparados para ello.

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

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